La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
-Gi-
Buenass buenasssss chiks como están? Ya casi se acaban las vacaciones y comienza una nueva etapa de vida, un año mas para aprovechar al máximo! Así que mis mejores deseos para toodas y pásenla de maravilla en las aulas de clases, despues de todo, va a ser un tiempo inolvidable que recordarán con mucho cariño en los próximos años de su vida. Estudien mucho!
Ahora siii, mis excusas, las de siempre...espero puedan perdonarme por la tardanza.! Agradezco nuevamente a las chicas que comentaron el pasado capitulo MIL GRACIAS!
Les dejo el capi. Espero les agrade y les guste mucho lectoras!
Un beso enormeeeee!
Cuidense y lean mucho!
Con cariño,Gi.
INESPERADO
Abrí los ojos sobresaltada.
-"Fue un mal sueño, fue un mal sueño" – me dije a mi misma tratando de controlar mi respiración acelerada.
Había tenido una pesadilla recientemente y no podía recordar nada, como siempre. Solo algo me despertó, un dolor punzante en mi estomago y una sensación de vacio que me hizo volver repentinamente a la consciencia. Vagas imágenes venían a mi mente, lo cual me convenció de que realmente había estado soñando. Intenté recodarlo mientras daba un largo bostezo, estiré los brazos y me desperecé haciendo que las suaves sábanas se rodaran por mi cuerpo. Sin poder evitarlo un segundo mas giré mi rostro a un lado y lo miré, allí estaba, mi única y verdadera realidad, dormido y relajado, más que otras veces. Me olvidé de la terrible pesadilla y tan fácil como si acabara de pasar, recordé la noche anterior. Definitivamente lo había disfrutado mucho mas, no sabía si era porque ya conocía el mecanismo de nuestros cuerpos a la perfección pero esta vez fue mejor. Jake y yo conectamos con tanta facilidad que no necesitamos decir mucho más de lo que nuestros cuerpos exigían a gritos, todo sucedió tan natural, con tanta pasión e intensidad. Esta vez lo viví y lo sentí a plenitud, tuve el control de mi misma, de mi cuerpo y también del de Jake, quien dejó complacido que me adueñara de ese momento. ¿Feliz?, no. Tal vez, maravillosamente feliz, ese era el término apropiado para como me sentí, ¡Mi noche! y lo disfruté al máximo con él y no es que menospreciara mi primera vez, esa definitivamente fue la primera y poseía un significado único y tan profundo en mi alma, grabado en mi cuerpo y muy bien resguardado en mi memoria, que nunca olvidaría.
Sonreí ante ese recuerdo.
Sin moverme demasiado tomé la sábana por un lado y cubrí a Jake hasta la espalda para protegerlo del frio de la mañana. Estaba boca abajo, con el rostro hacia mí y con sus brazos bajo la almohada, le gustaba dormir en esa posición, claro, si no estaba abrazándome. En algún momento en la madrugada sentí que se levantó haciendo el menor ruido posible, al regresar, me besó con cuidado en el hombro y volvió a dormirse enseguida muy pegado a mi. A veces me preguntaba si él soñaba y si lo hacía ¿entonces con quien? O ¿con qué? ¿Acaso nunca tenía pesadillas? ¿O simplemente soñaba con lindas imágenes y colores sin sentido? Me surgió la curiosidad de saber si yo estaba presente en algunos, porque para mí, Jake era dueño de los míos, aunque también se tratara de pesadillas. Así como tenía buenos sueños en los que en su mayoría me encontraba junto a él y podía vernos sonreír muy felices, también tenía unos muy malos que ni me atrevía siquiera recordar por temor a que pudieran dañarme demasiado. Los sueños no eran muy distintos a mi realidad.
Di un respiro larga y pausadamente esperando que el aire puro me librara de esos pensamientos que quería alejar de mi mente pero mi agudo olfato captó otro olor en el aire, uno familiar. Oxido y sal, tal vez no tanto oxido, esta era diferente. Entorné los ojos y busqué desesperadamente el lugar del cual provenía, me giré hacia Jake inspeccionándolo con la mirada pero él parecía estar tranquilo y bien, fruncí el ceño confundida antes de darme cuanta que ese olor, esa aroma a sangre, provenía de mí. Automáticamente mis ojos se fueron hasta las sábanas buscando el fuerte color rojo entre ellas, pero allí no había nada, aunque seguía ahí. Respiré con calma escuchando los latidos de mi corazón – "pum pum pum"- Hice un reconocimiento de mi cuerpo, no sentía dolor ni ardor en ninguna parte, tampoco había manifestaciones de alguna herida localizada. Sin poder creer lo que estaba a punto de hacer metí una de mis manos por debajo de la manta, recorrí mi estomago, mi vientre y luego con un pulso que no podía controlar en mi mano, toqué mi entrepierna y palpé exactamente donde sabía que podía estar.
Apreté los ojos con fuerza.
Aquella sensación viscosa que atraparon mis dedos fue suficiente para que comenzara a ponerme tan nerviosa como dos noches atrás. De acuerdo, era sangre, pero si muy bien sabía ésta sangre que estaba tocando podría ser igual a la que acostumbraba a beber, la de los animales, que no se podía comparar con la que había probado de Jake, arrugué el gesto. Que diferente se sentía…. – "¿Qué demonios?" – pensé. Saqué mi mano debajo de la sábana y observé mis dedos con impresión. Era poca, pero definitivamente lo era, era sangre. Lo primero que se me vino a la mente fue si en algún momento mientras estuve con Jake me había lastimado, eso era improbable… aunque tal vez no me haya dado cuenta… No, Jake no me había hecho daño, estaba segura. Intenté dar con más explicaciones o algún motivo por el cual estuviera sangrando…pero evitaba pensar en algo en específico.
-"Sangre: Fluido que circula por capilares, venas y arterias de organismos vertebrados e invertebrados. Comprende una parte líquida llamada plasma y otra de elementos figurados compuesta por glóbulos rojos y blancos, plaquetas, etcétera…" – Me dije a mi misma buscando una solución a mi estúpido problema para aceptar lo que ya sabía – La sangre que tenía en mis dedos era extrañamente babosa y algo blanquecina lo cual es típico cuando…se desprende el tejido del útero, un diminuto…un ovulo no fertilizado abandona el ovario y esto va acompañado por…Sangre y otros componentes lo cual se le conoce como ciclo… - "Si, Renesmee" – reconocí casi con nauseas – Ciclo menstrual.
-Oh, no – dije con un hilo de voz.
Me mordí el labio inferior con frustración.
-Jake – le llamé en voz baja.
Él no respondió, ni siquiera se movió.
-J-Jacob – Titubeé de nuevo observando el rostro de mi novio sumergido en un profundo letargo.
No hubo respuesta.
Pensé rápido. Jake estaba demasiado agotado e inmerso en sus sueños, pero la verdad era que tampoco quería que lo supiera. Me producía mucha vergüenza nada mas pensar en decirle… - "Jake tengo mi menstruación, ¿Qué vamos a hacer?" – Por supuesto que no, cuestión de mujeres, debía resolverlo yo misma. Enrollé la manta alrededor de mi cuerpo y bajé de la cama en sumo silencio mientras le lanzaba un vistazo al lobo para cerciorarme de que seguía dormido y corrí al baño con meticulosidad tratando de no hacer mucho movimiento. Cuando estuve dentro cerré la puerta con cuidado, tiré la manta al suelo y di un salto a la ducha mientras giraba la llave del agua, la cual cayó en mi rostro golpeándome con toda la saña de un montón de dagas de hielo.
-Agh – me quejé cubriéndome el torso con los brazos.
Deseé en ese instante no haber dejado mi teléfono celular en casa de Tanya, me hubiera gustado llamar a Bella y decírselo. ¿Cómo lo habría tomado? – ¡Oh, mi niña, mi bebé! – seguro habría dicho Esme. Mamá era distinta, estaba casi segura que no se hubiera puesto melancólica ni a decir cosas que me habrían hecho sonrojar, cosas como – "Ya mi niña es una mujer" – "Si, Black fue el culpable de ello, pero desde mucho antes" – casi escuché a papá decir eso. Sonreí para mis adentros. Tal vez si nunca me fuera ido con él, mi primer periodo lo habría tenido en casa, estando mi madre allí, por lo menos hubiera pensado que hacer mucho mas rápido que yo – "Ven aquí, toma esto, haz aquello, de esta manera, ¿todo bien? ¿Cómo te sientes? Llamaré a Carlisle, voy a hacerte un té, vete a la cama" – Tantas cosas que necesitaba escucharle decir. Mamá…como la extrañaba, la necesitaba justo ahora.
Lamentablemente no estaba mi madre ni sus alentadoras palabras para hacerme sentir bien, solo Jake y yo en el baño y con mucho miedo de lo que me estaba pasando. Como todo lo que ha estado sucediendo en mi vida desde que naci ha sido prácticamente una vorágine de sucesos inesperados y turbulentos, los Vulturi, mi crecimiento acelerado, mi hermosa etapa con Jake, A Ka'Wi, la huida de casa, cuando casi mato a la razón de mi vida, luego mi maravillosa primera vez y ahora mi menstruación, no era precisamente algo preocupante. ¡Todo esto en cinco años! Una niña normal no lo habría soportado, pero eso no era un indicativo de que yo era fuerte sino mas bien algo…rara. A esa edad, una niñita "normal" se estaría preocupando por vestir muñecas y no por su novio licántropo y su antiguo tío abuelo asesino, mucho menos por un proceso de fertilidad sucediendo en su cuerpo, el período menstrual.
Parpadeé.
Fertilidad… Abrí la boca como si acabara de hacer un gran descubrimiento. Desde luego que lo era, pero no un descubrimiento, era una "gran" y verdadera realidad. Fértil, ¿como no lo pensé antes? ¿No se suponía que esto era lo que mas estaba esperando? Empecé a sentir miedo por lo que mi mente maquinaba, le temía a mis propios pensamientos, todos girando en torno a una sola cosa. Si bien lo había deseado con toda mi alma, la menstruación, no dejaba de producirme cierto desasosiego. ¿Qué pasaría conmigo si Jake llegara a morir en ese enfrentamiento? ¿A mi y a mi bebé? A su pequeña Renesmee… Jake no iba a cambiar de idea, estaba decidido a dar su vida por la tranquilidad del pueblo, por mi seguridad… y A Ka'Wi lo quería muerto.
Entonces, algo que no tenía previsto que pasara después de estos días tan felices, simplemente sucedió. Las lágrimas inundaron mis ojos y la sensación de vacio envolvió mi pecho como brazas de fuego. Me llevé las manos a la cabeza y la presioné fuerte entre mis dedos. Maldito dolor estúpido.
-Ahh – protesté entre dientes.
Después de unos minutos ya no podía soportar los dolores en la parte baja de mi estomago y las lágrimas seguían saliendo de mis ojos imparables. Lloré. Lo hice en silencio drenando esa presión en mi pecho que había querido disimular muy bien los últimos días, ese dolor escondido pero flameante que me destruía poco a poco el corazón, el alma, la vida. Recordé que Jake seguía afuera, dormido y vivo. Otra vez, tomé la decisión de no engañarme ciegamente, el anciano quería a mi Jake. Era morir o ver morir a su familia entera, pero yo estaría a salvo, como él mismo había dicho con una expresión de alivio en su rostro, con mi familia. Quizá por eso arriesgaría su vida, yo iba a estar "bien…" No quería quedarme sola, pero no es lo mismo decir "sola" a quedarme realmente sola sin "él," eso me daba muchísimo miedo. Esto se ponía cada vez peor.
¿Hasta que punto de la desesperación se puede llegar como para querer hacer tales cosas? ¿El amor tiene la culpa? ¿O simplemente podría ser un instinto de supervivencia que nos obliga a encontrar un mecanismo de defensa? Mi mecanismo era bastante inteligente, quedar embarazada bastaría para lograr que se quedara conmigo ¿pero era suficiente? De cualquier forma mi hijo no crecería sin su padre, sin su cariño, sin su protección y cuidados. Poco a poco me fui desprendiendo de la idea de embarazarme, dar a luz a un hijo suyo solo me convertiría en una madre feliz pero incompleta aún teniendo a su pequeña Renesmee. No estaba lista para dejarlo ir, no estaba lista para perderlo, no estaba lista para vivir sin él, mucho menos iba a poder estarlo como para cuidar de un bebé yo sola. ¿Tendría ayuda? Si, claro que la tendría pero… ¿Acaso era suficiente? Por supuesto que no…
Sollocé.
Al terminar con mi baño, salí de la ducha con piernas temblorosas mientras tomaba la manta del suelo para cubrirme de nuevo el cuerpo con ella. Seguiría sangrando por unos días más, lo cual me preocupaba enormemente, aunque era poco probable que durara mas de dos o tres días, lo cual era normal en el primer mes, así que lo mejor era buscar algo para evitar manchar las pocas sábanas de la cama y lo mas importante de todo, para que Jake no se diera cuenta. Esperé inmóvil unos segundos mientras pensaba que hacer, lo único que tenía a la mano estaba alrededor de mí, eso serviría hasta que se me ocurriera otra cosa.
Luego de unos minutos de ingenio, eché un último vistazo a mi "protección" no muy convencida. Mi método fue algo útil ya que la parte mas gruesa de la manta, la que había usado, no permitiría que ocurriera un accidente visible, pero no quería correr el riesgo. Decidí salir de la habitación de baño e igual de nerviosa que antes abrí la puerta. Mis ojos captaron la mirada de Jake al instante.
-Hola – dije con una sonrisa forzada.
Él me sonrió a la vez.
-Hola.
Caminé hacia la cama como si me estuviese dirigiendo a la guillotina, totalmente angustiada y con la expresión desencajada. Al llegar, me incliné un poco y le di un corto beso en los labios, eso me pareció más extraño a mí que a él.
-¿Estas bien?
-Si – dije subiendo a la cama – ¿Y tú?
-Si – contestó mirándome a los ojos.
Me recosté a su lado, no tan cerca y me cubrí con la otra sábana, además de la que ya tenía encima. Jake me observó hacer todo eso y luego como si no hubiera actuado extraño, se rodó hacia mí pasando su brazo por mi abdomen. Mis dedos atraparon su antebrazo con el disimulo de una caricia pues sabia hasta donde podían llegar aquella mano. Él no pareció notarlo así que me relajé por un segundo y respiré profundo.
-¿Por qué tardaste tanto en el baño? – preguntó acariciándome la mejilla con la punta de su nariz.
Mi estomago dio un vuelco.
-Ehh…estaba dándome una ducha.
-Si lo sé – dijo en voz baja.
-El agua esta fría, me cuesta mojarme con rapidez.
Eso no lo convenció.
-Pensé que eso no lo sentías.
-Si, es cierto – dije tragando saliva – Es que…bueno ya sabes…nosotras las mujeres somos mas…flemáticas en este asunto.
-Ujum – dijo besando mi mejilla – Que rico hueles – añadió.
Cerré los ojos más nerviosa que antes y dejé un poco incómoda que me besara. Aprisionó mis labios con suavidad en su boca, muy dulce como siempre, pero no me sentí como las otras veces, deseosa y urgida por el momento. Esto me estaba asustando, sin embargo, subí mi mano hacia su mejilla y lo toqué.
-¿Oye, tienes hambre? – preguntó dejando mi boca libre.
-Si – respondí evitando esos ojos oscuros que buscaban dentro de mi algún indicio, una sospecha. Jake era muy observador.
Comenzó a juguetear con mi cabello.
-Sabes, estaba pensando que tal vez…podríamos ir… de caza – dijo con cautela sin perder de vista mi expresión – ¿Que dices? ¿Te gustaría?
Parpadeé.
-No – dije tajante y fría.
Jake frunció el ceño sorprendido por mi respuesta pero continuó.
-Intentémoslo amor, solo probemos si…
-No quiero ir de caza.
-Está bien – musitó al instante.
-No quiero hacerlo Jake – dije mientras mi respiración aumentaba de ritmo.
-De acuerdo, no lo haremos – se tornó precavido y algo nervioso.
-¿Por que quieres hacer esto? – Pregunté con la voz contenida – Yo no quiero Jake… ¡No quiero!
Jake se sobresaltó pero asintió con rapidez sin atreverse a decir lo contrario.
-Lo siento – dijo separándose de mi.
Respiré varias veces mientras me daba cuenta de lo que acababa de hacer. Estaba nerviosa por todo lo que me estaba sucediendo pero Jake no tenía la culpa, Maldita sea. Giré el rostro hacia su dirección con vergüenza, él solo observaba sus manos.
-Jake…cuanto lo siento – mis ojos se llenaron de lágrimas – Lo siento de veras.
Me sostuvo la mirada por un segundo y pude ver que en su rostro se dibujó la duda y también la tristeza. Sin pensarlo me abrazó.
-Está bien. Lo entiendo, tranquila.
Asentí con pesadumbre derramando lágrimas en su hombro.
-No llores – me pidió.
Esta vez fui yo la que busqué sus labios.
-Te prometo que lo voy a intentar – dije buscando aire entre mi boca y la suya.
-Eso, juntos lo haremos.
Otra vez volvía a decir "juntos." ¿Juntos por cuanto tiempo? No era precisamente la palabra que mas me gustaba oír ahora, no era justo que Jake me dijera eso pero lo abracé más fuerte.
-Quédate en la cama, te traeré el desayuno – dijo con suavidad besando mi frente.
-Gracias.
Lo vi levantarse dejando su divino aroma en las sábanas que arrojó a un lado, las tomé y me cubrí también inspirando el rico olor para calmarme. Jake se metió en el baño y allí estuvo por unos minutos mientras yo escuchaba como las gotas de agua se discurrían por su cuerpo hasta llegar al suelo.
Cerré los ojos.
Me quedé muy quieta mientras esperaba que él saliera de la ducha pero al parecer también estaba pensando en "algunas cosas" bajo el agua, porque duró mucho más tiempo de lo que acostumbraba, y no podía darme la excusa de que eran cosas de mujeres. De acuerdo, había metido la pata hasta el fondo pero nunca fue mi intención herirlo ni decir tales cosas ni decirlo como lo había hecho, no fue el mejor "buenos días" para él. Pasamos una noche estupenda, maravillosa, pero se arruinó por completo al ver esa sangre recorrer mis piernas, mi golpe de vida, una bofetada del destino. ¡Maldita sea! se suponía que nada sería así. Todo por el maldito infeliz del anciano…me las pagaría bien caro, si no moría allí, entonces le daría caza hasta acabarlo con mis propias manos.
-Lo juro – dije en voz casi audible inflándome de odio como un globo.
Escuché la puerta del baño abrirse seguido de los pasos de Jake.
-En serio está helada – dijo.
-Te lo dije – murmuré.
Sonrió y comenzó a vestirse.
-¿Sigues con sueño? –preguntó.
-No. Bueno…no mucho – respondí.
-¿Tu?
-Probablemente después del almuerzo - dijo pensativo.
Reímos al unísono.
Jake salió de la habitación después de lanzarme un beso. Al poco rato llegó con mi desayuno en sus manos. Sándwich.
-Gracias – dije incorporándome en la cama.
El lobo se sentó a mi lado sin despegar la mirada de mí. Me ponía tan nerviosa, ojalá no se diera cuenta de nada porque no tenía ganas de dar explicaciones y estaba segurísima que él las querría. Ahora parecía que todo me molestaba y no terminaba de digerir lo de mi menstruación. Lo del tema de la caza me incomodaba de sobremanera pero mi reacción había sido si no demasiado exagerada por lo menos muy desagradable. Le sonreí mientras masticaba un pedazo de mi sándwich, me devolvió la sonrisa pero bajó la mirada, eso significaba que se sentía inseguro.
-¿Pasa algo? – pregunté engullendo.
Jake alzó la vista.
-No – dijo encogiéndose de hombros – Pero te quería hacer esa pregunta a ti.
-Escucha, no pasa nada de lo que debas preocuparte, solo me siento un poco cansada y tuve un mal sueño. Eso es todo – lo atajé.
Él Parpadeó.
-¿Que soñaste?
-No lo recuerdo – dije.
Volvió a bajar la mirada.
-Siento haberte dicho lo de ir de caza.
Se veía avergonzado. Me sentí lo peor del mundo.
-Jake, está bien. Olvídalo, no pasa nada.
Me acerqué para darle un beso pero en el movimiento sentí que algo bajó con fuerza por mi útero. Me quedé paralizada.
-¿Que? – preguntó echándose hacia atrás para verme mejor.
-Nada. Voy al baño. – dije ya bajando de la cama.
Esta vez corrí y cerré la puerta de un manotazo.
Al poco rato salí de allí un poco débil. Jake alzó la mirada con preocupación dando un suspiro de alivio al verme salir, todo había sido un desastre allí dentro, afuera, la cosa estaba igual de tensa. Ya quería que se acabara todo. Caminé hacia él con decisión y como si no hubiese pasado nada besé su frente y subí a la cama de nuevo. Él me siguió con la mirada.
-¿Te sientes mal?
Lo sabía. No podía esquivar sus preguntas.
-Si – mentí aprovechando la oportunidad – Me duele el estomago – resolví.
-¿Crees que haya sido el sándwich? – dijo preocupado.
Miré el plato que tenía a un lado aún con la mitad del emparedado.
-No. Pudo haber sido otra cosa, no lo sé, tal vez sea una infección intestinal – musité poniendo las manos en mi estomago fingiendo tener dolor.
-¿Infección intestinal? – Preguntó – Iré a la ciudad – añadió levantándose.
-¡No!
-Necesitas medicamentos.
-No, no los necesito – señalé.
-Pero…
-Esta vez no encontrarás en bolsas de mercado medicamentos para infecciones – dije para hacerlo entrara en razón.
Jake dejó caer sus hombros decepcionado.
-¿Qué hago? – dijo con expresión de angustia.
-Quédate aquí – le pedí – No me dejes sola.
A juzgar por su expresión entendió más de un significado de mis palabras.
-Pero si empeoras iré a robar una farmacia. – dijo con determinación.
Sonreí.
-No será necesario. Estaré bien.
Jake se acercó y me abrazó.
-Lo siento tanto amor, por todo lo que te está pasando.
-Jake, no de nuevo ¿sí? – Dije con cansancio - No entiendo por qué tienes que estar lamentándote siempre por todo. Las cosas son así, esto fue lo que decidimos y hay que enfrentarlo, ya no podemos echarnos parar atrás.
-Lo sé…
Entonces bajó la vista dolido.
-Lo siento – dije – No quería decirte esto así…
-No, está bien…es verdad lo que dices.
Comencé a sentirme realmente mal, pero más de lo que acababa de hacer a Jake que de por mi cuerpo.
-Yo…me voy a recostar de nuevo. Me siento mal – dije buscando las almohadas.
-Ness – dijo Jake haciendo ademán de agarrarme.
-Quédate cerca de mí – le pedí dejándome llevar por el dolor en mi pecho.
-Sí, estoy aquí amor.
Jake me cubrió con las demás mantas y luego se acostó a mi lado.
-Jake yo…
Él me miró.
-Yo… tengo que decirte algo…
-Claro, dime.
Tragué saliva.
-Yo…
Esperé.
No podía decírselo, no querían salir las palabras de mi boca.
-¿Si?
-Te amo…yo te amo demasiado.
-Nessie – dijo Jake envolviéndome ma fuerte entre sus brazos – Yo también mi amor.
Solté un sollozo.
-Perdóname por ser así…es que creí que podía olvidar todo, y lo hice, anoche lo hice, pero no puedo evitar pensarlo, lo siento…
Él besó mi frente.
-Lo peor de todo es que…si podemos hacer algo, hay una solución Jake.
-Nessie no…
-Si tan solo pudieras…
-Ese es el problema Ness, no puedo – Me interrumpió.
-Claro que puedes – dije con voz débil.
Jake dio un suspiro de agonía.
-Yo también pensé que podía olvidarlo, pero…tengo miedo.
-Lo sé.
-Temo por ti Nessie – admitió con la voz contenida.
-Yo estaré bien, si tú estás con…
Hice silencio.
Jake esperó que siguiera hablando pero en vista de que no lo hice…
-Que pas…
-¡Shh! - Lo acallé – Escucha.
Se oía lejos, pero se acercaba más y más como el trayecto de una bala atravesando el aire. Me levanté con suavidad de la cama y caminé hacia la ventana, afuera solo veía árboles y el sonido de las hojas rozándose entre sí.
-Alguien viene – dije con temor girándome para ver a Jake.
Me sobresalté.
El enorme lobo color canela clavó sus ojos en mí dándome la más clara advertencia de silencio. ¿En qué momento se había convertido? Asentí conteniendo la respiración mientras volvía la mirada hacia la ventana. Alguien se acercaba a la casa como si supiera con seguridad que estábamos allí. ¿Era nuestro final? Me acerqué a Jake y subí mi mano hasta su gran hocico enterrando los dedos en su melena, no sabía qué hacer, solo quería estará muy cerca de él.
PD: ¿Quien no recuerda con ligera incomodidad su primera menstruación? Mmm, yo si...
Besossss, nos vemos en el próximo!
Bye byeee!
