Gracias a mi beta Isa que corrigió el capítulo.

Twilight le pertenece a Stephenie Meyer

Capítulo 28

Mayo 2008

Parte III

Para los griegos, la guerra consistía en demostrar valor en el campo de batalla, así como demostrarlo también al luchar internamente contra sus pasiones mezquinas. Como todo arte, la guerra era venerada y admirada de tal manera que entre más cicatrices tuviera un vencedor, su espíritu era más puro. La sangre dignificaba el dolor y el dolor es de donde nacían los héroes.

Cuando Jasper tocó su cara llena de sangre, tierra y saliva sintió dolor, pero eso no lo convirtió en héroe. Su sangre no dignificaba ningún acto, sólo era un derramamiento inútil y vacío que le daba un poco de satisfacción a su hermano. Como todos los actos violentos, su resultado fue peor del esperado.

Jasper no recuerda mucho, pero lo que sí recuerda es haber golpeado a Bella y a su hermano llevándosela. Tiempo después, horas cree él, frenético entiende que fue lo que hizo. Cuando Edward lo encuentra en el mismo lugar donde lo dejó no va y pregunta cómo se encuentra, sólo lo toma del cuello y empiezan a llover golpes. En uno de los puños a su estómago pregunta a Edward por qué lo golpea, su hermano no responde, sólo continúa golpeándolo.

Cuando eventualmente Edward para, Jasper esta jadeante, escupiendo sangre y lo más lejos posible de su hermano. Edward lo deja así mientras va por algo a la cocina para aliviar los males que acaba de causar. Después de todo el ser humano si es rápido para algo es para el arrepentimiento.

—Ten, para el ojo— Edward le daba una bolsa de verduras congeladas cubierta en papel de cocina.

El lado izquierdo de la cara de Jasper era un caos; un ojo inflamado y sin abrir, labio partido y mejilla amoratada. Sus costillas estaban adoloridas y afortunadamente no quebradas, pero le costaba respirar. Su cuerpo nunca había recibido tantos golpes y experimentado tanto dolor.

En medio de un silencio ubicuo Jasper pregunta lo primero que le viene a la mente.

—¿Cómo está?— Edward no responde, pero mira a Jasper duramente.

—¿Cómo está?— repite.

—No tienes derecho a preguntar eso— Jasper está un poco confundido.

—Es mi novia, por supuesto que tengo derecho, quiero saber cómo está— Edward toma del cuello de Jasper.

—Viva y no gracias a ti— Jasper siente un escalofrío en su espalda y baja la mirada. Edward lo suelta, no soporta ver a Jasper ser tan patético.

—Solo quiero saber...

—¿Quién eres?—Jasper va a contestar, pero Edward lo interrumpe.

—Porque no eres mi hermano, Jasper Cullen jamás le pondría una mano encima a una mujer. No dejaría que tal mujer se desgastase bajo sus ojos sin hacer nada. Mi hermano es mejor hombre que yo, al menos eso es lo que pensé.

—Eso no te incumbe, eso es entre Bella y yo— Dice Jasper enojado.

—Me incumbe cuando tengo que llevarla al hospital moribunda porque su novio no es capaz de hacerlo, me incumbe porque no dejaré que seas el patán en el que te estás convirtiendo. ¿Qué te pasó?, ¿Es por lo de mamá?, ¿Es alguna forma de rebeldía juvenil?

—No seas condescendiente conmigo, no te atrevas a darme un sermón— Edward ríe.

—Es gracioso, Bella dijo lo mismo, los dos son tal para cual— Jasper no sabe como interpretar las acciones de Edward, sólo piensa que está agradecido por haber cuidado de Bella cuando él no pudo. Aderall o no, Jasper sabe que lo que hizo está mal.

—Te agradezco que la hayas llevado.

—¿Qué pasó Jasper?— Es como si Edward no escuchara a su hermano, su cabeza sólo puede pensar esta pregunta.

—¿Qué pasó con qué?— Jasper traga saliva y se pone la bolsa de vegetales en la quijada.

—Tú amas a Bella, ¿cierto?— Edward está desesperado por saber si su hermano le mintió todo este tiempo, todo este tiempo que él pudo haber hecho algo por si mismo, en vez de añorar algo que no era suyo.

—¡Claro que la amo!

—¡Entonces dime por qué! ¿Qué demonios se te metió en la cabeza para hacerle algo así?

—No te entiendo, hace unos meses no te importaba lo que le pasara a ella, hace unos meses me decías que era la peor mujer del mundo y que me debería alejar de ella, así que te pregunto yo a ti ¿qué cambio?— Edward no se inmutó ante el cuestionamiento.

—Tú, tú cambiaste. Tal vez yo sea un patán Jasper, pero los Cullen no golpeamos mujeres— Jasper se queda callado.

—Tengo problemas— Edward bufa sarcásticamente.

—¿Qué clase de problemas?

—De dinero, escolares... entre otros— Jasper no se atreve a mirar a su hermano.

Edward como hermano mayor siente que su responsabilidad es cuidar de Jasper, pero paralelamente también siente que debe ayudar a Bella, no sabe cual es su prioridad y eso lo turba.

—¿Cuánto?— Edward pregunta, recordando que su cuenta bancaría es mucho más grande que ayer.

—Casi cinco mil— Jasper musita.

—¿Qué más?

—He reprobado dos materias.

—Pensé que te iba bien—Dice Edward extrañado.

—En todas menos esas dos.

—¿Por qué?, ¿el profesor es un cabrón?, ¿las tareas...

—Me expulsaron de la clase— Hay un silencio breve y luego Jasper continua.

—Golpeé a los profesores— Jasper mira a Edward retándolo para que lo cuestione.

Edward camina de un lado a otro sin saber cómo es que su hermano llegó a este punto.

—¿Por qué?— Edward añora una explicación razonable, pero dos profesores no pueden estar equivocados, sabe que su hermano es culpable.

Cuando Jasper no responde Edward lo mira detenidamente y se da cuenta que estuvo muy ocupado defendiendo el honor de Bella como para preocuparse que su hermano también ha sido afectado por la misma negligencia. Jasper está más delgado y su ojo bueno se ve hundido. Sus manos tiemblan y su pierna no deja de moverse. Edward sabe que Jasper no es un hombre nervioso, todo lo contrario.

—¿Estás tomando drogas?— Edward pregunta seriamente, acercándose a su hermano. Cuando está frente a él, puede ver el daño que ha hecho. Aprieta sus puños y empuja la culpabilidad, este no es el momento del auto conmiseración, piensa.

—No son drogas, sólo me permite concentrarme mejor— Jasper lo dice indiferentemente.

—Oh, ¿Cómo lo hiciste mientras enterrabas tu puño en tus profesores?, me imagino la cantidad de concentración que debiste tener para eso— Dice Edward sarcásticamente.

Jasper mira a Edward con los ojos del adolescente que aún es. Un atormentado adolescente que ha aprendido a subsistir solo anímicamente, porque la gente más importante de su vida estaba muy ocupada jodiéndose la vida uno al otro. La culpa lo traga y parece no querer soltar a Edward, a donde quiera que vaya lo sigue.

—¿Qué son?

—Aderall— Contesta Jasper.

—¿Es por eso que debes dinero?— Jasper asienta.

—Iremos mañana mismo a pagarle a la persona que le debes, yo iré contigo— Jasper está a punto de hablar cuando Edward lo calla con la mirada.

—No estás en posición de hacerte el orgulloso— Jasper se resigna en su silla.

—Mañana también iré a hablar con tus profesores.

—¡No soy un niño para que vayas a hablar por mí!— Jasper exclama indignado.

—¿Prefieres hacerlo tú?, con esa cara dudo que te crean algo.

—¡Tengo esta cara gracias a ti!— Edward voltea y levanta su mirada.

—Hay una mujer en el hospital que tiene una cara así gracias a ti y peor que eso, va a necesitar tratamiento para combatir la desnutrición que tuvo bajo tus narices. No te atrevas a hablar de caras desfiguradas o de culpas— Jasper aprieta su quijada probando si podrá abrirla más de dos centímetros algún día.

—Dime cómo está por favor— Jasper ruega en voz baja, apenas audible.

Edward repite lo mismo que le dijo el doctor, no dice que se hizo pasar por su prometido o que habló con Bella. Cada detalle, cada palabra y término médico que Edward dice Jasper evita llorar, hasta que Edward dice lo único que lo derrumbará. —Cuando hablé con ella...— Jasper levanta su mirada cabizbaja, la cual mantuvo así mientras Edward le daba toda la plétora de información médica.

—¿Hablaste con ella?— Edward lo ignora y continúa.

—...me dijo que te quería fuera del departamento y fuera de su vida, que no te quiere volver a ver, dijo que es lo menos que merece.

Edward pensó que su hermano ignoraría esas palabras y decidiría luchar por ella, sin embargo su hermano reaccionó de manera diferente.

—¿La perdí verdad?— Jasper pregunta, más a si mismo que a su hermano, su llanto quedo marcha por su cara.

Edward observa al hombre frente a él, su hermano. La sangre que los une no es suficiente para compensar por la decepción que siente hacia Jasper. Y citando a Cioran "Aquellos a los que nunca perdonamos, son a quienes les hemos fallado".

Es casi una victoria falsa, piensa Edward, cuando Jasper no lucha por Bella, no grita que quiere verla, sólo se resigna como un triste soldado cansado de la guerra, un soldado que ni siquiera vio la sangre de cerca.

No hay lucha en ambos hermanos, sólo resignación y recolección de los escombros después de la guerra. Un hermano ha perdido la pelea, la voluntad y está lejos de salvar lo poco que le queda de felicidad.

Pero Edward es de carne y hueso, su corazón vibrante de ira, culpa y esperanza lo hacen real. Piensa en él, querido lector, como el epítome del ser humano que no puede dejar de resistirse ante la caída.

Como Ícaro, Edward se acerca al sol sin saberlo. En su alma sabe que su salvación tiene un precio. Porque la salvación no es otra cosa que un conjunto de largos pasos para dejar de preocuparse de algo eternamente atormentador, son un conjunto de pasos imposibles que se tratan de hacer y que el que quiere ser salvado tiene la esperanza de que con el hecho de "tratar" es suficiente para lograrla. Edward lo único que le queda es tratar.