Claim: Renly Baratheon/Loras Tyrell.
Notas: Pre-series.
Rating: T.
Género: Family
Tabla de retos: Drabblethon.
Tema: Sólo por hoy.
Le hace falta algo, Loras lo sabe cuando abre los ojos y un dolor lacerante recorre su cuerpo, como un relámpago. La noche es oscura y cerrada a su alrededor, parece oprimirlo contra la cama suave pero desconocida en la que se encuentra, extendiendo la mano hacia el infinito sin saber muy bién qué busca.
Las paredes son de piedra oscura, iluminadas mezquinamente con lámparas que guardan toda su luz para sí mismas y todo el calor del fuego brillando en la oscuridad le parece un sueño lejano, quimérico. ¿Dónde estoy? Trata de decir, de hacerse oír por sobre el horriblemente monótono sonido del mar, tan diferente de la algarabía de los torneos llenos de vitores o el arrullo del viento al mover las copas de los árboles. Sin embargo, su voz parece atascada en su garganta y sólo emite un débil gruñido que envía otro relámpago de dolor por sus extremidades, pero que bien vale la pena, pues ante su muda súplica y su patético intento pasos veloces parecen acercarse en esa opresiva oscuridad.
—M-mi señor —la voz proviene de algún lugar enfrente de él, aunque se siente demasiado débil para tratar de discernir entre las sombras la figura del hombre que le habla, de nuevo un desconocido para él como todo en ese lugar, al cual no recuerda haber llegado—. ¿Necesita más poción del sueño?
Hay cierta reticencia en la voz del recién llegado, cuya identidad sólo descubre cuando la luz de las antorchas se refleja en su cadena de maestre. Loras Tyrell no se siente con fuerzas para hablar, duda que pueda hacerlo aunque no tiene idea de porqué. Quiere respuestas, pero sus ojos implorantes no saben cómo formular las preguntas adecuadas.
Gruñe de nuevo cuando trata de formular una pregunta y luego un siseo de rabia abandona sus labios al ver lo impotente que está. ¿Acaso ha caído en manos enemigas? ¿Acaso le han lanzado algún hechizo extraño para inmovilizarlo? Loras no se da cuenta de la sorpresa del maestre, que lo ha visto repetir el mismo ritual todos los días antes de caer inconsciente, es la primera vez que se mantiene despierto por más de un minuto y es la curiosidad de saber el porqué la que lo mueve a acercarse.
—No se preocupe, mi señor, sé que duele pero con un poco de vino del sueño se le pasará —hay terror y asco en los ojos del hombre, extrañamente apagados como si la luz en sus ojos hubiese sido robada por las antorchas en las paredes. Su mirada, más que enfurecerlo por su impertinencia lo asusta, pues no entiende qué está viendo en él que le causa tanto repudio. Él, Caballero de las Flores, codiciado por tantas y tantas niñas tontas, rendidas ante encantos banales como el perfume de una rosa y una sonrisa casual al pasar. Él, que tantas noches compartió con Renly Baratheon y dejó que el hombre enroscara sus cabellos con los dedos, mientras buscaba su cuello en la complicidad de la noche.
—...nl —trata de articular una palabra, encontrándose de nuevo con la misma salida. Una gran nada, un vacío opresor, la sensación de estar preso en su cuerpo. Y duele, cómo duele. ¿De dónde viene ese dolor sordo que pulsa con cada latido de su corazón?
El maestre le da la respuesta cuando se acerca aún más, ignorando sus futiles intentos por comunicarse, para revisar el pulso y otros signos vitales. El hombre alza su mano en la oscuridad y ésta reluce de color tierra y sangre ante la escasa luz. No hay piel, no hay cicatrices de batalla, por un momento Loras se niega a creer que ese brazo sea suyo. Parece el de un cadáver, pero probablemente él lo sea ya, por la mirada que le dirige el maestre, sorprendida, angustiada. Entonces lo recuerda todo, la reina Cersei, el asedio a Rocadragón, los calderos de aceite hirviendo cayendo sobre sus hombres y sobre él mismo como una lluvia de fuego de verano. El dolor cegador, la nada.
¿Cuánto tiempo? Quiere preguntar, pero sus ojos tercos y fijos son los únicos que formulan la cuestión por él al clavarse en el hombre que lo atiende, aún asombrado por las maravillas del cuerpo humano. ¿Cuánto tiempo he estado así? Por primera vez, su cuidador parece entenderlo y susurra una cifra, extraña en sus oídos, aunque sin duda certera.
La impresión logra que el mundo vuelva a cerrarse sobre él, sumiéndolo en una inconsciencia que espera se transforme en sueño eterno. Ha vivido con el pacto de "Sólo por hoy" desde que Renly partió, pero ahora que ya no le queda nada, se siente obligado a romperlo. Renly lo espera en la oscuridad, él alza el brazo para alcanzarlo. El ciclo vuelve a repetirse.
