La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
-Gi-
Holaaaaaaaa chicas como están? sii sii se que estáan super felicess por el estreno de AMANECER que fue LO MEJOR DEL MUNDO! quien me cuenta que tal les pareció?
Para mi fue...fue comooo no lo seee aun no lo superoo diossss! no paraba de gritaaar en ciertas escenitas! jajajaja definitivamente creí que estaba leyendo el libro, que magnifica forma de atenerse a las lineas de StephM. Maravilloso!
Estuve ocupada niñas! :( no saben lo mucho que me costó terminar el capi... pero por fiiiin lo tengooo para ustedes jaja! Entre mis ocupaciones figuraban: 1. La espera interminable por el estreno de Amanecer, por supuesto. 2. Las eliminatorias de Brasil 2014. VIVA MI VINOTINTO quien me mantuvo al borde del colapso total el último partido pero logró uno de los primeros lugares! Que Orgullosaaa nos hacen sentir! 3. Estudios y trabajo... baff!
Sin embargo GRACIAS POR ESPERARME! - Nueva lectora - Luce Malfoy - Graciasssss por integrarte..! espero que tampoco quieras matarme después de este capi..! xd.
A mis mas fieles lectoras antiguas GRACIAS. Las quiero un mundoooooooo!
Buenoo, no las hago esperar mas tiempo..Espero que les guste niñas!
Con cariño, Gi.
A TRAVÉS DE MI CORAZÓN
Jake hundió el pañito en el agua de la bañera de nuevo, luego lo sacó y comenzó a rozarlo con sumo cuidado por mis heridas en mi torso, cuello y brazos, las cuales no dejaba de mirar con un rastro de ira en su expresión.
-Duele – dije arrugando el gesto.
-Lo sé, lo siento pero debo limpiarlas.
Suspiré.
Nos quedamos en silencio. Leah no llegaba a casa todavía y me preocupaba de sobremanera su ausencia. Había insistido en salir del baño para buscarla pero Jake me prometió que ella regresaría y si no lo hacía él mismo iría a buscarla para traerla de vuelta así que no dejó que me moviera de allí hasta que terminara de consentirme. Me sentía cómoda entre sus brazos, acariciando la piel de sus piernas bajo el agua, pero estaba realmente adolorida.
-Si luchaste con un oso, entonces… ¿por qué Leah no te ayudó? – continuó con su ronda de preguntas.
Me mordí el labio inferior con nerviosismo.
-Le pedí que no interviniera – dije con firmeza.
Jake rio con ironía.
Sabía que mi "cuento" no lo había convencido para nada, pero su risa me indicaba que él si sabía lo que nos había pasado a Leah y a mi.
-¿Y por qué Leah también está herida?
-Porque obviamente no me hizo caso…Jake – dije con impaciencia – Ya no quiero hablar de esto ¿si?
-Nessie, estas heridas no son de un oso – refutó – Los osos tienen cinco garras, tus heridas son de cuatro.
Me quedé con la boca abierta. ¡Maldita sea! ¿Como pude ser tan imbécil? Grité dentro de mí con frustración porque todo se había echado a perder, ¿ahora que iba a decir? ¿Que al oso le faltaba una garra en su pata?
Puse los ojos en blanco.
-Jake no lo sé, tal vez le faltaba una garra en su pata, no me detuve a verlo.
Demonios.
-¿Por qué entonces no me miras a los ojos y me lo dices? – musitó.
-Jake… - Comencé.
-Está bien, está bien – dijo pasando sus brazos por mi cuello.
-Me duele todo el cuerpo, tengo una costilla rota y heridas sangrantes y tú solo me interrogas y me sales con todo esto de huellas de animales y además me presionas para decirte "alguna verdad" que no existe realmente –protesté golpeando el agua con mis manos – Tengo mi menstruación por todos los cielos, estos han sido los peores días de mi vida, hoy el mas pésimo de todos y tú…. Me estas haciendo sentir peor.
-Lo lamento, de verdad, lo siento – me besó la sien – De acuerdo, no pregunto nada mas, lo siento.
-Lo único que quiero es dormir…dormir contigo – me giré hacia él soportando el dolor bajo mi brazo.
Nos miramos a los ojos.
-Solo dime algo mas – fruncí el ceño – Una cosa más…necesito saberlo tanto como dormir contigo.
Acepté con un gesto de mi rostro, abatida por esa frase.
-¿Dime quien fue el maldito lobo que te hirió? – preguntó mirándome con furia.
Mis ojos se llenaron de lágrimas de rabia y miedo. Al verme así, la expresión de mi novio se relajó, ahora se veía asustado.
-Renesmee, dime quien fue…por favor - me tomó de la mejilla.
Sollocé.
-Te prometo que no iré tras él, lo prometo, pero dime…
-No podrás ir tras ellos porque están muertos – lo interrumpí a media voz – Leah los mató.
Me observó con sorpresa.
-¿Los? – Dijo con detenimiento – ¿Cuantos eran? – añadió horrorizado.
Esperé.
-Dos – dije en voz muy baja.
Escondí el rostro entre mis manos para deshacerme de aquellas lágrimas de frustración. Esto tampoco ayudaba si estaba demasiado hormonal. Jake intentó calmarme con suaves susurros y sus brazos queriendo abarcar todo mi cuerpo.
-Todo está bien…tranquila – repetía una y otra vez.
Al poco rato me sacó de la tina en brazos y ya en la habitación me ayudó vestirme. Era hermoso y reconfortante sentirlo muy cerca mientras me cubría con una toalla para secar el agua en mi cuerpo, Jake era así, atento, tan sublime y delicado cuando se trataba de mi que no importaba lo mal que estuviera, siempre podía hacerme olvidar todo y hacerme sentir mejor. Subí a la cama con dificultad, con mi brazo pegado al torso con un cabestrillo falso hecho con una camiseta, eso mientras esperaba que mi costilla se soldara por completo. Las heridas ya habían dejado de sangrar al poco tiempo, mi cuerpo comenzaba un proceso de regeneración que a pesar de ser doloroso servía de mucho pues no había un hospital cerca y mi médico favorito no estaba tampoco para tomar las medidas necesarias.
-¿Jake? – pregunté al notar que no hablaba.
Alcé la mirada desde su pecho.
-¿Mmm?
-Pensé que dormías – inquirí.
Negó suavemente con la cabeza.
-Estás enfadado conmigo – dije más como afirmación que como pregunta.
-No amor – respondió al instante.
Guardé silencio sintiendo aquellas palabras como si fueran clavos sobre mi piel. Con dificultad, me despegué un poco de él para verlo mejor, no le creía nada.
-No me mientas.
Jake miró a un lado sin poder esconder un segundo más su disgusto.
-Jake – insistí a media voz – Sé que estás molesto por lo que pasó, pero no tuvimos la culpa, nos cruzamos con ellos…
-¿Estaban en la Reserva Makah no es cierto? – me interrumpió.
Bajé la mirada.
-Leah te puso en peligro – determinó.
-No, no es así - musité alarmada - Yo fui la que nos llevé a ese lugar porque… porque antes ya había estado allí y sabía que el anciano se encontraba con la gente de Arateva – fue una confesión rápida y limpia.
Jake se quedó mirándome con expectación.
-Fue el mismo día que nos encontramos en Denali – continué mirándolo con nerviosismo - Pensé que me seguía, lo había visto fijarse en mí mientras toda esa gente lo adoraba como si fuera un dios…corrí y luego tú me encontraste en el camino de regreso.
Jake no tenía un punto fijo de visión, paseaba sus ojos de mi cara a algún lugar mientras yo trataba de exigir su atención con mis ojos. Se veía contrariado y espantado a la vez.
-¿Arateva? – Preguntó al fin con expresión de horror.
Asentí sin saber por qué dentro de todo se horrorizaba que haya nombrado al jefe de la tribu Makah.
-Al parecer los salvó del ataque de un vampiro, que podría ser el que…
-Entró a la Push – terminó mi frase.
-Los tienen refugiados allí y los alimentan – hice una gesto de desprecio – Estoy segura que a estas alturas los tiene dominados.
-Maldito – dijo Jake con rabia.
Su irá la pude sentir a flor de piel.
-Jake – dije tomándolo de la mejilla – Si me dejas, puedo ayudarte.
-Nessie ya hemos hablado de esto – dijo mirándome fijamente.
-Pero Jake cuando estábamos allí luchando con esos lobos descubrí que puedo…
La puerta de la casa sonó al abrirse.
-Leah – dije enseguida al percibir su aroma.
Jake fue el primero en levantarse de la cama dejándome con cuidado sobre las almohadas con el rostro contraído, imaginé lo que sucedería a continuación.
-Jake, no lo hagas – le pedí.
-Quédate aquí – dijo señalándome con el dedo.
-Por favor.
-Ella me debe una explicación.
Desde la sala se escuchó la voz cansada de Leah.
-Te estoy esperando – Inquirió.
Ni siquiera me atreví a mover un dedo. Jake salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí hecho una fiera.
-Jacob – lo llamé.
Sin pensarlo demasiado me levanté de la cama con dificultad sintiendo que mi cuerpo se quebraría en cualquier instante, era la misma sensación de debilidad que había tenido minutos antes de casi haber matado a Jake, bueno después de haberlo matado puesto que su corazón había dejado de latir. Bajé de la cama con mareos y nauseas pero las piernas aun me daban por lo menos para llegar hasta la sala. Abrí la puerta escuchando como se gritaban.
-¡La pusiste en peligro Leah!
-¡Por supuesto que no Jacob, por favor!
Jake parecía un loco de atar, se encontraba erguido frente a Leah que lo miraba desde el sofá con ojos cansinos, ella se veía agotada y con un gran rasguño en su nariz que ya había cicatrizado perfectamente.
-Ni siquiera sabía que ella iría a la aldea de los Makah – declaró mirándolo con desdén.
-¡Oh, por favor!
-Es cierto, ella solita me llevó con ellos.
-¡No me mientas Leah! – Gritó con frustración – Entiendo que estés molesta conmigo, pero no la involucres.
Señaló hacia la puerta con la cabeza advirtiendo a la vez mi presencia.
-¿Nessie, que haces levantada?
-Es verdad lo que dijo, además la que decidió ir tras ella fui yo – Dije haciendo que él se detuviera en seco – Y te lo dije antes, ya sabía de ellos en la reserva y tampoco tuvimos la culpa que esos dos nos hallaran porque ni estábamos en la reserva ni llamamos la atención para atraerlos. Solo nos olieron y sabes que era probable que si los dejábamos ir irían por los demás, incluyéndolo. Leah me salvó la vida Jake, ese lobo ya me tenía en sus fauces.
Mi rostro se contorsiono por el dolor bajo mi brazo cuando choqué el puño con Leah. Jake miró dudoso a la chica y ella a su vez se encogió de hombros.
-Estuviste increíble – añadí.
-Tu estuviste mejor – me ologió.
-Además – señalé caminado hacia al sofá – Le debes una disculpa.
Nos miramos.
-Nessie por favor no le pidas peras al horno está claro que…
-No debí haberte dicho todo eso Leah – la interrumpió Jake volviéndose para observarla.
Sonreí.
-Nunca quise hacerte sentir mal ni mucho menos culparte por la muerte de Alan – sus rostros se entristecieron - Tampoco haber mencionado lo de tu vida amorosa – añadió con sinceridad.
-De acuerdo – dijo Leah alzando una ceja sorprendida por las palabras de mi novio – Aunque tienes razón en lo de mi vida, es un completo asco.
Jake se giró hacia mí tomándome por la cintura.
-Gracias – dije complacida por su acción.
-Lo lamento – dijo cerca de mis labios – Discúlpame ¿si?
Sonreí asintiendo.
-Oh, resulta que a la que insultas es a mí y le pides disculpas a ella – Inquirió Leah cojeando hasta nosotros – Eres increíble Jacob, definitivamente el que se enamora pierde, prefiero no enamorarme si voy a estar insultando a todo el mundo y pidiendo disculpas al que no debería…
-¡Lo lamento! – Soltó Jake – ¿Me quieres disculpar?
Me carcajeé y Jake me imitó.
-Si claro – concluyó Leah sin darle importancia volviendo al sofá.
Me había parecido de lo mas raro la actitud tan relajada de Jake, pero podía presentir lo peor para después. Tan solo pensar que con un descuido de mi parte aprovecharían la oportunidad para ir a la reserva Makah, me producía nauseas. Estuve despierta y muy alerta durante toda la tarde hasta que oscureció por completo, sobre el sofá que ninguno quería abandonar, yo sobre Jake y Leah recostada a mi lado mientras hablaba de cosas sin sentido e imaginando la cena con la comida que ya no teníamos.
-Tengo Hambre – dijo por enésima vez.
-Lo dices de nuevo y me lo creo – respondió Jake en tono burlón.
Reímos.
Tenía miedo de cerrar los ojos, pero estaba débil y necesitaba ir de caza, los chicos también lo necesitaban. Era imposible predecir lo que pasaría a continuación en nuestras vidas pero el final se acercaba inminente y silencioso como un animal siniestro. Seguramente a estas alturas, el anciano, se habrá dado cuenta de la ausencia de sus lobos guardianes, fue estúpido dejar sus cuerpos allí en el bosque, nuestros aromas seguían impregnados en sus melenas y en cada hoja caída de todos esos Samanes, la única evidencia que los conduciría hasta nosotros. Leah y Jake lo sabían, de ser posible lo estarían pensando igual que yo, pero por mas extraño que fuese ninguno tuvo la iniciativa de decir – "Me voy"- o en el caso de Jake y yo – "Nos vamos"- y aunque Leah podía irse a voluntad, estaba mas equivocada que nunca, ella no nos dejaría. Me giré para observarla, ya estaba dormida así que me volví y me encontré con la mirada tierna de mi Jake quien me regaló una sonrisa.
-¿Que piensas?
Acerqué mi boca a la suya sintiendo aquel picor en los labios, una sensación de electricidad que me hace querer besarlo con esa loca inquietud que subía desde mi vientre.
Me encogí de hombros.
-¿Que piensas tú? – le respondí con otra pregunta. Mi respuesta no importaba para nada.
Jake puso expresión pensativa.
-Ahora mismo quiero saber si estas bien. Si te sientes…bien.
Acaricié su nuca con mis dedos mientras dejaba que sus palabras se colaran por mis oídos. Él estaba preocupado por mi y quería… Necesitaba hacerle saber que el que me preocupaba reamente era él y lo que pasaría con él y todo de él.
-Yo estoy bien si tu lo estas – dije intentando ser explicita y muy clara.
Bajó la mirada.
-¿Y? – alcé una ceja buscando sus ojos.
-Me siento... algo preocupado, pero si, estoy bien.
Esperé un segundo antes que él decidiera hablar otra vez.
-Nessie, no se cuantas veces tendrás que escucharme decir esto pero… ¿que hubiera pasado si algo te hubiese sucedido? ¿Que hubiera sido de mí, sin ti? – concluyó con otra pregunta.
-Entonces… no estoy tan bien Jake…
Me abrazó.
-Vamos, te llevaré a la cama – me alzó en brazos con cuidado para no despertar a Leah.
-No quiero ir a la cama, siento que si pongo mi cabeza encima de esa almohada vomitaré.
-De acuerdo. Entonces te llevaré de caza – musitó con decisión.
-¿Ahora mismo? – pregunté al instante viendo reflejados en mi mente aquellos lobos.
-No podemos esperar más. Estás muy débil cariño.
-Es que…
-¿Que pasa? – Susurró con tono preocupado – Tienes que hacerlo.
Escondí mi rostro en su cuello.
-No creo que…pueda hacerlo Jake – murmuré – ¿Y si te hago daño? No quiero hacerte daño otra vez, no lo soportaría…
Él me movió hacia un lado con su brazo apartándome de él, esto me hizo mirarlo extrañada. Tenía el ceño fruncido con desaprobación.
-No volverá a pasar ¿de acuerdo? – Dijo con seguridad, una seguridad que me inspiró – No te dejaré hacerlo. Lo prometo.
-Júralo. – Insistí - Júrame que no permitirás que te haga daño, ni que te toque, ni que…
-Shh – me acalló tomándome de las mejillas – Lo juro.
Asentí despacio preparándome desde ese mismo instante, respiré hondo varias veces con la garganta ardiendo. Tenía pavor de salir al bosque en medio de toda esa oscuridad. Nos encaminamos a la puerta, yo aun en brazos de Jake y salimos al porche observando con mucho cuidado a todas partes.
-Escucha. Te dejaré en el suelo y entraré en fase, subirás a mi espalda, así será más fácil y me sentiré mas confiado. ¿De acuerdo? – dijo en voz baja.
-Está bien – dije mirando por encima de mi hombro hacia la puerta. – ¿Que hay de Leah?
-Estará bien. Aseguré la puerta.
Lo miré no muy convencida.
-Estará bien. No tardaremos, vamos.
Dicho esto entró en fase frente a mis ojos con un silencio sorprendente y luego me indicó con una mirada que todo estaba bien. Subí a su espalda con dificultad haciendo caso omiso de mi costilla rota y me sujeté de su melena, justo donde sabía que no podía lastimarlo y recliné mi cabeza de su nuca con un cansancio increíble, dejando que el viento diera contra mi cara cuando Jake comenzó a correr.
-Siento nauseas – dije sin mover demasiado los labios.
Cerré los ojos con fuerza tratando de concentrarme solo en una cosa, "pensamientos lindos" de esos que una trata de buscar en la mente cuando otra cosa muy mala o desagradable está sucediendo alrededor. Encontré un recuerdo lindo, reciente y muy placentero, me las ingenié para ponerlo a la fuerza muy presente en mí, y eso logró que las nauseas y el dolor aminoraran y por muy extraño que pareciera, así fue.
En pocos segundos Jake divisó un pequeño alce a unos kilómetros. Bajé de su espalda con torpeza intentando ganarle al animal que ya comenzaba a correr a toda velocidad alejándose de mi paso lento y cansado, al verme en ese estado, Jake corrió hasta el alce y lo rodeó dejándolo sin salida y si alternativas de huida, le rugía con fiereza. Me coloqué frente a él con el deseo casi desgarrándome la piel pero me ponía nerviosa saber que Jacob estaba demasiado cerca de mí.
-Aléjate – dije conteniendo mis impulsos de saltarle encima.
Jake se mostró reacio ante mi petición por lo que se sentó, dispuesto a esperar.
-¡Vete! – solté perdiendo la paciencia.
Jake se levantó despacio y comenzó a caminar hacia los árboles con las orejas caídas. Él entendía mis razones más que nadie, no quería hacerle daño de nuevo. Miré a mi presa con los ojos clavados en su cuello, exactamente en esa palpitante vena que latía al paso del fluido sanguíneo, incapaz de sentir lástima o pena hacia él como siempre me sucedía cada vez que iba de caza, tampoco sentí la necesidad de disculparme con él como de costumbre. Nada deseaba más en este mundo que beber su sangre. Antes que el pequeño decidiera dar el primer salto ya me encontraba a su lado con una de mis manos, la que podía mover más, en su cuello, apretando su tráquea con todas mis fuerzas o las que me quedaban. El alce comenzó a forcejear entre mis manos, porque tuve que ayudarme con la otra, debatiéndose por la vida y con el miedo escrito en sus ojos vidriosos y oscuros, pero no quería tardar demasiado así que lo hice, pensando que quizá funcionaría por segunda vez. En mi mente reviví la imagen del alce con mis manos alrededor de él y tan rápido como pensé que se estaba rindiendo, cayó frente a mí doblando sus patas traseras y luego las delanteras. No me sorprendí demasiado, fue tal cual cuando obligué, con mi don, a ese lobo que se detuviera, simplemente dejé ver en su mente que eso era lo que haría y sin tardar mucho se rindió sin luchar. Lo que siguió fue historia.
Al terminar con mi quinto alce, algo "llena" y aturdida, Jake se dejó ver en medio de la oscuridad, sumiso y callado. Este día no era para nada igual a otros, parecía recién salida de una historia de horror toda manchada de sangre y barro, matas secas y con el cabello totalmente desastroso. Él me miró despacio, como si no me conociera como si estuviese viendo a una perfecta extraña y eso sencillamente me hacia sentir peor. Bajé la mirada mientras el lobo se acercaba a mí sin dejar de observar a su paso los cuerpos casi destrozados de los alces. Al llegar pasó su lengua por mis manos pero mi primer impulso fue apartarme de él, tampoco es que las tenía muy limpias.
El haber probado la sangre de Jake y casi haberlo matado en el intento, logró que odiara por completo ir de caza pero no sabía que el hecho de abstenerme de hacerlo me iba a dejar tan mal, en el sentido de que no comprendía por qué me había comportado tan… insatisfecha. Anteriormente me había cuestionado a mi misma por este asunto, - ¿por qué debo matar para comer? – "Nessie, debes alimentarte." –De acuerdo pero… ¿para que están los vegetales y las verduras padre? – "No es suficiente para ti hija, debes beber la sangre de esos animales, sin ella no sobrevivirás" – "Es parte de lo que eres Ness" – ¿Soy una asesina abuelo Carlisle? – "No mi cielo, solo haces lo necesario para vivir, recuérdalo" Me producía espasmos el reguero que había dejado y más todavía, el rostro de Jake tan falto de expresión. ¿Cómo pude ser tan insensible? ¿Cómo no sentí culpa? ¿Por qué no dije "lo siento"? – "No abuses de la naturaleza Nessie, siempre deberá ser lo necesario" – escuché decir a Edward, como si estuviera cerca diciéndomelo al oído. Cielo santo, esto no era normal, cinco alces incluyendo dos enormes machos, no era normal. Sentí vergüenza de mi misma y pena por esos animalitos.
Jacob me sacó de mis pensamientos con un ligero sonido que salió desde su pecho indicándome que ya estaba bueno de silencio, era hora de hablar. Lo seguí hasta la poza, esa hermosa gruta de manantial cerca de casa, en silencio, sintiendo asco de mi misma, estaba toda llena de sangre inocente y sangre mal habida. Estaba saciada, muy llena, revitalizada y fuerte…pero vacía, vacía de pensamientos y de alma, un alma que no perdonó por lo menos otras cuatro. Eso era suficiente para mermar lo que quedaba de humanidad en mi, sobretodo porque no dejaba de pensar en ese día que probé la sangre de Jake. Me estremecí. No era bueno para mí recordar esa exquisita sangre dulce, me volvía una persona mala, amaba demasiado a Jacob para hacerle esto, recordarlo era un insulto hacia él y para toda mi familia incluso para mi misma porque me convertía en una mujer sin escrúpulos. Sin embargo, allí estaba mi novio, incondicional y cercano. No podía pedir más.
Una lágrima surcó mi mejilla, la misma que disimulé al instante. El dolor bajo mi brazo por la costilla rota dejó de punzarme y mis rasguños no eran más que líneas rosas. Me coloqué en la punta de las rocas y salté al agua sin mirar atrás, pero sabía que allí estaba Jake, impaciente y nervioso como se ponía cada vez que me veía triste. Decidí quedarme bajo el agua, después que me saqué toda la ropa, la cual subió a flote rápidamente a la superficie. Me trasladé al Edén, a las aguas serenas y mansas del lago, que tranquila era mi vida hace unos meses, que fácil era ser ignorante de tantas cosas, que bonito se sentía no tener nada de que preocuparse; en mis pensamientos se asomaba el rostro de mi Jake, indeciso y nervioso el día que me besó en el bosque, lo único bueno que me pasado hasta ahora, todo él, ese beso… sus labios que despertaron en mi todo esto tan inexplicable y que dio origen a lo que hemos vivido tan intensamente hasta ahora.
El agua se movió a mí alrededor obligándome a abrir los ojos con rapidez y aunque no podía ver nada por la oscuridad que me envolvía, sentí la calidez de unas manos, esas que mi cuerpo ya reconocía debido a su forma y tamaño, esas manos suaves y tibias subieron por mis piernas hasta llegar más arriba de mis muslos, no quería mirarlo por la vergüenza que sentía, así que cerré los ojos y dejé complacida que me llevara hasta donde él quisiera. Envolví mis brazos alrededor de su cuello y mis piernas acordonaron su cintura, parecía que volábamos lo cual era raro porque el agua me indicaba que no estábamos haciendo tal cosa, pero así me sentí, tan liviana como una pluma en el aire. Nadamos como dos peces silenciosos por largos minutos dejándonos llevar por la libertad que nos profería estar bajo el agua donde es imposible no sentirse despejado y lleno de vida, al fin y al cabo nos encontrábamos solos él y yo. Pude llegar a relajarme un poco al sentir como Jake cuidaba desde muy cerca mis movimientos hasta que definitivamente no pudo tenerme mas lejos, me atrapó en sus brazos y comenzó a besarme en el cuello subiendo por mi garganta hasta que nuestras bocas se encontraron, dulce y pausado nuestro beso que me hizo abrir los ojos asustada cuando se separó de mis labios. – "Gracias por venir a buscarme" – dije a través de mis manos cerciorándome de su cuerpo desnudo y del mío muy cerca de él. Jake sonrió y luego miró hacia arriba, quería que subiéramos. Asentí suavemente mientras burbujitas de agua se escapaban de mi boca y juntos nadamos a la superficie.
Di un largo respiro al salir, llenando de oxigeno mis pulmones agotados. Jake batió su cabeza de un lado a otro soltando agua por todas partes, esa era la única forma de decirle cuando no estaba en fase: –"te pareces tanto a un cachorro" – Sonreí.
-Pensé que no ibas a salir de allí – dijo utilizando las mismas palabras que usó cuando me había quedado mucho tiempo nadando bajo las aguas del gran lago Edén.
Sonreí con pesadumbre.
Jake retiró un mechón de cabello de mi ojo esperando que dijera algo, pero no tenia ganas de hablar.
-Te ves…muy bien bajo el agua – intentó de nuevo al ver que su anterior comentario me había dejado afligida.
Ese cosquilleo en mi vientre apareció de la nada, Jake y sus poderosas palabras.
-En serio, parecías una….diosa marina…
Me estremecí.
-Jake – inquirí con vergüenza.
-¿Puedo pedirte algo?
Asentí cabizbaja.
-Lo que quieras – dije.
-Lo que quiera – repitió con gesto pensativo.
Se acercó más a mí con esa mirada tan… que me ponía tan nerviosa, que me decía tantas cosas y que "me pedía" otras mas. Sentí deseos de besarlo.
No me dio tiempo siquiera de tomar esa acción cuando Jake ya me estaba besando – "De acuerdo…" – pensé complacida con mis brazos alrededor de su cuello. Correspondí a ese beso por completo, lo había estado deseando además. Me llevó hacia las rocas y presionó un poco mi espalda contra ellas mientras sus manos sostenían mis piernas alrededor de su pelvis. Mi cuerpo se estremeció de nuevo con esa inquietud alarmante que me hacia esclava de mis propias sensaciones, sin embargo, me sentía incómoda pero no con él sino conmigo misma.
-¿Te sientes mejor? – preguntó separándose un poco de mi boca.
Arrugué el gesto.
-No me preguntes eso – me detuve tratando de encontrar las palabras para describirlo y al mismo tiempo no parecer enfadada – Siento que puedo… no lo sé, rodear el pacifico mil veces, correr por horas sin descansar, siento tanta energía que creo que puedo descargar electricidad en cualquier momento – suspiré – Me siento bien, Jake pero mira el precio…
Lo abracé mas fuerte apoyando mi frente en su cuello.
-Esto es horrible Jake, vergonzoso y horrible.
-Cielo pero…
-No. No me digas que todo está bien, que simplemente sucedió, que no tuve la culpa…nada de eso.
-De acuerdo, pero no puedo dejar que te mortifiques por esto – alcé la mirada – Lo necesitabas, tenías mucho tiempo sin alimentarte, es normal Nessie, el cuerpo humano trabaja así, de acuerdo a tus necesidades y tendrás que hacer lo imposible por lograr satisfacerlas. Si por ejemplo vamos a una fiesta y bailamos toda la noche hasta el amanecer, ¿que hacemos al llegar a casa? Dormir – dijo con simpleza – La última vez yo lo hice desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde y aun tenía sueño cuando desperté. Así mismo pasó contigo hoy, está bien admito que estuviste muy… eh, bueno, muy impulsiva, pero tu cuerpo lo necesitaba y estabas demasiado débil como para darte cuenta de lo que hacías. ¿Crees que es justo que hayas tenido que esperar todo este tiempo para alimentarte? ¡Claro que no! Y eso que lo decidí por ti, casi te obligo a hacerlo.
Puse los ojos en blanco.
- Y que me dices de esto – dije un poco enfadada – Cuando ya iba por el segundo estaba completamente bien, era suficiente y no me detuve, no quise hacerlo. Solo les ordenaba que se inclinaran y dejaran de luchar para que así fuera mas fácil para mi, siempre me han enseñado a luchar por mi alimento, sea como sea esos alces no tuvieron la oportunidad de defenderse porque yo no se los permití.
Jadeaba como si hubiese estado corriendo sin parar, algo que dije que sería capaz de hacer sin cansarme, no era imposible pero a las pruebas me remitía. Vaya cuerpo humano. Jake me miraba atónito, con la boca medio abierta por la sorpresa.
Alcé una ceja.
-¿Qué? – Dijo al fin – ¿Que hiciste qué? – agregó mas sorprendido que antes.
Recordé entonces mis propias palabras y al comprender el contenido de ellas entendí el por qué de la cara de confusión de mi novio.
-Te lo iba a decir en la casa cuando llegó Leah, pero decidiste discutir primero con ella – inquirí con sarcasmo.
-Muéstramelo ¿si? – parecía fascinado con lo que acababa de decirle.
Coloqué las yemas de mis dedos en sus mejillas y traje de mi memoria con bastante claridad el ataque de los lobos, como él ya lo sabía no tuve miedo a mostrárselo, solo que las imágenes podían impresionarlo, así que recliné su cabeza sobre mi pecho para que estuviera apoyado, no como la última vez en el parque, que había terminado un poco desorientado con mi presentación. Entonces, se lo hice ver. El rostro enorme de aquel lobo con sus fauces cerca de mi cara fue lo primero que apareció en mi cabeza y por ende en la de Jake, pero no se sobresaltó, solo parecía muy concentrado y algo molesto. -"Suéltame" – grité en mi mente con las manos fuertemente agarradas a su piel y melena, el animal se detuvo confundido, dudoso pero lo hizo, se detuvo y fue cuando aproveché el momento justo para soltarle un manotazo. Obvié lo que siguió de lucha y busqué en mi mente otra vez – "¡Apártate de mi!
¡Tu no eres un asesino, vete ahora mismo!" – fueron las palabras exactas que lo hicieron retroceder en el mismo momento que Leah arremetió contra él quitándole la vida. –"¡No!" – grité.
Entonces, todo se puso blanco y volvimos a nuestras propias mentes y recuerdos. Yo, algo dolida por los míos y Jake en los suyos, realmente sorprendido.
Nuestras miradas se encontraron.
-Eres increíble – fue lo que dijo antes de quedar mudo de nuevo.
-Realmente no si esté bien hacer eso, es intrusismo y violación de lo mas intimo que tiene una persona… su mente.
Frunció el ceño-
-Salvó tu vida.
-No, solo me dio ventaja. Leah me salvó.
-Eso es porque no sabes como funciona realmente – dijo inmerso en sus pensamientos e ideas que empezaron a renacer en su cabeza.
-Jacob – dije en tono de advertencia.
-Esta bien – me abrazó – No te avergüences de ello amor, es un don...un increíble don. ¿Como es que lo haces? – añadió incapaz de contenerse.
Lo pensé por unos segundos.
-Solo se que puedo poner un pensamiento en la mente de…bueno realmente no se si funciona en personas, pero lo hice con el lobo y los alces… En fin, la cosa es lograr que eso que le hice ver se refiera como una idea propia…y eso es lo que hará.
La boca de Jake era una gran "O"
-Pero no hablamos de una situación permanente, las ideas y los pensamientos son algo que viene y va, por eso ese lobo me atacó posteriormente al irse de su cabeza ese pensamiento, el que yo le hice ver, volvió a ser el mismo agresor de antes y yo su agredida. Es lo que puedo entender de todo esto, no es sencillo de explicar.
-Así que si puedes hacer ver a los demás tus recuerdos y todo lo que piensas – Dijo con los ojos entreabiertos tratando de atar cabos - Esos mismos pensamientos los puedes…
-Alterar, modificar, cambiar – terminé su frase – Si mantengo contacto con ese alguien claro.
-Házmelo a mi, por favor – dijo al instante.
Entorné los ojos.
-¿Que? Estás loco, no, no voy a hacerlo, de ninguna manera Jake – dije sintiéndome alterada.
-Por favor, por favor.
Negué con la cabeza.
-No.
-Vamos, no me pasará nada – insistió.
-Jake pero…
-No me harás daño, cariño. Solo quiero saber que se siente.
-Probablemente ni lo sabrás una vez que lo hayas hecho.
-Intentémoslo.
Se acercó a mis labios y me plantó un beso.
-¿Si?
Me encogí de hombros reacia a oponerme a esa expresión en su rostro.
-Que conste que tú me lo pediste – le advertí.
-Haz lo que quieras – dijo sosteniendo mis piernas con mas firmeza para mantenerme pegada a él.
Lo vi cerrar los ojos con la expresión divertida y una sonrisa que no pude evitar disimular, mi Jake siempre era tan optimista a todo.
-No te arrepientas luego – murmuré buscando sus labios.
-Nunca podría arrepentirme de escuchar algo que me digas o de algo que me hagas – dijo la última palabra con toda la ironía del mundo.
Nos besamos en silencio solo sintiendo a nuestro alrededor ese calor espontaneo conocido y oyendo el suave sonido que producía el agua en las piedras al colarse entre ellas, luego nuestros labios…
-Hey... tú me ibas a pedir algo ¿no? – dije mirándolo a los ojos.
-Creo que si, ya lo olvidé – dijo sin importancia.
-Oh – me lamenté.
-Y tu ibas a hacerme "algo" ¿cierto?
-Ajá.
-Hazlo ya – dijo cerrando los ojos de nuevo.
Sonreí antes de colocar mis dedos alrededor de su cuello mientras formulaba en mi mente ese pensamiento. No lo haría hacer cualquier cosa, sería algo sano y bueno para él y para mí, quizá mas para mi misma porque este don era realmente muy "beneficioso" en todos los sentidos. La primera vez me había servido para mostrarle a Jake algunas cosas que habían sucedido en el Edén, pude mostrarle situaciones, las cuales no hubiese podido decirle con palabras claras, así que me fue útil para explicar algo sin la vergüenza de articular con mis labios todo aquello. La segunda vez me salvó la vida, así como lo había mencionado Jacob, esos segundos que hice dudar a ese lobo fueron vitales para poder tomar una decisión y hasta podría llegar a ser provechoso para situaciones similares. La tercera vez, le mostré a mi novio no solo lo que había sucedido sino también lo que era capaz de hacer y para esta cuarta… reservaría esta para nosotros…
Se materializó de la nada en mi cabeza, entonces lo proyecté a través de mis dedos. Vi en mi mente lo que quería que Jake hiciera. – "Bésame" – dije. Entonces, imaginé que Jake hacia eso y efectivamente así sucedió. Mi novio empezó a besarme con dulzura, esos besos que me llenaban de calor el alma y todo mi cuerpo – "Te amo" – dije a la vez que saboreaba sus labios y él los míos. –"Ahora… dejarás de hacerlo, no me beses" – a medida que hablaba iba produciendo imágenes en mi mente y se las hacia ver a él, no solo podían ser simples palabras, tenía que hacer peticiones y convertirlas en una acción, una idea, un pensamiento. Jake se detuvo al instante mirándome sin expresión alguna en su rostro.
-¿Y bien, que sentiste? – pregunté.
-Increíble – dijo – Es impresionante Ness… es, realmente alucinante.
-Espera, ¿como fue?
-Bueno nos estábamos besando y luego…ya no quise hacerlo más… y pasó ¿cierto?
Me miró confundido mientras yo esbozaba una sonrisa.
-Funcionó – dije.
-Si – asintió sonriendo – ¡Wow!
Reímos juntos a la vez que nos abrazábamos.
-Amor, eres grandiosa.
Acaricié su mejilla con la mirada perdida en su rostro. No me sentía feliz, ni con mi reciente descubrimiento ni con nada. Solo Jake me mantenía serena porque me daba la tranquilidad de sus palabras y sus besos… pero me sentía ansiosa.
-¿Que sucede cielo? - Bien, ya había logrado preocuparlo, maldición - Puedes decírmelo.
-Lo sé.
Le di un corto beso en la boca.
-Dime – dijo colocando su mano en mi mejilla.
No quería hacerlo, pero el deseo por sacarlo de mi boca y de mi mente era más grande que mi negación. Jake era el único en quien podía confiar y el que podía entenderme ahora porque me conocía a la perfección, así que movida por eso, decidí que lo mas sano era explicarle mi inquietud.
-Esos lobos eran parte de la manada de A Ka'Wi – me detuve – Él se preguntará ahora donde están y nosotras…pues, dejamos nuestro aroma en ese lugar... es este momento debe saber que la que mató a sus chicos fue Leah y que yo estuve con ella.
Continué.
-Amor, tengo miedo – dije sintiendo una ligera sacudida en mi vientre y estomago – No sabes cuanto temo por ustedes, por ti y por Leah. ¿Cuánto más tendremos que esperar? ¿Una semana? ¿Un mes mas? No puedo Jake… no puedo – mi voz se quebró.
El rostro de Jake se entristeció.
-Doy gracias al cielo por haberme dado estos meses junto a ti y haber podido disfrutarlos al máximo porque crecimos de muchas formas y nos amamos de mil maneras... pero esto es insoportable…tener que esperar que ese…mal nacido – dije con odio – Venga por nosotros cuando quiera, a la hora que quiera puede aparecerse en nuestra casa y simplemente matarte y llevarse a Leah, no soporto la idea Jake…de esperar un día mas por él – mi voz comenzó temblar de la rabia y el dolor - Pero tu no paras de decirme que todo estará bien… ¿como te despedirás de mi, ah? ¿Como pasará? ¿Como vamos a soportar ver al otro alejarse? Jake por Dios… ¡no es justo! No puede ser que nuestras vidas hayan durado tan poco… tanto que te amo Jacob y tanto que deseo por sobre todas las cosas estar a tu lado…
No pude terminar.
Jake me tomó del cuello llevando su boca directo a la mía. Primero nos tratamos con furia, descargando la rabia que sometía nuestros cuerpos en esos labios que se retorcían con impotencia. Mis manos halaron el cabello del hombre del cual me aferraba con uñas y dientes, me dolía, me dolía en el fondo de todo mi ser las palabras y la cruel realidad que se desprendía de ellas, era un sinfín de verdades que nos golpeaban el rostro y la vida a medida que pasaban las horas y los días. Siempre lo supe, sabía que el momento estaba cerca. Algún día llegaría el momento de despedirse de alguna manera ¿pero qué tan doloroso podría llegar a ser? No lo sabría hasta ese momento.
Las lágrimas cesaron, ahora no había lugar para ellas dentro de mí, ni para otro sentimiento que no fuera el que comenzó a propagarse por todo mi cuerpo, la necesidad de sentirlo dentro de mí, el deseo infinito de ver pasar este momento lo mas lento que fuese posible, pero no había lágrimas, nuestros cuerpos eran esas gotas originarias del dolor y la tristeza. ¿Cómo no quererlo? Si era la máxima expresión del amor, ese furor de pasiones disimuladas bajo miradas tímidas pero que llevaban consigo mil y un significados. ¿Cómo no desearlo? Todo él era un mar de sensaciones descubiertas y por descubrir, lo deseaba cada día y a cada instante, muy cerca de mi, cuidando de mis sueños, mis pasos, mi día a día, pero unas noches atrás me había hecho querer desearlo mas profundamente, Jacob, el único trofeo por el cual no podía competir, pero que podía tenerlo siempre y sin condiciones. ¿Su cuerpo? Mi baño de paz, mi santuario de sábanas y almohadas volando a mí alrededor. Dicen que hay solo tres cosas que no se pueden arreglar - "El agua derramada, las flechas lanzadas y las palabras dichas" - Jake fue esa flecha que atravesó mi corazón y esas palabras que llegaron a mi alma, fueron quizá muchas de las que acostumbro a escuchar de él...pero no se puede volver atrás una vez que esto sucede. "Te necesito... Aquí estoy" - suspiré recordando el atardecer en Port Ángeles cerca de sus brazos. El día que dije "si."
Jake me llevó al asiento de rocas y me colocó suavemente sobre ellas, entonces por fin nos miramos. Sentí la presión de sus palabras a punto de salir de sus labios, empujándose a través de su garganta. Me tomó de las manos y silencioso, esperó que su voz volviera.
-Necesito que seas fuerte mi amor – dijo con el rostro entristecido – Hazlo por mi. Dame la fuerza que necesito para enfrentarme a esto – continuó llevando su mano a mi mejilla – Por favor.
Comencé a negar con la cabeza.
-Nessie, mírame – pidió mientras me sujetaba ahora las dos mejillas con sus manos – No me quiero despedir de ti, sería como despedirme de mi propia vida y yo no estoy preparado para eso… nunca voy a estarlo pero necesito tu apoyo…por favor.
Miré a un lado sin poder soportar sus palabras que parecían miles de dagas afiladas a punto de perforar mi corazón.
-Llegó el momento ¿verdad? – pregunté intuyendo la respuesta con un hueco en el estomago.
Jake asintió bajando la mirada, con esa expresión en su rostro a la que tanto le temía.
-Lo siento – sollozó.
Tomé su cabeza y la alcé con mis manos para darle un beso en la frente.
-No… yo lo siento – dije con firmeza.
Si, lo sentía por él… pero no lo iba a dejar solo. Algo tenía que hacer para salvar su vida, para mantenerlo a mi lado. En mi mente comenzaron a formularse ideas, empecé a maquinar rápidamente las formas de intervenir en el asunto solo para salvar la vida del hombre que amaba, tampoco me importaba morir en el intento, si Jake estaba dispuesto a morir por mi entonces yo haría lo mismo. "No lo harás solo, Estoy aquí" – pensé. "Te amo" – añadí abrazándolo con fuerza.
GRACIASS lectoras por encontrarse aqui de nuevo conmigo, para mi siempre será algo especial.
Gracias por sus antiguos y los coments! Gracias por su tiempo...!
LAS QUIERO... Cuídense y lean mucho!
Nos vemos en el próximo!
Y como nunca puede faltar, hay canciones que son el sonido del alma...TAN SOLO TU me concedió inspiración para este capitulo! Muy lindaaa! Vaya unión de géneros y de cantantes, Alejandra Guzmán y Franco De Vita...!
"Tú me das las cosas que yo quiero cuando menos me los espero..la la la"
Kisssss!
