El capítulo más largo hasta el momento. Dios, andaba con mucho café.

FOTOS DE EDWARD EN EL BLOG (Creo que es una de las mejores fotos de Robertow *_*)

Gracias a Isa Mella FFDA que corrigió este capítulo.

Twilight le pertenece a Stephenie Meyer

Capítulo 30

Mayo-Noviembre 2008

Mayo

La autoflagelación es un deporte olvidado. Hoy lo único que queda son rasgos de personas con vidas veloces y sedentarismo social, la expresión del hedonismo puro. Es el mundo del dar y no recibir nada a cambio, más que atención. Ya no están esas viejas maneras, donde la gente sacrifica ser una convención social y exponerse a ser uno más. Porque ser original está castigado cuando no es predecible, cuando das algo noble y honesto. Para seres como Edward que cultivaba la misantropía como una religión y se auto flagelaba de maneras sutiles, este le parecía un mundo triste. Su único consuelo es que aún practicaba el deporte más peligroso de todos, leer. Si no lo crees, piensa bien, estás exponiéndote a innumerables pensamientos ajenos, a influencias corrosivas o nobles, hechos mal formados y opiniones sin fundamentos, al final del día, es como si usaras tu imaginación como revolver contra los lóbulos frontales atacando tu cortex y dejándote con una lobotomía. O al menos así se sentía Edward al leer sobre los efectos secundarios del Aderall. Como decía, leer es peligroso.

Jasper no se encontraba cuando Edward llegó de ver a su profesor. Siempre pesimista, su suposición es que se había ido a ver a Bella o peor aún, no verla e ir a conseguir más drogas. Edward se le hacía casi irrisorio que de los dos hermanos Cullen, Jasper fuera el que se fuera por la vía más predecible. Edward no era un santo, pero tomar Aderall con pretexto de tener buenas calificaciones es como si le dijeras a tu madre que no tiendes la cama porque vas a desatenderla en la noche, es una excusa estúpida. Cuando Edward arrastró a Jasper con maletas y demás a su cuarto de hotel, vio como su hermano se cerraba cada vez más. Fue un golpe a su ego saber que su hermano siempre tuvo problemas de atención y él nunca se dio cuenta. Mientras más leía los efectos secundarios más preocupado estaba de que Jasper utilizaba el Aderall para compensar algo que no encontraba en su hogar o con Bella. La ira, la falta de apetito, los cambios de humor, la sensación de bienestar, todo eso era un ciclo en el que su hermano estaba sumergido. La única esperanza de Edward es que aún estaba a tiempo de hacer algo al respecto.

Después de miles pensamientos paranoicos e ideas peligrosas, Edward cerró su laptop y se acostó a dormir. Si su hermano estaba allá afuera haciendo algo estúpido era mejor que descansara, le esperaba una larga conversación con su él.

Cuando Jasper llegó, Edward estaba levantándose, cuando vio la ventana del hotel de $65 dlls por noche, vio que estaba ya atardeciendo.

—¿A dónde fuiste?— Pregunta Edward en tono neutral.

—Fui a verla— Jasper se sienta al pie de su cama tamaño individual y se empieza a quitar sus botas.

Edward espera y espera, tratando de descifrar el comportamiento de su hermano, cuando Jasper no continua, Edward habla.

—¿La pudiste ver?— Jasper mueve la cabeza ligeramente en no.

—No me dejó entrar, le mandé una nota, pero no sé si le llegó. Su mamá estaba ahí— Jasper vio a su hermano, se sentía tan cansado de divagar por todas las calles de la ciudad que solamente quería acostarse.

—Tu profesor de Geometría Descriptiva dejó que regresaras a la clase, el de Diseño Sustentable no, vas a tener que repetir la materia y perder la beca— Edward sabía que podía costear la universidad de Jasper, al menos ahora sí. Pero aún estaba molesto con su hermano por meterse en ese tipo de problemas. Jasper es un buen chico y tengo que ayudarlo, repetía Edward en su mente.

—Si pierdo la beca…— Comenzó a decir Jasper.

—No te preocupes, lo tengo cubierto, me encargaré de que puedas entrar el próximo semestre— Dice Edward calmadamente, lo menos que quiere es que Jasper se estrese más por eso.

—¿Cómo?, apenas tienes para mandarme para la renta y comida— y drogas, pensó Edward.

—Las cosas cambiaron Jasper, para ti, para mí. Han aceptado una novela que escribí, el anticipo es suficiente para mantenerte en la universidad— Jasper mira a su hermano y por primera vez ve una sonrisa en su cara desde que lo vio en su departamento.

—No sabía que seguías escribiendo, no desde Alice— Edward se levanta hacia el mini refrigerador y toma una Coca Cola.

—Volví a escribir hace un tiempo— Jasper no dice nada, está exhausto, promete que una vez que descanse felicitará a su hermano como se debe.

—Sin embargo, ese cambio no es a lo que me refiero. Si quieres seguir en la universidad y que siga pagando tus estudios tendrás que vivir conmigo. Me voy a mudar a Seattle y tú conmigo, no es negociable— Edward toma de su refresco y mira a su hermano.

—¿En este hotel? — Jasper pregunta incrédulo.

—No idiota, en un departamento. Una vez que limpiemos la mierda que creaste, iremos tú y yo a buscar un departamento.

—¿Crees que voy a salir corriendo por drogas?— Pregunta Jasper indignado —¿Crees que soy un drogadicto de mierda?

—¿Lo eres?, dicen que aceptarlo es el primer paso— Jasper se levanta enfurecido, toma el control remoto y se lo tira a su hermano. Edward lo evade y lo mira detenidamente.

—Luego te llevaré con un médico, esa mierda todavía está en tu sistema obviamente.

Junio 2008

Al final Bella necesitó de 6 sesiones de hemodiálisis y tres semanas de hospitalización. Ambos hermanos, por separado, habían intentado visitarla, pero Bella había prohibido las visitas de ellos dos. Un día cuando Edward estaba empacando sus cosas en su nuevo departamento, Jasper llegó cabizbajo lo cual en estos días no era raro, lo raro es que traía un papel en la mano, en ese momento supo que era la carta que le había mandado a Bella.

Jasper evadió a su hermano todo ese día hasta que en la cena, mientras compartían una caja de pizza de jamón, Edward tuvo los cojones para preguntar.

—¿Fuiste a verla?— Jasper no responde al principio y por un momento Edward se siente como un cerdo por estar feliz de que él no la haya podido ver, sentía que Jasper no tenía derecho a verla y si él no la podía ver entonces Jasper tampoco.

—Sí, la vi mientras se subía al auto de sus padres.

—¿Se va a ir?— Edward pregunta alarmado.

—Pidió el semestre libre, dice que ha faltado mucho de todos modos, la universidad le dio la prorroga y regresará el próximo año. Dice que… dice que no quiere verme— Jasper mira y mira su pizza sin comer, toma un pedazo de jamón y lo mete a su boca.

—Me regresó la carta, dice que no la leyó— Edward deja su alimento y le da un trago grande a su cerveza, Jasper tiene prohibido tomar, en su lugar su bebida es simplemente agua.

—¿Y en dónde viven sus padres?

—Phoenix.

—¿Cómo está?, ¿Cómo la viste?— Jasper se encoje de hombros, es duro verlo así, piensa Edward. Jasper una vez jovial ahora es una sombra de lo que era.

—Se ve bien, ya no está tan delgada— Edward y Jasper nunca han tocado el tema de Bella desde aquella vez, donde Edward lo golpeó. Es como un acuerdo tácito no mencionar lo que sucedió.

—¿Está totalmente recuperada—-Jasper asiente y luego lo mira.

—Dice que sí, le tomó tres semanas y...seis sesiones— Jasper traga saliva y luego mira a su hermano, teme esta confrontación pero necesita ventilarla.

—No me engañas ¿sabes?, al principio no entendía, estaba muy absorto en toda las cosas que pasaron. Pero ahora me doy cuenta— Edward entrecierra sus ojos sin saber a qué se refiere su hermano.

—¿Darte cuenta de qué?

—Tú no la odias, nunca la odiaste. Lo único que sentías era dolor al verla porque se parece a Alice— Edward mueve su cabeza en negación.

—No Jasper, no porque se parecía a Alice, sino porque son muy diferentes— Edward mira a su hermano detenidamente. Por un momento piensa que Jasper entiende, la idea le da terror a Edward, que su hermano entienda que Edward está enamorado de ella.

—No entiendo— Edward casi se ríe de lo ridículo de la situación.

—No hay nada que entender, no la odio, es todo lo que hay. Ella no es como pensaba, ella es valiente y fuerte. Lo único malo es su horrible gusto en hombres— Jasper ríe.

—Supongo, ¿esto es algo…? ¿sientes algo por ella?— Jasper en su aún ingenua mente piensa que su hermano está encariñado con Bella de alguna manera, lo asocia al hecho de que él salvó su vida.

Edward no contesta y Jasper no presiona la respuesta. Para Jasper no existe un peligro en los sentimientos de su hermano.

Esa noche mientras Jasper duerme en su nuevo departamento, Edward se escabulle como es su nocturna costumbre para hacer cosas que no debería. En el escritorio de su hermano está la carta que le escribió a Bella. Edward ni siquiera tiene remordimiento cuando la abre y la lee.

"Bells,

Sé que he cometido el peor de los errores, no hay forma de pedirte perdón sin sonar vacío y falso. Lo único que puedo decir es que eres mejor persona que yo, eres una de las personas más fuertes que conozco y por eso siempre te he amado. Eres una luz que me llenó de cosas buenas, que llegó a mi vida cuando todo estaba mal. No hay un día que no me arrepienta, no sólo de lo que pasó esa noche sino de no darme cuenta lo inmerso que estaba en mi propia miseria que no me di cuenta de lo que esta situación te hacía. Mi arrepentimiento no es suficiente, lo sé, lo único que te pido es que no me alejes de ti. Sólo deseo estar cerca, en la forma que sea, como quieras, pero no me apartes. Sé que no tengo derecho a pedirte esto, pero no se qué hacer sin ti. No sé cómo luchar o convencerte de que eres todo para mí. Todo lo que he intentado no ha funcionado. Hablé con tu padre, por cierto me odia, es comprensible. Ni siquiera él me permitió hablar, mucho menos pasarte mi mensaje, pero tu madre me prometió que te llegaría esta carta. Espero no te enojes, sé que el mensajero no es el ideal, pero soy un hombre desesperado.

Con amor, Jasper."

Edward deja la carta donde estaba y regresa a su cuarto. Los días no pueden pasar lo suficientemente rápido.

En los meses posteriores, la vida de Edward se empezó a medir por sucesos en vez de largas noches llenas de pesadillas residuales y mañanas de sueños olvidados.

En Junio 20 su hermano está declarado "limpio" y asiste a su primera reunión de narcóticos anónimos.

Ese mismo día sale el borrador de su novela y cuando sus dedos recorren las páginas su piel se enchina. Cuando Carmen le dice que ponga su dedicatoria para llevarla a la imprenta él escribe:

"A ti, que te mueves en mi corazón aunque sólo lo hayas tocado con un dedo". También pone agradecimientos a su hermano, padre y Emmett, entre otros. No sabe si es cursi pero siempre ha creído en la lealtad a la gente que lo soportó en la peor época de su vida, unos más que otros.

En Agosto Carlisle tiene un infarto, ambos hermanos corren a Forks asustados de que su padre esté muerto. El suceso ablanda un poco a Jasper y se permite por primera vez en meses entablar una conversación con su padre. La relación, aunque precaria, vuelve a su normalidad. Haciendo que los tres hombres por primera vez en años estén unidos en una mesa.

En Septiembre 13 su novela sale a la venta y se convierte en un bestseller.

Y al fin llegamos a noviembre. El mes que parece estar maldito. Y como en todas las catástrofes el demonio no estaba lejos.

Edward está sentado frente a su Royal. Su departamento silencioso porque Jasper está en la escuela. Mientras sus dedos atacan las teclas se oye la puerta cerrar fuertemente.

Edward ignora eso y sigue escribiendo. Cuando ve a Jasper enfurecido entrar a su cuarto Edward realmente no sabe que pensar.

—¡Hijo de la gran puta, te acostaste con ella!

Ya saben como termina esto, los Cullen tiene esa hermosa costumbre de golpear primero y luego preguntar, es como si su ADN tuviera un alelo que dijera "cuando no sepas que hacer, golpea". La razón es básicamente la que Edward pensó que jamás lo perseguiría, que Jasper descubriera que se acostó con su ex novia. Los detalles no son claros al principio. Todo indica (mientras recibe golpes) que se encontró a Bella para reinscribirse en la universidad, es obvio que Bella dijo algo. No sabe la profundidad, sólo que su hermano sabe lo suficiente.

Jasper se va ese mismo día. Es un suceso en sí, pues destruye todo, hasta la laptop de Edward. Con ello también las primeras 50 hojas de su segunda novela.

No quiero aburrirlos con los detalles de la mudanza, mentada de madres intercambiadas y amenazas de muerte.

Jasper regresa a vivir con Randy, su ex compañero de cuarto y consigue un trabajo. Edward trata de hablar con él, pero sabe que es inútil, al menos no tan pronto. Secretamente paga la renta de Jasper, así como gastos, dándole dinero a Randy. También le pide estar pendiente de Jasper y comunicarle si lo observa raro. Piensa que lo mejor que puede hacer es esperar a que se le pase el enojo y hablar con él. Edward jura que Jasper le dará alguna oportunidad para hablar tarde o temprano. Nunca pasa.

Dos semanas después con tres tazas de café encima y dos cervezas, Edward visita a Bella Swan en su departamento. Sus razones no son definidas, en su pequeña mente retrógrada se convence de que es para pedirle una explicación de por qué abrió la boca después de todo este tiempo. Quiere reclamarle y gritarle, pero sabe que no lo hará. Si alguien se merece tener una venganza es Bella Swan, aunque Edward duda que ese sea su motivo.

La verdadera razón por la que Edward visita a Bella es porque ella es un imán que lo atrae, lo jala en todas direcciones y siempre termina estando cerca, pero no lo suficiente.

El departamento de Bella sólo acepta visitas masculinas antes de las 10 pm, afortunadamente todavía es relativamente temprano. Cuando sube las escaleras pregunta a una chica pelirroja si conoce a Bella Swan, la chica le indica que es el departamento 11. Con mano temblorosa toca la puerta.

La terapia ocupacional forzaba a Bella a enfocarse en cosas triviales y superfluas. Sus trabajos universitarios eran casi siempre cosas manuales. Esta vez estaba sumergida en azules y verdes, su paleta estaba manchada de colores primarios, pero sólo había usado esos dos colores. Era un proyecto que le estaba tomando más tiempo del normal. Su idea era la representación de la desolación, según el tema que escogió para su clase de Pintura II. Su maestra Maty siempre le decía que la mejor forma de pintar es imaginar que tu pincel conoce el resultado, él te guía y te da fuerza para plasmar lo que está en tu corazón, es más putamente fácil decirlo que hacer, pensó Bella. Su concentración estaba en otro lado. Afortunadamente tuvo la excusa perfecta de detenerse cuando escuchó a alguien tocar su puerta.

Limpiando sus manos en un trapo viejo, pero sin removerse su mandil manchado de acrílico se dirigió a abrir.

Edward se miraba... diferente. Bella no sabía si era por todo ese tiempo que no lo había visto,o porque en su mente él siempre estaba con barba crecida y no recién rasurado como lo estaba viendo en ese momento. Sus ropas antes sencillas y un poco descuidadas, hoy eran limpias y formales, se veía mucho más joven. Pero no seamos superfluos, tal vez Bella le dio una checada al hombre, pero no por eso no pensó las miles de cosas que quería decirle y las aún más razones para correrlo.

—Hola Bella.

—Hola Edward, te preguntaría que haces aquí, pero creo que sé el motivo— Edward miró al piso y tal cual adolescente inexperto sus nervios hacían mover su cuerpo oscilatoriamente

—¿Podemos hablar?— Bella no dijo nada, sólo movió su cuerpo para dejar pasar a Edward.

Una vez cerrada la puerta, Edward se sentó en el sillón, mientras Bella estaba detrás de él.

—¿Quieres algo de tomar?— Edward se sorprendió, cuando imaginó ésta escena no pensó que Bella le abriera la puerta, mucho menos que le ofreciera algo de beber.

—Agua está bien.

Mientras Bella iba por el vaso de agua, Edward examinó su departamento. Era limpio y sencillo, recuerda el sillón naranja en el antiguo departamento de Jasper, al parecer era de Bella, luego mira libros regados por ahí. Edward sonríe porque se le hace adorable que su departamento esté impecable a excepción de sus libros, es como si no lo pudiera evitar. Cuando está en su espacio, Edward siente que la conoce un poco más. Es ridículo piensa, la gente no se conoce por saber como está adornada su casa.

—Aquí está— Bella sorprende a Edward con un vaso de agua en su cara.

—Me gusta tu departamento, es... vivaz— Bella sonríe ligeramente y se sienta frente a Edward.

—Gracias— Ambos no dicen nada por unos segundos mientras Edward bebe su agua.

—¿Estás aquí por lo de Jasper?, estoy sorprendida, pensé que habrías venido hace dos semanas amenazándome con hacer un hoyo en la tierra y enterrarme— Edward siente una inmensa vergüenza porque Bella tiene razón, un año atrás eso hubiera hecho, pero no ahora, no a ella.

—No, nada de eso, aunque sí estoy curioso por saber ¿por qué ahora?— Bella cruza sus piernas y pondera su respuesta.

—¿Por qué no?, no lo hice intencionalmente si a eso te refieres. Tu hermano me vio en el campus y empezó a seguirme, peleamos y... bueno sobra decir que abrí mi boca. No estoy arrepentida, pero tampoco estoy feliz de haberlo hecho. Pudo haberlo hecho de otra manera menos cruel— Edward toma un momento y luego responde.

—Me alegro que lo hayas hecho— Bella esta obviamente extrañada,

—¿Lo estás?

—Sí, no puedo decir que era una gran carga, sinceramente pude haber vivido mi vida y no haberselo dicho, pero con todo lo que ha pasado en mi vida creo que he aprendido que los secretos siempre se descubren, más vale hoy que en 10 años.

—¿Cómo lo tomó?— Pregunta Bella. Edward la mira como si la respuesta no fuera obvia.

—Mal, no nos hablamos hace dos semanas, ahora vive otra vez con Randy— Bella se pone inquieta.

—¿Es esto de lo que visite a hablar?— Bella dice masajeando sus nudillos.

—No, la última vez que te vi quedamos en malos términos, siempre quedamos en malos términos. ¿Por qué no me dejaste visitarte?— Bella ríe.

—Edward, no sé si lo notaste, pero lo menos que necesitaba era a ti y a tu hermano entrometerse en mi vida.

—¿Y ahora?, Jasper me dice que estás mejor.

—Fue...duro, pero ahora estoy mejor, estoy sana— Bella lo mira a los ojos y Edward sabe que está siendo honesta.

—Esa vez que te vi en el hospital te pedí que habláramos de lo que había pasado, pero tú no me entendiste, no me refería a lo de Jasper, sino a lo que pasó en Forks.

—Tuvimos sexo Edward, tú me usaste como una copia...

—No, no te usé, no eres una copia— Edward se levanta y se pone frente a ella de rodillas. Bella está un poco asustada, de todas las personas ella jamás imaginó a Edward ser tan... espontáneo.

—Lo entendiste mal, las fotos sí, eran de mi ex y tal vez al principio estaba atraído a ti por el parecido, pero te lo juro, jamás te imaginé como un reemplazo. Lo que pasó... lo manejé mal, todo lo manejé mal. Debí de haberte buscado, explicado que las cosas no eran como pensabas.

—¿Cómo son entonces?— Bella pregunta.

—Son esto, soy yo aquí hablando contigo, pidiendo que me escuches, que me dejes acercarme a ti, déjame al menos conocerte.

—¿Por qué?— La voz de Bella es baja. Edward pone la mano en cada costado de Bella sin tocarla.

—Porque tú eres la única que me hace querer ser mejor hombre, porque eres tú, cuando te ví en el departamento por primera vez pensé que el destino se burlaba de mí, pensé que eras una mofa por parecerte tanto a Alice, pero luego me di cuenta que todo este tiempo estuve enamorado de la mujer incorrecta— Bella se hace para atrás sorprendida.

—¿Enamorado?, Edward...

—Escúchame, sólo escúchame, no tienes que decir nada, sólo déjame hablarte, déjame conocerte, ser amigos, lo que quieras...

—Edward.

—...lo de Jasper no tiene que afectar nada, no tiene que ser algún impedimento.

—Edward-

—...podemos vernos o ir a tomar un café, algo sencillo, algo que no sea mucho para ti, lo que sea

—¡Edward!— Edward se calla y la mira. Ella lo mira como una madre a un hijo cuando sabe que está a punto de revelarle algo que lo alejará más de su infancia.

—¿Qué no entiendes? tú y yo no somos bueno el uno para el otro. Ya he vivido esto, no voy a cambiar un mal por otro.

—Pero...— Edward quiere protestar, dar un argumento válido.

—Siento algo por ti, cuando te veo, veo a un hombre con potencial, con capacidad de ser mucho mejor. Siempre desde que te conocí sentí ese jalón hacia ti, siempre supe que era peligroso, siempre que estas frente a mí siento que mi corazón se quiere salir— Bella toca su cara y él cubre la mano de ella con la de él, es una caricia suave, llena de añoro y tristeza. —Todo este tiempo estaba segura que era sólo temporal, pero aquí estas, y es peor que antes, pero no es real, no es algo duradero y luego dices que estás enamorado de mí ¿qué te hace pensar eso si no me conoces?, esto está mal, no es correcto, tu idealización de este sentimiento que sientes me asusta, lo haces sonar repentino y sin fundamentos, yo soy una mujer práctica que cree en una relación confiable, no estoy encariñada con conceptos románticos, aunque Dios sabe que tú me haces tirar a la borda todo eso— Ella ríe suavemente, luego aprieta su mano y cuando lo mira es como si entendiera algo que él no.

-Y es más que eso, yo merezco a alguien que no venga corriendo al saber que el espacio está libre ya que su hermano está fuera de la carrera, pero cuando tuvo la oportunidad no luchó por mí. Merezco a alguien que me ame y me respete. Deseo tanto a ese hombre que puedes ser, pero no eres. Porque Edward, tú tienes todo lo que necesito, pero nunca me podrás dar.

Edward no recuerda si se despidió o salió caminando sin decir palabra. Lo que recuerda son las calles de Seattle y el olor pútrido del los callejones, orina y vomito. Las calles rociadas con lluvia fresca que lavaba los edificios, y la gente que le era indiferente, los autos que circulaban en sus ligeras armaduras y los animales domados por sus superiores domésticos, recuerda la sal que se escurría de la gente que caminaba un poco más de lo esperado, cuando la sal era lavada por aire y viento, cuando la lluvia carcomía sus ropas y hacia de su cabello infinitas dagas de podredumbre.

Los días pasaron y mientras Seattle mantenía estática su resistencia, también manejaba bien sus depresiones y le permitía socializar a nivel mundano. Después de unos meses su corazón aún contrito se dio el permiso de sentirse libre como para aceptar que podía hacer lo que le diera la gana. Pero el corazón inválido de Edward sólo funcionaba para subsistir.

Cada día cuando se miraba al espejo, se preguntaba si ese era el hombre que Bella pensaba que era digno de ella. Todos los días tenía la esperanza de dejar su vieja piel infestada y renacer justo como ella lo pidió. Porque si algo juró ese día cuando la vio en su departamento es ser el hombre que ella se merecía. Juró un día regresar y preguntar de nuevo "Bella ¿podemos hablar?"

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Carmen,

Eventualmente la vi otra vez, hace tres años, unos meses después de ese día. Me comentó que se iría a estudiar al extranjero, Londres. Le pregunté si volvería y me dijo "Este es mi hogar Edward", todo este tiempo y no ha vuelto. Jasper se enteró tiempo después y decidió copiar su técnica, es extraño, ella escapó a Londres y Jasper huyó a Sudamérica. Sólo Carlisle y yo quedamos. Así que eso es todo. No hay más que agregar, no hay final feliz, o moraleja de la historia. Sigo tratando de ser el mejor hombre que puedo, con ella o sin ella. Lo único que puedo decir es que Bella Swan me hizo mejor hombre.

Pisar Seattle será extraño, llevo tanto tiempo refugiándome aquí que se me ha olvidado que alguna vez viví en la ciudad. Deséame suerte.

E.

Querido Edward,

Conocer lo detalles de esta historia fue... intimidante y conmovedor. Nunca imaginé que guardaras ese tipo de dolor en tu corazón. Todo este tiempo que llevo conociéndote y hasta hoy me doy cuenta que eres de esos hombres que aman hasta el final. Cuando te veía con mujeres, flirteando, riendo, hablando, parecías estar en tu ambiente, pero me doy cuenta que es por eso que huiste de la ciudad. Espero que Bella donde quiera que esté aún piense en ti, que aún espere que un día llegues y toques su puerta. Creo firmemente que hoy eres justo el hombre del que ella estaba hablando.

Carmen H.R

FIN PARTE II


Recuerden que las cosas se pondrán mejor, como sé que son gente de poca fe les digo que el drama está casi terminado. CASI. Si se están preguntando por qué no desarrollé la pelea de Jasper con Edward es por que sonaría repetitivo, pelea,gritos, bla bla bla. Tenía toda la intención de que Jasper nunca se enterara, pero no cuadraba con la historia, es uno de esos clichés que uno tiene que poner para que las cosas funcionen. Prometo no volver a criticar clichés, es difícil separarse de ellos, son como pequeños duendecillos malvados que hacen que caiga en ellos aunque no quiera.