La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
-Gi-
FELIZ NAVIDAD A TODAS Y CADA UNA DE MIS LECTORAS!
Un mensaje especial...
La navidad es símbolo de amor, de paz, unión y armonía. Un mes para dar y recibir amor, para compartir al máximo con sus amigos, seres queridos y las personas que mas apreciamos. Es época de dar mas que recibir, de llenarse de toda esa felicidad que la navidad propicia y pedir buenos deseos para la humanidad y el mundo entero. Es tiempo de reencontrase con esos amigos que tenemos tiempo que no vemos, es tiempo de perdonar a los que deben ser perdonados, tiempo de sentarse a la mesa junto a la familia a compartir y disfrutar al máximo la noche buena porque es la navidad la única que puede unir pensamientos, unir almas y espíritus en un solo canto, juntos podemos revivir la esencia pura de las fiestas decembrinas y asi nunca olvidar el verdadero significado de este mes tan especial.
Quiero pedirles para este año nuevo que abran sus corazones y dejen entrar en ellos la infinita magia del amor, que lo almacenen y luego lo dejen salir para otras personas. Recuerden que es el mensaje que nos da Atardecer, que mas allá de ser la historia de vampiros y lobos, nos enseña la esencia absoluta del amor, la comprensión y la honestidad. Amen sin condición, sin pedir nada a cambio, sin distinción de razas ni religiones, solo amen con el corazón porque al final de cuentas es el único que tiene la razón. Mil bendiciones lectoras.
Feliz Navidad y con cariño les desea, Gi.
"El amor es hambre y anhelo, pero al mismo tiempo, impulso, heroísmo y olvido de uno mismo" Francesco Alberoni.
MINUTOS ANTES DEL "SI" VERDADERO
Volvimos por el camino a casa, después de tener nuestra última noche juntos en aquel bosque. Me había costado muchísimo desprenderme de él, del calor de su cuerpo y sus besos. Jake tampoco quería hacerlo, pero debíamos volver, teníamos que pedirle a Leah que hiciera una cosa por nosotros. No era como si regresábamos como cualquier otro día de una pequeña aventura, fue una despedida, una que ninguno de los dos quiso expresar con palabras porque quemaban como el fuego sobre la piel. Eso si, hicimos el amor como las otras veces, plenamente, magníficamente, movidos por la necesidad irrefrenable de sentirnos y amarnos aunque fuese por última vez y eso por más que nos produjera un momento de paz y de sensaciones maravillosas, nos estaba matando. Podía ver la tristeza grabada en sus ojos que también era el reflejo de los míos, una capacidad enorme para descifrarlo porque ni él ni yo mostrábamos signos de estar tristes, fue como nuestra primera vez, totalmente hermosa e inolvidable. Mi menstruación no fue un problema, a él no le importó tocarme en mis condiciones pero fue algo realmente extraño encontrarme sin un rastro de ella para cuando ya habíamos caído en el suelo.
Al principio me costó un poco aceptar ese adiós. Nadie ha estado nunca preparado para despedirse de una persona sin sufrir antes dolor y depresión, pero ni siquiera a nosotros nos había dado tiempo de pasar por todo aquello, ni tampoco hablarlo como era debido, habíamos usado nuestro corto tiempo para preocuparnos por otras cosas menos importantes para que de igual manera todo se acabara en un abrir y cerrar de ojos. A pesar del dolor pudimos hablar y decirnos cosas que jamás nos habíamos dicho, lindas palabras que nos hicieron sentir fuertes y conscientes el uno del otro, nos consolamos con el deseo inmenso de hacer sentir bien al otro y en sus brazos, después de habernos mirado largamente a los ojos, supe que para saber lo valioso que es una persona solo hace falta perderla.
El bosque fue testigo de todo ese acontecimiento, de los continuos murmullos llenos de placer, los gemidos ahogados por besos suaves y delicados, el roce de nuestros cuerpos sobre las hojas secas y un sinfín de palabras de amor y deseo, y así ante la presencia silenciosa pero viva de la naturaleza que nos observaba, nos juramos amor para toda la vida y… algo mas.
/
-Yo, Jacob Black, prometo ante la luna y las estrellas… amarte y quererte más allá de la vida, en la muerte y después de ella.
-Yo, Renesmee…Renesmee Black - Jake me observó sorprendido. Sus ojos brillaban en la oscuridad de la noche - Prometo ante la luna y las estrellas amarte y quererte mas allá de la vida, en la muerte y después de ella – añadí con decisión.
-Renesmee Black… Me gusta – dijo apoyando su mentón en la parte alta de mi cabeza.
El abdomen de Jake estaba calentito y le ofrecía esa calidez a mi espalda que descansaba sobre él. Me besó despacio el cabello mientras yo acariciaba sus brazos con mis dedos haciendo pequeños círculos en su piel.
-Desde el día en que nací he sido una Black – Aclaré.
Reímos.
-Entonces, Señora Black, usted debería casarse conmigo primero.
Me giré por completo hacia él para mirarlo. ¿Casarnos? ¿Él realmente lo había dicho? La palabra en si producía en mí una ilusión, una verdadera ilusión, pero había perdido las esperanzas hacía algún tiempo ya. Me sentí la mujer más dichosa del mundo, enormemente feliz. Sonreí acercándome a él para besarlo. Mis ojos se llenaron de lágrimas al saber que ese era su último deseo y que no podríamos disfrutarlo como muchos, pero siempre imaginé el momento en que Jake me lo pedía y ese instante había llegado, aunque no de la forma en que lo soñé. No había imaginado tampoco algo impresionante y extravagante como una fiesta de compromiso en casa con mi familia ni nada por el estilo, solos él y yo sin interrupciones, sin nadie que nos estuviera mirando pero sin la triste neblina oscura que opacaba nuestro futuro. Mi sueño se estaba cumpliendo.
-¿Casarnos? – Musité con la emoción a flor de piel.
-Si casarnos.
Nos sonreímos de nuevo el uno al otro como si estuviéramos a punto de fugarnos a Seattle en el auto de Alice sin el permiso de mis padres.
-Para eso hace falta un sacerdote o alguien que…
-O alguien que sepa decir las palabras indicadas y por qué no, un ser de alma pura y celestial – terminó mi frase.
-Estamos tan lejos de las vegas – me lamenté repentinamente triste.
-Conozco a alguien que puede hacerlo – dijo pensativamente.
-¿De verdad? – subí la mirada hacia él – ¿Lo dices en serio?
Jake asintió sonriente.
-¿Quien?
Lo sopesó por unos minutos.
-Debe estar en casa ahora mismo.
Caí en la cuenta casi enseguida.
-¿Leah?
-Ajá – asintió feliz de que haya reconocido "la casa" a la que se refería. Nuestra casa.
-¿Leah puede casarnos? – pregunté de nuevo sin poderlo creer.
Se echó a reír.
-Si, si puede, de alguna manera.
Estaba feliz de poder escuchar aquello.
-¿Como?
-Pues…Es una cultura antigua de la tribu. Hace muchos años las bodas entre parejas se hacían de ese modo, un sacerdote o alguien de jerarquía como el mismo jefe podía hacerlo, tenía el poder supremo conferido por la luna y los ancestros – dijo mirando al cielo.
-¿Aun lo hacen?
-Si, la unión que se realiza de manera espiritual es la más importante.
-¿Y dices que Leah es…un ser puro y celestial que puede…casarnos?
-Su tátara- tátara abuela fue la primera chaman, adorada y de respetada jerarquía en la tribu. Fue la misma que vio nacer a varios de nuestros ancestros incluyendo a Kara y Taha Aki, Dicen que luego predijo el nacimiento de una chica, con el espíritu tan poderoso que podría cambiar su cuerpo humano por el de un lobo.
-Leah – afirmé – ¡Wow!
-Si, es toda una historia.
-Pero los Chamanes no son sacerdotes Jake, necesitamos un sacerdote – dije con frustración haciendo uso de mis conocimientos en la materia.
-Es la segunda al mando, tiene jerarquía en la tribu – puntualizó intentando buscar cualquier solución.
-Entonces, si puede – dije al final - ¿Pero y Sam?
-Él ya no es el jefe.
Nos quedamos en silencio.
Realmente no me importaba si Leah gozaba o no del poder de un sacerdote de la tribu, ni tampoco la ausencia de un padre. Leah podía comunicarse con los espíritus ancestrales…bueno no sabía realmente si eso era tan fácil como decirlo, suponía de una gran iniciación, pero no me interesaba en absoluto. Si la loba era la legítima heredera de ese legado, entonces quería decir que por lo menos algún contacto debía tener con los de allá arriba.
-Si Leah puede casarnos, entonces…solo hacen falta las palabras mágicas – concluí ahora mucho mas convencida.
Jake respiró varias veces como con una nota de nerviosismo en su rostro.
-Quiero ser tuya de todas las formas existentes, bendecida por los ancestros, con las creencias con las que tú creciste. Entonces así, podremos reencontrarnos algún día, si es que ellos nos lo permiten – dije para borrar su rastro de duda.
Miré al cielo buscando algún rostro quizá, alguno de piel morena y de cabello largo con plumas en la cabeza y aspecto viejo y majestuoso. Jake retiró el cabello de mi hombro y sus labios tocaron mi cuello con esa delicada y dulce forma de hacerlo, esa que tanto me gustaba.
-Quizá puedan escucharme ahora – cerré los ojos y respiré profundamente para hacer mi petición – No se por donde empezar… tal vez debería primero agradecerles por haber puesto en mi camino a su hijo, Jacob – escuché a mi novio sonreír por lo bajo – Déjenme aclararles que…este hombre es mi vida y que lo amo, lo amo con todo mi ser… Divinos ancestros, les pido que derramen toda su bendición en él, protéjanlo y cuídenlo donde quiera que esté y a donde quiera que vaya… Seres celestiales, escúchenme por favor, escuchen mi súplica…
Lo tomé de la mano entrelazando nuestros dedos. Esta vez quise elevar mi petición a alguien en especial porque sentía que nos estaba escuchando y mirando desde algún lugar.
-Taha Aki, eres el único que puede entenderme. Tú que decidiste emprender un camino igual que el de Jake – me mordí el labio buscando las palabras – Te lo pido, te suplico...te imploro que no permitas que le pase nada y tráelo de vuelta a donde pertenece sano y salvo…conmigo.
La mano tibia de mi novio recorrió mi garganta hasta mi mejilla. Luego selló mis labios con un beso.
-Mira allí – dijo señalando con su dedo índice el azul aterciopelado – Cuando mires las estrellas acuérdate de mi, en cada una de ellas habrá un beso y una caricia para ti.
Me perdí en esos mil millones de besos y caricias. Unas más grandes que otras, unas más luminosas que otras, pero tan hermosas como las reales que me daba Jake. Los dos miramos las estrellas que parecían titilar más de lo normal, apoyando la promesa de mi novio. Busqué su boca antes que las lágrimas salieran de mis ojos abrazándome a su cuerpo tibio. Mis labios se movían entre los suyos deseosos y a la vez perdidos en la tristeza que nos abrazaba con extremidades de acero. Todo mi cuerpo, al igual que mi alma y mente lloraban con desaliento, pero no se lo dejé ver, era algo que me había exigido este corto tiempo a su lado. Que terrible era sentirme de alguna forma…abandonada… por la persona que mas amaba, pero sin poderlo culpar por esa acción, no tenía un corazón de piedra y sabía que mi Jake lo estaba pasando realmente peor que yo. No lo culpaba por lo que haría, ni mucho menos por lo que ni siquiera sabíamos que sucedería, pero no podía…no quería decirle adiós si ya me había acostumbrado a él… pero maldita sea, había decidido tan tarde entregarme por completo a este romance, a este amor irrompible que nos unía desde el alma, que me daba tanto miedo perderlo…me sentía insegura sin él, como si estuviera en la nada…en un abismo…cayendo al vacio.
-¿Quieres casarte conmigo? – sus palabras fueron un baño de paz para todo mi ser.
-Si, si, si claro que quiero– acepté.
Sonrió victorioso.
-¿Estas segura de querer ser mía en todos los aspectos?
-Soy tuya en todos los aspectos Jake – alcé las cejas a modo de disgusto.
-¿Y en espíritu, Nessie? ¿Estás segura de querer pertenecerme irrevocablemente, ser la compañera de mi alma y la protectora de mi espíritu cuando mi cuerpo ya no esté? – dijo con la voz ahogada como si estuviera leyendo aquello.
-¡Jake no te pasará nada!- solté - Dios…No te pasará nada – repetí sollozando.
Giré mi torso buscando su abrazo él cual recibí al instante. Me encontraba en la misma negación de siempre, esperaba que mi Jake saliera victorioso y que regresara a nuestra casa para definitivamente empezar nuestra vida juntos, pero terminaba repitiéndome lo mismo cada vez…"Jake no regresará" – la verdad era que ni siquiera tenía posibilidades de salir ileso porque el anciano era mas fuerte y mas viejo, podía controlar su mente y cuerpo, eso ya era de por sí una desventaja enorme.
-De acuerdo. Si tú me pides matrimonio…yo necesito que me prometas una cosa – dije sin poderlo evitar.
Nos separamos poco a poco. Jake me lanzó una mirada de nerviosismo.
-Dime – su labio inferior tembló.
Esperé unos segundos antes de hablar.
-Prométeme que volverás conmigo.
Jake tragó con dificultad. Mi petición no era tan fácil como decir "¿te casarías conmigo?" Le estaba exigiendo que volviera, que regresara aun cuando sabía a lo que se enfrentaría y las consecuencias permanentes que eso podría tener, pero eso lo haría inténtalo, una promesa que se hace de corazón siempre se cumple.
Continué.
-Prométeme ante la luna, tu compañera, y ante todos tus ancestros, antes esas caricias – dije señalando las estrellas – Que volverás al lugar donde conocimos el amor, donde decidimos compartir todo juntos.
Lo único que se escuchaba era la brisa moviendo las copas de los samanes. Jake estaba estático frente a mí, parecía no atinar con la respuesta que tenía que darme y la que yo quería escuchar.
-Jake – insistí.
-Lo prometo.
Solté el aire de mis pulmones.
-Prometo volver de cualquier manera y forma posible. Estaré junto a ti, en cada sonido de los árboles, en cada susurro del viento, en los animales, en cada atardecer que mires, siempre – me tomó con sus manos de las mejillas – Siempre buscaré la manera de estar a tu lado aunque no puedas verme.
Su respuesta no era la que esperaba pero me daba la seguridad que por lo menos lo intentaría. Mis ojos conectaron con los suyos, vi mas allá de sus pupilas, observé su alma, toqué su espíritu y descubrí que era cierto, que nuestro amor era inmenso así como eterno. Nuestro amor no se trataba de deseo, no era apego personal, no era una mera unión vital ni tampoco un intercambio de emociones y sentimientos. Nuestro amor era la necesidad irresistible de una entrega absoluta, un sentimiento espiritual permanente unificadora de nuestras almas, la consagración total, una fuerza suprema. Jake era mi universo tal y como lo conocía hasta ahora, por eso y porque estaba segura de que pasarían siglos y mí amor por él seguiría intacto, así trascurriera el tiempo, lo recordaría y lo amaría completamente enamorada como si fuera la primera vez., aunque su cuerpo no estuviera cerca para tocarlo, abrazarlo y besarlo, para sentirme protegida por sus brazos y confiada con su voz.
-Y yo prometo esperarte, así regreses como un susurro del viento o como una mariposa tal vez. Solo…Hazme saber que eres tú – dije al final abrazándolo con fuerza.
-Es una promesa mi amor.
/
Yo más frágil que nunca, abatida por el dolor, pero con un temple de hierro, una dureza que no sabía de donde había salido, que me dio la fuerza para caminar sin derrumbarme en pedazos, así que antes de regresar definitivamente a la casa, a Jake se le ocurrió enseñarme como marcar un lugar, algo que nunca antes me había mostrado.
-Debes saber que árbol tocar. No puede ser cualquiera, debes observarlos si es posible a todos, conocer su olor, cada traza de su tronco, su textura, saber su ubicación a metros de distancia. Debes poder…encontrarlo con los ojos cerrados – dijo mientras se detenía observando los que tenía a su alrededor – Ese árbol que escojas te hará volver siempre al mismo lugar, para reencontrarte con él.
Se separó de mí y dio unos pasos hacia atrás para luego tocar un tronco que descansaba en el suelo cubierto por moho y parásitos verdes. Miró hacia arriba y yo lo imité en seguida. Las copas de los árboles no se unían y dejaban pasar un rayo de luz de luna que caía como un manto perlado sobre aquel pedazo de tronco. Se volvió y me miró.
-Ven – dijo extendiendo su mano hacia mi – Aquí es perfecto.
Fruncí el ceño al llegar a sus brazos. Jake sonrió cuando lo interrogué con la mirada.
-Es especial ¿no crees?
Juntos lo miramos.
-Si, aquí acabamos de… – murmuré mientras hablaba muy bajito a su oído.
Jake rio cerca de mi hombro.
-Y la luz del sol y la luna siempre tocarán su corteza – continué – Es especial. Los demás árboles no gozan de ese privilegio…además, está cerca de casa – añadí imaginando que eran los mismos motivos por los cuales Jake lo había escogido.
-Será este entonces – concluyó inclinándose sobre él.
El sol iluminó por completo las copas de los árboles para cuando entramos a la casita. Salí corriendo al sofá y me incliné frente a Leah acercándome ligeramente a su oído.
-¿Oficiarías nuestra boda espiritual?
A veces me parecía tanto a Alice.
La chica se sobresaltó y abrió los ojos al instante. Le sonreí.
-¿Que haces? – dijo un poco desorientada.
-¿Podrías?
Ella se incorporó en el mueble y se frotó los ojos.
-¿Podría que? – Balbuceó desperezándose - ¿Qué están tramando?
-No estamos tramando nada Leah, necesito que nos cases – dije perdiendo la paciencia.
-Casar… - No parecía dar crédito a sus oídos - ¿Acaso están locos?
Jake se acercó al sofá.
-Leah, por favor, hazlo por nosotros – dijo con expresión de súplica.
Leah paseó los ojos por nuestros rostros como si no pudiera creer lo que le estábamos pidiendo.
-Espera…denme un momento.
Se reclinó del espaldar del sofá cerrando los ojos y soltó un respiro. Jake y yo esperamos impacientes que terminara su momento de concentración hasta que respiró hondo de nuevo y decidió vernos a la cara.
-¿Me están pidiendo que los una en matrimonio…espiritual? – dijo claro y despacio.
Asentimos al mismo tiempo.
-¿Saben lo que eso significa por todos los cielos? – Explotó observándome con frustración – ¿Tu lo sabes Nessie? Además ¿quien les dijo que yo tengo el poder de casarlos?
-Tu padre lo hubiera hecho – dijo Jake.
Leah abrió la boca para hablar pero recordar a su padre en ese instante le hizo quedarse sin palabras de defensa.
-Nessie está sabe lo que eso implica. Lo sabe todo y queremos que tú lo hagas. – musitó Jake.
-Sí, lo sé todo – señalé con seguridad.
Leah seguía sin mirarnos.
-Leah por favor, es nuestro último deseo – dijo mi novio tomándola de las manos.
Esta vez, la chica clavó sus ojos en él.
-Jake…
-Has estado en otras bodas de la tribu. Sabes como hacerlo, fue parte de tu iniciación.
Bajó la vista.
-Leah – dije colocando mi mano sobre las de Jake que a su vez mantenían bien fuertes las de ella – Nunca te he pedido nada, ahora necesito que hagas esto por mí. No deseo ser de nadie más que de Jake, si todo esto se acaba por lo menos estaremos…unidos por siempre. Por favor…
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Todo era realmente triste, tanto para nosotros como para ella. Estuvimos en silencio por unos segundos donde solo nuestros corazones mantenían una conversación acompasada y lenta. Éramos tres corazones desconsolados compartiendo el mismo dolor y frustración, por una parte, mi historia con Jake había sido corta aunque realmente tuviera un inicio desde que nací, pero de igual modo, el tiempo no bastó para todo lo que queríamos entregar y vivir a plenitud. Pero Leah…tan fuerte y constante… su mundo se estaba derrumbando en pedazos y ella no podía hacer nada para arreglarlo. ¿Como es que una mujer que debía ser adorada y respetada nunca tuvo la oportunidad de tener una vida feliz, como una persona normal, con una vida digna? Una jerarquía, Es beta, de acuerdo, pero merecía más que solo el segundo lugar al mando. Lo peor de todo era que no había conocido el amor aun, ni alguien que le demostrara lo hermoso que era sentirse amado, un hombre que le entregara el cariño y el respeto que ella tanto deseaba.
-Oh, chicos yo…lo siento tanto – la abrazamos – No es justo para ustedes que esto pase ahora, en este momento de sus vidas.
-Está bien – dijo Jake para calmarla.
-Oye… - acaricié su cabello – Tranquila, todo está bien.
Ella asintió secándose las lágrimas de las mejillas con el dorso de sus manos.
-Lo haré – declaró con decisión - Los casaré.
-Gracias – dijimos al unísono Jake y yo.
-Pero necesitaremos algunas cosas del bosque. Jake puede conseguirlas mientras yo hablo contigo unos minutos Nessie.
Mi novio y Leah cruzaron una mirada que hasta el más despistado pudo haber notado. Jake asintió una sola vez y se levantó sin antes darme un beso en la frente.
-Ten cuidado – dije sintiéndome ansiosa.
-Volveré rápido – se giró hacia la chica - Gracias Leah – dijo con sinceridad.
-Por nada – sonrió.
Seguí con la mirada a Jacob quien salió disparado por la puerta.
-Ven vamos – musitó tomándome de la mano – Necesitamos arreglarte.
Una presión en el estomago casi me hizo gemir, estaba poniéndome nerviosa.
-¿Que es lo que va a buscar? – pregunté mientras me sentaba en el borde de la cama.
-Ah…un poco de todo – dijo sin mirarme hurgando entre la ropa que teníamos en una esquina de la habitación – Para unir a dos personas en un matrimonio espiritual o simbólico, necesitamos cosas que representen a la naturaleza, ya que es por medio de ella que los ancestros se comunican con el mundo terrenal.
Se detuvo alzando a la vista una manta transparente entre sus manos.
-Un poco de tierra y musgo, agua pura y cristalina, debemos hacer fuego y el aire…ya lo tenemos afuera – dijo mirándome al fin – Date la vuelta – agregó haciendo una señal con su mano.
Hice lo que me ordenó. Lentamente me giré hasta quedar de espaldas a ella, entonces sentí sus dedos tomar mi cabello y comenzó a peinarlo como si tuviera un cepillo en sus manos, de la misma manera que lo hacía mi madre.
Sentí una presión en el pecho al recordarla.
-¿Como están mis padres? ¿Los viste antes de…partir?
Ella detuvo los suaves movimientos en mi cabello.
-Si – dijo en voz baja.
-¿Como estaba mamá?
Necesitaba saber como estaba mi madre. Había olvidado que debía sentirse destrozada por todo lo que había sucedido, desde enterarme de lo que pasó entre ella y Jake hasta el haberme ido de casa, era suficiente para producir en mí una sensación de desasosiego y sobretodo de culpa porque no permití que ella me diera una explicación antes. Como me gustaría decirle que estaba bien y que no la culpaba por lo que había sucedido antes, ahora que sabía todo y cada detalle. Mi padre, como extrañaba ese silencio y esa mirada que lo entendía y lo comprendía todo a la perfección y no por tener el poder de leer la mente sino por el poder infinito que solo un verdadero padre podía poseer. Los extrañaba mucho.
-Ella… se veía…pues – dio un respiro – Tu padre la apoya. Estaban juntos cuando llegué a tu casa. Ellos son fuertes ¿sabes?, estaban tristes pero firmes. ¿Entiendes? Confiaban que Jake te encontraría y arreglarían las cosas. Sobretodo tu madre, ella le tiene mucha fe.
-Tuvo toda la razón. Jake me encontró.
Me sentí mas tranquila al escuchar eso. Así que…si no me equivocaba, Leah corrió desde el pueblo con la clara convicción de saber donde estaríamos. El bosque de Canadá podía ser enorme, ¿pero como no se me ocurrió que esta chica lo conocía a la perfección? Estaba más claro que el agua.
-Y tú también nos encontraste – dije con sarcasmo – En serio Leah, me das escalofríos.
-Oye, yo solo seguí ese rastro.
-¿Cual rastro?
-El que Jake dejó.
-Por supuesto – dije enfurruñada - ¿Así que mis padres saben donde estuvimos todo este tiempo?
Me sentía ofendida y feliz a la vez.
-Técnicamente…no. Les dije que los buscaría, que podía encontrarlos, pero lo hice por lo que pasó, necesitaban saberlo, de otra manera…aun estaría esperándolos en la Push. Las ordenes del jefe fueron claras – "No te alejes del pueblo y mantente alerta. Búscame si pasa algo" – imitó la voz de Jake – Al final de cuentas tuve que venir de todas formas Nessie.
Asentí.
-¿Te sientes mejor? – preguntó.
-De hecho…me siento un poco mejor.
Sonrió y siguió arreglando mi cabello.
-Me gustaría que estuvieran aquí en este momento – dije afligida – Conmigo y con Jake. Sería lindo que nos vieran.
Ella no contestó.
-No pareces una feliz novia a punto de casarse – comentó cambiando el tema.
Bajé la mirada.
-Vamos – me animó tocando el dorso de mi mano.
-Esto es una maldita pesadilla Leah – Ella asintió de acuerdo conmigo - No estoy feliz, siento que Jake se está alejando de mi poco a poco y eso no lo puedo permitir – aparté sus dedos con mi mano – Tiene que haber una manera Leah – añadí recalcando las palabras.
-Nessie, confía en nosotros – me pidió.
-¿Todo saldrá bien? – pregunté deseando escuchar un si.
-Ness…eso no puedo decírtelo yo, ni siquiera Jake. Es cuestión de lo que nos tenga deparado el destino.
-¿El destino? Creí que no confiabas en el destino.
-Bueno…si estamos aquí es por alguna razón ¿No crees? Y ya es algo que Jake y tu hayan decidido unirse de forma espiritual – ella colocó su mano en mi hombro – Ness, él buscará la forma de regresar hasta ti, no pierdas la fe.
La miré con los ojos empañados y borrosos por las lágrimas.
-Eso mismo me dijo Jake solo que no sabia si…
-¿Creerle? – Terminó mi frase – Es mejor que lo hagas.
-Oh Leah – sollocé.
-Tranquila, vamos, no llores más.
Asentí secándome las lágrimas.
-Ya debe estar por llegar Jake– dijo – Hay que terminar de arreglarte.
-Leah Gracias, gracias por todo, por ser como has sido siempre conmigo y con mi familia.
Ella sonrió.
-Yo te lo agradezco a ti. Los Cullen siempre supieron aceptarnos y eso es algo que nunca podremos ignorar, algo así como el llamado de un lobo.
Nos dimos un abrazo fraternal, fuerte y honesto. La quería muchísimo, más de lo que llegué a imaginar, ella correspondía a mi corazón y se había ganado un lugar en mi familia desde mucho tiempo atrás. Si se iba, la extrañaría demasiado.
Efectivamente, Jake llegó unos minutos después. Estaba lista, así que corrí a abrazarlo en cuanto lo vi cruzar la puerta.
-Hola cielo – dijo soltando lo que tenía en sus manos para abrazarme.
-¿Tienes todo? - Preguntó Leah a mi espalda.
-Si – respondió Jake sin dejar de mirarme.
Las pupilas de mi Jake brillaban como la más hermosa estrella. Se separó de mí un poco y me miró de arriba hacia abajo.
-Que hermosa estas – me elogió – Quiero decir, mas hermosa de lo que eres.
-Solo para ti – dije sonriendo.
Leah había conseguido unir un par de telas blancas de una sábana y otras de una camisa de Kate haciendo que quedara una especie de vestido que me cubría solo hasta las rodillas, un impresionante invento de unos…diez minutos de confección. Mi cabello había crecido tanto los últimos meses que había tenido que recogerlo en un moño dejando algunos mechones fuera, uno de ellos, el que le encantaba a Jake colocar detrás de mi oreja.
-Muy bien tórtolos, estaré afuera preparando todo, así que… Jake deberías vestirte con lo que te dejé sobre la cama, sinceramente no pude hacer mucho, pero tendrás color blanco que es lo que importa.
-Gracias Leah – dijo Jake – En verdad aprecio todo lo que estas haciendo.
-No es nada.
Se sonrieron.
-Tienen quince minutos – anunció.
-Bien.
Debía ser la primera novia que se deja ver por el novio antes de la boda y aparte lo ayuda a vestirse para la misma. Una camisa blanca y un pantalón de color claro de Garrett fueron suficientes. Notaba su nerviosismo con solo tocarlo pero lo importante era que a pesar de la incertidumbre, estábamos totalmente seguros de nuestra unión.
-¿Nerviosa? – preguntó a mi espalda como si me estuviera leyendo la mente.
-Ya no ¿Y tú?
Negó con la cabeza y besó mi nuca con suavidad. Teníamos unos cuantos minutos mirando nuestro reflejo en el espejo del baño.
-Ness – dijo dándome la vuelta para que quedara frente a él – ¿Estas completamente segura de querer hacer esto?
-Mas que completamente segura – alegué.
Sonrió acariciando mi mejilla con sus dedos.
-Gracias por pedirme ser tu esposa.
-Nessie, siempre esperé este momento – dijo dándome un beso corto en los labios – Desde que te vi a los ojos por primera vez supe que esto era lo que quería, no solo casarme contigo, sino estar a tu lado de cualquier forma posible y por siempre.
-Pero…no lo estarás – dije con timidez deseando que mi constante frase no arruinara nuestro momento.
-Te lo prometí ¿lo recuerdas?
Lo abracé con todas mis fuerzas sirviéndome de su cuerpo y sus enormes brazos que envolvían mi cuerpo con ternura.
-Creo que deberíamos…
-Si, vamos, es hora.
Nos dimos la vuelta tomados de la mano y salimos de la habitación. Mientras caminábamos hacia la puerta, mis piernas temblaban cual gelatina pero no me sentía asustada, solo demasiado emocionada y feliz. Leah nos estaba esperando afuera a unos cuantos metros del porche frente a una fogata y algunas cosas más que tenía a sus pies, supuse que era lo que Jake había traído del bosque. Respiré hondo y alcé la frente sintiéndome segura de los dos, de nuestros pasos, de este momento y de todo lo que iba a pasar a continuación. En mi mente lo imaginé, nos vi caminando por el pasillo, no de una iglesia precisamente, realizando la marcha nupcial, pero a mi lado no estaba mi padre sino mi futuro y único esposo. Al fijarme en el suelo, bajo nuestros pies descalzos, noté que Leah había esparcido flores de varios colores y tamaños que hacían un camino hasta donde nos esperaba con una mirada nerviosa que pude notar a través de las llamas que flameaban frente a su rostro.
Al vernos, se levantó y asintió una sola vez indicándonos que ya podíamos avanzar hacia ella. Respiré profundo y apreté nuestros dedos entrelazados mientras giraba el rostro hacia Jake.
-¿Estás lista? – preguntó.
-Si- dije con seguridad.
Volvimos la mirada al frente uniendo más nuestras manos y juntos dimos el primer paso hacia el pasillo de flores.
Espero que lo hayan disfrutado.
Recuerden dejar sus coments dandome su opinion, para mi siempre es importante.!
Cuidense y lean mucho!
Besosssssssssssss!
