La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
-Gi-
Holaa Niñas como están?
Espero que hayan pasado una hermosa navidad, junto a sus seres queridos y amigos. Para este 2012 les deseo la mejor de las bendiciones, Salud, paz, amor y mucha prosperidad. que todos sus deseos se conviertan en realidad y que disfruten mucho de lo que la vida les regala.
ROBERT GANÓ UN PREMIO EN LOS PCA...LO MAXIMOOO! xd
Nuevas lectoras: Ivina (Ivina, Obrigado por seu apoio com a minha história "Sunset". É muito importante para mim. Saudações para o país do meu irmão, da Venezuela. Eu aprecio isso.) Cullen. Lover. Com. Gracias por todo su apoyo. Espero que les siga gustando.
Bueno niñas, allí les dejo el capi, espero que lo disfruten y les guste mucho.
Besos y Abrazos.
Con cariño, Gi.
OLYMPIA
Nos miramos a los ojos y nos convertimos en un solo cuerpo, alma y espíritu. Experimentamos la misma emoción. El éxtasis del reencuentro. Nos reconocemos por la mirada, por el contacto, por las manos, y andamos ahora, el uno junto al otro, de la mano hasta el altar.
Leah se cerró los ojos y respiró profundamente varias veces hasta que, visiblemente mas nerviosa, los abrió de nuevo.
-No se si funcione – dijo en voz baja, como susurrándose a si misma.
Jake y yo, aun tomados de la mano, nos miramos con la misma nota de angustia en nuestros rostros. ¿Funcionar? Solo debía decir las palabras y ya… ¿por qué no iba a funcionar eso? De igual forma diría que si mil veces y estaba segura que Jake también.
-Confiamos en ti – dijo Jake igual de bajo.
Ella asintió mirando al suelo.
-De acuerdo, empecemos – musitó sacudiendo las manos.
-Espera Leah, yo…
Los dos se paralizados mirándome con extrañeza.
-Tranquilos, no me voy a arrepentir – Jake soltó un respiro de alivio que no pudo evitar disimular- No se si estarás de acuerdo Jake…
-¿Que sucede amor? – preguntó mi futuro esposo.
Miré a Leah.
-Quiero que seas nuestra madrina. No se si es válido en bodas espirituales pero…te pido que por favor lo aceptes. ¿Qué dices?
-Es una idea maravillosa cielo y es perfectamente valido y yo también quiero que así sea – dijo Jake sonriente.
Los dos dirigimos la mirada a la interpelada.
-Pues… si, claro. Gracias chicos será…un placer – dijo.
-Bien – sonreí mas tranquila.
Los tres dimos un largo suspiro.
-Que los ancestros me guíen – dijo Leah mirando al cielo, como si estuviese pidiendo una súplica – Que sean testigos de esta unión, en este momento y en este lugar…. Comencemos.
La ceremonia transcurrió con rapidez, le pedimos a Leah que lo hiciera lo mas fácil posible con el deseo y las prisas por dar el si y porque luego tendríamos que hablar de un regreso a casa, cosa que me tenía nerviosa y asustada. El agua, la tierra y el fuego fueron ofrecidas por nosotros a los ancestros como muestra de agradecimiento y luego a Jake le tocó ofrendarme a mí, lo que me pareció de lo mas extraño. Al preguntarle a Leah si también debía ofrecerle algo a él solo sonrió y me dijo muy sarcásticamente que eso ya lo había hecho. Lo comprendí cuando Jake le lanzó una mirada de enfado arrugando el ceño.
-Era una creencia antigua amor, ahora todo ha cambiado – dijo tomándome de la mejilla para que dejara de mirar a Leah.
-Si, porque hace siglos no dejaban salir a las novias de su casa ni ver al novio hasta el día de la boda, para asegurarse de que no hicieran nada de nada – dijo la chica con tono burlón – Para que ella no entregara su ofrenda hasta después de la unión de los espíritus – agregó aun mas bromista.
-Así que mi ofrenda ya te la di – dije mirando a Jake con mi mejor expresión de enfado. – No me lo dijiste – lo acusé.
Él asintió con la cabeza gacha.
-Oh Ness no te enfades, el pobre no pudo decir que no.
-Leah ya basta – dijo Jake apretando los dientes. Luego me miró.
Ella sonrió.
- Discúlpame ¿si? – me miró con sus ojitos llenos de culpa.
Alcé su mentón con mi mano para asegurarme de que viera mi enorme sonrisa.
-Todo está bien – le aseguré – No hay problema.
-¿Podrían terminar esta conversación? Estamos en plena ceremonia – dijo Leah perdiendo la paciencia.
-No espera, es cierto. Debí decírselo – me miró a los ojos tomándome de las manos - La unión de dos cuerpos es la consagración de dos almas en el plano terrestre, en los tiempos ancestrales era la manera de conectar con el espíritu de la persona amada, la máxima expresión de dos espíritus en busca de la unión eterna. ¿Lo entiendes? no importa lo que se diga hoy, el yo si quiero no es nada comparado con lo que tú y yo vivimos ese día, con la entrega que nos dimos, no se asemeja en absoluto con ninguna ofrenda que yo pueda darte – Alzó hasta mi vista una corona de flores hermosas que colgaba en sus manos - Porque es que tú me lo diste todo Nessie, todo lo que podías darme fue mío, es mío ahora y siempre será así. Ellos fueron testigos – dijo esto señalando al cielo. – Ellos saben lo mucho que necesito estar contigo, a tu lado, por eso hoy estas aquí, frente a mi y a los ojos de ellos y de Leah, es solo para quede claro que yo te pertenezco y que por mas que mil mares y montañas nos separen…tú serás siempre la mitad de mi alma y siempre te buscaré a donde quiera que vayas.
Una gruesa lágrima surcó mi mejilla y una brisa cálida que me hizo tambalear la arrancó de mi rostro llevándosela con ella. Observé el trayecto del aire invisible que se perdió en el cielo.
Suspiré.
Miré de nuevo la corona y acerqué mi mano a las suyas que la sostenían guiándolas hasta mi cabeza, donde debían estar.
-La quiero y la acepto – dije.
Jake me abrazó y yo respondí a ese abrazo con ansias. Estuvimos así unos minutos hasta que Leah decidió hablar.
-Pronuncia tus votos ahora Jake – dijo tímidamente.
Nos separamos poco a poco hasta tomarnos de las manos.
-Yo Jacob Black prometo amarte en la vida, en la muerte y después de ella, sin condiciones, en cuerpo y alma, en pensamiento y en cada forma posible porque eres lo mejor y lo mas hermoso que ha pasado en mi vida y nadie, nunca, podrá tener mi corazón como tú.
Sonreí mientras mas lágrimas salían de mis ojos al escuchar las mismas palabras que nos habíamos dicho en el bosque horas antes. Mis manos dejaron sus manos y subieron hasta sus mejillas humedeciéndose al contacto de esas gotitas que derramaban sus ojos.
-Nessie Te toca – dijo Leah con la voz conmovida.
-Yo Renesmee Cullen, prometo amarte en la vida, en la muerte y después de ella, porque tampoco existirá alguien que pueda llevarse mi corazón y mi alma como lo estas haciendo tú – señalé conteniendo el llanto – Si naci para ti entonces seré tuya hasta el final, sin condiciones…en cuerpo y alma, en pensamiento y en cada forma posible….Eres…eres lo único por lo que ha valido la pena vivir estos pocos años Jake.
-Jacob, aceptas a Nessie como tú esposa, para cuidarla, amarla y pertenecerle irrevocablemente, ser el compañero de su alma y el protector de su espíritu cuando su cuerpo ya no esté – dijo Leah sin esperar más.
-Si, acepto.
Ella sonrió. Luego me miró.
-Nessie aceptas a Jake como tú esposo, para cuidarlo, amarlo y pertenecerle irrevocablemente, ser la compañera de su alma y la protectora de su espíritu cuando su cuerpo ya no esté. Mas te vale que digas que si…
Reímos a carcajadas.
-Si, acepto, claro que quiero.
-Pues entonces, por el poder que me confieren los ancestros y la jerarquía que sobre mis hombros hoy reposa, yo Leah Clearwater – mi corazón se aceleró repentinamente y el de Jake ya parecía querer salirse de su pecho – Los declaro marido y mujer. Ya bésense…
Jake me tomó de la cintura y yo sumamente contenta me aferré de su cuello acercando nuestras bocas y a solo milímetros, sintiendo su aliento rozando mis labios, mi esposo susurró.
-No sabes como me haces feliz. Te amo.
-Te amo – repetí buscando sus labios.
Luego sin poder resistirnos mas, olvidándonos de todo a nuestro alrededor, nos besamos. Jake me alzó entre sus brazos para poder tenerme mas cerca, sus labios se hundieron entre los míos sin reservas, como siempre lo hacía cada vez que quería mostrarme lo que estaba sintiendo. Tan solo en el instante en que supe que era definitivamente su esposa, al escuchar decir a Leah esas últimas palabras, sentí en mi pecho y en todo mi cuerpo una ola de inmensa alegría, de seguridad y confianza. Yo sabía que Jacob iba a estar conmigo siempre, que no permitiría que nada me hiciera daño, que iba a cuidarme como lo había prometido, pero entonces, si yo le había prometido lo mismo, era lo que debía hacer.
Cuando me dejó en el piso de nuevo, me miró a los ojos con un brillo fanático en sus pupilas. Leah comenzó a aplaudir con un gesto divertido en su rostro.
-Mis mas sinceras felicitaciones chicos – sonrió.
-Gracias Leah.
-Gracias, de verdad gracias por haber hecho esto por nosotros – dije con sinceridad.
La abracé.
-Bueno…mi trabajo ya está hecho. Ahora les toca a ustedes hacer el suyo.
Me dio un apretón antes de soltarme.
-Jake – dijo la chica dándole una mirada significativa.
Él asintió una sola vez.
Sabía de qué hablaban. Suspiré y sonreí a mi esposo para darle a entender que estaba bien. Extendió su mano hacia mí y yo la tomé al instante sin dudar. Era hora de tomar una decisión, de hablar lo que llevábamos tiempo evitando decir. Cerré los ojos y me dejé llevar por él hasta la casa. Leah esperó afuera.
Jake, como siempre me dejó pasar primero quedándose petrificado en la puerta. Avancé unos pasos antes de girarme completamente hacia él.
-¿Regresaremos a casa? – dije sin esperar ni un minuto mas.
-Te llevaré, si.
Su rostro parecía cincelado en piedra.
-¿Que haremos después?
Jake arrugó el gesto como si algo le hubiera punzado el estomago.
-No lo sé quizá te deje allí y luego… deba ir por la manada.
Fruncí el ceño. Nos quedamos en silencio mientras cada quien asimilaba las palabras. Me acerqué a él lentamente y coloqué mis manos sobre su pecho.
-Me dejarás allí – repetí asintiendo.
Sus manos tocaron mis brazos provocando que me erizara al contacto mientras me observaba con el rostro entristecido.
-No puedes solo dejarme allí. Ahora soy tu esposa Jake – mi tono de voz no llegaba al de reclamo. Era un débil susurro.
-Oye lo sé - me tomó de las mejillas acercando su boca a mi frente donde dejó un beso.
-Te llevaré hasta tu casa, le diremos a tus padres que somos marido y mujer y luego haré lo que tenga que hacer para matar a ese maldito. Idearé un plan con los chicos para tenderles una emboscada.
-¿Y luego que? ¿Vendrás por mí? ¿Me llevarás contigo? – quería hacerle mil preguntas mas, pero estas necesitaban pronta respuesta.
Me besó en los labios.
-Si no regresas…
-Yo iré a buscarte – dijo con decisión.
Esas palabras me quemaron como el fuego.
-¿De acuerdo?
-Si, De acuerdo – dije a medias.
Entonces me cubrió con sus brazos.
-Muy bien, vamos.
Me tomó de la mano y abrió de nuevo la puerta. Leah alzó la mirada nerviosa desde el mismo lugar que la habíamos dejado.
-Espera, ¿todo esto se quedará aquí?
-No hay tiempo de recoger cielo. Nos vamos de este lugar.
Al salir le silbó a Leah para que lo siguiera.
-Entraremos en fase, llegaremos mas rápido – Ella asintió corriendo hasta donde estábamos – Regresaremos por la dirección que usaste, Guíanos.
-Esta bien pero…un momento – dijo al llegar hasta nosotros – ¿Así, y ya? ¿Solo…nos iremos y ya?
Sonreí con alivio al oír a Leah decir aquello. Ella fue la voz que no quiso salir de mi garganta.
Jake frunció el ceño y la interrogó con la mirada.
-Tengo que dejarla a salvo – dijo señalándome pero a la vez descargando toda su frustración convertida en enfado hacia Leah – ¿Que quieres? ¿Que la lleve con nosotros?
-Eso no estaría mal – dije en voz baja pero él me escuchó.
-Nessie…
Desvié la mirada.
-Leah, entra en fase ahora – dijo remarcando cada palabra.
-¿Que? Solo digo – musitó la loba inocentemente.
-¿Que ruta usaremos? – pregunté.
-El sur. Pasaremos por Denali y Anchorage, utilizaremos toda esa vía hasta llegar a Washington– hizo un gesto de suficiencia como si eso fuera demasiado fácil para ella – Llegaremos en menos de siete horas, si corremos sin parar.
Sentí una punzada en el estomago.
-Uff – dije.
-¿Que sucede? – preguntó Jake captando mi expresión.
-Olympia – tragué con dificultad – Ahí están mis padres.
Jake le dio un apretón a mi mano que sostenía con la suya.
-Todo irá bien – me aseguró.
-Pensé que querías verlos.
-Es lo que mas deseo Leah, pero…tengo miedo.
-No, no, no – Jake esta vez me tomó por las mejillas – No debes tener miedo, estaré contigo ¿Lo recuerdas? Tú y yo. Juntos se lo diremos ¿si?
-Bien – dije sintiendo todo lo contrario.
-Vamos entonces – dijo Leah.
Juntos, se apartaron de mí para entrar en fase. Mientras eso sucedía, mis ojos no pudieron evitar mirar a la casa. Todos los recuerdos de esas cuatro paredes se vinieron a mi mente poco a poco. Nuestra primera noche juntos allí, mi primera vez… incluso ese momento que no quería recordar y que me producía mucho dolor, nuestro matrimonio… todo se acumuló en mi cabeza dejando un rastro de añoranza y tristeza, extrañaría mucho este lugar. Sentí el deseo de salir corriendo hacia ella, abrir la puerta y verla por última vez, sentir esa madera cálida bajo mis pies y esa sensación de seguridad que tanto me gustaba sentir dentro de ella. Quise tocar de nuevo aquellas sábanas de esa cama que conservaban impresas en cada hilo entretejido nuestro mejor y mas preciado momento de amor y placer y también de esas pocas noches que tuve la dicha de sentir su cuerpo y él el mío. Algún día regresaría…
Suspiré y di la vuelta diciendo adiós en mi mente. No pasé desapercibida la mirada de Jake que de seguro estaba pensando lo mismo que yo.
Echamos a correr a una velocidad enorme hacia el sur, pasamos Denali y luego pisamos Anchorage tal y como Leah había dicho, solo paramos un minuto a beber agua del lago que después cruzamos. Fue una carrera sin frenos hasta que llegamos por fin a Washington donde esta vez decidí hacer yo la parada sin motivos. Me quedé estancada en aquel lugar al reconocer el olor de los cedros del bosque de Olympia.
Un débil rugido a mi espalda me hizo sobresaltar. Jake me dio un pequeño golpecito con su hocico en mi hombro haciéndome avanzar un paso. Leah se sentó sobre sus patas traseras con su típica expresión lobuna que decía muchas cosas a la vez.
-Lo siento, solo quiero descansar un poco – mentí.
Jake gimió.
-Oye, estoy bien – dije sonriéndole – Estoy bien.
Lo acaricié.
-Estamos en casa – dije mordiendo mi labio inferior – Y eso me espanta y me hace sentir bien a la vez – añadí mirando hacia los árboles.
Respiré hondo muchas veces antes de mirar al frente.
-De acuerdo – apreté la melena de Jake entre mis dedos – Vamos, estoy bien.
Leah se levantó l instante y emprendió la marcha. Jake se quedó esperando que diera el primer paso.
-Tengo miedo – acaricié su cuello – Que al llegar sepa que te debes ir otra vez.
El lobo gimió de nuevo.
-Se que fue nuestro acuerdo pero…no lo soporto.
Dio un paso hacia mí y me tocó con su hocico.
-Vamos, vamos – dije para animarlo – Hay que llegar.
Corrimos de nuevo al bosque de Olympia a barriendo con zancadas la zona poblada por la vegetación. Llegamos a Washington en ocho horas exactas, solo una mas de las que en un principio se habían acordado. Mientras nos acercábamos a las aguas del rio sentía mas nervios y una presión en mi estomago que no me dejaba correr con fuerza. Jake estuvo muy cerca de mí todo el trayecto, de vez en cuando me lanzaba miradas como si me estuviera preguntando si estaba bien, le sonreía y volvía la vista al frente sintiendo todo lo contrario.
Tenía la duda sembrada en mi cabeza y mil preguntas se pasaban por mi mente en ese instante haciéndome sentir peor. ¿Cómo reaccionarían mis padres? ¿Qué dirán? ¿Estarán enojados todavía? ¿Cómo tomarán lo de nuestro matrimonio? Esa y un montón mas me rondaban en la cabeza martilleándome el cerebro. Jake también parecía nervioso, si pudiera leer su mente, diría que mas que yo, pero estaba seguro de lo que hacia y aunque fuese una locura… eso me inspiraba a mi.
Mi temor era encontrar en sus rostros la decepción. Los hijos siempre buscan de impresionar a sus padres haciéndolos orgullosos por alguna razón, pero mi caso era distinto. A sus ojos era un niñita de cinco años apenas, pero en el fondo, era una total y completa adolescente en vías de la adultez, aunque considerando todo lo que había sucedido los últimos meses podría estar ya en la edad adulta porque si bien era cierto, mi vida siempre ha sido lo mas parecido a un tren, que corre y corre por mucho tiempo y luego se detiene pero solo para volver a tomar velocidad. Con todo, mi decisión de casarme con Jacob, fuese espiritualmente o no, no era mas que un deseo por sentirlo mío mucho mas. Ellos tenían sus creencias, confiaban en que los espíritus unidos por rituales de este tipo mantendrían la unión hasta la eternidad y que si alguno de los dos llegase a fallecer, el otro buscaría de cualquier forma regresar junto a esa mitad y reencontrarse con ella para siempre.
Muchas veces llegué a leer de este tema, el espíritu como un todo. Lo que habita en nuestro cuerpo hasta determinado día, esa esencia divina que nos conecta con el cielo. Todo esto era real para los Quileute, y yo realmente había sentido la presencia de esos seres adorados en el bosque, observándonos desde los árboles, siendo testigos de ese momento en nuestras vidas… fue simplemente mágico, una experiencia celestial que reforzó nuestros lazos, una filosofía tal vez… la filosofía de nuestras vidas y de todo lo que conocíamos como "amor" hasta ese día, lo único que m aseguraría volver a ver a Jake.
Llegamos por fin a Olympia, estábamos adentrándonos en el bosque cuando capté sus aromas, eran cuatro, los mas rápidos estaban en el medio y los mas fuertes una a cada lado formando un pequeña flecha en la posición de ataque, como no pensé en eso antes…Me frené en el aire quedando helada en mi posición con la mente en blanco. Por la forma en que me llegaba su efluvio, supe que estaban adiestrados en toda la frontera a una distancia métrica entre cada uno de ellos. Jake y Leah los reconocieron casi al mismo tiempo que yo, por lo que se quedaron muy cerca de mí, como si quisieran protegerme. Ellos no se movían, nosotros tampoco, los árboles me tenían cegada aunque supiera en donde se encontraban exactamente, ninguno dio un paso mas.
Justo en ese instante el miedo se apoderó de mi cuerpo cuando el sonido de unas patas rozando el aire cruzó el bosque hasta nosotros por la izquierda, parecía una estampida puesto que el suelo vibraba a su paso. No podía saber cuantos lobos eran con exactitud, pero si sabía quien estaba al frente de ellos. Su asqueroso olor llenó el bosque advirtiéndonos de su presencia creando una mezcla extraña con el de mi padre y mis tíos. Miré a Jake pero este ya estaba alejándose de mí poco a poco dejándome con la loba como protectora.
-Jake no – dije atemorizada.
Desde el otro lado del bosque su voz, dulce pero tensa, esa voz que se adelantaba a mis pensamientos, la que tanto extrañaba, me hizo quedarme donde estaba.
-No te muevas.
-Papá – dije en respuesta con la voz contenida y cargada de nerviosismo – Ya vienen.
Él no respondió.
Leah comenzó a revolcarse y a estremecerse a mi lado lanzando rugidos y gemidos de dolor, parecía como si una mano invisible la tuviera bien sujeta del lomo obligándola a pegarse del suelo contra su voluntad. No sabia que hacer, solo me arrodillé frente a ella incapaz de tocarla, siquiera hablarle. Un aullido por parte de Jake atrajo mi atención desviándome por completo de Leah, era un aullido de dolor y también un llamado, el llamado de la manada.
-¡Jake! – grité.
Me lancé junto a él dejando a la pobre chica desprotegida, inclinándome desesperadamente sobre su cuerpo inmovilizado y adolorido. Comencé a acariciarlo para que se calmara, aunque fuese en vano, lo miré a los ojos y sus pupilas, completamente dilatadas me devolvieron la mirada mientras escuchaba a mi alrededor como ese montón de pisadas se acercaban justo a donde nos encontrábamos nosotros tres… solo sería en cuestión de segundos, y yo no podía hacer mas que seguir mirando a mi Jake con un dolor increíble que me desgarraba el corazón.
Sin duda, era el final.
Cuídense y Lean mucho.
Coments?
Nos vemos en la próxima!
