La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
-Gi-
Holaaaa niñas como están? espero que la estén pasando bien en Carnaval! Mucha Samba y comparsa. Xd
Lamento muchooo la tardanza.
Allí les dejo el capi. Espero que les guste mucho!
nuevas lectoras: NATA12, Eviana, Ody, Rossary Mei y CandyandSweetgirl. Muuuchas gracias por unirse a la historia.
Graciass a esas lectoras que pusieron Atardecer como historia favorita, es un honor.
Graciasss a las que siempre comentaan, ustedes saben quienes son. XD
Disfrútenlo.
Con cariño, Gi.
Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.
Sir Francis Bacon(1561-1626) Filósofo y estadista británico.
EMBOSCADA
Todo parecía conducir a nuestro final, el término de una vida relativamente feliz, la culminación evidente de una batalla que nunca fue nuestra, el triste precio a pagar por llevar en las venas sangre poderosa pero marcada por una venganza. Un desenlace doloroso para la única persona que podía permitir o quizá evitar que la terrible historia del pasado volviera a repetirse. Jake. Todo dependía de él, de si en verdad debía morir luchando… o escapar y salvar su vida y quizá la mía también.
Quería que todo en verdad fuese un sueño. Quería saltar de un acantilado y aterrizar de pie y con vida entre las piedras, así parecía todo en este momento… Imposible. Escuchaba a lo lejos la carrera frenética de mi padre por el bosque queriendo abarcar kilómetros en vez de metros para llegar hasta mí, mis tíos parecían estar volando sobre cada árbol pero aún nos encontrábamos muy lejos de ellos, y la manada seguramente ni había escuchado el llamado de Jake. Di un paso, otro y otro acercándome, no tenía tiempo para esperar ni un segundo mas, no quería esperar, Jake ya lo había hecho por más de veinte años de su vida y eso era mas que suficiente.
Entonces recordé con una punzada en el estomago que alguien mas merecía mi atención.
¿Qué demonios hacia mi padre allí? ¿Con mis tíos? ¿Acaso sabían que volveríamos? Sentí un estremecimiento. No necesitaba sufrir esta pena también por ellos, bastaba con Jake y Leah como para que se sumara mi familia, no podía soportarlo. Si algo les sucedía… si algo les pasaba nunca podría perdonármelo. A pesar de que cuatro nuevas preocupaciones comenzaron a disiparse por mi cuerpo, no podía evitar pensar en papá. Edward no podía sufrir ningún daño pero si alguno de esos lobos lo…mataba... Cerré los ojos despojando ese pensamiento de mi cabeza.
No quería pensar en ello.
Todo parecía centrarse en nuestro punto cuando varios lobos tomaron una dirección distinta a la que al principio tenían pautada, ahora se internaban en el bosque a gran velocidad, directo a mi familia. Era el plan perfecto, algo realizado minuciosamente, todo estaba mas claro que el agua, Allí, A Ka'Wi nos quería solo a nosotros tres, así le daría tiempo de sobra para matarnos y volver. Me estremecí. Eran exactamente siete lobos para ellos y "casualmente" tres para nosotros, no teníamos salida, todo había sido calculado y sin perder detalle había logrado tendernos la mejor de las trampas.
-No, papá…
Aquellas palabras se me escaparon de los labios con el último aliento que quedaba en mi cuerpo, como la vida misma, al saber que quizá no volvería a verlos, ni a mi padre, ni a mamá ni a mis tíos y abuelos nunca mas. Los rugidos de aquellos espeluznantes lobos se filtraron por mis oídos mezclándose con los murmullos que emitía el bosque. Pude imaginar a Edward, inmensamente aterrado por mí, pero ya era tarde para decidir echar a correr y dejar a sus hermanos, era tan indispensable ahora que se quedara para ayudarlos a luchar que preferí brindarle un poco de quietud, así que rogué porque estuviese lo suficientemente concentrado como para escuchar mí mente y no estaba segura si iba a ser suficiente para él, pero pensé en mi madre y vi su rostro aparecer en mis ojos, su dulce sonrisa e imaginé con tristeza si llegaba a quedarse sola, fue una imagen dolorosa y fuerte, pero eso mismo iba a suceder si Edward y yo moríamos hoy en esta batalla. Se lo hice ver y recé para que lo entendiera, que lo comprendiera de alguna forma. Todavía me quedaba algo por lo que optar, una última gotita de esperanza, así que pensé con decisión:
-"Todo estará bien papá, quédate con ellos, por favor, Ayúdalos. De este lado son menos y puedo…puedo controlar su mente. No tengo tiempo para explicártelo ahora, solo…confía en mí. Te quiero."
-Nooooo - El grito ahogado de mi padre lleno de miedo, lo más parecido a un lamento llegó a mis oídos desde lo lejos.
Sentí arcadas cuando me giré intentando ignorar la rasgadura que sufrió mi corazón y escuché como comenzaba la batalla entre ellos. Frente a mi aparecieron tres lobos, justo en el medio se encontraba el anciano, con su mirada morbosa y llena de suficiencia. Nunca había sentido el veneno de la ponzoña de un vampiro entrar en el torrente sanguíneo de mi cuerpo, pero imaginaba que quemaba igual como el odio que comenzó drenarse dentro de él. A los lados, dos de sus vasallos igual de enormes, aunque no tan magistrales y dominantes, desenfundaron sus dientes con especial desprecio y entendía a la perfección el motivo.
-Maldito – susurré articulando muy bien los labios para que él entendiera.
Me agaché con lentitud muy cerca de Jake que mantenía la mirada perdida en mi rostro, sus pupilas dilatadas me indicaban que el dolor iba más allá de sus ojos porque no podía siquiera mover sus extremidades sin dejar notar en su rostro una expresión de suplicio que me partía el corazón en mil pedacitos. Deseaba decirle que todo estaría bien, pero no era cierto. Solo un milagro nos salvaría de todo esto.
Lo acaricié con lágrimas queriendo salirse de mis ojos.
Me levanté lentamente sonriéndole al anciano, pero era un risa colmada de ira y luego lo enfrenté, sin antes escupirle en su asqueroso rostro una frase cargada con un poco de lo que lo haría enloquecer. Era la herida en la cual quería introducir mis dedos y retorcerlos hasta hacerlo delirar del dolor como un infeliz desahuciado.
-Taha Aki – El anciano se tensó y esta vez soltó un rugido ensordecedor, pero no retrocedí – Siempre retumbará en tu mente durante tu nefasta vida y hasta el día de tu muerte, al único que recordarás en la cima de tu fracaso., Tu hermano, el primer, único y verdadero jefe de los Quileute – las últimas palabras sonaron claras y separadas - Nunca serás bienvenido, ni con nosotros, ni con ellos – concluí señalando con mi dedo índice al cielo.
La saliva brotó del hocico vetusto de la bestia cuando lanzó un ladrido de furia, abrió sus fauces enormes y se lanzó contra mí al tiempo que lanzaba un grito ahogado.
El choque de nuestros cuerpos fue como sentir un montón de piedras enormes caer sobre mi, me desplomé en el suelo bajo su pesada figura llevándose todo el golpe mi cabeza. Con eso fue suficiente para marearme y desorientarme un poco pero no me dejé. Bloqueé casi sin éxito y con suerte los dientes de la bestia a centímetros de mi cara y lo mantuve a esa distancia hasta que una de mis piernas hizo el movimiento involuntario de golpear justo en el estomago del animal.
A Ka'Wi gimió ferozmente del dolor.
Me costaba respirar porque su peso aprisionaba mi caja torácica. Él quería aplastarme, quería hundirme y yo deseaba hacer lo mismo. Hundí mis uñas en su cuello y estrujé fuertemente. Eso lo enfureció aun mas, así que rápidamente aflojé las manos y dejé que tomara impulso para lanzarse de nuevo a mi cara, justo en ese momento me aparté a un lado y se dio de bruces con la tierra. Inspiré profundo aprovechando la escasa liberación de mi cuerpo y abrí mis manos y las cerré nuevamente en los oídos. Esto, sea humano o no, siempre funcionaba. Lo había visto en un programa alguna vez, uno de esos donde dos personas se ponen a pelear enseñando tácticas de defensa. Lo desequilibró tan rápido que pude liberarme completamente rematándolo con una patada.
Tosí descontroladamente cuando me arrastré con las rodillas para alejarme de él lo suficiente como para levantarme y atacarlo por segunda vez, pero tan increíble como evidente, él volvió a levantarse como si nada hubiese pasado. Me miró y corrió de nuevo hacia mí con más resolución, dispuesto a dar su mordida final.
Sentí como si una avalancha plateada se derrumbara sobre mi cuerpo, no permití que volviera a tomarme tan fácil, esta vez le di huso a mi pierna, lanzándola en el aire para golpearle la cara con todas mis fuerzas, sentí un leve dolor en mi cadera, como una presión que se irradió hasta la columna como una descarga eléctrica. Me salió mal, había logrado darle al anciano una muy buena en la mandíbula pero también caí en el suelo sin poderlo evitar, como si en vez de haberlo pateado a él lo hubiera hecho contra una pared de concreto.
Gemí.
Él se irguió de nuevo y me enseñó sus dientes enormes y filosos pero también llenos de sangre. Una sonrisa se cruzó por mi boca.
-¿Lo ves? No eres invencible.
Me levanté cojeando.
-Supongo que… Eres un maldito cobarde que piensa ganar esta pelea – me encogí de hombros haciendo un gesto con mi boca, como si no le diera importancia – Sin pelear… ¿de verdad?
Miré a Jake de reojo. Seguía igual inerte tendido en el suelo pero muy bien vigilado por los otros dos lobos que miraban la escena como si estuviesen viendo una película de acción. Estaban ansiosos por unirse.
-Eso me da…Asco – dije con arrogancia – Tú y todos tus cachorros me dan…asco. Por lo menos esta vez no des tanta lástima anciano, yo no te perdonaré como lo hizo tu hermano. ¡Cobarde! – grité.
A Ka´Wi se impulsó a mi dirección con la boca abierta de par en par, casi pude ver su garganta por completo. Di una voltereta pero sus uñas atravesaron mi pierna justo en el momento en que un zarpazo daba también contra mi cara.
Grité del dolor.
Quedé en el suelo sin fuerzas. Estaba confundía y tenía la cabeza embotada para pensar con claridad. Me coloqué de lado como pude para evitar ahogarme con la sangre que empezó a descender a borbotones por la glotis1 desde mi nariz. Lo más probable era que me había la había a juzgar por el dolor y la sensación palpitante que recorría mis fosas nasales. Con la respiración a mil por segundo, fijé la visión en A Ka'Wi que me observaba desde dos metros de distancia. Llevaba cinco años descifrando las expresiones lobunas de Jake, y estaba segura que en ese momento A Ka'Wi, estaba disfrutando de una sonrisa de satisfacción, lo podía ver en su hocico enorme semi contraído.
Sus ojos se separaron de mí y se posaron en el cuerpo de Jacob. Una sensación asesina me atravesó el estomago al darme cuenta que dejé de ser el objetivo del anciano. Lo supe cuando comenzó a caminar hacia Jake.
-¡No! – Grité – ¡Jake!
Me puse de pie enseguida, con una de mis manos presionando la herida sangrante de mi pierna.
-¡A Ka'Wi! – Grité de nuevo pero éste no se inmutó – ¡Tómame a mí! ¡Mátame a mí!
El anciano se detuvo en medio camino, torciendo su enorme silueta en el aire para mirarme otra vez.
-¿Quieres una venganza no? ¿Tendrías suficiente conmigo? – Dije dejando escapar un sollozo – ¿Acaso no sería lo mismo lo que apostaste en tu primera lucha con tu hermano? ¿Su esposa?
A Ka'Wi inclinó la cabeza a un lado con las pupilas brillándole de una manera bastante reveladora.
-Puedo darte lo que quieras… pero déjalos en paz – musité mirando hacia Jake y Leah.
Era una completa locura y sabía que Jake se estaría retorciendo en su cabeza puesto que aún el anciano no lo liberaba de sus dominios. El ofrecerme como un postre en bandeja de plata no iba a solucionar nada, incluso si lo dejaba en paz, Jake de igual manera intentaría salvarme. Tampoco eso me hacía confiar más en el anciano puesto que estaba clara que a quien quería era a otra. Sin embargo pude ver en su horrible rostro que la idea le parecía aterradoramente excitante.
-Te lo suplico – dije dando un paso.
Él se volvió hacia Jake otra vez.
-No, estoy aquí… Maldición, llévame a mí…
Se detuvo.
Tenía claro que "esto" no era suficiente para él. Ambicionaba más cosas, cosas que nunca podría llegar a darle y otras mas que no tenía a mi alcance y eso solo lo lograría matando a Jake. Me estremecí.
-Te daré lo que me pidas – dos gruesas lágrimas cayeron por mis mejillas sucias y llenas de sangre proveniente de mi nariz – Pero…no le hagas daño, por favor.
Leah se convulsionó a unos pasos más allá de Jake, los dos lobos la miraron al instante captando su movimiento. Los músculos de la loba se relajaron y sus pupilas volvieron a estar del tamaño normal aunque aun parecía desvanecida casi al mismo tiempo vi a Jake exhalar aire de sus pulmones. ¿Los había liberado?
A Ka'Wi se echó hacia atrás, dejando un amplio espacio entre Jake y él.
-Jake – susurré.
Su oreja tembló y supe que estaba bien. Sonreí. Lentamente fue moviendo sus patas, su torso y después su cuello y luego con dificultad, se levantó definitivamente. Un poco más allá, Leah alzó la cabeza mirando con repentina ferocidad a los otros lobos, como Jake, se irguió y desenfundó los dientes. Todo el mundo se quedó en silencio. Miré con desesperación a Jake, quien no dejaba de observarme, interrogándolo con la mirada. Pero solo tuve de su parte un ligero asentimiento.
Mis cejas se fueron juntando con una extraña sensación en el estomago, algo me decía que todo estaba mal. Por un momento pensé que A Ka'Wi había dimitido y que en algún momento me llevaría a rastras por el bosque con él, pero entonces comprendí que no era eso precisamente lo que estaba pensando hacer, ellos estaban teniendo una "conversación mental" de la que indudablemente no me iba a enterar. El miedo volvió a apoderarse de mi cuerpo cuando Jake enseñó sus dientes dejando escapar un rugido salvaje y fiero. Los demás lo imitaron, pero solo A Ka'Wi mantenía su expresión prácticamente serena. Tuve el presentimiento de que algo estaba por comenzar y por desgracia así fue.
Jacob saltó en dirección al anciano, pero todo sucedió muy rápido. Estos dos se encontraron en el aire y justo en ese instante los otros dos lobos atacaron a Leah. Me cubrí la cabeza cuando un montón de tierra salió volando hacia mí como esquirlas de hierro directo a mis ojos. Me incorporé justo a tiempo para bloquear con mi brazo a uno de los lobos que peleaba con Leah y que había sido lanzado por los aires con tal fuerza que parte de su cuerpo, lo que comprendía cadera y patas traseras me golpearon en el estomago haciéndome caer al suelo y toser sin control.
Gemí.
Me tambaleé al ponerme de pie por…ya no recordaba cuantas veces lo había hecho, pero la inseguridad me abordaba si me veía a mi misma tumbada en el suelo, si no mal recordaba de mis lecciones, lo primordial era mantenerse firme y no caer. Aquel lobo castaño me gruñó y sin pensarlo dos veces se giró y me atacó.
Lo único que pensaba era en Jake. ¿Cómo estaría? A través de mis ojos vidriosos podía ver sombras de aquí para allá y mis oídos captaban el filoso sonido de sus mandíbulas rozarse, mientras intentaba sobrevivir al ataque del licántropo. Lanzaba manotazos a todas direcciones, protegiéndome de los zarpazos que amenazaban con destruir mi cráneo en dos segundos. No podía concentrarme, pero debía alejarlo de mí para poder ir a ayudar a Jake.
Un alarido de dolor convertido en un agudo aullido, por parte de mi rival, me atravesó los oídos como dos navajas filosas. Me encerró entre sus patas para no dejarme escapar mientras se volvía hacia Leah y su compañero que yacía en el suelo. Leah, desorientada y débil, se percató de su mirada y también del gesto amenazador que comprendía una serie de ruidos secos provenientes de su pecho y su labio inferior temblando hacia arriba. Ella había acabado con su amigo y ahora estaba cegado por la ira. Aprovechando el momento de distracción, enrosqué mis piernas a su espalda y las anudé a la altura de los tobillos para no dejarlo escapar. Este reaccionó violentamente tratando de sacudirse de mi cuerpo, puse mis manos en su cuello y apreté con fuerza.
Vi al lobo tensarse por completo, sus músculos no tenían elasticidad, su cerebro se paralizó y sus sentidos quedaron desorientados. Lo solté con cuidado y él se fue relajando poco a poco, como si le hubiesen aplicado un sedante. Luego se desplomó a mi lado.
-"Detente" – pensé.
Sonó un chasquido y volví en si.
El lobo chilló batiéndose con fuerza entre mis manos y esperé un segundo…solo un segundo. Entonces, se debilitó y cayó tal y como había sucedido en mi cabeza. Respiré profundo y cerré los ojos a medida que apretaba el cuello del animal más y mas. Su tráquea crujió en mis dedos cuando lo batí a un lado con brusquedad. Me aparté de él enseguida con un sollozo.
Acababa de matar a un lobo.
Ni siquiera tuve tiempo de asimilar todo aquello cuando observé con horror cómo Leah se desvanecía, sus patas se doblaron y con un golpe seco terminó por darse contra el suelo.
-¡Leah! – exclamé con el miedo en la garganta.
Me arrastré hacia ella con un terrible pensamiento cuando mis ojos captaron sangre en varias partes de su cuerpo. Automáticamente mis ojos buscaron a Jake. Mi corazón se detuvo cuando lo vi. Su cuello estaba dentro de la mandíbula de A Ka'Wi quien se sacudía a los lados mientras e cuerpo de Jake se balanceaba sin vida.
Corrí hasta él con furia y empujé al anciano con todas mi fuerzas, mas de las que incluso había usado antes. Los tres caímos en el suelo. Me levanté como pude para ir hasta Jake que parecía inconsciente, era lo único que podía ver a través de mis ojos llorosos, quería tocarlo, saber que estaba bien y con vida. No quería pensar que me había dejado, sentí que esa sensación mortífera atacó mi cuerpo como la primera vez que creí que Jake había muerto por mi causa en el bosque, solo que esta vez fue mucho peor. Perderlo por segunda vez y definitivamente me mataría por completo.
-Jake – susurré.
Comenzó a gemir como un cachorro del dolor, su respiración era lenta pero el alma me volvió al cuerpo cuando giró su cabeza en mi dirección y me miró.
-Jake – susurré mientras me tiraba sobre él – Amor…
Me detuve.
Mis manos sintieron algo viscoso y caliente cuando las coloqué encima de su hombro. Sangre, había por todas partes. Él me miró como tantas veces cuando quería decirme que todo estaría bien, pero hoy era distinto. Si no lograba sacar a Jake de allí, moriría desangrado y no podía permitirlo. A un metro de distancia, A Ka'Wi se movió en la tierra.
Me volví hacia Jake y lo toqué.
- "No puedo dejar que te vayas de mi lado, de mi vida, de mi mente, de mis sentidos. Te amo con todo mi corazón, por eso hoy no será más que una mala pesadilla. Solo duerme y cuando despiertes de ese mal sueño, estaré allí para decirte que todo está bien, besaré tu frente y dejaré que descanses muy cerca de mí, mientras rezo cada segundo esperando con ansias que despiertes otra vez. Te amo"
Me acerqué a él y besé su frente peluda rodeándolo con mis brazos. Una lágrima calló en su melena.
Entonces me levanté con la única necesidad de matar a ese infeliz, con la ira golpeándome los oídos. Lloraba, realmente sentí el dolor esparcirse por cada centímetro de mi cuerpo, por cada partícula de mi cerebro y cada músculo fibroso de mi corazón cuando me levanté por completo. Me costó apartar la mirada de su cuerpo, de sus ojos que me pedían a gritos que volviera, que no lo dejara. Pero cuando me giré, algo me cegó el rostro, sentí que mi cara ardió mientras volaba por los aires y un dolor que me arrancó un alarido de mis labios se propagó por mi cabeza como hormigas. Mi cráneo sonó al chocar contra algo duro y luego todo se oscureció a mí alrededor.
/
Una brisa fría me heló la mejilla. Sentí como si estuviese volando sobre una nube, fina y delicada. El aire se agolpaba en mi oído descubierto, pero el otro, estaba protegido por algo suave, reconocí el olor del algodón y a través de la fina tela, un aroma a…no podía definirlo, respirar me dolía tanto como todo mi cuerpo.
-Resiste cariño, resiste…
-Jake… Jake…Jake.
Aquellas palabras difusas se desvanecieron rápidamente pero dejaron una vaga sensación de seguridad en mi cuerpo. Todo estaba tan confuso. ¿Me balanceaba? Pero casi no lo sentía. Tenía frio y estaba adolorida. ¿Dónde estaba? ¿A donde iba? O mejor dicho ¿a donde me llevaban? No podía siquiera abrir los ojos para saber quien me tenía en brazos. Sentí una presión en la cabeza, seguida de un dolor punzante. Estaba vendada.
-¡Llévala a la casa! – gritó alguien mas.
Sentí miedo.
-No resistirá…
De repente todo se volvió a poner negro.
Cuando abrí los ojos una luz intensa me golpeó las pupilas. Me vi obligada a cerrarlos de nuevo. Alguien puso una mano sobre mi frente. Era fría y suave. Se sintió tan bien, era el remedio al creciente ardor que quemaba mi cara.
Un pitido insistente sonaba desde algún lado.
-¿Cuánto? – preguntó una voz masculina.
Comprendí que estaban midiendo mi temperatura.
-Unos… treinta y ocho grados – Respondió una voz de mujer.
-Es demasiado pronto – dijo esa voz otra vez.
Escuché un sonido metálico cerca de mi oído derecho.
-Voy a retirar la venda. Ayúdame con eso.
Otro sonido metálico.
¿Se estaba refiriendo a mi venda? Escuché una rasgadura y esa voz comenzó a susurrar rápidamente para sí, como si estuviera recordando las páginas de un libro.
-Fractura de cráneo – dijo alguien más.
Oí el rocé de algo que parecía ser de látex. Guantes.
-¿Ves eso que está allí? Puedes alcanzármelo ¿por favor?
-Toma.
Le entregó algo.
-Tengo que suturar.
A lo lejos escuché unos pasos acelerados que se acercaban con rapidez. Luego oí que unas puertas se abrieron violentamente.
-Quiero verla…
-Bella por favor…
-Suéltame Alice, déjame verla – gritó – Es mi hija…
Se acercó hasta mí y sentí un repentino frio en mi mejilla. Sus dedos.
-Renesmee, hija…
Sollozó.
-¿Puede escucharme?
-Estoy seguro que sí.
Me sentí asustada. ¿Qué estaba sucediendo?
-Bella – dijo con tranquilidad el hombre que tenia a mi cabeza.
Ella gimoteó.
-¿Estará bien?
-Espero que sí.
-Haz lo que tengas que hacer Carlisle, pero salva su vida – Le suplicó.
-Mi nieta estará bien.
Oh, es mi abuelo. Comprendí, y ella, la de la voz dulce era mi madre. Sus rostros se dibujaron en mi mente confusa y borrosa recordándolos con dificultad.
-De acuerdo empecemos – mi abuelo se acercó a mi oído y susurró – Quédate conmigo cielo. Cuando despiertes todo estará bien.
Un ligero pinchazo estremeció el pliegue de mi brazo y luego, no pude seguir escuchando nada más. Ni las voces, ni el pitido fastidioso de algún monitor, nada…solo sentí un mareo leve acompañado por una sensación de sueño pesado y volví asumirme en una oscuridad total.
1 Permite el pasaje del aire en su descenso hacia los órganos respiratorios.
Niñasss esperoo sinceramente que les haya gustado.!1
Las quiero un mundoo!
Besos para ustedes.!
Algún coment?
Hasta la proxima.
Cuídense y lean mucho!
Bye.
