GRACIAS A ISA MELLA FFDA
ESTE ES EL DIA DESPUES DEL CAPITULO ANTERIOR
Oh y todo ese sexo imaginen que ella está en la píldora, inyecciones, usan condón, yo que sé, son adultos responsables.
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Twilight pertenece a Stephenie Meyer
Capítulo 36
EDWARD
Marzo 2012
Parte VI
La felicidad es un cambio en la libertad y en tu mente, esta va y viene, como cuando ella me mira justo en los momentos más extraños e imperceptibles. Estoy desnudo y no siento desgracia, la veo verme, la veo moverse como los cambios en la luna, lenta, constante, con majestuosidad que me deja sin palabras. La felicidad es un concepto lejano que no se puede tocar, es un instante que tomas y lo llevas contigo siempre. Es sentirte afortunado, como hoy, soy un hombre afortunado. Entiendan que este no soy yo siendo optimista, es una sensación de conformidad y paz que no puedes expresar con meras palabras.
Antes era un horrible ciclo de infelicidad y miseria, todos los días era como si mi mente se reiniciara cada día como un método de sobrevivencia, protegiéndome de ella, para olvidarla, para deshacerme del dolor de no tenerla, y al final del día como un drogadicto, todo me recordaba a ella. Mi mente era tan frágil a su imagen que me podía ver sentado en mi sala sin hacer nada más que recordar las marcas en su cuerpo, las líneas de su cara, la geografía de sus venas y su sabor. Así que volvía a mi ciclo y antes del amanecer me veía tratando de racionalizar por qué la amaba tanto.
En la mañana me veía incrédulo ante la idea. A media tarde me sentía débil, frustrado y sin poder luchar más al recordarla. En la noche la amaba incandescentemente y antes de que la última estrella desapareciera del cielo, volvía a mi enfermo ciclo de vivir sin Bella, condenado a querer olvidarla.
Mi cuerpo sabía la verdad, mi mente sabía que hacer, mi seco corazón conocía los detalles de primera mano, pero por mi vida o mi muerte, no podía deshacerme de su recuerdo.
Hoy, cuando ella mira por la venta de mi cuarto y me voltea a ver de manera vivaz y destellante, siento que esos días me llevaron aquí, justo en este segundo, que siento que mi pecho va a estallar de lo mucho que la amo. Sin esos días nunca habría escrito un libro, sin esos días seguiría recluso en mi propia miseria, sin esos días no tendría libertad y piel a centímetros de mí. No sabría que su cabello largo y color natural son adornos efímeros de su cuerpo.
—¿En qué piensas?— Ella pregunta, aún desnuda fumando sentada en la ventana.
—En lo que nos trajo aquí— Contesto sinceramente.
Ella tira el cigarro y camina hacia mí, cuando se sube a la cama va gateando lentamente hasta que se sienta en mi pecho, su sexo justo frente a mi cara. Mete sus dedos en mi cabello y lo masajea con sus diminutos dedos que hacen magia.
—¿Sabes que pensaba?—Ella pregunta, muevo mi cabeza en no. Sin darme cuenta he cerrado los ojos mientras ella sigue con su hermosa intrusión a mi cabello.
—En ti, a veces mirarte me duele, eres de esas almas que proyectan melancolía y luz al mismo tiempo, eres el ser más bello que conozco— Abro mis ojos y la miro, siento que es como si yo pudiera decir lo mismo de ella.
—No soy bello— Digo indignado y jugando.
—Eres bello, eres sexy, eres putamente atractivo y en el primer momento que te vi, aún con tu barba de montañés sentí en mi estómago un nudo de lo mucho que quería besarte y hacerte mío— Ella no menciona a mi hermano, no dice que la primera vez que me vio era novia de Jasper. No quiero arruinar el momento, así que no lo menciono.
—Pero esa vez que te vi en la firma de libros, Dios...— Ella no termina, levantando mi cara, me besa lánguidamente, mientras se mueve sobre mí. Tomo sus caderas que se levantan instintivamente y pongo su vientre lo más cerca posible a mi cara. Ella abre más sus piernas y yo parto sus labios inferiores metiendo un dedo que se desliza fácilmente en su humedad. Cuando gime tomo fuertemente sus nalgas para traerla hasta mi boca, lamo su abertura de principio a fin, una y otra vez hasta que mi saliva es imperceptible con sus fluidos. Ella ruega, como le gusta hacerlo, jalando mi cabello y empujando mi cara. Pide de manera dulce, después desesperada y por último suplica. Es la clase de súplica que me deshace, le doy lo que pide. Meto mi cara entre sus piernas y juego íntimamente con su clítoris usando mi lengua. Sus caderas ondulan rápidamente y sé que está a punto de venirse por lo que meto un dedo ajustando su apertura hasta que llega a mi nudillo, luego meto un segundo dedo que la hace mover en espasmos desquiciantes. Quiero verla, quiero que me vea mientras la como. Con mi mano libre, subo por su estómago, su seno, luego a su cuello, hasta llegar a su quijada, la cual tomo para obligarla a mirarme, mi mano se aprieta y eso la hace enfocarse en mí, en mis movimientos, en mis dedos dentro de ella que están enganchados profundamente. Ella no deja de mirarme mientras sigo entre sus piernas, lamiendo, succionado y moviendo mis dedos. Su mirada es voraz, pero su orgasmo la toma de sorpresa, parte sus labios y grita silenciosamente mientras cierra sus ojos y la cadencia de su pelvis disminuye lentamente. Ella cae exhausta sobre mí y besa mi cuello como siempre lo hace al terminar.
—Eso fue lo más sexy que he visto en mi vida— Dice en mi oído.
Pero no he terminado, desde ayer no puedo pensar en otra cosa que estar dentro de ella, en todo momento, a toda hora.
La tumbo a la cama, tomo sus manos y las subo arriba de su cabeza, con una mano la sostengo mientras la otra recorre sus hermosos senos. Ella es como arcilla, se moldea a cada uno de mis toques, tiembla y su piel se enchina. Saboreo como mi palma embalsama cada parte de ella, son toques delicados y luego se hacen fuertes; beso sus ojos, luego su frente.
—Es en este momento que sé que no podría ser más feliz— Ella dice, yo sonrío y la beso delicadamente. Ella merece delicadez y rudeza, pero esta vez necesita algo suave, algo que la haga darse cuenta que es lo más puro y hermoso que hay en el mundo.
—Dime que esto es real— Exijo.
—Lo es— Ella dice mientras acaricio su areola y veo contraer su pezón.
—Dime que sin importar que pase, seguirás aquí— Mi corazón está desesperado, son palabras de un hombre que sólo necesita creer.
—Siempre voy a estar aquí— Ella afirma, con su voz sincera y lejana a toda duda.
—Dime que eres mía— La miro a los ojos esperando algún tipo de disgusto, pero ella tiene una paz en su cara que me alumbra el alma.
—Siempre fui tuya Edward— No son las palabras que esperaba, son más.
La penetro, porque estar separado de ella duele. Cuando estoy dentro de su ser es como volver al hogar que nunca tuve. La hago mía lentamente, tomando mi tiempo, esperando que ella esté lista para su próximo orgasmo. Cuando ella se viene yo la sigo.
Eventualmente los dos terminamos en un nudo de sábanas y miembros adoloridos. En el silencio que suele seguir cuando dos amantes admiten su pertenencia Bella pregunta lo que sé que marcará este día.
—¿Crees que va a funcionar?— Sin dudarlo le contesto.
—No lo sé, no sé qué es funcionar, porque definitivamente cuando no estoy contigo no lo hago— Ella se ríe y busca mi cara hasta que los dos estamos frente a frente.
—Edward, alguna vez te dije que no eras el hombre que necesitaba, hoy te digo que eres el único hombre que siempre voy a necesitar.
Originalmente este capítulo era más largo pero lo dividí en dos porque...ok no tengo una buena razón, no me juzguén. T_T
El próximo capítulo es MUCHO más revelador y ahí va a salir todo lo que habían esperado, la cita del segundo libro, los colores, y mucho mucho mucho más.
Recuerden que si me mandan Reviews anónimos, no los puedo contestar. Por que hay mucha gente que me hace preguntas y me parte el corazón no contestarles. No lo puedo hacer aquí por que otros lectores quieren el misterio y que no haya información lo cual es completamente entendible. Así que de hoy en adelante sólo voy a contestar preguntas si me las mandan por review (que no sea anónimo) o pm.
