-Hetalia pertenece a Hidekaz
-Ninguna advertencia. Eh... ¿Yaoi simple?
Tiempo: Fin de la Independencia Estadounidense.
-Pareja: UkxUs
Explicaciones y otras cosas al final.
Boston Tea
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"Ha abandonado nuestro Gobierno... Ha asolado nuestros mares, devastado nuestras costas, quemado nuestras ciudades y destruido nuestras vidas..."
Declaración de Independencia de los Estados Unidos
Todos celebraban como la guerra había terminado. Tomando cerveza, alegrándose de formar parte de una nueva nación libre. Algunos apenados por los muertos, otros más eufóricos por el esplendoroso futuro que se avecinaba. Mientras, Alfred F. Jones cantaba con ellos, celebraba con ellos, con un vaso de cerveza. Él también sonreía, algo melancólico...
Arthur Kirkland estaba sentado en el salón tomando una taza de té. Era medianoche, y tenía que revisar unos papeles sin que su pequeña colonia los viera. Escuchó unos pasos, y vio al pequeño Alfred en piyama. Arthur se apresuró en guardar los papeles debajo de la mesita.
-...Arthur- Alfred solo asomaba la cabeza-no puedo dormir.
El inglés sonrió.
-Créeme, yo tampoco-le hizo señas para que se acercara, la colonia, ya confiada, se acercó.
El inglés se acomodó en el sillón y el pequeño Alfred se acurrucó en sus piernas, cual gato en su cesto.
-Arti... ¿Dónde está Matthew?
Arthur tragó saliva y se quedó mirando un punto fijo de la sala.
-Con Francia.
Silencio incomodo. A Alfred le molestaban esos silencios.
-Arti... Aunque no lo creas soy valiente.
-Lo sé, Alfred, lo sé...-y empezó a acariciarle el cabello.
-No, hablo en serio-respondió el niño, sabía que su tutor solo le estaba respondiendo para darle la razón-¿Qué pasaría si Francia viene a buscarme al igual que Matthew...?
-Nunca-respondió Arthur-Hace mucho tiempo trató eso varias veces, pero nunca pudo...-se detuvo, notó que Alfred ya se había quedado dormido-Y nunca lo hará, porque yo nunca lo dejare. Hagan lo que hagan nunca dejaré que te lleven-le revolvió el cabello-siempre estaremos los dos...
Tenía que aceptar las cosas como eran. Él se había ido: NO, él lo había echado. Sentía pena, dolor... pero también sentía rabia contra Arthur. No por el ahora, si no por que por su propia culpa había empezado todo.
"¿Qué crees Inglaterra? ¿Crees que eres el centro del universo? ¿Qué solo tu dios es el que te quiere y te cuida por tu espalda? ¿Qué eres el único sufriendo de dolor...? Es todo TÚ culpa, tú me obligaste..."
Todo listo. Esa noche sería su venganza. Estaba en el muelle Griffin, junto con otro centenar de personas, disfrazados de indios. Veían el buque, preparándose para desembarcar su contenido. Hachas y cuchillos, solo estaban armados con eso. Fue rápido y eficaz, primero, amedrentaron a los marineros, y luego, subieron cajas que transportaban de las bodegas a la cubierta.
Alfred tuvo el derecho de abrir la primera caja. Y vio el preciado contenido: té inglés. Arthur tenía que pagar: si le había subidos el impuesto del té sin consultarlo, tendría que pagar...
Arthur despertó por el ruido de la gente corriendo. El inglés, extrañado, se vistió rápidamente y fue a ver lo que ocurría: se dirigían al puerto. Arthur fue corriendo y vio un tumulto de gente en la orilla. Inglaterra se abrió paso.
Vio a lo lejos marineros que... un momento. ¿Marineros? No, eran indios los que votaban el té directo al mar. Apretó los puños, ya sabía de quien se trataba. Mientras, veía como el té flotaba dirigiéndose a la orilla.
Arthur Kirkland regresó después de tratar de solucionar las cosas con los "seudo-indios", sin encontrar rastros de Alfred. Al entrar a su casa lo vio: el muy hipócrita estaba sentado tomando una taza de... ¿café? ¿café en SU casa?... como si nada.
-Que tal, Arthur...-sonreía alegre la colonia-Lamento lo que pasó...
-No mientas, fuiste tú.
-Arthur...-Alfred se reía, no solo por actuar, si no porque también lo encontraba gracioso-No me eches la culpa de tus problemas con MÍ gente...
-¿Así te vengas de mí?
-¿Vengarme, Arthur? Cuando la gente se lo merece no se llama venganza. Se llama justi...
Alfred no terminó. Arthur lo arrinconó a la pared, tomándolo del cuello.
-¡ Escúchame, idiota! No tienes derecho, TÚ eres mi colonia Alfred. Y créeme que te trato mejor que el resto...-y le plantó un beso en los labios, como si marcara su territorio-You´re mine Alfred... and that never change.
El inglés, enojado, salió de nuevo. Quería desahogarse... a un bar. Mientras, la colonia se fijaba en los detalles de la casa británicas, y murmuró para sí mismo.
-One never knows, Arthur...
Pero igual era feliz. Feliz con ya había terminado el sufrimiento de su gente. Lastima que para Inglaterra no sería lo mismo. Él era un héroe para todos los suyos. Pero ahora para Kirkland... era a la última persona que querría ver. Tomó otro sorbo de cerveza, pensativo. Igual lo amaba, siempre lo amaría... y tenía la esperanza de que algún Arthur también lo volvería a querer.
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C/A: Ta da! Como me pidieron continuación, continuación les di.
Decidí que sería una serie. Mientras estaba escribiendo esto me inspire y haré otros 2 capítulos más, y un tercero que sería un epílogo. Algunos datos:
-En 1765, el gobierno británico de Jorge III aumentó los impuestos, estableciendo primero un impuesto del timbre, sello que tenían que llevar los documentos jurídicos y que fue suprimido; y después un impuesto sobre el té, que acabaría desencadenando la revolución. Ambos impuestos habían sido promulgados sin consultar a las colonias y Gran Bretaña trató de mantenerlos haciendo uso de la fuerza. En el puerto de Boston, el martes 16 de diciembre de 1773, un buque cargado de té fue saqueado por colonos disfrazados de indios.
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Algo más, los caps van en orden según lo que pasa en realidad, no por los flashbacks. Para que no hayan confusiones.
Lo hubiera subido hace tiempo, pero no tenía muchas ideas. Ahora trataré de ser más frecuente en Fanfiction.
Comentarios, sugerencias, quieren matarme?
Me encanta esta pareja. Pero no me gustan las cosas muy cursis, prefiero relatos más desgarradores.
Saludos!
