Hola! Por fin el segundo capítulo!

Ocurrirán cosas nuevas…malas…buenas…quién sabe…xD

No me entretengo más y os dejo con la lectura.

(Escribo sin ánimo de lucro, derechos de personajes los tiene Rumiko T., etc etc…pero la historia es mia! xDD)

Mil gracias, como siempre por vuestros reviews! Una sonrisa y abrazo a cada una! ^^

Katsensei ^o^

¿Qué pasó en China?

Capítulo II. Escondiendo realidades.

Viernes. Instituto Furinkan.

Última hora de las clases y los alumnos apenas mostraban interés fingido al profesor, que curiosamente tampoco parecía exageradamente molesto, él ya tenía su mente lejos del centro.

A falta de unos minutos, a todos se les presentaba una semana de descanso obligado, ya que harían remodelaciones en la escuela.

Ranma junto a sus compañeros, en un rincón del aula, ya planeaban qué hacer en esos días, como casi el resto de los alumnos.

Akane también se implicaba en los corrillos de las chicas, prestando atención y asintiendo a los comentarios…

Comentarios vacíos y estúpidos, pensaba ella, porque en el fondo se preguntaba el por qué fingir cuando no le interesaba en absoluto pasar el día hablando de chicos frente a una copa de helado y riendo sin parar.

Recorrió con la vista toda la clase hasta localizar al baka de su prometido, que lucía más animado.

Le agradaba verle así, no como meses atrás, en el que parecía una sombra de lo que fue.

Todos agradecían que volviese a ser el mismo de antes, aunque habían cosas que pasaron a un segundo y tercer plano.

Los insultos tontos y los menosprecios hacia Akane habían bajado de nivel y asiduidad, cosa que ella en el fondo lo extrañaba, pero bien que podría vivir con ello.

Incluso los estallidos de celo por parte de ella casi desaparecieron.

Por fin sonó la campana del final de las clases.

Un grupo de jóvenes alumnos soprendieron a Akane a la salida, cuando éstos inclinándose le ofrecieron cartas de admiración.

Colorada las aceptó y les agradeció el gesto brindándoles una sonrisa, con lo que los chicos salieron corriendo y felices por aquella gran proeza frente a su sempai Tendo.

-¿Desde cuando te gustan los jovencitos?

-¡Oh por favor! Esa broma es de muy mal gusto Ranma.

-Pues parecías muy cómoda recibiendo regalos.

-¿Qué pretendes con esto?¿Una excusa para pelear?-dijo sin perder el tono de voz.

Ranma quedó parado por la réplica de la peliazul. Tan solo había comenzado esa burla por entablar una conversación, ya que llevaban todo el camino de vuelta a casa demasiado silenciosos.

Así que viendo el humor de su prometida desisitió de decirle nada más.

Si algo había aprendido últimamente,había sido el saber interpretar tanto las contestaciones como las calladas de Akane.

Y sabía que ese era momento de cerrar la boca.

Su compañera sonrió agradeciendo mentalmente la tranquilidad que disponía nuevamente hasta llegar a casa.

Una vez dentro, cada uno se fue a su habitación para cambiarse de ropa y disfrutar de la calma que a esa hora reinaba en casa.

Tras la puerta donde descansaba un simpático pato de madera, se encontraba Akane con unos cascos de música inhalámbricos, regalo de su hermana Kasumi y el doctor Tofú. Descubrieron el mismo día que se lo regalaron que era una fuente de evasión para la menor de los Tendo.

Iba de un lado a otro de su habitación preparando la ropa que se pondría después del baño mientras tarareaba una animada canción.

Se encontraba con bastantes energías incluso para entrenar más tarde, aunque dudaba de quedarse en pijama el resto de la tarde, la vagancia asomaba quedamente y sonriendo, se dijo a sí misma que ya mañana entrenaría.

Por otro lado, el chico de la trenza dormía a pierna suelta nada más echarse en su futón. Había sido un día muy largo para él y aunque no lo admitiera, estaba muy cansado. Por eso en el momento en el que se tumbó para reflexionar de su día, cayó rendido.

Akane se encontraba en el lavabo y como era habitual en ella desde los últimos meses, había colocado un par de velas perfumadas en el suelo, al leer el consejo en una revista se le ocurrió que quizás a ella también le hiciera efecto.

Mientras se desvestía el aroma a canela la embriagaba a la vez que la relajaba.

Se cubrió con una toalla y cerró el grifo de la bañera que ya estaba a punto.

Entonces se dio media vuelta para dejar la toalla sobre el armarito cuando vio algo reflejado en el espejo que la hizo volverse rápidamente.

La figura que le devolvía el reflejo estaba rodeada de neblina por el vapor del agua caliente.

Akane comenzó a observarse detenidamente, su perfil no era diferente a lo que conocía ya, pero algo iba mal, lo presentía.

Los nervios hicieron acto de presencia, una picazón en las palmas de la manos la avisaba.

Desistió de rascárselas con fervor, sabía cómo terminaría, con las manos envueltas en un ungüento ardiente.

Continuó mirándose en el espejo, no podía apartar su vista de ahí, estaba como hipnotizada.

Quedó de espaldas y fue cuando lo vio.

Eso no estaba ayer ahí.

Coletazos de adrenalina subiendo por su estomágo la doblegaron frente al inodoro con violentas arcadas.

La visión de esas cosas repulsivas la hicieron enfermar.

Tan pronto terminaba una arcada empezaba otra.

Lógicamente los golpecitos suaves en la puerta del lavabo no se hicieron esperar.

Ranma despertó de su ensoñación al oir que Akane no se encontraba bien, y fue a asegurarse que solo fuera una leve intoxicación por la comida de la escuela.

Repiqueteó un par de veces más y con voz grave la llamó tras la puerta.

-¿Estás bien?

Una vocecilla de fondo le habló con un débil murmullo.

-Estoy bien, tranquilo…

Tuvo que sacar fuerzas de flaqueza para no echarse a llorar y salir corriendo buscando consuelo en los fuertes brazos de su prometido.

Esto era algo que debía solucionar sola.

Mientras, en el pasillo…

"Mentirosa…"

Akane apoyó su cuerpo contra el frío suelo a la vez que intentaba calmar los espasmos de su estómago.

Le dolía mentir a la persona que más le importaba pero tenía que dejarle al margen de su problema, él ya había padecido mucho durante toda su vida y era hora de que le tocara descansar.

Se levantó decidida a enfrentarse a lo que quisiera que fuera eso que tenía en su espalda.

Con asco vio dos bultos incipientes a cada lado de los omóplatos, de un color verdusco y con toques liláceos en los bordes.

Esas cosas podridas no tenían forma definida, apenas sobresalían de la piel, pero el color la delataba ya. Se acercó todavía más y vio que habían pequeñas escamas alrededor de los bultos, blandas, en breve se secarían y comenzarían a caer.

Moviendo la cabeza de un lado a otro, se metió en la ducha sin pensar en nada más, fue rápida y enseguida estaba secándose con avidez, frotando cada parte de su piel hasta dejarla irritada.

Al llegar a la dichosa espalda se untó bastante crema hidratante, dejando una abundante capa.

Salió del lavabo en pijama y con el cabello todavía húmedo y envuelto en una toalla fue a su cuarto.

Cerró tras de sí la puerta e intentó relajarse, tenía que pensar en algo pero ya, las cosas estaban yendo demasiado rápido y aún no tenía en mente una excusa convincente a lo que vendría. Cerró las cortinas de la habitación quedando en penumbra, y se sentó en el suelo con la música puesta, tenía que aclarar su cabeza antes de hacer nada, no era el momento de ser la niña tonta.

Y así cayó el atardecer en Nerima, con una chica enfrentándose a problemas y a un chico observando desde el tejado de su casa el cielo, intentando averiguar que ocultaría su prometida.

Akane tenía la vista fija en ninguna parte, su mente se encontraba lejos de ahí, concretamente estaba en China.

Recordaba el momento en el que algo en su interior la empujaba a sujetar el kinjakan para detenrlo y así salvar la vida de Ranma aún sabiendo que las consecuencias serían graves.

Conoció la locura del dolor sin tener oportunidad de gritarlo, supo todo lo que a su alrededor sucedía mientras estaba condenada a morir de la peor forma posible, ver como sus allegados la veían marchitar, sentir el dolor que en ellos se masticaba lentamente, saber que no podría decirles ni un triste adiós, saber que jamás volvería a ver al baka de su prometido.

Notar como algo te va carcomiendo las piernas, brazos, costados...como te va quedando un dolor tan insoportable que prefirirías la muerte inmediata, notar que algo pende de ti hacia abajo, que tu cuerpo es empujado cada vez más hacia algún lugar oscuro mientras tú solo quieres ir hacia arriba...

El momento en el que su cuerpo volvió a la normalidad fue terrible, todos los músculos tensados al máximo...era como si se estuviera haciendo añicos...

Y entonces la oscuridad llegó a ella.

Se presentó una figura deforme, un cuerpo con dos cabezas, o eso se suponía que salía de los hombros.

Una con forma de dragón, la otra con forma de pájaro.

Miedo ante algo que no se movía, ante lo que no le producía dolor. El no saber cual sería la siguiente acción la dejaba aún más descolocada. Solo pensaba en su madre, sonriendo, de que pronto estaría con ella, aunque no era de su agrado verla tan joven.

Una niebla la fue envolviendo haciendo que se estremeciera, notaba como el frío la abrazaba lentamente. No escuchaba nada, solo el vacío ante esa figura, y de pronto le habló, más bien le susurró.

- ¿Tienes algo que te ate en tu mundo?

Atónita no supo que decir...claro que habían cosas, personas que la ataban a su mundo, es más, aún tenía tanto por hacer...pensó en un deje de melancolía.

- De acuerdo. Un contrato te salvará, pero sólo tú deberás despertar por tus medios para regresar...

Akane no sabía que era lo que estaba ocurriendo, ¿contrato?¿regresar? Estaría loca y muerta, seguro.

De pronto eso que tenía frente a ella disminuyó de tamaño y fue deshaciéndose hasta quedar casi invisible, y fue directo hacia su pecho. Al contacto su cuerpo se estremeció arqueándose hacia atrás, quedando inerte durante un tiempo, quizás segundos, minutos...días? Quien sabe...pero en mitad de ese trance escuchó a Ranma.

Sonaba triste. Desesperado. Claro...debería saber ya que estaba muerta... ¿Llorando también?¿Y de ser así cómo podía notar la calidez de sus lágrimas?¿Cómo no sentir sus brazos aferrándola contra su pecho mientras escondía su cara en el cuello de ella? Un muerto no debería notar todas esas emociones ni sensaciones... ni escuchar como se le declaran...

Una luz inundó todo. Nuevamente estaba en su habitación...con la música...con su extraño cambio a cuestas...

Continuará...

Buffff!

En serio...me está costando desarrollar esta historia! No porque no tenga ideas, al contrario xD Me ha tomado más tiempo del que me imaginé hacer el segundo capítulo, pero al fiiin!

Hay muchas cosas pendientes, y por supuesto...Ranma tendrá más papel protagonista dentro de poco :P

De momento las lagunas de Jusenkyo...

Besitooooooooooooooooooos! Y espero poder actualizar antes de las fiestas! ^^'

Muaaaaaaaaaaaaaaks

Katsensei ^o^