Los personajes son de propiedad de Stephenie Meyer, yo solo hago volar mi imaginación. ¡Espero que les guste!


Me senté en la mesa que todos compartíamos para almorzar. En mi bandeja solo había un jugo de naranja y una manzana, no tenía mucha hambre. Comencé a jugar con la manzana, mirándola de reojo mientras la rodeaba en mis manos… realmente no tenía hambre, pero si estaba cansada; necesitaba despertar y prefería comer esta indefensa manzana antes de tomarme un café. Le di un mordisco y vi como todos se alimentaban de a poco, compartiendo sonrisas y conversaciones.
Me sentí cómoda junto a mis amigos cerca. Edward estaba frente a mí en la mesa y conversaba con Emmett sobre cosas de futbol que desconocía; él era como un gran hermano mayor para mí, es un tanto infantil pero es muy agradable. Alice le contaba a Ángela como Jasper la invitó al baile, explicando cada detalle. Ángela era tímida y muy pura, es mi compañera en literatura y compartimos nuestros gustos por novelas clásicas; ¡Ella es la culpable de mis ojeras marcadas esta mañana! Me prestó un libro de Emily Bronte, 'Cumbres Borrascosas'... Es un muy buen libro, pero aún no lo termino. Si seguía leyendo hasta más de las tres de la mañana, seguramente hoy no hubiese despertado.

-Por favor, quiero tomar la palabra –dijo Alice- Necesito su atención un momento

-Oye pequeña, Te felicito por lo de Jasper y todo pero… creo que no hay nadie en esta mesa que no lo sepa –dijo Emmet y se rio con fuerza. Alice le saco la lengua como una pequeña niña

-No es eso, grandote. Quiero decirles algo que estuve planificando desde hace mucho, mucho tiempo… -Las ideas de Alice nunca eran sencillas o de bajo perfil, por lo que me estremecí con su planificación. Tomo aire y continúo- Bueno… ustedes saben que nos quedan pocos días para la graduación, el baile y todo ese tipo de cosas de último año y… –su mirada se entristeció- hable con mis padres, y me dieron un gran regalo de graduación. ¡De verdad que es un gran regalo!

-¡Me estas poniendo nerviosa! –Dijo Ángela- ¿Un nuevo auto, un vestido, una computadora?

-¡No, no, no, nada de eso! Es aún mejor, ¡Mil veces mejor!

Tomo su mochila y comenzó a buscar algo entre sus cuadernos, esto me estaba poniendo ansiosa. Saco un sobre mas o menos grueso, pero pequeño y lo dejo sobre la mesa.

-¿Alguien me haría el honor de abrir el sobre y leerlo en voz alta? –dijo Alice, con un brillo en los ojos envueltos de felicidad y gozo

Todos nos miramos unos a los otros. Emmett le dio una amistosa palmadita en el hombro de Edward, y este lo miro cauteloso. Tomo el sobre delicadamente y lo abrió.
El era tranquilo, por lo que su mirada y cuerpo tenso me asusto mucho. ¿Qué había en ese sobre para que Edward quedara paralizado? Deje de mirarle su cara para ver el sobre en sus manos. Había varios papeles rectangulares de color azul con letras impresas.

-Alice, yo no… -dijo rápidamente Edward, pero fue interrumpido por ella

-¡Léelo ya, Cullen! –su sonrisa era extraordinaria

Edward tomo una gran bocanada de aire y habló- Aerolíneas AmercianAirlines, vuelo 3245, destino Cancún, México.

Saco todos los papeles en el sobre y dejo expuestos 4 boletos más sobre la mesa. Alice podrá tomar sol e ir a la playa con su familia, ¿pero para que traería los boletos a la escuela? Se podrían romper o perder, solo tenía que decirnos y todos estaríamos felices por ella.
Era extraño como era la única tranquila del grupo, los demás estaban totalmente sorprendidos y Emmett chillaba de la alegría. ¿Por qué los demás no estaban contentos por ella?

-Nos iremos un par de días después de la graduación, así que… ¡Vayan empacando! –gritó con alegría

Un momento… ¿Nos iremos?, ¿Qué empaquemos?
Me sentí realmente tonta cuando entendí lo sucedido. Conté rápidamente las cabezas en la mesa. Uno, dos, tres, cuatro… y conmigo cinco. Cinco boletos en ese sobre con destino a México. ¡Boletos de avión para ir a México! ¿Cuánto habrá costado estos simples papelitos azules? Pasado unos segundos en shock, todos comenzamos a bombardear con preguntas.

-¡Alice, pero esto es muy costoso! –discutió Edward

-Yo no tengo pasaporte, ¡ni ningún papel que se necesite para salir del país! –dijo Ángela

-¡Oh, vamos! Si Alice es nuestro duendecillo de la suerte, chicos. 'A caballo regalado…' –sonrió Emmett, él si estaba entusiasmado con la idea-

-¿Crees que exista la mínima posibilidad de que Charlie me deje salir del estado, Alice? –Le bombardee con mi sarcasmo-

-¡Oh, muy bien, se me callan todos! –chilló Alice, dejando un silencio sepulcral- Les acabo de decir que lo estoy planeando de hace mucho tiempo, chicos –Tomo aire y comenzó- Bella, tu papá está al tanto de este viaje; todos sus padres están al tanto, y lo han estado planificando con mi familia. Ángela, hace un par de días que tu pasaporte esta hecho, lo tiene tu madre guardado hasta que yo les diera la gran noticia. Edward, si… es costoso, pero mis padres fueron los de la idea y saben lo mucho que los quiero y las grandes distancias que vamos a tomar el próximo año; están felices de hacer esto. Emmett –lo miró divertida- ¡Me encanta tu entusiasmo, así deberían estar todos!

-Pero, Alice… -comencé a protestar

-Bella, por favor… -me sonrió- ¡Solo imagínatelo! Nosotros cinco, frente al mar, arena, sol, diversión, ¡será fantástico! ¿O me equivoco?

-Sí, sería… fenomenal

Me reí, y todos nos calmamos. ¡Oh Dios, nos iremos a México! Esto se estaba volviendo tan emocionante. Pero aun no me sentía totalmente feliz… ¿Seriamos una molestia para sus padres? Ellos son la familia más importante de Forks, su padre Richard era un gran empresario de automóviles y era una de las personas más influyentes en el estado de Washington.
A pesar de toda esa fortuna, era demasiado costoso. Me giré para ver a Alice, quien derrochaba felicidad por todas partes, sus ojos brillaban con entusiasmo y sus dientes blancos nos iluminaban con su linda sonrisa. Si, estaba feliz, y mucho; este viaje sería lo mejor que nos podría pasar, y estaba muy agradecida con Alice por el deseo concedido. Un tiempo más, nosotros cinco juntos, como debería ser.

-¡Oh Dios mío, nunca he salido del país! –Dijo Ángela, sacándome de mis pensamientos-

-¡Esto me tiene tan contenta chicos! Hay que planear muchas cosas de hora en adelante, pero ahora… ¡A clase!

Mire hacia los lados y la cafetería estaba quedando vacía. Todos nos levantamos de la mesa, tomamos nuestro boleto, y lo guardamos. Nuestras caras demostraban todo. Solo quedaba esperar unos… ¿Ocho días, nueve? Si mi cuenta mental no estaba mal, en nueve días emprenderemos vuelo. ¡Oh Dios! Tengo que organizarme, ¿me prestará mi mama su maleta? ¿Qué debería llevar?, Mire hacia las ventanas y vi como la lluvia golpeaba la ventana. Todavía no reaccionaba a la idea de que volvería a ver el sol, sentiría el agua caliente en mis pies, vería una arena blanca y delgada junto a un mar color turquesa. ¡Esto es tan emocionante!
Camine para llegar a mi sala, iba a paso rápido cuando los demás se iban a sus respectivos edificios.

-¡Oye, Bella! –Grito Edward, y me gire para verlo- Necesito preguntarte algo urgente, pero se me hizo demasiado tarde

-Oh, no te preocupes –Sus ojos verdes me hipnotizaron- Solo dime, no me importa llegar tarde

-A ti no, pero a mí si –sonrío- No voy a dejar que llegues tarde, jovencita. Esto es muy irresponsable de tu parte. ¿Te molestaría acompañarme en mi práctica? Apenas termine, te voy a dejar a casa

-Ok, ahí estaré –Le sonreí- Lo prometo, ahora… ¡Anda a clases, señor responsabilidad!

Entre a mi sala cuando Edward había desaparecido de mi vista y comencé a buscar en mi mochila el papelito azul. No dejaba de leer 'Destino Cancún, México'. Tendré que comprarme un traje de baño nuevo, buscar ropa de verano y cosas así. Tome mi celular y rápidamente le escribí a Alice.
"Eres grandiosa. No sé como agradecerte todo este viaje, ¡Muchas gracias!"
Esta duendecita si que sabe sorprendernos. Llego el profesor de Historia con una cantidad de papeles en un brazo y su maletín en el otro. Oh No…

-Queridos Alumnos, saquen lápiz, goma de borrar y prepárense para su último examen

Con todo esto de boletos, viajes y ojos verdes, había olvidado el examen de hoy. Había estudiado mucho el fin de semana, por lo que tome aire para relajarme. Historia Americana no era difícil, me lo imaginaba todo como una novela y era como leer un cuento. Un cuento aburrido, pero mi método de estudio funcionaba.
Saque mi goma de borrar, mi lápiz y sentí que mi celular vibró. Mire rápidamente antes de que mi profesor pasara por mi puesto. Alice me había mandando un mensaje.

"Tendrás que acompañarme a Port Angels un día de estos, ¡Necesito ropa nueva!
Esa será tu paga: aguantarme. Besos!"

Me reí por lo bajo y guarde mi celular segundos antes de que mi profesor dejara el examen en mi mesa.

-Buena suerte, señorita Swan.