Los personajes son de la propiedad de Stephenie Meyer. Espero que le guste la historia y si tienen alguna critica de mi escritura o cualquier cosa, espero que me las digan si tienen tiempo :). Muchas gracias por estar leyendo!


-¡No encuentro el vestido perfecto!

No sé cuantas tiendas hemos visto en apenas unas horas. Port Angels era bastante grande y con tanta caminata de centro comercial a otro sentía mis pies hinchados.
De la gran invitación de Alice habían pasado dos días y estábamos en busca de ropa veraniega y por supuesto, su vestido. Quedaban tres días para el baile de graduación y para mí, mi salida con Edward. Estaba muy confundida respecto a mis sentimientos hacia él, sobre todo con la gran noticia que me dio al día siguiente de haberle preparado la cena. Estaba en pijama cuando tocó la puerta de mi casa por la noche y me avergoncé de inmediato cuando miro mi vestimenta. Tal vez sí era infantil tener un pijama de Snoopy, pero me lo había regalado René para las navidades pasadas. Sus ojos demostraban felicidad y se notó un poco nervioso por sus torpes movimientos de manos tratando de explicarme porque estaba a las once de la noche en mi casa. "Bella, ¡me aceptaron! Princeton se acaba de comunicar con mi padre. ¡Estaba tan orgulloso!". Lo abracé inmediatamente y lo felicité mil y un veces. Estaba muy orgullosa de él también, pero la pena me invadió cuando me acercaba hacia él con más fuerza en nuestro abraso. Agradecí mi autocontrol para dejar de llorar en cuanto me soltó, pero mi pena continuó entre mis sabanas cuando se había ido.
Es la mejor universidad de Estados Unidos y tiene un prestigió insuperable, pero estaba tan lejos. Tal vez no sería la mejor idea decirle que lo amo antes de que se fuera, tal vez debiera ser más dura con él cuando esté presente o tal vez debería alejarme y no abrasarle tanto… Podría sospechar que él me gustaba y eso sería horrible; además de todos los kilómetros que nos separarían, sería yo la culpable de toda separación. Conociéndole, se alejaría de mí para no evitar confusiones entre ambos y arruinar nuestra hermosa y pura amistad.
Me estaban doliendo los brazos de tanto sujetar las bolsas de compras. Me había comprado un nuevo traje de baño, un par de shorts, poleras sin mangas y unas sandalias; con eso era suficiente. No así el caso de Alice, que compraba cada descuento de verano que se le pasaba por delante, cada zapato en oferta y un traje de baño para cada día de nuestra estadía ya que no podía decidirse por solo uno.
En estos momentos nos encontrábamos en una tienda increíblemente lujosa, y muy costosa, viendo vestidos para su gran noche. Me estaba comenzando a aburrir por lo que comencé a buscar alguno que otro vestido bonito.

-¿Qué te parece este? –Le mostré un vestido negro lleno de lentejuelas. Era lindo

-Bella, concéntrate. La corbata de Jasper será roja, ¡necesito un vestido rojo!

De todas formas el vestido era bonito. Lo volví a dejar donde estaba y comencé a buscar el color rojo entre todos estos vestidos. ¿Cuánto ganaran al día estas grandes tiendas? ¡Esto era de verdad, demasiado dinero por unas telas con uno que otro arreglo!
Busqué y busqué por unos cuantos minutos más cuando vi algo rojo. Lo saque para mirarlo mejor. El vestido tenía solo un tirante y estaba repleto con rosas pequeñas, tenía un escote decente y caía de una linda forma. Si Alice se lo probara, podría llegarle un poco más debajo de las rodillas. También tenía un elegante lazo negro en la cintura.

-¡Bella, ese vestido es perfecto!, ¡Oh Dios mío, es hermoso!

-¿De verdad?

-¡Sí, es lo más perfecto que he visto en la vida! –Tomo mi mano y me guió hacia el probador más cercano-

Entro rápidamente y comenzó a cambiarse. Frente al probador había un mesón con blusas muy lindas y de distintos colores. Me acerqué y comencé a observarlas mejor. Tomé una de color azul y me imaginé como se vería en mí. A Edward le encantaría que fuera así el sábado… de todas formas era su color favorito. Cerré mis ojos y me hundí en mis fantasías. Sé que es solo una invitación al cine, pero aún así estaba ansiosa. Podría tomarle la mano en la oscuridad… o tal vez él lo haría.

-¿Bella? –preguntó Alice. Volví a la realidad

-¿Qué pasa? –Me acerqué más al probador- ¿Necesitas otra talla?

-No, no. Solo quería preguntarte si esta nerviosa por tu cita del sábado –se rió

-Alice, no es una cita… solo estaremos juntos. Digamos que nos juntamos en soledad

-¿Sabes? Podrías decirle que lo amas, es una situación perfecta

Se me cayó la blusa y unas cuantas bolsas al suelo. Sentí su malvada risita cuando me apuré en recoger todo. ¿Cómo es que sabe eso? ¿Se habrá dado cuenta? ¿Me escucho mientras hablaba dormida? No, no lo creo, hace mucho tiempo que no iba a su casa a dormir. Me paré con todas mis bolsas en la mano y la blusa. En ese momento, Alice salió del probador con su vestido. ¡Se veía maravillosa! Realmente era el vestido perfecto para la ocasión.

-Tu cara me lo dice todo, ¿No es grandioso? –Se miro y jugueteo con el vestido frente al espejo más grande.

Se rió y volvió a cambiarse. Me aclaré la garganta y me apoye contra un probador vacío. Sentía mis mejillas ardiendo por la vergüenza y me di un rápido vistazo en el espejo. Me arme de valentía y le pregunté- ¿Quién te dijo eso, Alice?

-Tú eres un libro abierto, amiga

-Oh… -tendría que calmarme o mis mejillas serían más rojas que su vestido- Pues, no es así, ¿Sabes? Somos muy buenos amigos y algunas personas confunden eso

-Bella… no me mientas

¡Odiaba eso! Alice era mi hermana y odiaba mentir, era pésima en esto. Ella me conocía tan bien…

-Em… -me aclaré nuevamente la garganta y jugué con mis dedos- ¿De verdad crees eso?

-Se te nota en los ojos cuando lo miras, y la tristeza que tienes cuando se va –me avergoncé- No te preocupes, creo que nadie salvo tu hermosa y maravillosa amiga Alice, sepa

Salió del probador y me dedico una linda sonrisa. Ella era tan buena amiga. Llevo el vestido a la caja registradora más cercana

-Buenas tardes, ¿Pagará con efectivo, tarjeta de crédito, cheques?

-Tarjeta de crédito, por favor –La señorita pasó el código del vestido a la computadora-

-No creo que deba decirle Alice, es una mala idea – dije rápidamente

-Eso es cosa tuya Bella, es su relación –dijo con voz molestosa y me sacó rápidamente la blusa de mi mano. Había olvidado dejarla en su lugar- Esta blusa también, señorita. Hay que inaugurarla el sábado en una cita –me guiño el ojo

-¡Oh No, Alice!, ¡¿Has visto cuantos ceros tiene la etiqueta? –sentí que la asistente río- Es muy costoso, yo no puedo pagar esto

-¡Solo calla, Bella! Acepta mis regalos alguna vez en la vida. Será como tú recompensa por encontrar el más fantástico de los vestidos

Mire al suelo mientras Alice pagaba y empacaban nuestras compras. Fuimos directamente al estacionamiento y dejamos los paquetes en los asientos traseros. Prendió la calefacción y al cabo de unos minutos, ya estábamos en la carretera. En una hora o dos estaríamos de vuelta en Forks.

-Alice… Perdón por no habértelo dicho. Es que esto me tiene tan… confundida

-¡No te preocupes, Bells! Sabía que había una razón por la que no me lo decías. Te comprendía completamente

-¿Me perdonas?

-¡Por supuesto! –sonrío. Me sentía mejor ahora que Alice sabía mi secreto- Ahora, explícame algo… ¿Estas confundida?, ¿Mike tiene que ver con esto?

-¡Diablos, no! –Me reí bajito, el recuerdo de Edward enfadado me producía mucha ternura. Lo echaba tanto de menos- Es solo que… Alice, se irá muy muy lejos. ¿Cómo sería una relación de distancia? Solo hablaríamos por teléfono y nos veríamos tan poco… ¡Además, yo solo sé que yo lo amo a él! ¿Cómo él podría amarme a mí? –me mire rápidamente.

-Bella, cualquiera puede amarte, eres encantadora –me miró seria- y… solo son unos cuantos años

-¡Son como seis años de estudio!

-Oh… -entendió el problema- Pero tú no lo engañarías ni nada por el estilo; si él te amara también, sabes perfectamente que Edward no es de los que se aventura por una noche o un mujeriego de primera, nunca se le ha visto con nadie

-Lo sé… pero, ¿te imaginas lo que el causaría entre las mujeres universitarias? No dejarían de molestarlo y comenzarían a averiguar cosas de él… descubrirían que él es perfecto. Además, estudiará medicina, Alice. ¡Con suerte podrá llamarme con tanto estudio! ¿Y qué haré yo cuando no lo vea hasta dentro de 6 meses? Moriré lentamente cada día…

-Oh Bells, no llores…

No me había dado cuenta que en ese momento tenía lagrimas en mis mejillas. No podría estar lejos de él, ¡ahora lo necesitaba más que nunca! Necesitaba su mano acariciando mi cabello, necesitaba su toque, sus abrazos, su todo… ¿En qué momento comencé a quererlo tanto? A pesar de lo mucho que odio amarlo, estos cuatro años habían sido los mejores por el simple hecho de su compañía.

-No sé qué consejo darte… -continuó Alice- Pero tú eres la más grande consejera que he tenido, yo sé que sabrás que hacer –me hizo sonreír-

-Eres mi mejor amiga, ¿sabías eso?

-¡Claro que lo sé! Ahora, olvidémonos de tanto drama… ¿Crees que deba ir con tacones negros o rojos? No estoy segura del cual se vería más lindo…

Me reí. Ella sabía calmarme y sabía que odiaba hablar de mis problemas. No importaba si fuera con tacones rojos o negros, sería la más linda de toda la fiesta.
Llegamos a Forks después de un lindo viaje, habíamos conversado mucho y cantado muchas canciones de la radio. Baje mis bolsas del auto de Alice, y me despedí de ella con un fuerte abrazo.

-Gracias por la blusa, muchas gracias

-Oh, no agradezcas. Solo prométeme que me contarás su reacción cuando te vea el sábado

Me avergoncé y me despedí con la mano. Antes de entrar a mi casa, me fije en el tierno tanque que tenía como auto. Debería llevarlo a un mecánico pronto, no quería que Charlie me llevara los últimos días de escuela, pero la idea de que Edward me dejara en casa me hacía pensar en la idea dos veces...Bueno, de todas formas no tenía dinero para arreglar nada. Tome mis llaves y por la oscuridad no logre ver bien la cerradura. Mi madre abrió antes de que la encontrara, tal vez me escucho llegar y estaba enojada por la hora en que estaba llegando a casa.

-¿Bella llegó? –gritó mi papa desde el sofá. Mire a mi mamá para ver un brillo de felicidad en sus ojos. Se levanto rápidamente de donde estaba y trajo consigo un sobre. Con tanto movimiento no logre ver de parte de quién era hasta que lo dejo en mis manos. Tenía unas letras impresas y muy formales. "Universidad de Seattle"

-¡Oh mi niñita, estoy tan contenta! –Sus ojos azules derramaban tímidas lágrimas-

-Estamos tan orgullosos de ti, cariño –y sentí los brazos de mi padre enredarse en un abrazo-

Mi sueño de ser escritora estaba cada vez más cerca.