Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Muchas gracias por sus review, me dan ánimo para seguir escribiendo :D
Viernes por la mañana. Mi último viernes en esta escuela. El lunes era la graduación y al día siguiente, nuestro viaje a Cancún. Ya tenía todo empacado y cada noche soñaba con esas magnificas playas, con el calor y con toda la diversión.
Llegue a mi sala muy temprano. Tenía Biología, la única clase que compartía con Edward. Me sentía tonta cuando pensaba en estos días… era como una manía llegar a la sala primero y que él me viera sentada junto a su silla, esperándolo. Precisamente aquí fue donde lo conocí; el señor Green me obligo a presentarme frente a la clase y me sentó junto al señor Cullen.
-Hola, me llamo Edward. ¿Eres Isabella, no?
-Bella… prefiero Bella
-Isabella es un lindo nombre también –me sonrió- Y dime, ¿Te ha gustado la escuela?
-Para serte sincera no la conozco muy bien. Creo que después del almuerzo estaré completamente perdida
-Oh no te preocupes, seré tu guía
-No quiero molestarte, con un simple mapa me podré al día
-Los mapas son inútiles. Seré tu guía, tontuela, no es una molestia. ¡Te encantará esta escuela!
Solía llamarme tontuela para recordar con cariño ese día. Siempre fue tan caballero y amable conmigo…
Habían dos personas en mi interior. La razón y mi corazón. La razón me decía que sería totalmente idiota de mi parte decirle cuanto lo quería. La distancia era demasiada, no aguantaría la pena y el no me correspondería. Mi corazón me decía que a pesar de todo, se lo diga; que nunca podré saber realmente lo que él tiene para mí. Que lo abrasara, que lo acariciara, que lo besara… tal vez el podría considerar quedarse. La razón me argumenta que eso sería lo más egoísta que he pensado en años, este era su logro personal más grande y su familia adoraba la idea de que estudiara medicina en la mejor universidad de América. Además… no podría convencer a nadie con un beso, nunca lo había hecho antes y mi inexperiencia me daría una mala jugada. Mi corazón contraargumento que este sentimiento ya no me cabía en el cuerpo y se está volviendo muy doloroso; creo que la razón no objetó nada contra eso. Miré hacia la ventana y las gotas de lluvia hacían una competencia por quien llegaba primero hacia el final del vidrio. Hacía frio y el debate en mi interior me dejo mal.
-Siempre tan puntual
Miré hacia la puerta. No había nadie más en la sala a parte de nosotros. Mi corazón comenzó a latir muy fuerte, como si me quisiera decir que este era el momento. Me reí y se me acerco para sentarse a mi lado, se despeino y dejo su mochila en la mesa.
-Te extrañe – sonrió- ¿Cómo amaneciste?
-Muy bien, gracias. Un poco ansiosa con todo esto del viaje… ¿Sabes? Compre mucha ropa con Alice el otro día
-Seguro te debe quedar muy bien. ¿Hicieron eso todo el día?
-Pues sí, conoces a Alice…
Su risa era la melodía más hermosa compuesta por Dios. Sus ojos me miraron, tan profundamente, que me sentí en casa. Yo también lo extrañe mucho, ¿Por qué no se lo dije? Tal vez la razón le gano al corazón y no me di cuenta.
-Yo aproveché el día en otras cosas un poco más importantes, Bells
-¿Más importantes que comprar zapatos, Edward? –fingí estar molesta
Su risa volvió a deleitarme. Abrió su mochila y con cuidado saco una pequeña rosa de papel. Era tan pequeña, tan frágil, tan hermosa… Estaba hecha con tanto detalle, con tantos colores. ¿Lo habría hecho él? Lo conocía mucho pero de arte manual no tenía idea. Me tomó la mano y dejó la rosita en mis dedos.
-Quería llegar antes que tu y dejarla en tu asiento pero… como siempre, llegaste primero
Me avergoncé y sentí ese molesto ardor en mis mejillas. Mis manos me sudaban y el frío que tenía se había ido. ¿Alguien habrá prendido la calefacción?
-No te hubieras molestado…
-Oh Bella, es solo un pequeño regalo. Es como algo simbólico para mí, has sido siempre la mejor y más leal amiga del mundo… -la palabra "amiga" retumbó en mis oídos- ¿Nos conocimos hace cuanto?, ¿Cuatro años? –asentí nerviosa- Cuatro años… y en esta misma mesa. Eras más terca en ese tiempo, pero lo has ido superando con el tiempo –inevitablemente, reí- Gracias por todo este tiempo juntos… Te quiero mucho
Lo miré una vez más. Ver esos ojos era mucho mejor que mirar el suelo. Lo amaba tanto… mi corazón saltó y golpeo con fuerza. No puedo decirle… No puedo.
De apoco entraron más y más alumnos al salón y yo solo veía verde. El era tan perfecto, tan dulce… mire rápidamente la rosa de papel, y la giré para contemplarla mejor. ¡Debería haber una mejor palabra que 'perfecto', el era mucho más! Volví a mirar sus ojos profundos, me perdí nuevamente. ¡Solo di, te amo!, ¡Solo eso, no basta más!, gritaba mi corazón con cada latido.
-Edward, yo-
-¡Buenas tardes, queridos alumnos! Es su último día de clases, así que no espero nada más de parte de ustedes que entusiasmo, felicidad y cooperación. Saquen sus libros en la pagina ciento noventa y cuatro y terminemos con esto –empezó a borrar el pizarrón
Sentí que todos mis impulsos de amor, se contrajeron. Mi corazón había ganado por un minuto y ahora la razón me gritaba "mejor y más leal amiga". ¡Amiga, amiga, amiga!
Pero aún así…
-Yo también te quiero, tontuelo
Me sonrío y buscó la página del libro.
Me abrió la puerta y le agradecí con una sonrisa. Segundos después entro al auto y prendió el silencioso motor
-Estaba pensando que debería pasar a buscarte temprano mañana, para que alcancemos hacer más cosas que ver una película
-¿Qué cosas tienes planeadas? Si me sigues escondiendo cosas, no dormiré tranquila esta noche
-Son solo cosas sencillas, sé que las disfrutaras –su sonrisa era triunfante. Solo escucharlo respirar ese día lo haría perfecto
-Solo dime una cosa…
-No, absolutamente no. Son sencillas, pero secretas. No te ilusiones mucho
-Oh Edward… -lo miré seria-
-No oirás nada de mis labios –estaba divertido- ¿Elegiste la película?
-No estoy segura de ninguna… Solo elige tú
-Yo te estoy invitando a ti, Bells
-Pero tú sabes que de esto no sé nada… Elige solo eso, nada más que eso –lo miré con la cara más persuasiva que pude formar
-Mmm… -pensó unos segundos- Está bien. De todas formas no me quería perder una película de terror que me habían comentado en clases –me miro expectante-
-Oh no, Cullen, de eso no –lo miré desafiante-
-Nunca hablaste de excepciones, mi querida Swan -¿Cuánto lo divertía esta situación?
-¡Edward, tu…! –quería empezar a protestar. No sabía cómo empezar, por lo que me mordí el labio y lo mire con rudeza. Mire por la ventana y ya estábamos llegando. Decidí esperar con los brazos cruzados y mirando hacia el frente
Edward reía a carcajadas y se estaciono frente a mi casa. Tomo mi mentón con cuidado y me hizo girar hasta mirarlo. Me volví a encontrar con sus ojos.
-La elegiremos cuando lleguemos, ¿Está bien? –asentí hipnotizada.
Volvió a girar mi mentón y deposito un dulce, cálido y excitante beso en mi mejilla. ¡Estaba eufórica! Fue muy cerca de mi boca y no pude decir palabra alguna. Me miró firmemente a mis ojos, con una pequeña y torcida sonrisa, acariciando mis mejillas. Ojalá no estén demasiado rojas, la adrenalina corría por mis venas y no podía pensar con claridad… ¿Estaré sonrojada? Sus ojos eran serios, pero dulces. ¿Debería reaccionar a esto?, ¿Qué debería hacer?
-¡Es tu oportunidad, Bella!
- Es sólo tu amigo
-¡Su cercanía demuestra otra cosa!
-"Mejor y más leal amiga"
-¿Te paso a buscar a las doce?
Es tu amigo… concluí. Le asentí y me despedí con la mano, mirando sus ojos por última vez en este día. Baje del volvo tambaleándome, sintiendo mis rodillas débiles por nuestro contacto. Podría jurar que le vi una sonrisa antes de que se fuera.
