Los personajes son de propiedad de Stepahenie Meyer. Disculpen la demora y agradezco muchos sus reviews, es tan importante para mí de verdad! Gracias

-¿Desea algo más, señor? –dijo la vendedora, tratando de hacer contacto visual con mi Edward

Odiaba estar presente en ese tipo de escenas. Me molestaba saber que mujeres más lindas o divertidas que yo demostraban su interés por Edward y esta no era la excepción.

-¿Quieres algo más, Bells?

-No gracias

Tomo las palomitas de maíz y un par de bebidas y bajamos por unas escaleras hasta llegar a una sala medianamente a oscuras. Nos sentamos en la mitad de la sala y esperamos a que empezara la película. Después de todo coincidimos en ver "Hitch: especialista en seducción", era una comedia romántica que ambos la habíamos escuchado en alguna parte. Se veía un poco interesante. Comenzó la película y todo estaba oscuro. La idea de ver una película tal vez no fue la mejor. Las imágenes pasaban y yo solo me imaginaba a Edward y a mí en las mismas situaciones… él tratando de conquistarme a mí.
Lo miré y estaba concentrado. Su mirada era seria y no apartaba la mirada de la pantalla. Mi razón y mi corazón se pusieron de acuerdo para buscar algo en la sala que me permita amarrarlo a la silla y no vuelva con esa vendedora de ojos azules. Tal vez no disfrutaba estar conmigo ahora y eso me aterraba pero… era extraño, porque este día fue tan perfecto.
Después de nuestra visita al muelle fuimos a un restaurante italiano cerca de ahí. Conversamos profundamente de la graduación, del viaje, de nuestro futuro. Él me prometió no abandonarme nunca, de no dejar de llamarme y venir a visitarme siempre, a pesar del estudio y lo costoso de los pasajes. Todas sus promesas eran tan dulces y no evite mis lagrimas… me arrepentí de todas mis acciones anteriores y decidí que mi egoísmo no podía ganar esta batalla. Yo lo amaba y con locura, pero debería aprender a vivir con eso.
Volví a mirar la pantalla pero no estaba atenta en las imágenes y me perdí en mis pensamientos. ¿Qué será de mi vida en unos años más? Tal vez siga soltera, anciana y todo el mundo sería feliz. Edward se casaría con una súper modelo que conocerá en su universidad de cerebritos y tendrán miles de hermosos y deslumbrantes hijos. Mi vida era un asco.
Los minutos pasaban y ya había terminado de mi Coca-Cola. Me pregunto si el personaje de Will Smith podría enseñarme a conquistar a mi amigo… y lo más irónico de él es que no puede conquistar a la chica morena, la que le gusta. Tal vez sus servicios eran malos. No, resultó con el gordito rubio. Aquí el problema era yo.
Sentí como una palomita me golpeaba la cara. Miré a Edward que estaba con una sonrisa mirándome.

-¿Te aburre la película o yo? –me susurró al oído. Deberíamos estar callados para no molestar

-No, no. Es que me deje llevar por mis pensamientos

-¿Tan aburrido está? Te dije que eligiéramos esa para niños –me reí

-¡No, Edward! La he pasado muy bien este día, ha sido perfecto. Es que…

-¿Qué…?

-Estabas como… serio

-Oh, eso… -miró al suelo por un segundo y volvió a mirarme con intensidad- Solo me estaba debatiendo un par de cosas Bella

Apartó las palomitas al asiento de al lado y me tomo la mano con cariño. Sus dedos masajeaban los míos y su cálido toque me sonrojó.

-Deberíamos seguir mirando la película. Tenía una recomendación muy buena –me susurró divertido

Pensé que soltaría mi mano a penas terminó la oración pero no lo hizo. Me acarició suavemente por todo lo que quedaba de película. De vez en cuando se la apretaba para ver su reacción y el solo me la apretaba más fuerte. Este momento fue el más perfecto de la tarde y no quería que terminara.
Final Feliz. Todos quedaron con sus parejas, se amaban y hasta hubo casamiento. Y yo estaba feliz tomada de la mano con mi amado. Salimos de la sala dejando toda nuestra basura en los basureros y salimos a la calle. Estaba oscuro y hacía frio. Sin decir nada, Edward me coloco en los hombros su chaqueta que saco de su auto antes de entrar al cine.

-Me gusta mucho esa blusa pero no quiero que te enfermes

Me sonrojé e inmediatamente me coloqué la chaqueta. Su olor es tan agradable…
Me volvió a tomar de la mano y caminamos hacia el Volvo, que estaba solo a unos metros más. Tome aire y me atreví a preguntarle

-¿Qué significa "esto"-apreté su mano con más fuerza- para ti? –Sonrió con dulzura y me miró-

-Mhh… -acarició mi mano- Debería decir que… mi debate –besó mi frente y me abrió la puerta del auto. Entre enseguida.

-Podrías contarme los argumentos que sea, no quiero perderme –le dije cuando se encamino hacia la carretera

-Oh ya te los contaré algún día –me miró con esa sonrisa torcida. Creo que se estaba volviendo mi favorita- Aún no es el momento

-¿Y cuándo será eso?

-Sabremos cuando será. Lo sabremos

Muy bien, ahora estaba confundida. Yo lo amo a él, él no me ama a mí, soy su mejor y más leal amiga… Intenté besarlo y no se alejó, me prometió no alejarse de mí a pesar de todo y me toma la mano con cariño como cualquier otra pareja. Tal vez sí le gustaba. Las 'señales' me decían que tal vez el también sentía una atracción amorosa pero aún así… no quería arriesgarme en pensarlo. Es tan fuera de lo común… Edward debería de estar con las porristas o no sé, algo por el estilo, pero no con alguien como yo.
No fue necesario hablar ni tampoco era incomodo. Chispas de electricidad flotaban en el aire y en lo único en que pensaba es de qué forma podría empujar el freno del auto para darle un gran beso. Tendré que contarle a Alice cada detalle y darle el trabajo de descubrir todo esto, se que lo hará. La llamaría mañana por la mañana ya que por esta hora debe de estar bailando unos cuantos lentos.
Lo sabremos… Algo entre nosotros. Su debate tenía que ver conmigo… tal vez pensaba en si le gustaba o no, o si valía la pena estar conmigo.
Llegamos a casa y se tomo la amabilidad de ir a dejarme a la entrada.

-¿La pasaste bien? –me preguntó

-Sí, todo fue… maravilloso –lo miré con amor- Muchas gracias, Edward

-No hay de qué, tontuela –me tomó de la mano

-Y… ¿Me vas a decir ahora? –Sonrió- ¿Algún tema polémico en especial?

-Me debatía entre el bien y el mal

-¿Bien y mal? –Asintió- ¿Y que es bueno y que es malo para ti?

Su mano desocupada acaricio mis pómulos, mientras la otra seguía acariciando mi mano. Una extraña sensación me hiso cerrar los ojos y sentir sus caricias. No sabía lo que pasaba pero escuchaba con atención. El viento golpeaba fuerte la copa de los arboles, escuchaba un leve sonido del televisor en mi casa y la respiración profunda de Edward. Este silencio otorgaba mucho y amaba que fuera así. De pronto, su nariz rosó la mía con dulces toques y sus calientes expiraciones golpeaban mis labios. Abrí mis ojos por la sorpresa y lo vi tan cerca de mí, con sus ojos de par en par mirando los míos. La luna no brillaba tanto como sus hermosos ojos verdes.

-Lo bueno… -me dijo, aun acariciándome- podría ser…

Me miró por unos segundos y cerro sus ojos. Me sentí en pánico, ¿será lo que él espera de este pronto beso? Su nariz subía y bajaba insegura, acariciando mi cara, y su aliento estaba casi sobre mí… estaba perdiendo cada sentido de mi para concentrarme en ese beso.

-¿Bella?

La voz de mi padre me hizo volver a la realidad con apuro. Edward me había soltado y se había alejado de mí unos cuantos metros cuando sentimos las botas de Charlie golpeando la madera del piso de mi casa. Las pisadas se acercaban a la puerta y lancé una mirada rápida a Edward. Tenía su mano cubriendo su mandíbula mirando el suelo y se aclaraba la garganta.

-Isabella –dijo en cuanto me vio- son casi las ocho de la noche, ¿Qué estabas haciendo?

-Disculpe las molestias, señor Swan –dijo un tranquilo Edward- Nos quedamos viendo una película y duró más de lo esperado. Traté de volver lo antes posible, antes de que oscureciera demasiado. Disculpe si es demasiado tarde

-¿Bella? –Me miró con recelo-

-Es así papá, no seas grosero. Fue muy amable conmigo este día, como siempre.

-Ok. Gracias por eso, Edward –hubo un pequeño silencio- ¿Vas a entrar? –me indicó hacia la puerta

-Sí papa-remarqué cada palabra

-Buenas noches Bella, que tengas dulces sueños. Me alegra que lo hayas pasado bien.

-¿Esa chaqueta es nueva? –preguntó Charlie

Se me había olvidado que tenía puesta su chaqueta. No quería devolverla, ¿Por qué tuvo que preguntar?

-Oh, no, disculpa –dije mientras me la sacaba- Gracias… por esto, tu sabes

-No te preocupes, Buenas noches –dijo dulcemente, con el brillo de sus ojos

-Buenas noches, conduce con cuidado –se río pero él sabía lo que me preocupaba su afición por la velocidad-

-Buenas noches señor Swan –Charlie solo asintió

Vi como de a poco se fue caminando hacia su Volvo con la chaqueta en la mano. Entre a la casa y corrí hacia mi habitación, deje mis cosas en mi cama y miré por la ventana… ya se había ido.
Si Charlie no hubiese interrumpido, en estos momentos habría tenido ya mi primer beso. Mi primer beso con Edward… me quedaba absolutamente claro en estos momentos que él iba a besarme y que encontraba la parte buena de su debate en mis labios. Su aliento era enviciante, quería más de él.
Tomé el hermoso brazalete que mi cita me regalo para el hermoso baile de hoy y lo deje en mi escritorio, al lado de la rosita de papel. El recuerdo de la tarde más maravillosa que he pasado con Edward, la tarde más sincera y llena de sentimientos. Puede que le guste de todos modos…

Ordené un poco mi habitación y mis ideas. Mire mi reloj rápidamente. Alice todavía estaría en el baile. Me acomode en mi cama unos segundos con mi celular en mano. ¿Debería llamarlo o hacerme la interesante?
Sentía un frenesí en mi interior. Hoy fue una montaña rusa de emociones y llegué a una conclusión algo evidente. Existía la posibilidad que le gustara… y lo indudable, que quiso besarme esta noche. ¡Quería besarme!

"¿Llegaste bien? Espero que el velocímetro no fuera tal alto" me atreví a mensajearle. Espere unos minutos y no me contestó. De nervios y arrepentimiento comencé a morderme las uñas y mirar los cuantos detalles del techo de mi habitación.
Mi celular vibró y lo tomé torpemente. "Me demoré un poco más de lo normal para no preocuparte. Te extraño". ¡Es tan lindo! Apreté mi cabeza en la almohada para ahogar un grito. Tenía una sonrisa como una tonta, pero solo él podía ponerme de tal manera.
"Yo también te extraño. Buenas noches", apenas le mandé el mensaje de texto me puse mi infantil pijama de Snoopy y me metí entre las sabanas. Apagué las luces y me acuné con mis propias piernas. Aún podía sentir su aroma en mi piel y soñé pensando que dormía junto a mí.