Los personajes son de Stephenie Meyer. MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS ^^
Deje la maleta a mi lado en el asiento trasero de vehículo. Cerré la puerta con delicadeza y fuimos con mis padres hacia la casa de Alice, donde tomaríamos un auto para ir a un aeropuerto muy lejano y finalmente, viajar.
-Bella, te dejé un bloqueador solar extra fuerte en tu maleta
-Gracias mamá
-También un pijama nuevo, pasta de dientes, cremas, un perfume, toallas limpias, pastillas para el dolor de cabeza y dinero extra sólo para emergencias
-¡Ok, ok mamá! Gracias –reí
-Tienes que cuidarte, hija –dijo Charlie-Hay mucho peligro allá afuera y deberás cuidarte por ti sola y… ¿Por qué diablos acepté este viaje, René?
-Porque tu hija es mayor e independiente, Charlie. Bella sabe lo que hace –se volteó para mirarme- confiamos en ti, cariño –le sonreí
Llegamos a la "pequeña" morada de Alice. Estaban todos los chicos dejando sus maletas en una camioneta entusiasmados y con sonrisas en sus caras. Estaban mucho más felices que ayer, en la graduación. Fue una ceremonia emotiva y sencilla, pero aún no entendía porque había que ponerse esas túnicas amarillas gigantes.
Nos bajamos del auto y mi padre ayudo a cargar mi maleta. René fue a abrasar a la mama de Alice, la señora Jennifer, quien fue su mejor amiga durante la secundaria. Así como nosotras.
-¡Bella! –gritó Ángela y corrió para abrasarme
-¡Llego Bella, cuidado con las maletas! Con su presencia podrían caer solas –se burló Emmett. No se cansaba de molestarme por mi torpeza… aún así me reí.
-Hola tú… -dijo Edward, estirando sus brazos para que le diera una abrazo. ¡Era tan coqueto!
-Hola tú –le sonreí y lo abrace fuerte. Se rió y me levanto del piso para apretarme más
-¡Ya, ya, déjala, que es mi turno! –lloriqueo Alice y Edward me soltó- ¡Hola Bella! ¿Preparada para unas lindas vacaciones?
-Eso creo –admití
-¿Traes tu pasaporte, identificación y todo lo que indiqué?
-Claro que lo tengo –le dije apuntando el bolsillo de mi pantalón
-Entonces estamos listos para irnos –dijo con una radiante sonrisa-
-Pequeña, ¿Puedo manejar yo? –dijo Emmett, sentado ya en el asiento del conductor
-Absolutamente, no. Solo yo tengo permiso para manejar esta belleza –le guiño el ojo
-¡Esto será tan divertido! –grito Ángela, totalmente emocionada
Nos despedimos de nuestros respectivos padres y subimos a la camioneta. Odié el lugar donde estábamos sentados. Alice era la única conductora permitida y a su lado, como copiloto, iba Ángela. En los asientos traseros estábamos Edward, Emmett y yo… lo único que esperé todos estos días era para volver a tener su contacto, de poder hablar o mirarlo a los ojos. Era totalmente difícil tomarle la mano cuando el gigante Emmett se atravesaba en mi camino.
Este viaje era decisivo para mí… ahora que sentía que mi amor era "algo" correspondido, no sabía si decirle que me gustaba o guardármelo, ¿Por qué se tiene que ir tan lejos? Me pregunte todos estos días. Si no fuera por ese detalle, hace mucho tiempo que me hubiese atrevido a decirle cuanto lo amo. Si llegara ese momento, ¿Cómo se lo diría? Podría ser algo divertido como "Oye, Edward, ¿Te digo algo chistoso que me pasó? Jaja, pues me enamoré de ti", o romántico "Edward… sin ti, mi vida no tiene sentido. Te amo y quiero que estemos juntos siempre", o "Normalmente esto lo hacen los hombres pero… Edward, ¿Te casarías conmigo?", o simplemente "¿Sabes a quien le gustas?... Esta mirándote en estos momentos… Oh diablos, si, me descubriste, soy pésima en estos juegos". Realmente me sentí patética imaginando ese tipo de escenas.
-Lo que pasa en México… ¡Se queda en México! ¿O no mis queridos colegas?
-Oh Emmett, eso es en las Vegas –reclamó Ángela
-Esto también cuenta, ¡Además, las chicas mexicanas son muy lindas, Ang! ¿O no, Edward? –miré expectante su respuesta. Se dio un pequeño silencio y yo comenzaba a ponerme celosa
-Rosalie va a matarte cuando vuelvas –frunció el ceño- Me encargaré yo mismo de contarle
-¡Oh, vamos! No metas a mi chica en esto, son solo bromas –rió Emmett- De todas formas ninguna de ustedes, mis amiguitas, se atrevan a hablarle a nadie. No les doy permiso
-Digamos que estoy comprometida –dijo Alice al volante. Jasper la besó en la fiesta y eso la tenía muy feliz- Así que conmigo no hay problema, gran Emmett
-Yo tampoco estoy en el juego, Emmett –le aseguré
-¿Estas comprometida, Bella? –Me miró con un fingido interés- Oh, linda, Romeo no existe… ¿Cuántas veces te lo explicaré?
-Ja, ja, ja Emmett –lo miré seria pero divertida
-Dame permiso a mi –dijo Ángela- No quiero seguir soltera por mucho tiempo más
-¡No y no! Aquí, solo el "gran Emmett" tiene permiso para conquistar
Seguimos riendo mientras recorríamos la carretera hacia el aeropuerto
-¿Desean algo para beber? –preguntó una azafata a Alice cuando el avión recién despego
-Sí por favor, ¿Me daría una limonada?
-Para mí también, si es posible –le dije a la señorita. Ella asintió y se fue
Ya estábamos volando por no sé qué parte de EEUU y faltaban poco para llegar a nuestro destino.
De nuevo el destino me hiso sentarme lejos de Edward. Iba sólo con Alice en unos asientos y atrás de nosotras estaban los demás. No hubo ningún problema en el embarque y ahora volaba en avión por primera vez en la vida.
La azafata volvió con nuestras limonadas y comenzamos a hablar con susurros, para que los chicos no escucharan.
-¿Haz decidido algo? –me preguntó- Después de todo, ya te dio el primer empujoncito
-Todavía no, aún tengo miedo
-¡Ay Bella! ¿Miedo de que? –Dijo tomando su primer sorbo- ¿Sabes? Estaba tan pendiente de ti y de tus miradas hacia él que nunca lo examiné a él mismo. Estoy segura que está más loco por ti de lo que crees
-Alice no digas esas cosas…
-Es cierto. Lo he examinado estos días
-El problema es… -dije evitando mi sonrojo, tratando de cambiar el tema- que, si nos ponemos en el inexistente caso que le guste y empecemos una relación… Me dolería mucho tenerlo lejos, sería casi como… no estar juntos. Una relación de lejos nunca funciona.
-Mira… te voy a decir algo y quiero que lo tengas en cuenta
-Ok…
-Puede que el día de mañana te arrepientas por las acciones que no hiciste. Tienes la oportunidad de ser feliz junto a alguien y la estas desaprovechando por unos cuantos kilómetros…. ¡El amor lo vence todo, Bells!
-Pero Alice-
-Alice, nada. A veces hay que arriesgarse en la vida…
Sentí como si alguien me hubiese dado un fuerte golpe en la cabeza haciéndome entrar en razón. Alice tenía toda la razón y solo por cobarde estaba sufriendo.
Mire disimuladamente entre los asientos para verlo a él, leyendo concentradamente un libro. No podía evitar más este amor y el tenía derecho a saberlo… aunque él no me correspondiera, tenía que intentarlo. El es el hombre más perfecto, como si estuviera hecho para mí, no había nadie más gentil y humilde, más tierno y dulce que este señor y lo quería para mí. Poco a poco estaba tomando una decisión y mire a Alice. Creo que ella sabía que su consejo había dado en el clavo y se sentía extasiada.
Tomé un sorbo de mi limonada y me sentí plena.
-¿Y qué pasa si no siente lo mismo?, ¿Se alejará de mi?
-No lo sé… Sinceramente, no los puedo ver separados
-¿Por qué?
-Es como una necesidad para ustedes estar cerca del otro… Tienen una química que me cuesta entender
Me sonrojé. Creo que la decisión estaba tomada.
-Señores Pasajeros, estamos pasando las fronteras de Estados Unidos hacia México. ¡Bienvenidos! -Todos miraron hacia la ventana contemplando el paisaje. ¿Tan rápido fue el vuelo?
-Alice…
-¿Sí? –me preguntó
-Después de todo… "Lo que pasa en México…" –dije citando a Emmett. Ella río
-Se queda en México –me sonrío- Me alegra que hagas esto, Bells
-Yo también Alice -Le sonreí y miré nuevamente a mi amado- Yo también…
