Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, wii gracias por su apoyo y reviews =)
-¡Alice, esto es maravilloso! –gritó Ángela, quien fue la primera en entrar a la cabaña
Era una cabaña de una planta frente a una hermosa playa. Todo era muy hogareño y elegante. Primero vimos la sala de estar que estaba junto a la cocina. Unos sillones gigantes con un gran televisor y muchas plantas hacían la decoración perfecta; la cocina estaba equipada con muchos electrodomésticos y todo estaba muy limpio. Supuse que los padres de Alice le pagan mensualmente a alguien para que mantenga todo este lugar como está. Un gran baño de tonos blancos y crema estaba junto a los tres cuartos. Un gran balcón tenía un pequeño comedor y también estaba decorado con muchas plantas y flores.
Esta era una cabaña de ensueño y estaba nuevamente agradecida de Alice por este gran viaje.
Dejamos nuestras maletas y empezamos a ordenar un poco.
Ya estaba atardeciendo y todos estábamos exhaustos, por lo que organizamos los cuartos. El gran cuarto matrimonial quedó para las chicas y las dos habitaciones individuales quedaron para Emmett y Edward.
-Chicas… Estamos perfectamente instalándonos, pero el gran Emmett tiene un poco de hambre
-¿Tendremos que ir a comer a alguna parte, o qué? –le preguntó Edward a Alice
-Pues pensaba que podríamos comer frente al mar esta noche, pero allá afuerita –nos indicó el balcón grande con el dedo
-¿Cocinar acá? –pregunto Ángela
-Pues sí, contaba con Bella para eso –se rió- Tenemos que ir al supermercado. Chicos, ¿Se quedarían desempacando mientras vamos de compras?
-Alice, se está haciendo tarde. Prefiero que no vayan solas –dijo Edward- Les puede pasar algo… Vamos todos juntos
-Es mejor que desempaquen para que no nos demoremos más –Edward bajo la mirada- ¡No te preocupes! Sabemos cuidarnos… además, hay un negocio pequeño a unos cuantos metros. No anochecerá tan pronto.
Dicho esto, Alice saco unos cuantos billetes mexicanos en su cartera y salimos de la hermosa cabaña. Conversamos del hermoso paisaje que contemplábamos antes de llegar al negocio, era en serio que estaba cerca. Una vez dentro del supermercado decidimos comer espagueti, por lo que fuimos a la sección de pastas.
Un grupo de personas nos apuntaron con la mano y una chica entre ellos sonrió. Se acercaban con sus miradas puestas en nosotras y me asusté. Tal vez nos secuestrarían o nos robarían dinero, ¡había que correr!
-Hola guapas –dijo un hombre alto, moreno y ojos negros que iba acompañado de los dos chicos, un hombre y la mujer. Qué extraño que sepa hablar inglés
-Hola –dijo Alice, amablemente. Yo aún estaba asustada
-Me presento, mi nombre es Jacob Black, él es Embry y ella es Carry –El tal 'Embry' era tan alto como Jacob, también era moreno y tenía el pelo negro como el carbón. La chica, Carry, era un poco más alta que yo y también tenía el pelo negro con unos deslumbrantes ojos azules. Era muy linda- Las vimos llegar a la cabaña en la tarde… digamos que somos "vecinos". Estamos en la cabaña del matrimonio Astley, los padres de ellos dos –dijo apuntando a los dos chicos- No se sí los conozcas…
Por lo que no eran mexicanos si no americanos. Eso explicaba que hablaba inglés. Tampoco eran ladrones, ni nada por el estilo... por lo que me avergonzé
De todas formas me sentía incomoda con hablar con desconocidos, a Edward no le gustaría esto.
-Oh sí, en realidad sí. Son conocidos de mis padres –le sonrió- Me llamo Alice, ella es Ángela y ella es Bella –sacudimos nuestra mano cuando dijo nuestros nombres- ¡Un gusto conocerlos, chicos! ¿También están de vacaciones?
-Sí, algo así. Llevamos dos días y estábamos planeando una pequeña fiesta… –dijo Embry
-Están cordialmente invitadas. Claro, si desean ir… Será en un par de cabañas de la suya-dijo Jacob, mirándome concentrado-
-Podríamos tenerlo en cuenta... –dijo Ángela, mirando con suplica a Alice
-Los chicos que estaban con ustedes también están invitados –añadió rápidamente la chica. Su voz era una extraña melodía- Será en la noche
-Si tenemos tiempo, iremos –dijo Alice- Tenemos planificadas muchas cosas
-Ok, nos vemos entonces… Adiós Chicas –dijo Jacob y se fue lentamente. Embry y Carry lo siguieron después de darnos una sonrisa
-¡No puede haber alguien más lindo que él, chicas! –Dijo Ángela en cuanto se fueron- Embry es perfecto, ¡Por favor, vamos, vamos, vamos!
-No creo que sea buena idea Ang, no los conocemos y… la música fuerte y todo eso –traté de persuadirla
-Creo que tengo un vago recuerdo de haber jugado con esos hermanos cuando pequeña… -dijo Alice, pensativa- De todas formas, son una buena familia Bella, no creo que sean malas personas. Hay que hablarlo en casa; Ahora, ¿vamos a pagar las cosas?
Fuimos hacia la cabaña con el atardecer en nuestros ojos. Era el paisaje más hermoso que había visto jamás… El contraste de las pocas nubes blancas con el cielo enrojecido y las olas golpeando la limpia arena era perfecto. Seguimos caminando con las bolsas en nuestras manos pero Alice se tomó el tiempo para sacarle una foto… Tal vez haga un cuadro de pintura con este paisaje.
Miré la cabaña y descubrí a Edward y Emmett mirando el atardecer. Edward se veía tan hermoso con la tenue y rosada luminosidad del Sol, que me hacía olvidar del gran paisaje que tenía al lado mío. Se había cambiado de ropa. Llevaba unos short color crema y una simple playera blanca escondida por la camisa celeste que llevaba en nuestra cita. Su cabello se despeinaba con el viento y sus ojos brillaban… Si el consejo de Alice no lograba convencerme al cien por ciento de declararle mi amor, su genuina sonrisa torcida al verme, lo hiso.
Se dio cuenta que íbamos cargadas por lo que le dio un suave golpecito en el hombro a Emmett y corrió hacía mi. Deseaba con todas sus fuerzas que me tomara en sus brazos y me besara hasta que ambos quedemos sin aire, pero solo me ayudo con las bolsas… le sonreí por su caballerosidad. Emmett tomó las bolsas de Alice y Ángela y volvíamos a entrar a nuestra cabaña.
Antes de entrar, me fijé en las cabañas continúas. La hermosa chica de ojos azules jugaba con la pelota de playa con su hermano, el chico moreno y otras personas más. Tenía su cabello amarrado y tenía puesto un bikini. ¿En qué momento se lo puso? Salió del supermercado unos cuantos minutos antes que nosotras. Tal vez lo tenía puesto.
Estoy completamente segura que nos estaba mirando antes de que entráramos. Esa niña me daba mala espina… O tal vez solo eran celos. Nunca podría rellenar un traje de baño así, como ella.
-Opino que Bella cocine –dijo Emmett, sonriéndome
-¿No temes que se me caiga la olla o se me queme la comida?
-No… la cocina es tu lugar seguro –río
Busqué la carne y la salsa y los deje en el mesón. Hice lo mismo con el paquete de pasta. Saque un cuchillo afilado y condimentos.
-¿Quieres que te ayude en algo? –su seductor voz retumbo en mis oídos
-¿Estás seguro? –Me giré para ver sus hermosos ojos, sujetándome contra el mesón tratando se verme seductora, tratando- La cocina puede ser aburrida, más conmigo cerca… pregúntale a Emmett
-Estoy casi seguro que no… ¿Entonces, puedo?
Le pase el cuchillo con cuidado y le indiqué que se situara más cerca de mí. Necesitaba su compañía para "preparar mejor la salsa". Me sonrió radiante y disfrutamos nuestro primer tiempo juntos en este país.
Muchos chefs dicen que el condimento más importante en una receta, es el amor.
-Bella, eres la mejor cocinera del mundo –me elogió Alice
-Edward también cocinó –dije avergonzada
-Yo solo corte unos pedazos de carne y di vueltas la sala, eso no cuenta como cocinar Bells –me reclamó con una preciosa sonrisa
-De todas formas, estuvo muy bueno –dijo Emmett estirándose. Creo que se comió unos tres platos, o cuatro- Me ofrezco para lavar la loza
-Yo te ayudo –dijo Ángela, apilando unos platos
-¡Antes de que se vayan! –Gritó Alice- Hay que planificar el día de mañana
-¡Oh, Alice! Por favor, por favor vamos a la fiesta –le suplico nuevamente Ángela
-¿Qué fiesta? –preguntó rápidamente Edward
-¿Alguien dijo fiesta? –dijo Emmett, moviendo los brazos de arriba hacia abajo, como si estuviera en un club-
-Pues… unos chicos nos invitaron a una fiesta mañana en la noche
-¿Chicos? –Edward alzó un poco la voz- Alice, deben de ser unos pobres borrachos buscando mujeres, ¿Cómo es que se les ocurre hablarles?
-¡Oh, Edward, no me discutas! Son los hijos de amigos de mis padres, ¡Jugaba con ellos a las escondidas! La cosa es que… están de vacaciones, en nuestras mismas condiciones, y harán una fiesta. Ni siquiera le di una respuesta
-Vamos, Edward –Emmett le guiño el ojo- Mexicanas amigo… Espera. ¿Habrá chicas, no? –desearía haberle puesto veneno a su comida recordando a la chica del traje de baño. Este chico daba tantas ideas que me perjudicaban
-¡Por supuesto que habrán, Emmett! Y muy lindas. ¡Vamos, por favor!
-¿Cuál es la urgencia, Ángela? –gruño Edward
-No es de tu incumbencia, Cullen –le chilló
-Le gustó uno de los chicos… -dije en voz baja hacia mi amado gruñón-
-¡Basta de peleas! –sentenció Alice- Repito, "no les di una respuesta". Conversaremos de este tema mañana… Lo que sí es seguro, es que hay que levantarse temprano, les tengo una pequeña excursión.
Tomamos nuestros platos y los dejamos en el lavadero. Emmett se puso unos guantes y Ángela tenía paño para secar la loza. Edward y Alice se fueron cada uno a sus respectivos cuartos.
Por mi parte fui al baño a cambiarme y a lavarme los dientes, me cepillé el pelo para que mañana no despertara enredado.
Salí del baño sin hacer mucho ruido y golpe suavemente la puerta de la habitación de Edward.
-Hola Bella –dijo abriendo la puerta con una sonrisa- ¿Qué pasa?
-Solo quería desearte buenas noches –dije jugando con el marco de la puerta, mirando hacia el suelo. El rió
-Pues buenas noches… que duermas bien –dijo jugando con mis rulos sueltos- Que sueñes con los angelitos… Cualquier pesadilla, sabes que puedes tocar mi puerta
Me incliné en las puntas de mis pies con toda la adrenalina y lo besé en la mejilla. Él se sorprendió pero inmediatamente me regalo una de sus hermosísimas sonrisas.
Le devolví la sonrisa y me fui saltando hacia mi cuarto. Sentí que sus ojos no se despegaron de mí hasta que desaparecí.
