Los personajes le pertenecen a nuestra señora Stephenie Meyer ^^, chicas muchas gracias por sus reviews y apoyo :), estoy trabajando en dos historias más y quería saber si están interesadas en que las suba o no, una es más triste y otra es de secundaria y amor de juventud y color de rosa :B, háganmelo saber si estan interesadas por reviews porfis!
Muchas gracias por su apoyo :) y no me maten con este capitulo, muaja xD :3 saludos y besos!


Mis pies están hinchados y mis piernas no dan más de tanto caminar. Creo que escuche perfectamente cuando Alice dijo que sería una "pequeña" excursión. De todas formas, todo esto tenía sus partes buenas… ser cargada de vuelta a casa por los varoniles brazos de Edward era definitivamente algo bueno.

-¿Vas cómoda? –me susurró tiernamente

-Sí, muchas gracias –le sonreí

Alice nos hiso levantar a las nueve de la mañana para este paseo. Recorrimos grandes cerros con variada vegetación y una gran vista al mar. De todas formas no era una buena idea llevarme a este tipo de paseos, me caí muchas veces y tengo las piernas raspadas. Claro, todos los demás eran unos expertos caminantes y les debió molestar detenerse por la torpe Bella. Todos… menos Edward. Estaba tan preocupado que es por esa razón que estoy en sus brazos en este momento. Caminamos por horas y solo nos detuvimos en lo alto de un cerro donde existía un restaurante de comida típica. Nos sacamos muchas fotos durante el viaje y disfrutamos de cada momento.
Eran ya las cinco de la tarde y volvíamos a nuestra cabaña. El aroma de Edward me hacía sentir un relajo inexplicable y solo apoyaba mi cabeza en su hombro. Alice seguía saltando por la arena sacando más y más fotos, ¿Cómo es que no se agotaba? Emmett y Ángela hablaban de la fiesta de la noche y las cosas que podrían hacer en ella. Ángela nunca era tan entusiasta respecto a una fiesta como hoy. Al parecer se enamoró o algo así de ese chico moreno.

-¿No peso mucho? Si quieres me bajo y camino

-¿Para volver a caer, Bells? –gritó Emmett a distancia. Lo miré con el ceño fruncido y Edward rió

-No pesas nada-me aseguró mirándome fijamente a los ojos- No te preocupes... ¿Cómo dormiste anoche?

-Muy bien, como una pequeña bebé

-Ah… es que como no fuiste a mi habitación anoche, deduje que no tuviste pesadillas –me sonrió maliciosamente juntando su frente con la mía

-Te prometo que cuando las tenga, iré en tu socorro –me apreté a él en su abraso y escondí mi cabeza en su cuello. Su aroma es embriagante y no pude resistir el pequeño beso que le di. Me sentía tan bien a su lado…

-Chicos, ¿Vamos a ir esta noche? –preguntó Alice

-Alice, no estoy seguro…

-Pero Edward, tu estarás con Bella. Se "acompañan en soledad" –dijo Alice, citándome a la perfección con mi definición de nuestra "cita"- Después de todo, somos tres lo que tenemos ganas de bailar - refiriéndose a Emmett, Ángela y ella-

-Te puedes aburrir conmigo –le previne como siempre, susurrándole

-Nunca me aburro contigo –me dijo bajándome de sus brazos. La casa estaba en frente de nosotros pero no me soltó de mi cintura y me dio un dulce beso en la frente. ¡Estas vacaciones eran lo mejor!

Caminamos por las escaleritas antes de llegar la cabaña y Alice buscó las llaves. Cuando entramos cada uno se preparó para la gran fiesta, aseándose y cambiándose de ropa.
Comencé a idealizar un plan… Estaríamos juntos en esta fiesta con la insoportable música electrónica retumbando en nuestros oídos, por lo que podríamos dar un pequeño paseo por la playa. La luna brillando en el cielo me daría el escenario perfecto para robarle un beso… estos días me habían armado de valor y estoy segura que podría hacerlo. Besaría esos labios perfectos que tiene y sabré lo que él siente por mí. Sus coquetas miradas y besos fugaces me tenían bastante ilusionada, pensando objetivamente que él pudiera corresponderme.

Entré al baño y me di una rápida ducha con agua caliente. Necesitaba relajar mis músculos para mi gran acción de la noche. Me envolví con mi toalla y me vestí rápidamente con la ropa que deje preparada. Unos simples jeens y un sweater azul parecían ser la ropa más elegante para una declaración. Tal vez recordaría la última vez que salimos, con la blusa que Alice me compró.
Salí con la toalla masajeando mi cabeza y comencé a cepillármelo en la sala de estar.

-¡Oye, Bella! –me gritó Ángela desde el otro extremo de la cabaña. Edward se acercó a mí al salir de su habitación cuando escucho a Ángela y me susurró un "Que linda estas" acompañada de una sonrisa-

-¿Qué pasa? –le grité de vuelta. No quería ir a ver qué ocurría, estaba ocupada mirando las preciosas bellezas verdes que Edward tenía como ojos. Sus manos contra mis mejillas me desconcentraban

-¿De verdad no te vas a integrar a la fiesta? El chico que nos habló estará muy decepcionado

-¿Decepcionado de qué, si ya van ustedes? Sabes que odio las fiestas –dije un poco molesta. Tenía un "momento" con Edward y no quería que me interrumpieran

-Pues… quedó bien claro que tenía interés en ti, ¿No viste como te miraba? Creí que también te gustó. Debiste coquetearle más –reía a carcajadas

La mano tierna de Edward que acariciaba mis mejillas se tensó y se convirtieron en piedra. La dejo caer bruscamente sobre sus piernas y espero mi respuesta con una mirada seria

-¿De qué me estás hablando? –Le grité. Edward tenía una mirada dura y se alejo de mí

-Pues, no sé… Como que te devoraba con la mirada. Era un lindo chico y creí que te habías enamorado –se rió más fuerte. Edward esperó unos segundos y salió enojado de la habitación

-¿Qué quieres decir con esto Ángela? –Corrí hacia donde se encontraba. Si antes estaba molesta, ahora estaba furiosa

Con una dramática entrada llegue donde Ángela para ver que Alice la estaba arreglando. Quise y planee decir "¿Qué estupideces dices? ¡Estaba con Edward, mujer! Quizás que esté pensando ahora" pero en ese momento se giró para verme. Estaba preciosa, con un pelo ondulado perfecto y noté que tenía puestos lentes de contacto. Un maquillaje sutil y no muy recalcado hacían ver sus facciones más delicadas. Alice sonreía con mi asombro

-Me siento algo rara… -dijo Ángela

-Estas… ¡Hermosa! –se sonrojó

-Ahora, si le sumamos tu hermosa personalidad, lo conquistarás –le sonrió Alice- No digo que antes no eras hermosa, pero tu insististe en que te arreglara…

-¡Chicas, vámonos! Veo luces y escucho música en una cabaña… ¡Estamos impacientes! –gritó Emmett desde la puerta

Corrimos hacia la puerta y los chicos ya estaban avanzados, casi a unos pocos metros de una cabaña iluminada con mucha gente fuera. De solo ver el escenario me dio asco, ya había dos parejas besuqueándose y gente tomando alcohol. Edward estaba muy lejos de mí y no me quería separar de él, me sentía desprotegida. Sin importarme dejar atrás a Alice y a Ángela corrí en su búsqueda. Todavía podría estar enojado o molesto, pero él era inteligente, debió pensarlo mejor y llegar a la conclusión de que Ángela hablaba pura basura.
Le tomé el brazo con fuerza, para que se detuviera a verme y darme una sonrisa.

-¡Hola! te alcancé y no me caí –le dije juguetona, tratando de llamar su atención

-Hola –dijo volteándose de a poco. Su mirada era de furia, de dolor, de sufrimiento. Nunca en mi vida lo había visto así y solté mi mano de su brazo.

Lo seguí lentamente atontada por su reacción. Seguía con pasos duros caminando junto a Emmett y supuse que no fue inteligente. Debía aclararle que son solo tonterías de Ángela y que no fuera infantil, que escuchara lo que tenía que decir

-Edward, ¿Puedes parar un momento? Necesito decirte algo –le dije y se volteó a verme durante un momento. Parecía tan… extraño, producto del enojo

-¡Oh, llegaron! Bienvenidos –dijo el chico moreno del supermercado. Sentí que lo odiaba por un segundo, por él tenía este problema en mis manos. Edward se volteo para verlo y se acerco a él con pasos firmes. Le ofreció la mano y el chico se la dio- Oh, tranquilo muchacho. Necesitaré esta mano en algún momento –dijo riéndose

-Disculpa. Mi nombre es Edward –dijo serio-¿Tu eres el chico del supermercado, quien invitó a mis compañeras? –El asintió- ¿Cuál es tu nombre?

-Jacob Black –dijo un poco desconfiado- pero los amigos me dicen Jake

-¿Qué tal, Jake? Mi nombre es Emmett –dijo entusiasmado, dándole la mano

-Pues muy bien, gracias, sean bienvenidos –le dijo con una sonrisa- Hola Bella

Me desconcentré al escuchar mi nombre, estaba concentrada en ver las reacciones toscas de Edward frente a Jacob. ¿Cómo es que se acordaba de mi nombre? Yo no recordaba el suyo. Edward con un rápido movimiento se cruzó de brazos con fuerza, su mirada estaba perdida entre toda la fiesta y no se volteo a verme.

-Hola –le respondí con voz apagada

-¡Hola chico! ¿Cómo están?, ¿Listos para un poco de fiesta? –dijo Alice a mis espaldas. Ya nos habían alcanzado

-¡Por supuesto! Por favor, pasen

Nos guió hasta su cabaña, que era más pequeña que la nuestra. La música era ensordecedora y muchas personas bailaban en "la pista de baile". Recuerdo que dijeron que estaban hace un par de días, ¿Cómo es que hay tanta gente aquí?
El tal Jacob conversaba con mis amigos, menos con Edward que miraba serio el piso. Quise acercarme más y abrasarlo, tratar de que se tranquilizara y pedirle disculpas por las confusiones. Ángela solo dijo un par de cosas, pero no eran tan graves para que él estuviera de esa forma. Además, eran solo mentiras. Yo era de él y de nadie más.
Me acerqué sin pensarlo.

-¿Edward?

-¿Cuál es el problema? –dijo tratando de sonar tranquilo

-No seas infantil, tontuelo. Tu sabes que-

-Oh, sí, no te preocupes, lo pensé bien…

-¿En serio? –me ilusioné con sus palabras. Mi plan estaría en marcha de nuevo

-Sí, o sea… tendré que entenderlo –dijo rápidamente, agarrándose la cabeza y sentándose en una silla- Pero que sea con un tipo que conociste cinco segundos en un supermercado, Bella. No me parece apropiado

-¡Oh por Dios, Edward!–Quiso protestar-¡Cállate y escúchame! -Su mirada bajo nuevamente al suelo- Yo no-

-¡Hola! ¿Lo estas pasando bien?

Toda la mala suerte estaba jugando conmigo en este momento. Esa chica estaba agachada hablándole al oído a mi hombre. ¡¿Cómo es posible que ocurra esto?
La miré con odio pero el solo esperaba encontrar su mirada con Edward. Me sentí con impotencia al mirarla, con esos grandes ojos azules mirándolo de par en par, con esa blusa apretada y shorts desgarrados.

-Mi nombre es Carry, ¿Quieres tomar algo de beber?

En ese momento Edward la miró y se quedo quieto. No había nadie en el mundo más que yo que quisiera morir en este instante. Sentí que todas mis posibilidades murieron conmigo cuando vi que él la miraba. Mi corazón se rompía en mil pedazos y luche contra las lágrimas que se me aproximaban. Ella era perfecta y él lo sabía. Yo era asquerosa si tenía que compararme solo con sus ojos o su cuerpo. Miré hacia los otros lugares de la fiesta y vi que estaba sola. Ángela estaba con el chico que le gustaba, y Alice y Emmett bailaban en la pista de baile con completos desconocidos.
Quería escapar de ahí, quería correr hacia las olas y que me devoraran al instante. No quería seguir viendo sus miradas permanentes y salí del lugar.
No se con que velocidad habré salido de esa cabaña pero fue rápido. Agradecí que mi torpeza no me haya hecho caer. Apoye mis codos en un barandal del balcón y tape las lágrimas que lograron vencer.
Por un estúpido comentario se enojo, y por testarudo lo perdí. Es estúpido pensar que en una tarde, en un par de horas, había encontrado a su mujer ideal. Así era todo.
¡Como fui tan tonta en pensar que me quería! Si me hubiese querido no habría mirado embobado a esa señorita. No se hubiera alejado de mí, me hubiese escuchado.
Trate de respirar profundo para seguir luchando con mi tristeza, para encontrarme con una maravillosa luna iluminando las violentas olas. En estos momentos debería hacer otra cosa más romántica que estar llorando como idiota.
Me sequé las lágrimas con mi sweater y respiré más fuerte. Iré a casa a dormir, o a llorar. No quería luchar más… Me sentía desolada, perdida. Tal vez no era precipitado pedirle a Alice un pasaje para irme mañana.
¡Pero que me pasaba! No sabía que estaba pasando allá adentro, pero me sentía tan vulnerable. No podría aguantar ver su amorío de verano antes de volver. ¡Odio esto! Me quiero morir, me quiero morir…

-Hola, ¿Te puedo acompañar... en soledad?