Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer :)


El sonido de las olas se mezclaba con los ronquidos y suspiros de Ángela y Alice. Estaban profundamente dormidas y yo sentía mis ojos secos de tanto llorar.

Hice un rápido movimiento para ver el reloj digital sobre el mesón de noche tratando de no hacer ruido. Eran las cinco y cincuenta y tres minutos de la mañana. Era muy temprano para levantarme y hacerme una taza de café.
Volví a arroparme con las sabanas y pensé objetivamente en el día de ayer. Estaba claro que Edward no me quería, el problema es que voy a hacer yo respecto a eso. Deseché la idea de volver a casa antes de lo planeado, tenía que ser valiente y no podía huir de mis problemas. Me sentía horrible saber que de alguna u otra forma estaba jugando conmigo todo este tiempo, jugando a hacerme creer que realmente tenía una oportunidad de que me quisiera. O tal vez no, solo era cariñoso y tierno conmigo… era un poco más demostrativo ahora que el resto de los años, pero siempre era considerado conmigo.
Pensar en su hermosa cara mirándome, o en sus fuertes brazos abrasándome no me ayudaban en mi cometido. Tenía que olvidarme de todos estos sentimientos, tenía que hacer algo… me costará mucho y será muy doloroso…pero lo lograré.
No quería seguir acostada, quería ver el paisaje o tratar de ver el amanecer por uno de estos lados. Me levante con delicadeza de la cama tratando de no despertar a nadie con alguna torpeza mía. Me puse una playera blanca, tomé el mismo sweater que ocupé ayer en la noche y busqué unos shorts que podrían hacer juego. Encontré unos de color café claro y me los puse. Abrí con lentitud la puerta y me dirigí al baño. Me mojé la cara, lave mis dientes y me cepille el pelo sin hacer mucho ruido.
Era una mañana calurosa por lo que decidí salir a la playa un rato. De todas formas, si seguía dando vuelta por la cabaña alguien podría despertarse. Salí del baño y vi las puertas de los chicos cerradas. Corrí por el pasillo con la punta de los pies y salí al aire libre.

Hacía mucho calor y las violentas olas de anoche estaban tranquilas. Había un poco de luminosidad del sol por lo que supe que era muy tarde para ver el amanecer. Me acerque al mar y me senté a metros de ella en la arena. Era un buen lugar para pensar…
En un par de meses me iría a vivir a Seattle y perdería contacto con él. Tal vez encuentre a alguien en la universidad que me ayude a olvidar. Lo divertido era que siempre que hablara con alguien lo terminaría comparando con la perfección.
¿De qué forma me sacaría este amor de encima? Tendré que buscarme muchos pasatiempos, concentrarme en más cosas y no permitirme pensar en el. Era extraño sentir una fugaz lágrima en mi mejilla, creí que ya no me quedaba nada de agua en mi cuerpo. Me la seque rápidamente y me concentré.
El no te quiere… me decía a mí misma, para obtener valor.

Miré la espuma del agua y escuche el burbujeo. Nunca había entrado al agua desde que llegamos. ¿Sería tan fría como las playas de Estados Unidos? De todas formas yo solo conocía las playas de la Push.
Me saqué las sandalias y me encaminé hacia las aguas turquesas. El primer contacto me dio cosquillas pero note que el agua era tibia. Era muy agradable y seguí avanzando. El agua me llegaba hasta las rodillas y luché con las olas que golpeaban hasta mi cintura. Mi short debería de estar mojado pero no me importaba. Esto se sentía tan bien…

-Bella…

Su voz me hiso despertar de un sueño. Me quede inmóvil aun con las olas golpeándome. Mantén la seriedad, Bella

-¿Qué haces despierto tan temprano? –dije girándome para verlo. Tenía puesta una musculosa y unos shorts plateados

-No podía dormir…–dijo entrando a las tibias aguas- y quería venir a nadar

-Ah, yo ya me iba. Nada tranquilo, el agua esta deliciosa –dije evitando el contacto con sus ojos. El se interpuso en mi camino

-Bella… no te vayas –me suplicó en sus ojos- Necesito que hablemos de lo de ayer, necesito-

-No Edward, ya te dije que no te preocupes –dije tratando de escapar

-No seas testaruda –me sujeto fuerte de mis codos- Por favor…

-Edward…

-Bella… -paso una de sus manos por mis mejillas- Te extrañe… Perdóname por lo de ayer, fue todo un malentendido

-Lo sé. Te dije anoche que no volverá a pasar… será más fácil llevar todo esto si me voy ahora

-No te irás de aquí antes de que me expliques algo –tomo mi cintura con fuerza y me apegó hacia mí, no tuve oportunidad de salirme de sus brazos- Necesito escucharlo de tus labios… no de Alice, ni de nadie… Necesito saber con claridad… lo que sientes

Sus caricias me confundían, ¿Qué quería para mí? Ya tengo bastante luchando con estos sentimientos y su cercanía me mataba lentamente. Sus ojos estaban expectantes y tenía un extraño fuego en ellos. Miré sus labios y recordé la noche de ayer. Todo de él era mi droga, mi propia droga…
¿Qué tenía que ver Alice? En ese momento recordé los murmullos antes de que me durmiera. No creo que Alice le hubiera dicho… ¿o sí?
Mire sus ojos y encontré mi perdición. No intenté luchar contra su abraso, ni intente alejarme. Todo de él me invitaba a entrar y no salir jamás.

-Tú ya lo sabes…

-No…

-Edward, no hay razón para esto

-Bella, por favor… -junto mi frente con la suya- ¿Tu… Me quieres?

¿Qué estúpida pregunta es esa? Yo no lo quería, ni lo estimaba. Yo estaba enamorada. Incluso eso era muy poco para lo que sentía en mi interior. Estaba impaciente y ese fuego en sus ojos me atrapo.

-Yo te amo Edward… con mi alma, con mi corazón –Me regalo un pequeña sonrisa- Eres todo… para mí

-Con eso me basta

No tuve tiempo para preguntarle porqué. Me besó tiernamente mientras una de sus manos me apretaba con fuerza la cintura y la otra subía y bajaba por mi espalda. Estaba sorprendida pero le correspondí de inmediato acariciando su cabello y sus mejillas.
Sus labios se movían y me besaban con cada vez más pasión. Me sentía feliz, me sentía histérica de amor. Dejé que todo fluyera y me deje llevar, que el manejara este beso como él quisiera. Sus brazos me rodeaban tan fuerte contra su pecho que solo pude enredar más mis dedos en su cabello. Nos separamos a causa de nuestra falta de aire y miré sus ojos. Ese fuego en sus ojos creció más después de nuestro beso y con urgencia se dirigió a mi cuello dando cálidos y excitantes besos en mi garganta.

-Edward…

-¿Confías en mi? –me preguntó rápidamente cuando volvió a mirar mis ojos

-¿Qué? –Había un mar de emociones en mi interior. Quería llorar, quería gritar y no entendía muy bien todo lo que ocurría a mí alrededor

-¿Confías en mi? –le asentí al ver sus hermosos ojos

Me dio un rápido beso en mis labios y se sacó la musculosa. No entendía lo que pasaba, pero sus marcados músculos me hicieron perder la concentración. Tiró con fuerza su playera cerca de mis sandalias en la arena y se giro para verme con una hermosa sonrisa.

-¿Tienes una playera debajo, cierto? –dijo tomando los extremos de mi sweater. Le asentí aún mas confundida

Me la quitó en segundos y la tiro con la misma fuerza. Ahora eran dos playeras y un par de sandalias en la arena. Las quede mirando durante un segundo cuando sentí sus manos en mis piernas. Me había tomado en brazos y yo apretaba mis manos en sus atractivos hombros. Comenzó a entrar más profundo en el mar.

-¿A dónde me llevas?

-Vamos a ir a nadar…

-¡¿Tan profundo?

-Dijiste que confiabas en mí… -me dijo seductoramente al oído- ¿Sabes? –Lo miré aturdida- No sé si te quedó claro pero… Yo también te amo, y mucho

Me quede helada. Eso es lo que deseaba escuchar durante tanto tiempo… Me acomode y le di un largo beso en sus labios. El me amaba, yo lo amaba y todo era perfecto. Le bese cada mejilla, su frente, su cuello, sus hombros y nuevamente sus labios. Me sonrió con ganas y nos sumergimos en el agua.

Salí rápidamente para tomar aire y no lo vi en ninguna parte. Me saqué mi cabello de la cara y sentí su abraso por mi espalda. Sus besos en mis hombros me hacían perder el control y arqueaba mi espalda de puros nervios. Me giré para ver su cara y enredé mis piernas en su cintura mientras flotábamos en cálidas aguas. Me beso nuevamente con pasión

-Te amo preciosa… ¡Te amo más que a mi propia vida! –Le sonreí y lo volví a besar. Tanta felicidad ya no cabía en mi cuerpo

-Tengo muchas preguntas

-Y te daré muchas respuestas… Pero ahora te necesito conmigo, necesito que estés cerca de mí, necesito de tus abrazos, de tus besos…

Lo apreté más hacia mí mirando cada uno de los detalles de sus facciones. Lo besé con delicadeza, como si pudiera romperse con cada toque. Lo abracé y suspiré con fuerza contra sus hombros. Todos mis planes se irán directamente a la basura y comenzaría a idealizar otros, a su lado… de cómo hacerle sentir todo mi amor y de cómo sorprenderlo cada día. Mi vida comenzaría desde hoy, todo mi pasado quedo atrás. Con su amor doy vuelta la página…

-Te amo…

-Y yo a ti, mi amor

No conocía la verdadera felicidad hasta el día de hoy.


Les gusto? :'), es un poco meloso pero estoy trabajando en ellos jajaja... me gusta mucho el fic que estoy haciendo, en una relacion amor-odio de Edward y Bella :)
Muchas gracias por sus reviews y por los que leen y estan atentos a la historia :D

¡Muchas gracias! :)
Marii.-