Los personajes son de Stephenie Meyer :D
-¿Quieres que te traiga una taza de café?
-Por favor…
-Volveré en seguida
Me dio un dulce beso en mis labios y corrió hacia la cabaña. A penas desapareció de mi vista comencé a saltar como una idiota. Es que estaba tan feliz…
Me senté en la arena esperando que el sol secara mi ropa. Edward fue a buscar unas toallas y traería consigo un par de cafés como nuestro desayuno. Me toque rápidamente los labios y sentí que los tenía algo hinchados… estuvimos mucho tiempo dentro del agua y no estábamos precisamente nadando.
Mi primer beso… el más excelente y adictivo de todos. Quería más de él, pero tenía que hacerle muchas preguntas. Aún así… sentía que mi pecho iba a explotar. Este amor era tan grande, tan puro, tan maravilloso así como era. Yo nací para amarlo, para estar a su lado en cualquier circunstancia, en los buenos y malos momentos. Yo permanecería a su lado en cada momento, siempre y cuando él me quiera a su lado.
Cuando mi padre quiso mudarse de Seattle a Forks por un empleo más seguro y rentable creí que mi vida terminaría para siempre, que todo sería para peor. Caminaba por los pasillos de la pequeña escuela un día lunes como la chica nueva, la chica torpe que se caía al menos dos veces en menos de un minuto. Mucha gente fue mal educada conmigo, mucha gente me molestó y me trato mal toda esa semana hasta el viernes, a la primera hora, biología… cuando se ofreció ser mi guía. Dios me puso a este hombre en mi camino.
Nunca comprendí su simpatía o su amabilidad conmigo, solo disfrutaba que me llamara por teléfono cada noche, que me invitara a pasear y conocer su casa, que me ayudara en mis deberes o que me acompañara a almorzar cada día de estos cuatros años.
Todo de él me enamoro ese primer día y decidí mantenerlo en secreto… hasta hoy.
Sentí sus pisadas y voltee para mirarlo. Me sonrió radiante y se sentó junto a mí.
-Ya no sirven de nada las toallas, estas casi seca –me dijo, abrasando mi cintura. Tome la tasa de café y me acurruque en su pecho- Los demás siguen durmiendo… Si escuchas con atención podrías escuchar los ronquidos de Emmett –me reí
-Aún me debes muchas respuestas…
-Comienza –rió y me dio un beso en mi nuca. Tome un sorbo de café pensando en cuál sería mi primera pregunta
-¿En qué… te debatías con esa chica?
-¿La de la fiesta? –Le asentí- Es algo bobo, no te enojes, pero… creí que te pondrías celosa y… te olvidarías de ese tipo y volverías junto a mi
-¿Por eso la miraste de re ojo y te quedaste hablando tanto tiempo con ella? –pregunté rápidamente
-No la miré –se rió- solo estaba… creando el plan, pensando los pro y los contra. Cuando te fuiste pensé que no había resultado y me intenté despedir, pero la chica insistía en hablarme y no sabía cómo salir, no quería ser mal educado
-Siempre tan amable… -le bufé-
-¡Discúlpame! –Me dijo divertido- Todos los planes que tengo para ti terminan siendo un desastre
-¿Planes?, ¿Más de uno?
-Pues si… -tomo aire- Primero lo de Newton, que casi me deja sin nuestra cita. Tu padre… -se detuvo un momento para sonreírme- ¡No me dejo concluir algo que me debatía hacer en todo el día! –explotó de risa, yo me sonrojé- Luego, esta fiesta… me había armado de valor para declararme ayer en la noche, no quería que pasara un día más ni tampoco quería desperdiciar la luna… al final lo hiciste tu y del shock mezclado con una extraña felicidad no pude confesarte nada
Quise preguntarle más acerca de lo de anoche, pero preferí preguntarle algo antes de que se me olvidara
-Cuando salimos ese sábado… ¿Qué era lo bueno y lo malo?
-Lo bueno, por supuesto, eras tú… -me dijo mientras acariciaba mi cabello- Y lo malo, era que no sintieras lo mismo que yo. Era mi tema polémico.
-¿Por qué creíste tan rápido lo de Ángela? Lo decía con tono de burla y tú te enfadaste de inmediato
-No lo sé, yo… no lo pensé. Sentí que era como un sueño, tú sabes… poder acercarme más a ti y sentir que me querías que… no lo sé, fue como un duro despertar.
-A mí también me paso lo mismo… -le confesé- con esa mujerzuela
-¿Mujerzuela? Bella, amor, no seas así…
-Lo merece –dije rápidamente- ¿Sabes el motivo por el que hicieron esa fiestecita? –Me miró expectante- La niña mimada te vio, se enamoró y planeó todo eso para conocerte
-Como va a ser para tanto, Bella. ¿Cómo supiste eso?
-Jacob… me lo dijo
-Ah, el borracho
-Los niños y ebrios siempre dicen la verdad, Edward –le dije tratando de sacarle una sonrisa- Además, se notaba su interés… De todas formas no es tu culpa, eres demasiado guapo –le reconocí y me apreté más junto a él
-¿Me encuentras guapo? –me pregunto rápidamente tratando de buscar mis ojos
-Creo que guapo es una mala definición, es muy… poco, para lo que eres –le dije, ayudándole en su cometido. Sus ojos estaban maravillados- ¿Qué tiene?, ¿Pasa algo malo?
-No es que… me agrada pensar que me veas de esa forma –una sonrisa torcida se formo en sus labios antes de besarme- ¿Puedo decirte lo hermosa y maravillosa que eres o tienes más preguntas? –me sonrojé
-Tengo unas cuantas más…
-Entonces, continua –dijo tomando un sorbo más de café
-¿Me dices la verdad sobre lo de "quedarse en shock"?
-Sí… -dijo con lentitud- ¿Por qué?
-Soy yo la que hago las preguntas –dije rápidamente
-Soy el entrevistado y exijo esa respuesta. Si no es así, no doy más declaraciones
-No quieres saberla…
-Por favor… -me miró con ternura tratando de persuadirme
-¿Me prometes no reírte… o dejar de quererme?
-Bella… -me miro serio, esperando la respuesta. Tomé aire
-Creí que… no sé, te desagrado el beso –me sonrojé y continúe rápidamente- Es que nunca había dado un beso antes y yo no… no sé –tomé aún mas aire- Siguiente pregunta
-¡Hey, hey, para un segundo! –Desee no haber preguntando eso- ¿Qué no me gustó el beso?
-Dije "siguiente pregunta"… Ahora, responde, ¿Qué hablaste con Alice?
Me miró por unos segundos, dejo su taza de café aún lado y me robo un gran y apasionado beso. Me beso mi nariz dulcemente y volvió a mis labios por largos segundos
-Me encanta todo de ti… me encantan tus labios, tu aroma, tus besos mi amor. No creas eso…
-Es que yo no tenía idea… Me asustaba hacerlo mal
-Pero si estamos en las mismas condiciones, amor. Yo tampoco había besado a alguien antes… me alegro que hayas sido la primera –dijo dándome un beso en la frente
-¿No habías besado antes? –le pregunté sorprendida
-Pues no –dijo lentamente
-¿Y cómo es eso posible?
-Lo mismo podría preguntarte a ti
-¡Yo hice la pregunta primero!
-Em… porque no me interesaba nadie, hasta que llegaste tú –lo quedé mirando un buen rato en silencio
-¿Desde cuándo…? –dejé la pregunta sin terminar pero el entendió
-¿Me enamoré? –Asentí sonrojada mirando el piso- Para serte sincero… no lo sé
-¿No lo sabes?, ¿Cómo es eso?
-Déjame explicarte… -volvió a tomar su taza y tomo otro sorbo- Yo era un niño… soy muy infantil para mis cosas, tú lo sabes –me sonrió- Antes de que llegaras, yo lo único que pensaba era conducir autos de carreras, de volar aeroplanos, de poder hacer más trucos con la pelota de futbol y las "niñas" era un tema sin importancia. Llegaste tú… ese viernes, y te encontré tan linda y vulnerable, que todos los autos, futbol, aviones y esas tonterías quedaron en segundo plano. Lo primero que pasaba en mi mente cada mañana cuando despertaba y en cada instante del día era en protegerte, en cuidarte, en hacer que te sintieras feliz –lo miré con emoción y lo incité a seguir- Y bueno, así pasaron y pasaron los años. Me sentía tan… pleno. Como si nada me faltara cuando estaba a tu lado y mi vida era perfecta al sentir tu compañía. Mi mamá me aconsejaba… o sea, no lo hacía, pero me decía cosas. Me decía "Edward, abre un poco los ojos. Bella es especial" o "¡Cariño! ¿Cómo no te das cuenta?". ¡Obvio que eres especial! Pero en ese momento no me daba cuenta de cuan especial eras… De un momento a otro, muchos chicos me preguntaban qué tipo de relación teníamos y si estaba bien poder invitarte a salir
-¿Cómo?, ¿Quiénes? –dije sorprendida
-No te voy a decir nombres, Bella –dijo algo enojado- Ahora, déjame continuar –suspiró- Yo… les decía la verdad, que éramos amigos inseparables y todo eso, pero… nunca dejé que nadie te invitara a salir. Y en ese momento, mentía… no recuerdo muy bien las cosas que decía. Eran cosas como que estabas ocupada o que tus padres no te dejaban salir con chicos. De todas formas, para mí fortuna, nadie se acerco.
-Eso es muy egoísta de tu parte, Cullen –le dije divertida, apretándome más en su abraso-
-Nadie se acerco… menos uno –lo miré extrañada- El chico Newton llegó como si nada y empezó a cortejarte. Llegaba todos los días a casa con impotencia y mi madre estaba preocupada y enojada a la vez. "¿De qué te sirve ser tan inteligente si no puedes ver las cosas obvias?" –Citó a Esme con diversión- Uno de esos días saqué de mi mochila mis cuadernos y encontré tu libro de Biología entre mis cosas. Pensé en ir a dejártelo y volver a verte durante la tarde, pero me quedé dormido escuchando música… Soñé que estabas en un prado con un vestido blanco y el sol golpeaba tu hermosa cara… me sonreías y yo tenía el valor de acariciarte, de tomarte la mano, de besarte. Creo que desde ahí empecé a entender
-Pero recuerdo que fuiste a mi casa de todas formas
-Sí, desperté a tiempo y cogí el coche…
La lluvia golpeaba muy fuerte contra el techo de mi casa cuando escuché el timbre de mi casa y deje mis cuadernos a un lado. Miré por la ventana y vi mi auto favorito estacionado. Abrí la puerta de inmediato viendo un Edward empapado.
-¡Edward, entra rápido, te estás helando!
-Permiso… -dijo entrando a la casa-
Tomé su abrigo y lo dejé junto a los demás. Le tome del brazo y lo acerque a la chimenea.
-¿Cómo es qué estas tan mojado?
-Me quedé… pensando un poco
-¿Un poco? –me reí. Sus ojos eran extraños y no se apartaban de mi mirada
-Te traje… tu libro de Biología. Lo lleve por equivocación –lo dejo junto a mis cuadernos en la mesa- ¿Qué estabas haciendo? –me preguntó al ver muchas hojas rayadas
-Un problema de matemáticas, de la tarea de mañana… No pude hacerlo
-¿Tenemos deberes para mañana?
-Pues sí… -me reí- ¿Edward Cullen olvidó hacer los ejercicios de matemática? –se rió- ¿En qué te distrajiste?
-Te lo dije, estaba pensando… –me miró con una sonrisa- ¿Te molesta si lo intento?
Le asentí y comenzó a pensar con el lápiz en sus manos. Se pasaba su mano por su cabello mientras leía el ejercicio y yo me distraje. Era tan hermoso en cada cosa que hacía…
Fui hacia la cocina a prepararle un café, aún estaba mojado y estoy segura que aún debería tener frio.
-Listo Bella… lo tenías casi listo, solo te faltaba simplificar un termino
-¿Solo eso? –le pregunte, dándole la taza de café
-Sí, gracias –tomó la tasa de café y tomo un sorbo- ¿Te importaría… aguantarme esta tarde?
-¿Aguantarte?
-Em si… quería pasar la tarde contigo. Ya sabes, te extrañaba –me sonrojé
-Edward, yo no te aguanto… me gusta pasar tiempo contigo –me sonrió
Me senté en el gran sillón y le indiqué un espacio junto a mí. Se sentó y me acerque a él. Hablar con él es tan agradable y tan simple. Nunca teníamos tiempos de 'silencio' y cuando los había, no era incómodo, era lindo. Si supiera todo el amor que tengo para darle…
-Al salir de tu casa cada vez entendía más…
-¿Y por qué no me dijiste nada?
-Porque me daba miedo… pasamos tanto tiempo como amigos que creía que no te pasaba lo mismo
-Eres muy lento, tontuelo –dije enredando mis brazos en su cuello- Nos hubiéramos ahorrado todo este tiempo –me sonrió
-Dios sabe lo que hace… estamos pasando una increíble mañana gracias a la espera –me acarició el cabello- Además, tu tampoco me dijiste nada todo este tiempo
-Eso es distinto…
-No es para nada distinto, amor. No discutas con eso –rió- Después pensé un poco mejor y éramos realmente tontos, Bella
-¿Por qué?
-¿No recuerdas todos nuestros días de San Valentín? Siempre estábamos juntos, no dejaba que nadie se te acercara y tú tampoco dejabas a ninguna chica hablarme. Pasábamos los días en mi casa conversando y jugando… Te regalaba chocolates y te daba flores de mi jardín. Eso me tan hacía feliz… -me sonrió
-A mí también me gustaba… -le confesé- Siempre fuiste tan lindo conmigo
-Solo contigo, Bella. ¿Sabes? Cuando volvamos, cenaremos con mis padres
-¿En serio? –Asintió- Tengo que verme formal… ¿Y si no les agrado?
-Bella, has estado en mi casa miles de veces y conoces a mis padres como si fueran los tuyos
-Sí, pero… ahora es distinto
-Ahora es mejor… Mi mamá va a estar muy contenta –rió
-No creo que sea así con Charlie –me reí y él me miro serio
-Tu padre me odia, amor
-No te odia… Es solo que su única y pequeña hija tenía un obvio interés en un chico guapo, inteligente, compresivo, amable, perfecto –le dije, dándole pequeños besos con cada una de sus características. El me sonrió- ¿Cuándo fue que… tuviste valor para acercarte a mí? Ya sabes… más cerca
-Cuando veía tus reacciones
-¿Mis reacciones? –se rió
-Te ponías nerviosa cuando me acercaba… tu corazón palpitaba con más fuerza. Te sonrojas con una dulzura exquisita en tus mejillas cuando me atrevía a decirte algo prometedor –me reí de vergüenza- Eso me daba… valor, me sentía correspondido –me acarició mis brazos- Ahora… ¿Puedo hacer yo algunas preguntas?
-No he terminado, aún faltan muchas –le dije, separándome un poco- ¿Qué hablaste con Alice?
-¿Ayer en la noche? –Le asentí- Nada muy importante… me pregunto porque me fui con esa chica –rodee los ojos- ¡No me fui con nadie, Bells!… ¿Sabes? No voy a responder nada si no tomas un poco de café, se te va a enfriar
Tomé rápidamente un sorbo mientras miré a mi amado. Sus ojos verdes se veían impresionantes contra la luz del sol y me sonreía con autenticidad. Deje mi taza de café aún lado, el desayuno podría esperar. Me lance contra él y con la fuerza del impacto, caímos en la arena. Le di un tierno beso en los labios y en su frente. ¡El tenía que saber cuánto amor existía en mi corazón!
-¿Puedo hacer las preguntas ahora? –preguntó acariciando mi espalda
-Aun tengo un par de preguntas más…
-Por favor –me apretó más hacía el- Solo una… después contesto todo lo que quieras
-Solo una…
-Ok –se acomodo para quedar sobre mi- Es algo fuerte, por lo que no te dejaré escapar –dijo haciendo una especie de celda con sus brazos y dándome dulces besos en mi cara
-No creo que quiera escapar en estas condiciones, Edward –tomo aire
- ¿Quieres que seamos novios? Formalmente… hablando
Le dediqué mi mejor sonrisa. Le tomé del cuello y lo empuje sutilmente hacia mí. Jugué con nuestra distancia acariciando sus labios con los míos, depositando pequeños besos y caricias. En un momento de sonrisas, lo besé con lentitud y dulzura, dejando que todo su aliento me hipnotizara. De curiosa, abrí mis ojos con cuidado para mirarlo. Una pequeña sonrisa se formaba mientras me besaba y sus dulces ojos cerrados me hicieron volver a cerrar los míos. Acaricie sus cabellos con fuerza mientras lo apretaba más hacía mi. Nos separamos para vernos por un instante y su hermosa risa me contagió. Lo volví a besar con ternura acariciando sus mejillas con mis manos. Quería recordar este momento con toda la perfección, con cada detalle.
La respiración era mi peor enemigo en estos momentos. Nos separamos felices sin dejar de abrasarnos. Este hermoso Dios griego, era en estos momentos mi hombre.
-Hay que dejar las cosas claras, Bella. No puedes jugar con mi concentración así –me dijo sonriente, muy cerca de mi- ¿Eso es un si… o un no?
-Es un por supuesto, mi amor
Su sonrisa era lo más hermoso que existía en el mundo entero, nada podía comparársele.
¡Muchas gracias por sus reviews! Por ustedes hice este capitulo que es un poco más lago que los anteriores...
Tengo planeado el final, ya que en mi cabeza lo unico que tengo presente es el siguiente fic :D! espero que lo lean en cuanto le de final a "Mi elección de vida" =)
Hace tiempo que quería escribir para ustedes, y me atreví hace poco y realmente me hace muy feliz! MUCHAS GRACIAS :D
Mary.-
:)
