Hola chicas; pues muchas gracias por el fic y el doble de gracias a aquellas que me brindaron unos minutos de su tiempo para dejar sus comentarios. Muchas gracias.

Pues aquí está el segundo capítulo se que no es la gran cosa, pero bueno nos da entrada a un futuro no tan bueno para nuestra pareja. La verdad es que quise que la confusión reinara en los primeros capítulos del fic al no saber que hermano Salvatore estaba con Elena. Pero al parecer todas supieron de quien se trataba al instante.

Pues bien les dejo el capitulo. Saludos desde Méxcio.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.

La noche era obscura, apena iluminada por el reflejo de la luna que atravesaba la ventaba abierta dejando entrar la suave brisa veraniega.

Mi cabeza descansaba sobre el pecho del hombre que yacía sobre la gran cama, y que acariciaba mi espalda haciendo pequeños círculos con sus dedos, mis manos tampoco estaban quietas, subían y bajan por su pecho y abdomen. Desde que me encontraba en esa situación las noches eran demasiado cortas y los días tan largos imposibles resistir.

– ¿Disfrutaste de la velada? – pregunto mi eterno amor.

– Por supuesto, Matt y Jer hicieron un estupendo trabajo con ese letrero – le conteste queriendo evitar el tema al que seguro quería llegar.

– Claro, digamos que el autor intelectual de tal niñería eh sido yo – soltó sin más.

– No lo puedo creer Sr. Salvatore a sus 146 años y todavía comportándose como un niño – dije con desaprobación levantando mi rostro para verlo.

– Digamos que ese pueblo me debía una, eh visto la oportunidad y no quise desaprovecharla – contesto muy seguro.

– Oh claro, tu nunca desaprovechas nada – dije, mientras comenzaba recorrer con besos su pecho, su cuello hasta llegar a su barbilla.

– ¿De qué me serviría vivir por siempre, si no me divierto? – pregunto antes de atrapar mis labios con los suyos.

Solo basto ese simple contacto para que me tuviera entre la cama y su piel y comenzara con aquel juego que tanto me gustaba y porque no decirlo disfrutaba como loca. Cada vez que comenzábamos no había vuelta atrás el deseo era látete en cualquiera de los dos; si de verdad se pudiera, nuestros cuerpo arderían cada vez que estaban cerca uno del otro. Un punto a favor de esta condición era que si no queríamos parar no había porque hacerlo, ninguna necesidad humana, ninguna impedimento para que nuestro deseo fluyera.

Cuando el sol comenzó a aparecer nos indico que era momento de terminar con nuestra realidad alterna, con nuestro sueño y regresar al mundo real en donde no existía absolutamente nada entre nosotros.

Al levantarme de la cama busque algo con que cubrirme, solo encontré la camisa que mi vampiro favorito había utilizado la noche anterior. Al ponérmela, su aroma me atrapo y al instante me hizo voltear a verlo, dormía plácidamente. Con cuidado de no despertarlo me deslice por la habitación hasta llegar a la puerta que daba al balcón, con cuidado la abrí y salí para tomar algo de aire fresco. No supe cuanto tiempo estuve a ahí, hasta que de pronto sentí su presencia detrás de mí.

– Buenos días dormilón – le dije sin voltear a verlo.

– Buen día guapa, ¿Cómo amaneciste? – pregunto con su clásica caballerosidad.

– Genial – "Quise decir de maravilla, estupenda, pero no podía el peso de mis acciones hacían acto de presencia como cada vez que amanecía y no estaba en brazos de la persona a la que supuestamente había elegido"

– Te ves bien.

Al fin me decidí a voltear para encontrarme con sus ojos que me miraban de arriba abajo sin parar y sin ocultar el deseo que había dentro de él. Al detenerme para observarlo, aprecie de la mejor manera su anatomía pues no había ninguna tela que tapara ni un centímetro de su piel. No sé qué fue lo peor mi cara de embobada que tenía, la risa de él que provocaba que todo su cuerpo temblara o la maldita melodía de mi celular que no dejaba de sonar.

– Vamos amor, tienes que contestar puede ser mi hermanito y ya sabes cómo se pone cuando no contestas – dijo mientras tomaba mi mano y me llevaba hasta el buro donde se encontraban la mayoría de mis pertenencias.

– Elena, buen día – Escuche al otro lado de la línea.

– Hola… Meredith – conteste apenas conteniendo mi voz y mirando al chico que permanecía frente a mí.

– Espero no despertarte, quisiera que nos viéramos en el Grill a las 9 de la mañana, tengo algunos asuntos que tratar contigo.

– Bien ahí estaré – conteste y colgué el móvil.

– Wow que es lo que querrá ahora mi querida novia – dijo dándose la vuelta y dirigiéndose al armario para buscar una camisa.

– No lo sé, quizás quiere pedirme que sea la madrina de su futura boda – conteste cerrando la puerta del baño tras de mí.

– Vamos Elena ahora tu no seas la infantil, el dramatismo déjaselo a la Reina Rubia – dijo tomando la manija de la puerta, dispuesto a romperla para poder acceder.

– Solo era una broma mi amor – dije antes de que hiciera cualquier otra cosa.

–Bien, en verdad espero que la trates bien, no se merece las miradas amenazantes que le lanzas; cuando no te ve, porque como sabemos tú te sigues empeñando en aparentar ser la buena Elena, que no rompería ni un plato… Pero tú y yo sabemos que debajo de esa fachada hay una mujer que se muere de celos por tener que compartir al hombre más atractivo, sexy, divertido y excelente amante del mundo.

– Parece que todos manejamos bien nuestras fachadas Damon Salvatore. Tu eres el mejor manejando tus celos. Mira que mandar a un joven a invitarme a bailar solo para alejarme de Stefan es algo que no se me hubiera ocurrido.

– Fue divertido, le pedí que sacara sus mejores pasos de baile… no todos tenemos el don de ser guapos y grandes bailadores – respondió al ver mi cara, ese chico no tenía ni una pizca de ritmo, la diversión de la noche fue llevada por Elena y el hombre menos coordinado del mundo.

– Me pareció simpático, no me había divertido tanto…

– O si fue tan divertido ver tu cara, lo mejor de todo es que siempre llega tu príncipe azul a rescatar a la damisela en apuros.

– Ya te he dicho muchas veces que no necesito ser rescatada, me las puedo arreglar yo sola. – me molestaba que me tratara como una niñita.

– Lo que tu digas querida, volviendo al tema principal, espero que te comportes esta mañana sabes que vas a estar en un lugar público y no puedes tener uno de tus arranques.

– Por supuesto Damon estaré más que bien, le eh mandado un mensaje a Stefan pidiendo que me acompañe – dije mientras tomaba mi bolso con todas mis pertenencias y me dirigía a la puerta. La sonrisa que hace momentos tenía se desvaneció por completo; desafortunadamente este era el juego en el que él y yo nos habíamos enfrascado y la verdad es que ninguno de los dos quería salir.

– Saludame a mi hermanito – dijo mientras tomaba su saco de la noche anterior y se disponía a saltar por la ventana – Oh pero que descortés soy no te eh dado el beso de despedida.

En segundos lo tenía sujetándome del cuello hundiendo sus dedos en mi cabello, oprimiendo mis labios con los suyos.

– Nena en verdad que vas a querer besarme, puede que no lo hagas en algún tiempo.

– ¿Por qué, tu novia no permitirá que me visites por la noche?

– No es eso, tengo una misión en las afueras de la ciudad, nada del otro mundo, regresare pronto.

– ¿Una misión? – pregunte esperando obtener más información.

– Si Elena aunque no lo creas soy un hombre profundamente misterioso, que disfruta de su privacidad y de tener los típicos secretillos de un hombre.

– Claro, y tu novia ¿sabe de esto?

– Obviamente, de hecho para ella, ya estoy lejos muy lejos de aquí. Así que no digas nada de "Nuestro encuentro" – dijo con su típica mirada burlona.

– Si Damon guardare tu secreto lo prometo – le dije antes de estirarme para darle un beso en los labios y salir de aquella habitación.

Si esté chico se creía que iba a ocultarme lo que planeaba; estaba muy equivocado…

Saludos

Atte. Andie

****cahito****