Hola: nuevamente con ustedes con el capítulo de la semana.
En el capítulo anterior: Albert se enteró, por medio de una llamada telefónica, del por qué de la ruptura entre Anthony y Candy. Ella aceptó la invitación a cenar. Por otro lado, Terry, por estar pensando en ella y sus celos, no escuchaba a sus amigos hablar y vio la hora en la que el rubio regresó a su hogar.
¡Qué vergüenza!
Capítulo 5
Como a eso de la 10 de la noche, vieron al rubio volver a su hogar. Por la oscuridad de la noche, no pudieron percibir el rostro. Solamente, podían asumir lo que le sucedía. Dentro de sus fantasías, Terry pensaba que Albert iba a representar un rival; un rival de peso.
XXX
A la mañana siguiente, las tres señoritas se sentaban a desayunar en un restaurante cercano al hotel. Discutían lo sucedido la tarde anterior.
¡Qué vergüenza!
Pero no importa. Si no hubiera sido por eso, no tendríamos una invitación a cenar. – Dijo una muy emocionada Patty. – Hasta Candy saldrá con Albert. – El gesto travieso fue observado por las otras dos.
Deja de molestarme. No creo que tenga intenciones amorosas conmigo.
¿Me vas a decir que no te intriga las razones de la invitación?
Sí me intriga, pero no creo que sea para proponerme una relación sentimental. Fui novia de su hermano, ¿recuerdas?
¿A caso eso es un impedimento? ¡No! ¡Claro que no! Al contario, por lo menos sabrás que le caes bien a tus suegros… jajajajaja…
¡Qué cosas se te ocurren! Eso no puede ser así.
Amigas… - Annie interrumpió. - ¿Seguras de salir con esos chicos que conocimos ayer?
¿Los del barco taxi?
Sí; ellos.
¿De qué hablan? – Candy preguntó.
¡Ah! No te contamos ayer. Esos chicos nos invitaron a salir. ¡Estoy emocionadísima! Mi chico es tan, pero tan guapo que no sé cómo me voy a controlar. ¡Vaya! Ese me alborota las hormonas.
¡Annie! – Exclamaron las dos chicas.
Es cierto, está como quiere. Pelo castaño, ojos cafecitos con leche, piel para acariciar… ¡Wow!
¿Te estás enamorando?
No, lo estoy deseando.
¡Annie!
No te lo voy a negar. Me fascina. Anoche, cuando nos hablaba, podía sentir su voz resonar en mi cabeza. ¡Wow! Además, Patty, no me digas que no te gustó el de lentes. A leguas se ve que te gusta.
Pues… pues… sí. – Afirmó. – Sí. Me gusta. Es divino.
¿Van a salir esta noche? – Preguntó Candy.
Sí. Tú te irás con Albert y nosotras nos iremos con Stear, Archie y… ¿Cómo se llamaba el otro?
¡Momento! - Saca la tarjeta de su bolso y la lee. – Se llama Terrence Grandchester.
¡Sí! Terry… así lo llamaban. Él también está como quiere…
Siguieron hablando de la citas de esa noche. ¿Cómo se vestirán? ¿Maquillaje natural o dramático? ¿Tacones o plataformas? ¿Vestido o pantalón? Tantas decisiones, tan poco tiempo.
Terry pasó su día pensando en cómo iba a seguir a Albert. Pensaba y pensaba. Llegó a una conclusión. Decidió salir con sus amigos y con las otras dos chicas. Creía poder sacarle más información a ellas. Antes de ir por las mujeres, les plantearía una salida el sábado para los 6. Podrían ir a un campo a las afueras de la ciudad. Sí, esa fue la mejor idea que pudo haber tenido. Ahora, se aseguraría la asistencia de la rubia al coaccionar de alguna manear a sus amigas.
Llegó la noche. Las tres estaban listas. Annie y Patty se dirigieron al lugar indicado. Los encontraron a los tres sentados platicando de cualquier cosa. Se sentaron. Comenzó el juego de averiguar lo más posible.
Candy y Albert llegaron a sentarse a un lindo restaurante. Al principio, hablaron de cosas sin trasenciencia. Poco a poco, Albert comenzó a hablar del tema. Le hacía preguntas sobre el rompimiento con Anthony. Candy soportó hasta donde pudo y luego le soltó un paro.
Mira, Albert. Eres el hermano de Anthony y te quiero mucho. Pero eso no quiere decir que te tenga que dar explicaciones de nada.
No te molestes por favor, Candy. – Le pidió. – No es eso. Lo que pasa…
Dilo de una vez. Se me está acabando la paciencia.
Mira, Candy. Es muy difícil el tema del que quiero hablar.
No te entiendo. ¿Qué puede ser tan difícil?
Es que… yo estoy…
¡Enamorado! ¿Es eso?
Sí. Eso es.
¿No será de mí? – Preguntó con un poco de miedo.
¡Que vergüenza contigo! Mejor dejemos esto.
Ah, no. Eso sí que no. Ahora, habla.
Está bien. – Se sonrojó. – No es de ti de quien estoy enamorado. Más bien estoy enamorado de una mujer maravillosa.
¿Cómo?
¡No! No es que tu no seas maravillosa. Lo eres. Simplemente, no eres de quien hablo.
Continúa. – Le pidió más calmada. ¿Qué hubiera pasado si la respuesta hubiera sido afirmativa? No quiso ni pensarlo.
Bien… es la novia de un compañero de clase. Pero él no se la merece. He visto cómo aborda las mujeres. Por lo que he visto, logra hacer que ellas hagan muchas cosas. No quiero saber hasta dónde ha llegado. Es asunto es que ella me trae loco y el novio que se carga no creo que la quiera en serio. Anoche, cuando iba pasando por su casa, lo escuché hablando con sus amigos. Parece que encontró a otra mujer y se está obsesionando con ella.
¡Qué mal! Es una situación algo… algo…
¿Difícil?
Sí.
Sigo sin entender por qué estoy aquí.
Te quiero hacer unas preguntas muy privadas; muy delicadas.
OK. Hazlas. Veré qué puedo contestarte.
Eh… - Respiró profundamente. – Quiero saber qué fue lo que pasó para que tú dijeras: "…hasta aquí…"
Vas al grano…
Lo siento… no respondas si no quieres.
Te responderé porque veo que estás muy afectado. Espero que esto quede entre tú y yo.
Por supuesto…
Primero, Anthony no es un depravado. Por lo que yo sé, solo me fue infiel dos veces. Puede que más, pero no pienso en ello porque no me consta. La primera vez, lo vi besándose con una compañera de clase. Esa vez, me juró no volver a hacerlo. Le costó mucho una segunda oportunidad y, en esa ocasión, le dije que la próxima vez terminaría la relación. Nunca lo vi, a pesar de algunos comentarios de algunas de las compañeras. Como te dije. No me consta y, por eso, lo tomo como si nada pasó. No sé cuánto te haya contado Anthony y no sabes mi lado de la historia.
Candy le contaba a Albert lo sucedido desde su punto de vista. Eran muy diferentes las versiones dependiendo de quien la contaba. Finalmente, le aconsejó mantener su distancia, pero con una amistad cercana. Era muy fácil que le saliera el tiro por la culata. Si le contaba a la mujer, ella podía una de dos opciones: tomarlo bien y aceptarlo o muy mal y mandarlo a la porra por metido y, según ella, mentiroso y retirarle su amistad.
Las amigas y los chicos pasaron una noche espléndida. Entre los tres, muy sutilmente, se informaron sobre los datos y costumbres de las chicas. Antes de salir del restaurante al que habían ido a disfrutar de una deliciosa cena de pasta, queso y vino, las invitaron a ir a un día de campo. La condición era llevar también a esa rubia amiga que no había venido en esta vez.
En el próximo capítulo: ¡Uy! Ya es la una de la mañana. Tengo que llamar a mi novia. Ellas son tan diferentes. ? Si aceptó la invitación de Albert, ¿por qué no aceptarme una a mí?
Hola a mis linds lectors.
¿Cómo estuvo su semana? La mía estuvo llena de actividades entre el trabajo y mis estudios.
Tengo muy poquito tiempo y por eso solo agradezco muchísimo por dejar sus comentarios a: ladyrose23, oligrandchester, lucero, Sandra, Karina Grandchester, Noemi Cullen, mrjessk y a Usagi13chiba.
También agradezco a: epag18, ladyrose23 y Rianne Black por ponerlas entre sus favoritas o en sus alertas.
Antes de que se me olvide: Bienvenidas a todas las nuevas lectoras.
Mil gracias a tods ls lectors silencioss de esta historia. Espero que algún día dejen su autógrafo por estos rumbos.
Les mando un gran abrazo.
TC GAN
