En el capítulo anterior, Archie metió la pata, se equivocó, se portó como todo un patán… Sus amigos se lo indicaron.
XXX
¡Qué vergüenza!
Capítulo 10
XXX
Annie se quedó dormida después de haber llorado durante un gran rato. Candy y Patty se fueron al baño a platicar.
¡Qué tipo ese Archie! ¿Qué le pasa?
Le pasa que pensó que podía hacerlo.
¿Quién le dijo que era posible?
Pues…
¿Candy?
Pues… sí… mira, Patty, ustedes aceptaron cambiar los planes que teníamos por un día de campo con ellos. Seguramente, eso le pasó por la cabeza. Como lo hicimos una vez, lo haríamos otra vez.
Puede ser, pero sigo pensando que es un imbécil.
Y lo es… a saber con qué tipos de mujeres está acostumbrado a tratar. Además, el ya tiene unos 28 años. Esa es una diferencia considerable.
Eso sí, pero no le quita lo imbécil.
Estoy de acuerdo. – Hubo unos segundos de silencio y reflexión.
Mañana no saldré con Stear otra vez. Me niego a salir con él ahora.
¡Te invitó a salir con él mañana!
Sí. Él se portó como un caballero… ¡divino!
¿Qué hicieron cuando nos separamos?
Caminamos por un sedero precioso. Nos sentamos sobre una banca y platicamos de muchas cosas. Me siento tan cómoda con él. Hasta la diferencia de edad se me olvidó.
Patty le contó con pelos y señales a Candy lo sucedido. Su amiga la escuchaba emocionada. La rubia le aconsejó que saliera con Stear si era tan agradable. Al cuestionar el consejo, Candy respondió no haberla visto tan emocionada con ninguno de los chicos del colegio ni de los otros ambientes que frecuentaban. Esa ilusión en sus ojos, en su voz no la había visto nunca en la expresión de la damita ya enamorada de Stear.
Luego fue el turno de Patty de escuchar lo que su amiga le contaba. Terry se portó muy bien con ella. Le contó sobre la caricia y la reacción del compañero de viaje. Después de haberse separado, la llevó por el otro sendero. Llegaron a un abierto en el bosque. Había una fuente y se sentaron frente a frente sobre un par de banquitas de madera. Le contó sobe la amena plática. Lo que no le contó fue cómo ella se fue dejando llevar por el momento. Primero, la forma en la que se hablaban. La dulzura en la voz masculina la envolvía. Sobre todo, después de haberlo escuchado recitando alguno que otro poema. Comenzó sentado frente a ella. En un momento, se levantó de donde estaba y lo hacía dando vueltas por el lugar para terminar detrás de ella susurrándole los últimos versos. Fue en ese momento, cuando cerró los ojos, respiró profundamente y sus sentidos se llenaron de él. ¡Dios! ¡Qué daría por un beso ahorita! Esos labios tocando los míos. Desde que se vieron esa mañana tenía ganas de probarlos… de sentirlos… de sentirlo… Por lo demás, la tarde estuvo muy tranquila y amena. Como todo un señor serio, la llevó hasta su hotel.
Algo que ella no podía saber es que él también quiso besarla en ese momento. Por eso, se había colocado detrás de ella. De lo contrario, la hubiera besado y, lo más probable, según él, la habría asustado. En cambio, decidió invitarla a pasar el domingo con él. Esta vez, darían un paseo por las cercanías de la ciudad.
POV TERRY
Espero le guste ir a la boda de mi amigo. Tengo que ir, pero no quiero que se vaya a París sin vernos. Esta será la última oportunidad antes de que se vaya. Tengo que aprovecharla lo más posible. Tengo que dejarla con ganas de más. Esa boda es excelente. No conozco a mucha gente y podremos gozarla bien juntos. Veremos cómo actúa y me aviento. ¡Me aviento! ¿A caso tengo 15 años? Me hace sentirme un adolescente. Su juventud me fascinó. Más es su ingenuidad y confianza. ¡Ay! ¿Qué es eso? Mi teléfono… dónde está mi teléfono… ¿Será Candy? ¡Espero que no me cancele!
¡Haló!
Hola, mi amor.
Eh…
Mi amor… ¿estás ahí?
Eh… Sí… sí estoy aquí, Elisa. ¿Por qué me llamas? ¿Pasó algo?
Es sábado, mi amor. Como no me llamabas, decidí llamarte. No puedo estar mucho tiempo sin escuchar tu voz. Me haces mucha falta.
Eh… también… a mí…
¿Te pasa algo?
¡No! Para nada. Solo me sorprendí. Pensé que… pensé que había perdido mi teléfono y me sorprendió escucharlo.
Ah… bien…
Eh… Este… La vez pasada me dijiste que me tenías una noticia. ¿Me la puedes decir ahora?
¡Sí! Ahora sí te la puedo decir.
¿De qué se trata?
¡Gané mi último examen! Tú sabes, el que me faltaba. Me graduaré dentro de poco. ¡Estoy emocionadísima!
¡Felicidades!
Pero ahora tengo una noticia que es muy buena para mí, pero puede que cambie las cosas.
¿De qué se trata?
Me aceptaron en un programa de especialización.
¡Eso es fabuloso!
Lo es… - Dijo en un murmullo.
¿Qué pasa? Eso es excelente para ti. Debes aprovechar esta oportunidad.
Sí, pero…
Nada de peros…
Si tomo esta especialización, tendríamos que atrasar nuestros planes porque no es en Chicago.
¿Cómo dices?
La especialización es en Londres.
¿Eso qué quiere decir?
Quiere decir que cuando tú vuelvas, yo me voy. Solo estaremos juntos poco tiempo. A menos…
¡A menos…! ¡A menos…!
A menos que nos casemos cuando vuelvas y… te vayas conmigo a Londres.
Uh…
O puedes quedarte en Chicago y…
¡Oye! Si nos casáramos ahora, tendrías que quedarte en Chicago. Yo no estoy dispuesto a que mi esposa se vaya lejos.
¡Tú estás en Venecia, mi amor! Esto ha resultado bien. Podemos hacerlo.
Esto es diferente. No estamos casados todavía.
Entonces atrasamos la boda un año y listo.
¿Y listo…? ¿Y listo…? - Terry pensó en que esta era una excelente oportunidad para dejar la relación. Haber pasado la tarde con Candy lo hizo reflexionar. – Mira, Eliza. Yo quiero una esposa a mi lado. ¿Cómo crees que nos vamos a casar así? No nos separaremos todo el primer año de casados.
Tú estarás muy ocupado con tu trabajo en el hospital y yo lo estaré estudiando. Podemos viajar los fines de semana y feriados.
¡No! Me rehúso a ello. Londres y Chicago no están tan cerca como para poder estar haciendo eso. Además, costaría muchísimo dinero.
Bueno… - Habló con un hilo de voz. – Está bien. Les escribiré para agradecerles la oportunidad y declinar.
¡Qué! ¡Te has vuelto loca! Has trabajado por esa oportunidad toda tu carrera.
Sí, pero si tengo que escoger entre la carrera y tú… te prefiero a ti.
Terry no supo que contestar. Su novia siempre fue una excelente mujer. Ella no se merecía lo que le estaba haciendo solo por haberse encontrado con una mujer que le quitaba, no el sueño, pero sí el pensamiento. Pero sabía que si quería algo con Candy, tampoco podría ocultarle la existencia de Eliza. La decisión venidera era muy difícil. Le gustaría esperar a ver cómo le va con la rubia el domingo, pero la oportunidad de dejar la relación con su novia era en este instante, no mañana. De pronto, se le ocurrió que podía dejar a Eliza sin una decisión tomada hasta la noche siguiente sin ser justo para ella. Llegó a una encrucijada en la que se jugaría el todo por el todo. En menos de lo que canta un gallo, evaluó la situación. Con Eliza llevaba un buen tiempo de relación estable. Eran amigos, confidentes y amantes. Sin embargo, en muchas ocasiones, la rutina llegaba a invadirlos.
Eliza, seamos sinceros. Lo nuestro no está bien.
¿Cómo me dices eso? No tengo ni una semana de haber vuelto de Venecia. Estuvimos bien. Como al principio. – Comenzaba a llorar. Él la escuchaba desde el otro lado de la línea.
Tú lo has dicho.
XXXX
En el próximo capítulo, llega la salida del domingo. Las tres parejas comenzarán otra aventura.
XXXX
Hola a tods.
Gracias por continuar leyendo.
Esta semana no tengo mucho tiempo, pero no los dejaré sin el capítulo. Es importante para mí.
Les mando un gran saludo y un abrazote.
TC GAN
XXXX
