Hola mis amigs:
El martes pasado tuve problemas con el sitio. No desplegaba la edición de cambio.
Por eso, no me salieron las cosas como yo quería.
En ofrecimiento de paz, les dejo este capítulo hoy.
Gracias,
TC GAN
En el capítulo anterior, Terry y Eliza terminaron su relación. Eliza nunca sospechó de otra mujer, pero para Terry, era más que claro que él se sentía extremadamente atraído a Candy. Ella, por su lado, también afronta su inclinación al caballero de pelo castaño.
¡Qué vergüenza!
Capítulo 11
La plática siguió adelante. Eliza no podía creer que Terry le estuviera cortando por teléfono. ¿Por qué no lo hizo cuando estaba en Venecia? Sentía muy triste. Sin embargo, estaba conciente de la realidad. Antes de Terry irse a estudiar al viejo continente, tuvieron una pelea muy fuerte por eso. En ese entonces, era ella quien no quería la ausencia de su novio. Obviamente, el castaño insistió en tomar la oportunidad. Entonces, ¿por qué él no lo aceptaba esto ahora? Los papeles cambiaron. Se dio cuenta de su error. Ella finalmente lo aceptó. Él no lo iba a hacer por cualquier razón. Concluyeron su relación de varios años en una llamada de quince minutos o menos. Eliza decidió irse a estudiar y continuar con su vida. Sabía que no sería fácil. Por lo menos, no volvería a ver a Terry. Ella ya no estará en Chicago cuando él regrese.
Él se sentía muy mal por haber llegado a este punto con su, ahora, exnovia. También se sentía muy bien porque mañana tendrá una nueva oportunidad con Candy y todo lo que hará será sin cargos de conciencia. Antes de dormir, todavía se sentía atormentado por lo ocurrido con la rubia. Se recostó sobre su cama, cerró los ojos y pudo ver el rostro pecoso acercándose al de él. Ese beso tan dulce. ¡Increíble! ¿Cómo se atrevió a hacerlo? La respuesta la encontró durante el viaje de ida: su caricia suave e inesperada. El envalentonamiento de ella lo envalentonó a él. Todavía sentía los labios de ella jugando sobre los de él. En este ósculo ella le demostró su inocencia y su atracción al mismo tiempo. Tuvo que recordarse a sí mismo la corta edad y poca experiencia de su contrincante.
La tenía retenida por la cintura con su brazo derecho y su palma de la mano se encontraba en la nuca femenina. Nunca se había sentido tan estremecido por la caricia de una mujer como la de ella. La mejilla le hervía. Parecía como si hubiera dejado marcada la palma pequeña sin dejar una muestra visual de ello. Al separarse de ella, abrió sus ojos únicamente para darse cuenta de los ojos verdes y llenos de deseo. ¿Habrá atisbado una migaja de amor en esa mirada? Por otro lado, recuerda la ira al enterarse de su viaje a París. ¿Quién era ese Tom? ¿Qué relación tuvo con ella? ¿Qué buscará ahora? Encontrar respuestas a estas preguntas lo inquietó. Pensó que en ese beso ella le regaló su vida, su amor. Ella le pertenecía desde esta tarde.
Pensar en ella de esta forma, lo asustó. Nunca se había creído posesivo con sus parejas. ¿Por qué con ella sí? Se acababan de conocer. Él no le había planteado comenzar una relación. Menos, ella la había aceptado. Faltaba poco para regresar a Chicago. Allá la buscará. Para mientras, controlará esos impulsos posesivos por un lado. Primero, para poder concentrarse en sus estudios y, segundo, para que ella pueda recolectar recuerdos agradables. En Chicago, la pretenderá. Eso sí, no dejará que ella se olvide de él. El próximo paseo es importante. A eso le agregará las llamadas todas las noches. ¿Qué pasa si no la encuentra? Ella seguramente saldrá algunas noches. Se le ocurrió establecer un horario. Tampoco le gustó la idea. ¿Qué hará? Tendrá que controlarse; de eso no tiene la menor duda.
A la mañana siguiente, las chicas se despertaron al escuchar un toque a su puerta. Annie, quien se había levantado antes que las otras, abrió la puerta. Se sorprendió muchísimo al ver al conserje del hotel frente a ella con un gran arreglo de flores.
- ¿La señorita Annie Britter?
- Sí. – Dijo con cautela. – Soy yo.
- Estas son para usted.
- Gracias.
Después de haberse ido el empleado, ella tomó la tarjeta que venía con ellas. Se sorprendió muchísimo al ver la tarjeta de presentación de Archie. Del otro lado, de dedicatoria era una disculpa por su descortesía del día anterior. No había terminado de leerla cuando sus amigas se despertaron. Se emocionaron. Esas tres mujeres armaron un relajo. Otro toque a la puerta, las detuvo.
- ¿Las señoritas White, Britter y O´Brian?
- Sí.
- Les traemos su desayuno.
- Un momento; debe ser una equivocación. Nosotras no pedimos desayuno. – Candy recibió la tarjeta que el conserje le entregaba. La abrió y exclamó. - ¡Chicas! Nos están invitando el desayuno. Los chicos nos esperan dentro de dos horas en el lobby. Nos tenemos que apurar.
- Primero, disfrutemos de esta deliciosa comida.
Entró la carretilla con los alimentos. Se sentaron a comerla entre carcajadas. Patty les contó cómo había pasado la tarde con Stear. Nunca se imaginaron que su amiga se atrevería a aceptar los avances de un desconocido. No solo se volverían a ver, sino que se le salió contarles sobre los besos y las caricias que compartieron. Omitió el detalle más importante para ella. Haber terminado recostada sobre la mesa con Stear sobre ella besándola con mucha pasión era un recuerdo para ella sola. Terminó el desayuno y la plática. Se arreglaron lo más lindas posibles.
- Annie, por favor, perdóname. Fui un inconciente.
- Gracias por tus flores
Esa fue la única disculpa que se escuchó antes de los saludos.
Todos salieron del hotel muy felices. Pasaron una mañana muy agradable y almorzaron juntos. Justamente, después de almuerzo, Terry invitó a la rubia a visitar un lugar no muy lejos de donde estaban. Fue así como logró separar una vez más a la dama de su interés de sus amigas. En el trayecto, Terry pensaba en muchas cosas. Estaba envuelto en sus pensamientos cuando volvió a sentir la mano femenina acariciar la suya. Llegó el momento. La luz verde estaba encendida. Los planes cambiaron. La llevó a su apartamento.
- Pasa, Candy
- ¿Aquí vives?
- Sí.
- ¿Vives con Stear y Archie?
- No, no lo hago. Ellos viven en dos de otro lado del pasillo.
- ¿Quieres algo de tomar?
- Estoy bien. Acabamos de comer.
Él le tomó la mano. La llevó a un balconcito pequeño. Solo cabía ella y él detrás. La vista era agradable. Se podía ver alguno que otro techo de las vecindades. Ella estaba extasiada. ¿Quién se iba a imaginar que estaría en Venecia a la par de un extraño no tan extraño? Como a eso de las cuatro y media de la tarde. Sintió los brazos de él rodear su cintura. Escuchó los piropos más dulces que había escuchado jamás. A pesar de la dulzura de los elogios, su tono de voz – tan sensual y magnetizante – le derritió desde los huesos hasta la piel de sus piernas y le excitó un poco más arriba. Sin poder controlarlo, ella se dio vuelta como pudo. Tomó aire y lo besó.
Ni se dieron cuenta en qué momento entraron a la sala. Ahí, la recostó sobre el sofá mientras la acariciaba por todos los lugares que ella le permitió. Todo lo que se podía escuchar eran las respiraciones pesadas entre los besos, los cuales a estas alturas ya no eran de una adolescente, sino de una mujer. Una mujer deseada y deseosa.
A eso de las 8 de la noche, pararon de besarse y de acariciarse. Ella no sabía cómo, pero se dio cuenta de lo enamorada que estaba del hombre que la acurrucaba entre sus brazos.
POV Candy
¿Qué es lo que estoy viendo? ¡Qué imaginación la mía! Puedo verme estaba tomando un delicioso baño después de un día de atender mi hogar cuando entró un hombre guapísimo de pelo castaño. Se sorprendió porque al estar desnuda en esa agua, en vez de taparse detrás de la espuma, subió el peco para tentar a ese hombre. Estoy temblando. Él ya me tiene en sus brazos. ¡Qué delicioso!
Pasaron los minutos; llegó la noche.
- Me encantaría que te quedaras aquí.
- Este… no lo sé…
- Te juro que será agradable.
En el próximo capítulo, la noche de Candy y Terry está comenzando. Candy se enfrenta a una decisión importante que, iinclusive, puede cambiar el rumbo de su vida.
Gracias por leer el capítulo.
ascella star: me fascinan tus ideas. De repente puedo adaptar alguna de ellas a algún capítulo. Por supuesto, con tu permiso.
Mischell L.A.G.: Me alegra te haya gustado.
Anelis Granchester: cuando use alguna, te dedicaré el capítulo porque no sé como pedirte permiso antes de usarla.
oligranchester: a veces los hombres pueden ser un poco insensibles ¿verdad? Cualquier parecido con la verdad es pura coincidenia... jajajaja... El anillito... ya veremos qué pasa.
carmen: ya va llegando el ratón al queso...
Usagi13chiba: a Archie se le pasó la mano... sí... Es cierto, Candy es algo joven, pero el amor es el amor y no conoce edad (ya me balconée. Me salió lo romántica) jajajaja...
ladyrose23: gracias por tu comentario. Me alegra que te guste.
Terry780716: ya comienza la picazón...
Anelis Granchester: perdona por el problemita. Aquí te dejo mi disculpa en este capítulo.
Silvia R.S.: Lo compuse el martes lo mejor que pude. De todos modos, dejé este capítulo en forma de disculpa. A veces, estas maquinitas y aparatitos dan dolor de cabeza. Espero te parezca. Gracias por leer la historia.
flor: la cortó... la cortó...
Kathya Grandchester: sí lo sé. Cuando esté de vacaciones, los haré más largos y tengo la esperanza de poder subir más seguido.
raquel: es un gusto escuchar de ti. La idea era insinuar el tipo de relación para dar pie a lo que viene. Gracias por darme tu opninión. Espero seguir leyéndote.
Gracias a lucero de mar y Kathya Grandchester por haber agregado mi historia a sus favoritos y/o agregarla en sus alertas.
Les aseguro que haré los capítulos más largos al terminar todas las tareas que tengo que hacer para mi trabajo.
Doy clases y estamos en las últimas semanas. Son de mucha presión para mis alumnos y buscan mi ayuda.
No me puedo negar. Cuando empiece mis vacaciones navideñas, tendré más tiempo.
Les agradezco que lean mi historia y me dejen sus comentarios y reviews.
Hasta la próxima :)
TC GAN
