Hola lectors:

sigo aquí en el frío y mis vacaciones. Han sido excelentes y me han caído muy bien.

No quise dejaras sin el capítulo de la semana. Aquí va... :)

TC GAN


En el capítulo anterior, averiguamos algunas partes de esa noche...


¡Qué vergüenza!

Capítulo 14


Candy caminaba por las calles de París con gran emoción. No solo porque al fin estaba en la Ciudad de las Luces, su ilusión de toda la vida, pero también estaba andando y recorriendo las calles de Terry. Él logró su cometido sin realmente saberlo. Cada rincón, le recordaba a ese hombre que conoció en Venecia. Al lado de ella estaba Tom en todo momento. Le demostraba interés por ella con sus atenciones. Algunas de ellas eran la dulzura en el tono de su voz, la llevaba por los lugares a donde ella quería ir y la miraba con ojos ilusionados. Era una lástima que ya no tendría una oportunidad con ella desde que todo era Terry, Terry y Terry.

Llegaron al Arco del Triunfo como primera estación. Llegaron a la rotnoda. Mientras le daba la vuelta en sentido de las agujas del rejoj, recordaba las palabras de su neurólogo diciéndole cómo lo había hecho él. Luego, las imágenes de su rostro cuando le daba esos besitos cortos y deliciosos inundaban su mente. Cuando despertó, estaba caminando por los Campos Elíseos. Terry los había caminado por el lado derecho hacia la Plaza la Concordia. Comenzó a sentir calor, sus mejillas se ruborizaron. El trozo de memoria la abochornó en seguida de haberla identificado en su mente.

No sabía cómo, pero Terry con gran arte y amor la transportó a una dimensión diferente. Una que había soñado con Anthony y nunca se dio; o se dió, pero no con ella sino con otras. Las manos expertas la acariciaban por la espalda, desde la nuca hasta su espalda baja ya rozando su secretos. También pasaban por los costados hasta las caderas llegando a las piermas. A esas alturas, no quería tocarla en partes más delicadas por miedo a hacerla huir. Candy percibía el deseo atravesar de un cuerpo a otro y logró trasladarlo como si fuera por ósmosis. Los procesos químicos en ella comenzaron a reaccionar. Su respiración se aceleraba, sus brazos buscaban más contacto con la piel. Relajó sus músculos y perdía, segundo a segundo, las inhibiciones. El problema es que el castaño también las perdía al darse cuenta del abismo en el que la rubia caía. De un momento a otro, ella le permitió la entrada a algo no necesariamente la gloria, pero casi.

Por las noches, antes de acostarse, volvía a vivir el tiempo con Terry. Compartía su habitación con sus amigas, mas cuando ella cerraba los ojos, miraba nuevamente esos iris color gris. ¿Cómo era posible que hubiera un hombre tan guapo, misterioso y, por si fuera poco, interesado en ella? Algo muy dentro de Candy, le hizo darse cuenta del interés genuino por parte del caballero. Y era muy de vez en cuando cuando la inseguridad llamaba a la puerta de su mente y su corazón no le permitía convencerse de ello. Estaba segura. Tan segura como que lo tenía en sus brazos y ella en los de él. Nunca se imaginó las formas tan innovadoras en las que iba a actuar. A punto de dormirse, entre la conciencia y la inconsciencia, encontraba a imágenes distintas a las vividas con Anthony. Estas eran plenas, agradables, deseables, placenteras... inolvidables. Sentía como Terry acariciaba uno de sus senos. Los movimientos circulares la hacían desfallecer. Tantas sensaciones en un mismo momento casi la hacían perder la conciencia o, mejor aún, la cordura. Un gemido emanó desde su garganta. El sonido salió de la boca directo a los oídos de de ese hombre.

La mecha ya estaba encendida. Lo habían hecho desde hacía unos 30 minutos. La camisa se fue desabrochando sola; o eso juraba ella por no percatarse de cuándo lo hizo. Todo el pecho, la espalda entera y parte de su abdomen estaba descubierto y a merced de las caricias que ella le hacía. Otro gemido se escuchó, pero con una voz masculina. El switch se encendió por completo, el dimmer ya no funcionó; o sea, la mecha llegó al destino explosivo. La explosión era imparable. No había salida. Tanto la rubia como el castaño se dejaron ir hasta llegar a la purisísima gloria. No hubo vuelta atrás. Así como ella lo desnudó, él también le ayudó. Ambos tuvieron oportunidades de sobra para detenerse, pero cada vez que se tocaban un lugar más íntimo, la llamarada se aumentaba.

Durante la mañana, estuvo muy distraída. Tanto así que Tom la había acorralado a un salón del museo a solas.

¿Qué te pasa, Candy?

¿De qué hablas, Tom?

Hablo de que desde que viniste estás rara.

No te entiendo.

Candy, tengo algo que decirte. - Decidió hacerlo directamente. No tenía nada que perder y mucho que ganar. La voltea para verla directamente a los ojos. - Candy, tú me gustas mucho. Esperé mucho tiempo para esta oportunidad y no pienso desperdiciarla. Cuando me contaste lo que te hizo Anthony, me dieron ganas de ir a buscarlo y darle una paliza por bruto. ¡Cómo es posible que te haya tratado así! ¡Que te haya hecho algo así!

Tom, no...

Perdóname, hice que lo recordaras. Lo siento. No fue mi intención hacerte recordar algo tan feo y triste.

Tom...

Es que... Candy... yo te amo...

La rubia no podía creerlo. Tom se le estaba declarando y ella pensando en lo vivido con Terry. Los 5 días que llevaba en París había paseado con él por todos sus lugares. La ópera de Terry, la Torre Eiffel de Terry... toda la París de Terry. No daba vuelta hacia un rincón sin que fuera de Terry. Pensaba en eso cuando vio a alguien conocido pasando por debajo del marco de la entrada al salón. Una sorpresa muy agradable y muy inoportuna porque no podría tener la oportunidad de declinar la propuesta de Tom. Salió corriendo a abrazarlo. Él la elevó por el aire y le dio varias vueltas. Tom se quedó estupefacto, impresionado. La forma en que ella se aferraba a él con sus brazos rodeando sus hombros y sus piernas, la cintura le indicó una serie de cosas a Tom. Se dio cuenta de todo. La batalla la había perdido antes de empezarla.


En el próximo capítulo, Terry y Candy pasean por SU París.


Gracias a tods por leer la historia. Como siempre, es un gusto estar con ustedes.

Rossy Jimenez: sigue emocionante... por lo menos, eso espero... ¿Qué piensas?

raquel: se está calentando y se calentará más.

carmen: tan bonita la insinuación... la imaginación es fabulosa :)

Usagi13chiba: no es necesariamente que haya mucho para que haya mucha calentura ¿verdad? ¿qué piensas?

Silvia R.S.: perdóname por no haber dejado adelanto. Este si tiene, corto, pero lo tiene... jajajaja...

oligranchester: tan ricas esas seciones de besos... sabrosísimas...

Anleis Granchester: me la estoy pasando alegrísimo. Dentro de poco se me acabarán... buaaa... gracias por tus palabras. Me alegra que te gusta la historia.

flor: aquí te actualicé. Gracias por leer.


Bueno amigs: hasta la próxima...

TC GAN