Amigs: les ruego me perdonen esta tardanza.
Eso de no dormir durante 40 horas no me convino para nada. Pero ni modo, había que hacerlo.
Eso lo pasé tranquila, aunque algo cansada.
Lo peor vino después. Me dio una gripe con fiebre a bordo.
Antibióticos durante una semana, ronquera y... muchas otras cosas desagradables de describir.
(Estoy segura que ustedes me entienden o lo han pasado)
La cama pasó a ser mi mejor amiga y dormir la actividad de turno.
Aquí les dejo este capítulo.
TC GAN
En el capítulo anterior, Candy y Terry pasaron una noche divina. Sentimientos y sensaciones a flor de piel; la privacidad de una habitación en un hotel parisino...
La ciudad de la luz pasó a ser París de Terry y, por último, la preciosísima París de Terry y Candy. La ciudad era, desde ese momento, de ellos y de nadie más.
¡Qué vergüenza!
Capítulo 16
Stear y Archie sorprendieron a Patty y a Annie también. Ese fin de semana prometía ser extraordinario para todos. Ellas decidieron quedarse en su mismo cuarto de hotel. Pero cuando volvieron a su habitación, se dieron cuenta que las cosas de Candy no estaban. Más bien encontraron una nota. Les indicaba que las vería el lunes en el aeropuerto para regresar a América. Los dos caballeros habían esperado en el pasillo.
¡Stear! ¡Stear! – Lo llama Patty.
¿Qué pasa? – Preguntó desde afuera.
Entren.
¿Están seguras? – Preguntó Archie.
Sí. Pasen. – Respondió Annie.
¿Qué sucede? – Stear inquirió mientras Archie cerraba la puerta.
¿Ustedes saben en dónde está Candy?
Eh… pues…
Sí, lo sabemos. – Archie intervino. – Es mejor que lo sepan. Ella se fue con Terry.
Eso lo suponemos. Pero, ¿a dónde?
La llevó al mismo hotel en el que nos hospedamos nosotros.
Ah… ¿Es muy lejos?
No. Más bien, es un poco más céntrico. Es una maravilla. Tenemos la estación de tren a menos de una cuadra. Los buses se paran enfrente. Se puede caminar hacia el río. Hay muchos lugares que visitar. – Stear decía. La idea era convencerlas a irse con ellos. Ya sea que ellas se quedaran en una habitación y ellos en otra o cada pareja por separado.
Lo que Stear trata de decir es que las invitamos a quedarse con nosotros.
¿Con ustedes? – Annie preguntó o exclamó un poco sonrojada.
Sí. – Respondió Archie de forma calmada. – Tú sabes… podremos salir juntos y pasarla agradable sin tener que preocuparnos por su seguridad.
¿Es nuestra seguridad la que te preocupa de verdad? – Patty intervino.
Por un lado, sí.
¿Por el otro?
Por el otro, podemos pasar más tiempo con ustedes. Tenemos una suite.
¿Una? ¿Solo una? - Patty volvió a intervenir.
Patty, es una suite. – Stear comenzó a explicar. – Tiene dos habitaciones. Ustedes pueden quedarse en una y nosotros en otra. En la sala medianera, podemos organizar juegos, comer con un poco de privacidad o, simplemente, platicar. Ustedes deciden.
Bueno, Stear… no lo sé.
No te preocupes por esta habitación. Le pueden devolver el dinero a tu amigo, si así lo pedimos.
Está bien. Quiero ir. – Dijo Patty muy segura.
¡Patty!
¿Qué tiene de malo? Estamos de viaje. Somos ya mayores para saber lo que hacemos y ellos nos han demostrado ser respetuosos. Si tienen dos habitaciones, no veo el problema. Además, es mejor que le devuelvan su dinero al pobre de Tom. Anda, Annie. Vive un poco.
Está bien. – Dijo no muy convencida.
Tomaron sus cosas, salieron de ese hotel para instalarse al otro. Al llegar dejaron las cosas en la sala del medio porque inmediatamente salieron a pasear por las calles de París. Ellos habían reservado una mesa en un restaurante en las partes altas de la ciudad. La mesa les brindaba la oportunidad de tener una vista preciosa. Al ser la tarde comienzo de la noche, el celaje los dejaba sin palabras. No supieron a qué hora anocheció. Entre una buena comida y un buen vino y una buena plática, se relajaron. Al terminar, cada hermano le preguntó a cada una el lugar al que les gustaría ir. Ante la diferencia de destinos, Stear se llevó a Patty por su lado y Archie hizo lo mismo con Annie.
La primera pareja se dirigió hacia un costado del río. Había arreglado una pequeña excursión navegando por el río. Sentados en el segundo piso, a la intemperie, disfrutaban del paseo. La temperatura bajó un poco y esto le afectó a la dama. Él tenía la intención de quitarse su saco y colocárselo muy caballerosamente sobre los hombros de ella. Ella no se lo permitió. En vez, tomó valor y se acomodó en el pecho. Con el hombro, le indicó su deseo de ser abrazada.
Así es mejor. Así, ninguno de los dos tendrá frío.
Esas fueron las simples palabras con las que comenzaron los arrumacos. Al llegar de vuelta al hotel, los besos ya eran más demandantes. Entraron a la sala, él tomó las cosas de ella. Las llevó a la habitación de la derecha. Al dejarlas en el suelo, sintió un ataque inesperado repleto de sensualidad. Muy inseguro se sentía él porque no quería obligarla a hacer nada más de lo que ella estuviera lista. Sin embargo, no contó con la arrasadora mirada en los ojos de Patty. Sin pensarlo dos veces, la abrazó… la besó… la acarició… la tocó… la llevó a la cama y… la amó.
Annie y Archie regresaron unas horas más tarde. Se sorprendieron al ver solamente las cosas de la morena en la sala.
Te ayudaré a llevar las cosas a la habitación. Tú dormirás ahí y yo aquí.
¿Hay dos camas?
Sí.
Entonces, te quedas en una y yo en la otra. No es necesario que duermas incómodo.
No quiero incomodarte.
No lo harás. Ya me has demostrado…
…lo que te quiero…
Lo que me quieres…
…lo que te amo…
Lo que… ¿me amas?
Sí…
Se acercó y la besó con dulzura. Entraron a la habitación. Tal como lo habían planteado. Él se acostó en la cama cerca de la ventana y ella en la otra. A eso de las tres de la madrugada, Annie se despertó al escuchar unos sonidos raros. Muy asustada, se levantó de su cama. Se acercó a la de Archie. Lo sacudió un poco para despertarlo.
¿Eh…?
Archie, despierta. Por favor, despierta.
¿Annie? ¿Qué sucede?
Escuché unos ruidos raros afuera de esa puerta.
¿Esa?
Sí.
Tranquila, es la que da al pasillo.
Seguro.
Talvez alguien está saliendo o entrando.
¿Tú crees?
Espera…
Se levantó a ver qué era. Efectivamente, era un huésped que llegó un poco tomado. Al volverse, Annie se había acostado en la cama de él. Casi se colocaba en la de ella cuando vio la mano de ella extendida hacia él, llamándolo.
¿Me vas a dejar solita?
No hay nada qué temer.
Pero y… ¿si lo hay?
¿Eres así de miedosa con tus amigas?
Sí. Generalmente, ellas se turnan para quedarse conmigo.
¿Por qué?
Aunque no lo creas, es la primera vez que viajo sola.
No viajas sola; viajas con tus amigas.
Entiendo que para ti sea una niñería, pero…
No lo veo como una niñería…
Yo lo veo así.
¿Por qué?
Porque ya estoy grande y debería de controlarlo, pero no puedo.
¿Te sentirías mejor si me quedo contigo?
Sí.
Está bien.
Se acostó a la par de ella. Muy bien podría haber jugado o utilizado ese dato a su beneficio, pero si quería que ella confiara en él, mejor será ser un caballero esta noche y ver que sucede en los próximos días. Amanecieron abrazados. Annie despertó descansada. La mejor noche de sueño de todo el viaje.
En el próximo capítulo, las tres amigas se miran. Las tres querían hablar de lo sucedido en esta primera noche juntos.
Gracias a tods por leer.
Oligranchester: muchas desilusiones al no ser una ¿verdad? jajajaja...
Karina Grandchester: a mí también se me olvida. A veces tanto, que me toca leer dos o tres capítulos antes...
Anelis Granchester: suele sucedernos que, cuando volvemos de vacaciones, nos cuesta adaptarnos. Espero hayan sido alegrísimas.
Anónimo: gracias por la oración. Muy buena. La próxima vez, recuerda dejar tu nombre, por favor.
Usagi13chiba: no importa que te pierdas, la cosa es que vuelvas... gracias por volver.
Me tomaré esta oportunidad para desearles felices fiestas.
Espero que el próximo año, venga lleno de bendiciones.
Un abrazo,
TC GAN
