Les dejo otro capítulo, amgs.
TC GAN
En el capítulo anterior, Patty se quedó con Stear. Annie se asustó por un ruido y terminó compartiendo la cama con Archie.
¡Qué vergüenza!
Capítulo 17
Dos días después, las tres chicas se toparon en el comedor del restaurante del hotel. Candy estaba sorprendida de verlas ahí. Les preguntó cómo es que habían llegado. Contaron sobre su breve encuentro con Tom y su propuesta. Por un lado, no querían quedarse y, por el otro, no. Sus parejas arribaron en ese momento y se las llevaron a su suite. Descubrieron que llevaban unas 48 horas en las mismas instalaciones. Cada una por su lado. Después de la cena de aquellas dos parejas, se habían separado para no verse más hasta ese desayuno. Se sentaron a una mesa cerca de una gran ventana que daba a la calle. Durante la comida, las tres platicaron.
¿Te quedaste con Terry, Candy?
Sí. Ha sido un sueño. ¡Maravilloso!
Nos asustaste.
Lo siento, chicas. No quería perder mi oportunidad de estar con él. Pasado mañana, regresaremos y no lo veré en un buen tiempo.
Y… Candy… ¿qué has hecho en estos días? – Preguntó Annie con travesura.
Hemos platicado muchísimo. La diferencia de edades ha hecho que las pláticas sean diferentes. Él es mucho más maduro que…
¿Anthony?
Eh… sí… La verdad, sí. Terry es diferente. Muchas de las cosas ya no son importantes. Mi dijo estar buscando una relación seria y duradera. – En forma de secreto, les reveló. – Además, no sé si se me declaró o no.
¿Te dijo que te ama? – Una muy emocionada Patty preguntó.
Pues… sí… pero no solo es eso.
¿Entonces?
Creo que él quiere que sea yo esa mujer con quien formar una familia.
¡Estás loca! Lo has de haber imaginado.
¡No! ¡Les digo que no! Habló de nuestros nietos o hijos… algo así. Los describió de pelo castaño y rizado; ojos claros; y otro montón de cosas más.
¿No te lo habrá dicho para que te acostaras con él? – Annie estaba muy agresiva hoy.
¡Annie! ¿Qué tienes hoy?
Nada. Solo digo la verdad.
Bueno… - Comenzó a contar Candy. – No lo creo. Terry no es así.
Pero te acostaste con él o… ¿me equivoco?
No. – Bajó la mirada.
¿No, qué? ¿No te acostaste con él o no me equivoco?
No te equivocas.
¡Lo hiciste! – Patty muy sorprendida.
¡Ay, chicas! Sí, lo hice. Me encantó. Me fascinó. ¡Qué increíble! Me he enamorado como una tonta y me he dejado llevar como una idiota. No me arrepiento. No me arrepiento.
¿Te has cuidado?
Eh…
¡Candy, por favor! Di que lo has hecho.
Creo que él lo ha hecho.
¡Qué bien! - Annie dijo.
¿Annie, qué te pasa? Estás muy agresiva hoy. No estabas así hace dos días. – La preocupación de Patty se hizo notoria. – Me preocupas.
¿Te preocupas ahora? Hace dos noches, no lo hiciste.
Ah… - No pudo responder.
¿Qué sucede? ¿De qué me he perdido?
¿Perdido dijiste? - Annie otra vez tomó la palabra. - ¡Vaya que te has perdido de todo! Nos dejaste solas, ¿recuerdas? Te fuiste con Terry a pasarla bien sin importarte nada mas. Luego, Patty hizo lo mismo. Ella se ha quedado con Stear. Llegamos al hotel pasada la media noche. Las cosas de Patty ya no estaban ahí y la puerta de la derecha estaba cerrada. Se podían escuchar las risas afuera. Y no solo risas, Patty.
Llegó el desayuno. Estaban comiendo. Annie tuvo una urgencia natural imposible de evadir. La rubia y su amiga se quedaron hablando sobre la tercera.
¿Qué le estará pasando a Annie?
Está muy agresiva.
¿Qué sabes tú?
No se nada. Ella tiene razón. La he pasado encerrada en esa habitación con Stear hasta esta mañana. Tú no has sido la única que ha disfrutado este fin de semana.
¡Con Stear!
Sí. No lo puedo negar. No aguanto la hora de estar en casa con él. No sé cómo lo tomarán mis padres. Eso me tiene un poco preocupada.
A mí también. Sin embargo, ahora no le estoy poniendo atención. – Una idea vino a la cabeza de Candy. - ¿Será posible…? No… no…
¿Será posible qué? Dilo, Candy. – Patty ya sabía por dónde iba el pensamiento de su amiga.
Ya sabes de qué hablo.
Cuando venga, se lo sacaremos…
Annie volvió con una cara más relajada. Ante los rostros pícaros, decidió preguntar.
¿Qué les pasa?
Annie, ¿qué has hecho con Archie en este tiempo?
Pla… - Comenzó a decir no muy convincentemente. – Platicar. Hemos hablado.
¿Sólo hablado? – El rubor llenó el rostro de la morena. - ¿De verdad?
Está bien… está bien. No hemos llegado muy lejos, pero… sí… ¡Ah! – La expresión de placer inundaba los rostros de las tres.
Annie les contó sobre cómo fue que terminó acostada en la cama de Archie. Ellas se rieron del miedo de Annie. La conocían bien y sabían que era verdad. Se despertaron juntos. Archie la abrazaba; la miraba con ojos dulces y apasionados. Ella se asustó un poco. La mano masculina alcanzó su mejilla. La acarició durante unos minutos hasta relajarla. Poco a poco, fue bajando la mano hacia el cuello; rozó uno de los senos y su respectivo pezón. Bajó más. Llegó al vientre. Las caricias eran en círculos. Lo hizo hasta que ella gimió. Bajó más. Pasó la mano a un lado de la ingle, pero muy cerca. Al llegar al muslo, metió su mano entre las piernas femeninas. Las dirigió a lugares opuestos y puso su mano en medio de ellas. Otra vez, sobre la tela, realizaba círculos con sus dedos sobre cierta parte del cuerpo. Ella gemía con más fuerza al pasar de los segundos. La intensidad se elevaba. Su pasión también. No se quitaban la mirada de encima. De vez en cuando, ella cerraba los ojos. La estimulación la llevó a gritar el nombre de Archie no solo una vez, sino varias.
¿Estás bien, Annie?
Sí… sí… - Casi sin aliento.
¿Segura?
No sé que me pasó, Archie. – Encontró asilo en el pecho del hombre. - ¡Qué vergüenza contigo! No debí… No debí… No sé qué me pasó.
No tiene por qué darte vergüenza, Annie.
¿Cómo que no? Solo me has tocado como nadie lo ha hecho hasta ahora y… y esta reacción… Gritar así tu nombre.
Es normal.
¡No es normal! ¿Cómo puedes decir eso?
Es normal. Te viniste, eso es todo.
¿Me vine? ¿De qué hablas?
Lo que experimentaste es un orgasmo.
¡Orgasmo! ¿Eso es un orgasmo?
Sí. Es eso exactamente. ¿Te gustó? Me pareció que te gustó.
Ese fue el primer encuentro sexual para Annie. Estaba muy lejos de ser esos roces medio inocentes entre ella y un su novio que tuvo hacía tiempo. Si eso era un orgasmo, qué se sentirá sentirlo directamente sobre su piel. En las siguientes horas, descubrió muchas cosas. No solo cosas sobre el sexo y el amor, sobre Archie y sobre ella. De una dulce joven, dentro de las cuatro paredes de la habitación en compañía de Archie con toda esa experiencia, pasó a ser una mujer apasionada, casi salvaje. Mucho fue por la pura curiosidad de una inocente y otro tanto fue por instinto. No fue sino hasta esa misma mañana que, finalmente, supo qué se sentía hacer el amor en toda su extensión de la palabra.
En el próximo capítulo, la conversación entre las mujeres continuará.
Gracias por leer la historia.
Karina Grandchester: no creo que pueda quedarme sin subir otro capítulo dentro de poco.
No más pueda, les subo otro capítulo.
TC GAN
