Otro capítulo para ustedes mis querids lectors.

Es algo M o lemon. La misma advertencia que la vez pasada.

TC GAN


En el capítulo anterior, Annie estaba un poco agresiva con Candy. Sus amigas no saben bien la razón. Se dieron unta que Annie también había dejado de ser una niña al igual que ellas. Cada una disfrutó de su experiencia sexual. Los hombres eran exquisitamente tentadores y ellas resistieron todo menos la tentación.


¡Qué vergüenza!

Capítulo 18


¡Annie! ¿Por qué estás tan agresiva con Candy? ¿Qué sucedió contigo?

Pues… nada… No las entiendo.

Has hablado de forma muy fuerte a Candy. Le preguntas si se protegió, si que se yo…

No quise serlo. Lo siento, Candy.

Oye, Annie… - Candy se da cuenta de algunas cosas. - ¿Tú te protegiste?

Eh… - Annie abrió los ojos muy grandes y Patty también. – No sé. Todo ha sido tan rápido y lento a la vez que no lo sé. ¡No lo sé! – Se echa a llorar.

¡Annie! – Exclamaron sus dos amigas. Ante las lágrimas de su amiga desesperada, se levantaron a abrazarla.

¿Crees que puedes tener consecuencias?

No estoy segura.

Vámonos de aquí. – Sugirió Patty. – Vamos a un lugar más privado.

Las tres se levantaron. Se fueron hacia la habitación de Candy. Esperaban no encontrarlo. Fue así. Ahí, Annie se desahogó. Ellas la escucharon con preocupación. Con mucha prisa, hicieron los mejores cálculos posibles. Después de una hora, las tres se sentían más tranquilas porque, según esas sumas, a Annie no le pasaría nada no deseado.

Llegó el turno de Patty contarles su experiencia con Stear. A pesar de brindar alguno que otro detalle, no les contó algunos otros como el hecho de que la primera vez él la guió a cómo le gustaba a él ser estimulado. Le indicaba cómo le gustaba que lo besara, que lo tocara y, al final, cómo tratarlo después de haber terminado. La segunda vez, Stear le pidió que le dijera cómo le gustaba a ella el acto. Ella no sabía qué decir. Lo pensó durante un tiempito.

No lo sé.

¿No lo sabes? ¿Cómo es eso posible?

Es que… no lo sé.

Bueno. – Respondió el caballero al entender la situación particular. – Podemos experimentar algunas cosas, si tu quieres. Si algo te incomoda, me lo dices y me detengo. ¿Te parece?

Está bien.

Así, comenzaron a probar cosas. Comenzaron con besos deliciosos en el rostro de ella. Los gemidos le indicaban lo que le gustaba o no. Mientras más fuertes, mejor; mientras más agudos, todavía más. Dirigió los exquisitos ósculos por el cuello, pechos, abdomen, piernas, vientre y ese punto especial en las mujeres. La agudeza llegaba a los tímpanos de él y lo provocaba a continuar. Le dio la vuelta para dejarla acostada sobre su estómago. La besó desde la nuca hasta la punta de los pies. Le besó todo lugar. No dejó de explorar ninguna parte. Entre besos y caricias, él averiguó los lugares exactos.

La tercera vez, se le ocurrió una idea en cuanto se percató de que ella cerraba los ojos. Antes de comenzar, le vendó los ojos. Sin decir nada, comenzó a besarla en los lugares particulares. Esta vez, la dama se calentó más rápido que en las ocasiones anteriores. De repente, ella siente una sensación fría sobre cada uno de sus pezones. Inmediatamente, sintió la boca atrayéndolos y chupándolos. Los gemidos fueron en aumento.

Al día siguiente, se enteró de qué había provocado esa sensación. Se sorprendió muchísimo al darse cuenta de lo tanto que le gustó. Se arreglaron. Salieron del hotel en busca de inspiración. Lo encontraron en una tienda de especialidad. Encontraron unos dados para jugar. Uno de ellos tenía en cada lado decía una parte del cuerpo. El otro tiene una acción a realizar. Dos eran rosados y dos celestes. El objetivo era tirarlos y seguir instrucciones. Almorzaron fuera, pero no veían la hora de volver y divertirse con ellos.

Esa tarde fue muy interesante para ambos. A Stear nunca se la había ocurrido algo por el estilo. A Patty, menos. Sin embargo, los dos juntos se les ocurrieron muchas ideas para intensificar su experiencia. Ellos, a comparación de Annie y Archie, estaban los dos concientes de la protección.

No quiero perjudicarte.

Gracias por pensar en ello.

Estaremos juntos, pero esperaré.

Cuando vuelvas a Chicago, ¿cómo lo sabré?

Ya me diste tu número de teléfono. Te llamaré. Además, nos escribiremos por correo electrónico y nos hablaremos por video chat.

Es cierto.

Lo abrazó y comenzó a besarlo tal cual había aprendido. La mecha fue cortísima. Casi no les dio tiempo de jugar a los dados. Claro, la partida de póquer les ayudó deshacerse de varias prendas, para no decir todas. Patty nunca había jugado, pero era una aprendiz muy rápida. Era tenaz y audaz ente las apuestas. Logró reconocer cuando a Stear le iba mal y cuando le iba bien. Eso no la detuvo de ser honesta en sus jugadas. A medio juego, llegó el conserje a dejar los otros accesorios. La noche fue extraordinaria. No la olvidará jamás. Eso fue cierto para los dos. La novedad era para ambos. Hicieron muchas cosas excepto las que incluían dolor o fueran más raras de lo normal.

Las tres se siguieron contando uno que otro de sus secretos en la intimidad. Para mientras, Terry, Archie y Stear estaban en una tienda cercana al hotel. Los tres buscaban regalos para sus respectivas damas. Ellos no se contaron nada. Únicamente, hubo comentarios sobre las nuevas experiencias. Algunas recomendaciones se compartieron y nada más. Cada uno encontró lo buscado. Lo pagaron, lo envolvieron y caminaron hacia el hotel. Encontraron a las tres chicas platicando en el comedor. Había llegado la hora del almuerzo. Todos, sentados a la mesa, platicaron. Juntos, fueron a dar un último paseo. La noche fue cortísima para todos.

Al otro día, las llevaron al aeropuerto. La despedida fue un evento triste. La promesa de verse nuevamente los hizo sentirse mejor. Estaban de acuerdo en la forma de comunicación. El viaje llegó a su fin. Chicago las esperaba. Un nuevo año escolar las esperaba.

Mes y medio después, Patty hablaba con Stear por computadora. Ella estaba más palida que un papel y Stear tenía los ojos abiertos. Era su último fin de semana en Venecia. El miércoles regresa a la ciudad. Se volverían a ver. Estaban muy emocionados sobre ese dato, pero no era la única noticia que los tenía así.


En el siguiente capítulo, el grupo se enfrenta a una noticia inesperada por la pareja más inesperada.


Gracias por leer la historia a tods. Dejen sus comentarios cuando deseen. Los leeré y los responderé. No hay nada que la comunicación no pueda resolver.

ascella star: bienvenida de vuelta. Ahora veremos si se incendia Chicago... jajaja... ;)

carmen: qué bien tenerte de vuelta. Gracias.

Oligranchester: Annie andaba algo insegura sobre su propia experiencia. Por eso, la reacción. Después, se tranquilizaron. La diversión sigue.


Les dejo un saludo navideño.

TC GAN