Hola: ya estamos a las puertas de las celebraciones navideñas.
Espero dejarles otro capítulo antes de las fiestas, pero si no lo puedo hacer,
les deseo paz en sus corazones y bendiciones para ustedes y sus familias.
TC GAN
En el capítulo anterior, Patty les contó a sus amigas sobre su noche de amor. No les dio algunos detalles como la venda en los ojos, el juego de los dados y el juego de póquer. Además, una noticia se avecina y, con ella, cambios en las vidas de Candy y de Terry.
¡Qué vergüenza!
Capítulo 19
Mes y medio después, Patty hablaba con Stear por computadora. Ella estaba más palida que un papel y Stear tenía los ojos abiertos. Era su último fin de semana en Venecia. El miércoles regresa a la ciudad. Se volverían a ver. Estaban muy emocionados sobre ese dato, pero no era la única noticia que los tenía así. La noticia, por un lado era esperada y, por otro no. No pudieron sorprender mucho. Ambos sabían partes contrarias de la historia. Ambos sabían las posibilidades de esta nueva situación. A pesar de todo, también estaban felices por la noticia. Por supuesto, Candy le contó en la más estricta confianza este secreto que Patty, de boca floja, compartía con Stear. Faltaban 48 para el viaje de vuelta de los tres neurólogos.
No sé que hacer, amigos.
¿Qué sucede, Terry?
Me pidieron que me quedara en el hospital.
¿Te ofrecieron un puesto?
Sí.
¡Felicidades! – Le dijo Archie dándole una palmada en el hombro. - ¡Qué bien!
Me siento muy alagado, pero no sé…
Es una excelente oportunidad para ti. No deberías ni pensarlo. – Archie nuevamente intervino.
Aunque estoy de acuerdo con Archie, ¿no hay algo que te espera en Chicago? Más bien… alguien. – Dijo Stear.
Sí... Candy. Ella me espera. Le prometí regresar.
¿Vas a perder esta excelente oportunidad por ella? ¡Estás loco! Muchos darían lo que fuera por estar en tu lugar. Un puesto como este no se lo ofrecen a cualquiera. Si te lo ofrecieron es porque vieron algo en ti. Se dieron cuenta de tu talento.
Es talentoso, pero es talentoso en cualquier ciudad. No importa en dónde esté, lo será. Podrá ejercer su profesión donde quiera.
¿Qué te pasa, Stear? ¿Por qué no lo apoyas? ¿A caso le tienes envidia?
¡No! ¡Por supuesto que no! Solo trato de ver qué le conviene más.
¿Qué le puede convenir más que quedarse?
Obviamente no lo comprendes. Hubo una promesa. Le prometió a Candy volver a Chicago; comenzar una relación seria con ella…
A veces no se puede cumplir con lo prometido. Si Terry le explica, estoy seguro que ella lo apoyará si lo quiere así como dice. Si tanto es la cosa, se dejan libres y ella podrá encontrar a alguien más.
¿Alguien más? ¡No quiero a alguien más con ella! – Gritó Terry finalmente. – Ella es a quien yo quiero.
¿Ya ves? Regresa a Chicago.
Regresa a Chicago, la buscas y le propones que se venga contigo. – Archie solucionó.
Podría… - Murmuraba Terry
Mira, Terry. Ella acaba de salir del colegio. Eso parece ser que se nos olvida a todos. Ellas acaban de cumplir la mayoría de edad. Les toca ir a estudiar. Ellas no están preparadas para esto. Tenemos que ser pacientes. – Archie trataba de verle alguna solución.
Seguían pensando en ello. Archie tenía razón. Ellas a penas comenzarán sus vidas de adultos. Si Terry quería a Candy, le permitiría ver el mundo y conocerlo con todas sus experiencias. Para ser sincero, él preferiría enseñarle sobre el mundo él mismo. ¿Qué hacer? Dejar a Candy estudiar su carrera y él volver a Venecia a tomar el puesto o regresar a Chicago y a Candy o talvez encontrar una solución diferente. Ella podría venirse a Venecia y estudiar aquí. Opciones… opciones. Todo esto pensaba el castaño sin saber qué le deparaba la vida a su regreso a Chicago. Después de pensarlo mucho, habló con quien sería su jefe si tomara el puesto. Con una resolución, regresó a la ciudad del viento con sus amigos.
Durante el vuelo, Stear casi le suelta el secreto. Terry se inquietó por la insistencia de su amigo para volver, pero nunca se le pasó nada más que era el mismo amigo quien extrañaba a Patty.
Archie entró a su apartamento. Estaba cansado. Tomaría un par de semanas de vacaciones y, luego, volvería al trabajo. Pasaron 36 horas de delicioso descanso. Dormir y comer eran sus dos actividades. Lo primero que hizo al recuperarse fue llamar a Annie. La felicidad de la chica se elevó. Pactaron un reencuentro romántico ahí, en su apartamento. Ella llegó a las seis de la tarde. El timbre sonó. Él abrió la puerta. Ella entró. Él cerró la puerta. El abrazo no esperó. Fue largo, profundo, necesitado, esperado, ansiado y excitante. El hombre no quería soltarla. Lo hizo para dirigirla al comedor. La cena estaba servida. Velas, copas, vino y alimentos exquisitos los acompañaron; al igual que una conversación sobre el futuro.
A Annie la aceptaron en la universidad. El doctor prometió apoyarla en todo. Inclusive, si necesitaba estudiar, podría hacerlo en ese apartamento. Con su trabajo, la dejaría tranquila para dedicarse a sus estudios. Ella le agradeció el gesto. Después de comer, se dieron a la tarea de demostrarse el amor que creció entre ellos. Se quedaron juntos hasta que las luces del cielo no se distinguieron en el horizonte.
Stear hizo lo mismo, pero con Patty y en su apartamento. Los dos hermanos viven en el mismo edificio; aunque en diferente piso. Este hermano prefiere la vista al rió. Estaba en los últimos pisos de esa edificación. La decoración era masculina. A diferencia de la conversación de Archie y Annie, la de ellos tuvo un segmento sobre el secreto. Discutieron un poco la situación. Entre la situación de Candy y la de Terry, esperaban que encontraran una solución aceptable. Los dos estaban preocupados por la tercer pareja. Dejaron de un lado la conversación verbal para convertirla en una conversación corporal. El día los sorprendió desnudos.
Terry tomaba el desayuno. No se había atrevido a llamar a Candy. ¿Cómo le daría la noticia de su retorno a Venecia? ¿Cómo le podría decir que la dejaría en Chicago? Había decidido no llevarla con él. No podía quitarle su juventud porque él quería formar una familia con ella. Él estaba listo para hacerlo; ella es muy joven. Al medio día, llegaron los dos a una cafetería céntrica. No se atrevió a invitarla a su apartamento. Mejor será hablar donde no pueda tocarla. Si lo hacía, se olvidaría de la realidad y se la llevaría con él hasta el fin del mundo.
¡Candy! ¡Me encanta verte!
A mí también. – Dándose un abrazo.
Siéntate.
Gracias.
¿Quieres algo de tomar?
Sí. Quiero un refresco de cola.
Mesero. – Llamó. – Tráigale una cola a la señorita, por favor.
Con gusto. – Respondió y se fue.
Terry, me has hecho mucha falta.
Lo mismo digo. – Se inclinó a besarla en los labios. – Tengo algo que decirte.
¿Qué será? Dímelo. – Con curiosidad y con miedo. Ella tenía una noticia que darle.
Candy… ¡Uf! ¡Qué difícil! Este… Mira, Candy…
¿Qué pasa? Me pones nerviosa.
Sí. Mejor lo diré directo. Me ofrecieron un puesto en el hospital de Venecia. Es una excelente oportunidad. Me toca regresar allá.
¿Te quedarás mucho tiempo?
Sí. Es un puesto fijo. Por lo menos, tres años.
¡Tres años!
Gracias por leer.
ascella star: ¿qué es un bodorrio? No estoy familiarizada con esta palabra.
Karina Grandchester: gracias por tus buenos deseos.
ROSEEWXW: cualquier cosa puede pasar, a pesar de la precaución. Tienes razón.
Oligranchester: gracias por tus buenos deseos.
Noemi Cullen: un gusto saludarte nuevamente, gracias por tus buenos deseos.
carmen: las amigas son las amigas... jajajaja...
lucero: aquí te publico otro capítulo.
Ysledsra granchester: bienvenida y gracias por leer. Y gracias por agregarla a tus favoritas.
Mar79: gracias por leerla.
Buenos días mis amiga del fanfiction.
Nos vemos a la próxima.
TC GAN
