Esta semana me ha ido bien con la inspiración y con el tiempo.
No siempre se dan juntos.
Gracias por su apoyo.
TC GAN
En el capítulo anterior, Patty estaba con sus sentimientos encontrados con respecto a su amiga. Por un lado, si se quedaba, vivirían juntas e irían a estudiar. Por el otro, quería que fuera feliz con lo que ella decidiera hacer. Stear trató de consolarla como pudo. Una noche, se iban a juntar todos a cenar y la rubia no llegó. Se preocuparon. Patty y Annie trataron de hablar con ella y solo encontró una negativa por parte de sus padres. Por primera vez, ellos interfirieron en la vida de su hija. Ante esto, Terry tomó una decisión.
¡Qué vergüenza!
Capítulo 24
He tomado una decisión. – Dijo Terry.
Los padres de Candy la habían interceptado antes de salir. No le creyeron su versión de sus actividades. ¿Verse con sus amigas? ¡No! No otra vez. Habían salido la noche anterior y habían viajado juntas durante el verano. La explicación de la rubia no fue lo suficientemente convincente para los padres. Ellos estaban seguros de que ella se iba a ver con ese hombre. Una de las peleas entre los progenitores demostraba la falta de atención por parte de ellos durante la vida de la joven. Se reclamaban uno al otro muchas cosas después de hacerse la pregunta de qué habían hecho mal. Él nunca estaba. O más bien, estaba pero en algún otro lado; cualquier lado menos su casa ya sea trabajando o en medio de una relación extramarital. En cambio ella, estaba en el gimnasio con su entrenador personal, en alguna cafetería con sus amigas o en alguna recepción o gala. Ninguno había puesto atención a su hija. Candy podía escuchar los gritos desde su habitación. Nunca lo había hecho. Era una gran diferencia a la normalidad de no escuchar nada. No solo estaba triste por no poder ni siquiera avisar de su falta, sino también la reacción de sus padres. Todos esos reclamos la atolondraron al punto de entrar a su baño personal, cerrar la puerta. Lloró durante mucho tiempo hasta que se cansó. Poco a poco, abrió la puerta. Ya no escuchaba nada. Se recostó en su cama y trató de dormir.
Al despertar, ni siquiera recordaba sus sueños. A pesar de todo, había dormido profundamente. Por supuesto, estaba agotada de todo lo suscitado la noche anterior. Le habían quitado su teléfono, le habían quitado su computadora. Hicieron todo lo posible por dejarla incomunicada. Los empleados no podían trasladar ningún mensaje. Pero no contaron con el ingenio de la rubia. Durante su viaje, compró una de esas tabletas. La sacó de debajo de su cama. La encendió. Pudo mandar un mensaje a sus amigas. Les contó parte de lo sucedido. La apagó y la volvió a dejar en su lugar. Les explicó que no iba a poder salir sola por un tiempo. No sabía cuándo iba a bajar la tensión. También les contó que no podía comunicarse seguido. Lo importante es que a la primera oportunidad se escaparía. Ser mayor de edad y tener sus papeles en orden, le daba esa libertad. Comenzó a preparar una pequeña bolsa con algunas cosas que necesitaría. Sus documentos incluidos.
Fueron dos días en los cuales no pudo salir de su habitación. ¡Qué raro! Sus padres tampoco la visitaron! Para mientras, las chicas con sus respectivos y con Terry ideaban la forma de sacarla. Cuando se vieron frustrados, recordaron la conversación y, con ella, la seguridad en las palabras de Terry.
¿Qué dices? – Preguntó Stear.
He tomado una decisión. – Se volteó. – Buenos días.
Buenos días. ¿De qué hablas? – Archie respondió y preguntó.
Amo a Candy. Si la vida de ella, hasta ahora, ha sido diferente, seguirá siendo diferente.
Creo que voy entendiendo. – Dijo Stear ante la mirada confusa de Archie. – Si su niñez y adolescencia ha sido fuera de lo común, piensas en que le darás un giro drástico.
Exactamente. – Los dos sonríen. Archie seguía confundido.
¿De qué hablan?
¡Ay, hermanito! Terry se la va a llevar a Venecia con él. Estoy seguro.
¡Estás loco! ¿Y todo eso de la vida normal?
¡Qué vida normal ni que nada!
Sigo sin entender. – Ante esto, Stear y Terry le explicaron la situación. - ¡Ah! Ahora entiendo.
Ya vez… - Tomó un respiro y vio su reloj. – Es hora de arreglarnos. Las chicas vendrán dentro de una hora.
¡Las chicas!
Sí. Stear, tu teléfono sonó hace como media hora. Eso me despertó. Respondí a tu teléfono porque era Patty. Ella me contó que Candy pudo mandarle un mensaje. Vamos. ¡Rápido!
Bajaré por los maletines. – Dijo Archie. Al ser médicos, siempre tenían mudadas en sus automóviles.
Las chicas llegaron a la hora exacta. Comenzaron a pensar en qué podían hacer. En esos dos días, el lugar de reunión era el apartamento de Terry. Al saber que Candy estaba dispuesta a escapar de cualquier forma, el plan comenzó a ponerse en movimiento. Archie y Stear empezaban a trabajar en un hospital local a la siguiente semana y Terry se tendría que ir una semana después. Ninguno quería que fuera una batalla. Pero si las cosas se complicaban, estaba dispuesto a casi todo. El manejo del tiempo era importante. Lo primero era que Candy tenía que convencer a sus padres de que había cortado su relación con Terry.
Candy a la hora de la cena habló con sus padres. Les pidió permiso para poder llamar a Terry. Les dijo la razón. Le aceptaron la propuesta. Eso sí, ellos estrían presentes.
¡Hola!
Hola, Terry. – Dijo con miedo.
¡Candy!
Sí… soy yo… Ehhh… mira…
¿Candy, qué sucede?
No… - Suspiró y se le quebró la voz. – Tenemos que… tenemos que dejar esto…
¿Dejar esto?
Sí… no puedo seguir contigo. – Lágrimas comenzaron a salir de los ojos de la rubia. Igual que mucha desesperación.
Dale, Candy. Tú puedes. – Decía con diversión. Escucharla del otro lado del auricular con ese tono, le divertía.
Mientras la pobre chica se deshacía llorando, el castaño se divertía mucho. Al fin de semana, Candy tenía autorización de salir con sus amigas. Desafortunadamente, no iba sola. Una de las empleadas de la casa salió con ella. Terry y los hermanos Cornwell esperaba un poco lejos una oportunidad para acercarse. No lo hicieron. Era importante que la rubia se ganara la confianza de sus padres para poder ir al cine. Así, continuó su semana. Salían en las tardes con sus amigas. Seguían su plan sobre el apartamento. Buscaban cosas que necesitaban. Lo compraban y lo mandaban al apartamento. Las chicas no sabían cómo iban a poder pagarlo, pero Terry se comprometió a cubrir la parte de Candy por seis meses. Eso les daría tiempo de poder encontrar a alguien más o cambiarse de apartamento. Los padres de la rubia pensaron que ella había recapacitado. Estaban satisfechos.
Uno de los mandados de las amigas fue ir al banco a ver cuánto tenía en la cuenta. Llegaron al banco. Esperaron su turno. Al llegar, el empleado del banco le indicó entrar a la oficina del jefe de agencia. Las dos amigas le dijeron que la esperaban, pero la empleada la siguió. El jefe de seguridad la detuvo. Ella insistió en entrar. El jefe de la agencia le habló. Le dijo que eso no era posible; que en los bancos se atendía al cuentahabiente y a nadie más. No tuvo otra que irse a sentar con las amigas.
Candy se sentó en la silla mientras el jefe cerraba la puerta. Atrás de ella, estaba Terry. Se acercaron, se abrazaron, se besaron hasta que el jefe se aclaró la garganta.
En el próximo capítulo, el plan continúa.
Gracias a tods por seguir leyendo.
Olga: dejar en suspenso es parte de lo bonito. E cuanto a hacerlos más largos, me cuesta un poco por eso del tiempo. Pero lo intentaré.
carmen: exactamente. ¿De cuándo acá?
Oligranchester: hoy no tuviste que esperar mucho... jajaja...
Los veo a la próxima,
TC GAN
