Les cuento que mis vacaciones se me acaban. Eso me hará un poco más difícil subir capítulos.

Lo más probable es que regresemos a uno por semana y, si es posible, dos.

Me encantaría tener más tiempo.

Espero me comprendan.

TC GAN


En el capítulo anterior, Candy y Terry se juntaron en el banco. Los dos se enteraron de una verdad que fue dolorosa para Candy e increíble para Terry. Esta verdad hizo acelerar el proceso del plan. La rubia tenía que ganarse la confianza de sus padres lo más rápido posible. Si no la dejaban en paz, el plan sería difícil de llevar a cabo.


¡Qué vergüenza!

Capítulo 26


Por supuesto, durante este tiempo Terry se encargaba de arreglar las cosas para poder salir. En uno de los mensajes a Candy, le recordó sobre la necesidad del pasaporte. Le estaba respondiendo cuando escuchó el picaporte de la puerta. Rápidamente, quitó la conexión de Internet inalámbrica y puso una foto de su visita a Europa.

Candy.

Sí, papá.

¿Qué haces con ese aparato?

Veo el carro de mis sueños.

Sí.. – Dijo con desconfianza.

¡Mira! – Se levantó Candy rápidamente. Se paró a la par de su progenitor y le mostró la foto. – ¿Ves?

Esta foto es de Patty y tú.

Sí, Annie tómó la foto. Pero eso no es importante. Mirá atrás. ¿Lo ves? Es un carro pequeño. Eso es lo que me gustaría comprar.

Hija, primero es mejor que empieces a estudiar. – Finalmente, respondió al percatarse de la emoción en la voz de su hija. Sonaba como antes. – Ya sabes que es mejor invertir en tu educación. Además, vivirás cerca del campus. No necesitarás un automóvil.

Ya lo sé, papá. – Dijo con tristeza. Hasta una lágrima amenazaba con salir.

Hija, ya verás. Algún día, podrás adquirirlo. – La abraza. – De repente, podrás comprar uno mejor o diferente. Sabes que puedes cambiar de opinión.

Ya lo sé. – Abrazando muy fuerte a su padre. – Los voy a extrañar.

¡Candy! Sólo vas a estar a una hora de aquí. Nos veremos.

Eso sí. Pero no sé qué tanto podré visitarte.

¿Por qué? – Con una grisma de desconfianza nuevamente.

Porque estaré en clases. Eso absorbe tiempo. Tú mismo lo dijiste. Es mucho trabajo.

No te preocupes. – Tranquilizándose otra vez. - Podrás salir adelante.

Papá, el lunes llevan el sofá. – Con emoción en la voz. - ¿Puedo ir a esperarlo? Es el primer mueble que llevan. Queremos estar las tres. ¡Te imaginas! Me emociona.

¡Ay, Candy! Por supuesto.

Mira, dijeron que llegarían entre 10 de la mañana y 2 de la tarde.

¿Qué extraño?

¿Qué?

Sí… Fueron muy vagos.

Eh… - La rubia dio la vuelta. Tomó un papel rosado y se lo entregó. - ¿Ves? Ahí lo dice. Ellos nos dieron esa hora.

Está bien. Ve.

Recuerda que el sábado iremos a comprar las camas. ¿Puedo quedarme en el nuevo apartamento para estrenarla? Podremos tener una pijamada con mis amigas.

Estarás con ellas durante el semestre.

Pero no podremos quedarnos a hablar. Tú dijiste hace un momento: la universidad es mucho trabajo. Durante el semestre, estudiaré. Quiero ser tan buen profesional como tú. – Lo vuelve a abrazar.

El padre se conmovió al punto de dejarla ir la siguiente semana. Parecía como si todo regresó a como era. Llegó el viernes por la noche. Se fue a dormir nerviosa. Al la mañana siguiente, se vería con sus amigas y con Terry si era posible.

Se dirigieron al banco como primer mandado. Necesitaban el dinero. Terry no apareció ahí. Fueron a una gran tienda de muebles. No llegó. Fueron a almorzar a un restaurante. Tampoco fue. En la noche, estaba muy triste por no haberlo visto por ningún lado. El lunes llegó al apartamento. Ellas estaban ahí sin los chicos. Sin embargo, recibió un mensaje de Terry. La invitó al almuerzo. Le mandó a ella y sus amigas una deliciosa comida china. Dentro de una galleta de la fortuna, un bellísimo mensaje de amor. Además, sus amigas le contaron que Terry estuvo muy ocupado preparando todo lo necesario para poder terminar su plan con éxito. La rubia llevaba su pasaporte escondido en su bolso. Le entregó ese documento y otros a sus amigas para que se la entregaran a su novio. Llegó el momento de volver.

La sorpresa más grande fue la entrada de los padres de Candy al apartamento. La fueron a recoger. Encontraron a las tres chicas riendo y celebrando. Vieron el sofá y las felicitaron por haber comenzado a darle forma a su vivienda. La hija los fue a recibir. Con toda la emoción, les dio el tour. Annie se acercó a ellos siguiendo el ejemplo de su amiga la nueva actriz a contarles sobre los supuestos planes de dónde estarán los otros muebles y adornos. A Patty le costó un poco, pero también logró hacerlo.

Por la noche del lunes, Annie y Patty hablaron con sus respectivas parejas. Fueron ellos quienes llegaron a traerlas. Contaron sobre ese nuevo talento de la Candy que ellas aprendieron a compartir: actuación. Estaban emocionadísimas contando cómo habían logrado engañar a los padres de Candy. Las carcajadas se escuchaban por todo el restaurante. Las ocurrencias causaban mucha gracia. Lo más importante fue que convencieron a los padres que los planes iban viento en popa especialmente porque ya no mandarían a la empleada como compañía.

Todo estaba listo. Esa mañana, llevarían las camas al apartamento. La madre entró a la habitación de su hija. Candy salió del baño con un pequeño maletín. La mayor le dijo que era muy pequeño. Candy le dijo que no. No necesitaba más. Por dentro, estaba muy triste. Por irse con Terry tiene que dejar atrás muchas cosas. Entonces, se escuchó otro consejo.

Candy, si vas a vivir ahí, ¿por qué no te llevas unas cosas más de una vez? Te puedo ayudar a organizar tu habitación.

Eh… - Se puso algo nerviosa. El plan era que Terry iría a buscarla al medio día.

¿Candy?

Sí, mamá. Ven conmigo y me ayudas. Pero prometes que nos dejarás solas en la tarde. El objetivo es que lo hagamos las tres solas. Ni los padres de Patty ni de Annie estarán.

No, lo sé.

¿Lo sabes?

Sí. Es más, nosotros estamos invitados a una cena en la casa de Annie. Si necesitaran algo, pueden llamar ahí y les colaboraremos.

Gracias, mamá. Lo recordaré. – Sacó otra maleta más grande.

Espera. – Salió. Entró de nuevo con un baúl. – Pongamos las cosas aquí. Llevemos un poco de todo. Así adornas de una vez.

Si tienes una cena, tienes que ir al salón a arreglarte el pelo. ¿Ya te hiciste la cita?

No. Pensé en estar contigo más tiempo.

No te preocupes por mí. Estaré en el apartamento. Además, ¿desde cuándo dejas una cita en el salón? Te fascina. Te conozco bien, mamá.

Sí, me conoces.

Candy tomó su teléfono y marcó el número del salón. Le dieron cita para las 4 con 45 minutos. La madre alegó que no le daría tiempo, pero no importaba. La menor insistía que no podía permitir que su madre no fuera a arreglar su pelo teniendo una cena con personas tan importantes. Los padres de Annie eran de la alta sociedad de Chicago. Una invitación por parte de ellos era casi una obligación asistir.

Todo iba mejor de lo que imaginaba a excepción de la compañía de la madre hasta la tarde. Terry no podría llegar por ella hasta las 4 y media de la tarde; hora en la que la madre se iría a arreglar a la cena. Le faltaba cómo avisarle a Terry el nuevo plan.


En el próximo capítulo, una de las amigas de Candy tiene un encuentro muy romántico con su novio. La otra amiga, es sorprendida con una propuesta.


Creo que el sitio lo han de haber puesto en mantenimiento porque algunos hemos tenido dificultades.

Espero que esto se resuelva pronto.

Gracias por leer.

ALEXIA: sí, algún problema ha tenido el sitio. De todos modos, gracias por leer y dejar tu comentario.

Oligranchester: haré lo mejor posible.

Usagi13chiba: "pausa dramática" jajajajaja... ¡Me encantó eso! jajajaja...

Los veo a la próxima.

TC GAN