Como les conté, ya empecé a trabajar y a estudiar. Casi no me da tiempo de nada.

Eso no quiere decir que me haya olvidado de ustedes.

Les aseguro que haré lo mejor posible. Pero por ahora, regresaré a una vez por semana.

Gracias por seguirme y por su comprensión.

Un abrazo,

TC GAN


En el capítulo anterior, la rubia logró ganarse la confianza de sus padres poco a poco. El arreglo del apartamento era la excusa perfecta para poder salir de casa y comunicarse con Terry. Las chicas se sorprendieron de la visita de la madre de Candy en el apartamento. Hubo un cambio de planes. Más bien, se atrasarían. Esa noche, los padres de las tres se iban a juntar a cenar. Annie sabía que era para darle tiempo a Candy y a Terry, pero los progenitores pensaban que era para ellos celebrar el nuevo apartamento de las chicas y su nueva vida de adultas.


CONTENIDO: Lemon, M o un poco caliente. Lean bajo su propia responsabilidad.


¡Qué vergüenza!

Capítulo 27


Archie y Annie fueron colaboradores activos en la unificación de dos seres que consideraban sus amigos, pero eso no quiso decir que no les sobraba tiempo para desempeñarse actividades de pareja. Es más, utilizaban de excusa a aquellos en problemas. Uno de los tantos días que estuvieron juntos, aprovecharon para ir a un parque. El paseo comenzó temprano por la mañana. El digno caballero, quien después de haber empezado la relación con desventaja por culpa de él mismo, lo compensó con creces a cada nueva ocasión. Además, tenían que aprovechar las últimas semanas de ocio que ella tendría y los últimos días de vacaciones de él.

Desde aquella ocasión que estuvieron juntos en Venecia, no habían estado juntos. Esta vez, Archie planeó una gran velada. Después de haber paseado por el parque y haber compartido una deliciosa comida durante el almuerzo, la tarde se convirtió más interesante. Por alguna razón, Annie miraba algunos detalles conocidos. Se le hacían a algo, pero no recordaba qué. Finalmente, llegaron al apartamento donde vive Archie.

Es un lugar muy bello.

Lo es.

Caminaba alrededor de la parte social. La sala, el comedor y la cocina eran un solo ambiente. De repente, se detuvo frente a una repisa. Se sorprendió ante lo que vio. Ella creía que lo había perdido. Es más, había convencido a las chicas a ayudarla a buscarlo por toda la habitación del hotel. Sacaron todo de todos lados y lo volvieron a meter y nada… nada… No lo encontraron. Él lo había tomado y llevado hasta América; hasta Chicago; hasta su propia sala. El pequeño pin que le había regalado su padre al graduarse. Ante la pregunta de por qué lo tenía, el caballero sonrió previo a responderle.

Lo tenías puesto aquella noche.

Al decirlo, le entregaba una copa de vino tinto. Ella se lo colocó sobre la solapa de su blusa. No sin antes advertirle que lo tomaba de vuelta. Él sonrió por un lado. Se sentaron sobre el cómodo sofá. Platicaron otro rato más hasta que sonó un timbre que hizo que el hombre se levantara y fuera a la cocina. Abrió el horno. La invitó a sentarse a la mesa. Era una deliciosa lasaña. La conversación fue amena especialmente porque admitió haber comprado la cena en un restaurante muy bueno de la ciudad. Más vino fue servido en esas copas. Sin embargo, no fue tanto como para que perdieran el sentido. Solo se relajaron. La música que había puesto al principio de la velada le provocó bailar a la dama mientras él lavaba los platos sucios. Verdaderamente, solo los colocaba en la lavadora automática. La veía con mucha ternura. Ella cerraba los ojos de cuando en cuando. Él estaba preocupado por la posibilidad de caerse. Así que fue por ella. La tomó en sus brazos y la guió al ritmo. ¿A quién quería engañar? Pensó Archie. No estaba preocupado, estaba excitado.

Bailaron por unos cuantos minutos. La iniciativa con la que la esperanza del hombre había hecho la invitación la tomó ella. Lo comenzó a besar. Se colgó de los hombros para no caerse. Ahora ¿ella a quién quería engañar? Solamente, quería tenerlo más cerca. Sentir su cuerpo calentar el de ella. La dirección hacia la habitación fue tomada, pero no llegaron hasta allá. En una de las mesas cayeron algunas prendas. En otra, cayeron otras. Chocaron con la ventana. Ahí, la prensó en contra del vidrio. Si alguien estaba en el edificio de en frente, pudo haber presenciado un espectáculo muy particular. Si había alguien o no, no le interesó a la pareja. Estaban concentrados en su acción particular hasta terminar su primera faena ahí. El segundo, sobre ese sofá y el último, entre las sábanas de la enorme cama.

A eso de las dos de la mañana, devolvió a la chica a su casa. Ella quería quedarse, pero sabía que no le convenía meterse en problemas. Ni él ni ella pensaron en los problemas en los que se podían meter. Archie se recostó en la cama. Se quitó el reloj; lo colocó sobre su mesa de noche. Ahí vio lo que vio y se asustó.

Stear también tuvo su noche de pasión con Patty. A ellos no les dio por dar un espectáculo. Lo de ellos seguía siendo: experimentar con juegos. Los dados usados en Italia salieron de su pequeña bolsa. Antes de esos juegos, el regalo de Patty fue un entretenimiento privado. Cerró las cortinas, colocó pañuelos sobre las luces encendidas, lo sentó sobre la amplia cama. En medio de besos, le ofreció hacerle el amor. Él aceptó. Inmediatamente al recibir una respuesta afirmativa, tomó uno de los brazos lo alargó; lo amarró con un pañuelo. Pasó al otro e hizo lo mismo. Lo hizo tan rápido que él no pudo responder. Ella se levantó. Se paró frente a él. Comenzó a quitar prenda por prenda. Antes de hacer cada cosa que hacía, le preguntaba a él qué quería. Depende de su respuesta, la acción a seguir. Le tomó unas cuantas decisiones a Stear para darse cuenta que ella hacía lo contrario a lo que él pedía. Tuvo que recurrir a toda su creatividad para poder lograr que ella se quedara sin un hilo sobre sus cuerpos. El otro fue lograr que lo soltara.

Los juguetes nuevos, los adquirió Stear en su viaje de vuelta. Jugar damas con shots de whiskey fue nuevo para ella. Por su falta de experiencia, los vasitos de ella estaban llenos hasta la mitad y los de él hasta arriba. Lo más divertido fue cuando, por estar un poco atarantados dándose besos después de cada trago, botaron varios de esos vasitos. Todo el líquido se derramó.

¡Ups! Perdón, Stear.

No importa. Ven aquí.

Volvieron a su actividad previa sin amarres para él; sí para ella. El gozo lo notaba entre sus piernas. Sintió cuando su cuerpo soltaba su líquido. Gimió alto. Pensó en pedirle aunque le exigió a su hombre a tomarla en ese momento. La fricción se sintió exquisitamente en los dos. La experiencia fue sin igual. Él sintió la diferencia entre estar con ella con otras experiencias. Se dio cuenta sobre un hecho, más bien un cambio dentro de su corazón. Percibió cómo sus prioridades cambiaban con cada empuje.

A diferencia de la otra pareja, esta se quedó toda la noche juntos. Los padres de Patty no habían vuelto a casa. Eso no quiere decir que el día siguiente, la chica estaría ahí esperando el regreso de sus padres. Ese día, la pasó con ellos. Hablaron sobre todo lo referente a la nueva próxima vida de estudiante viviendo fuera de su hogar. Muchas emociones… muchos cambios… Especialmente en la vida de Candy. Eso pensaban ellas, pero nunca se dieron cuenta de que las de ellas también estaban cambiando. El año siguiente es uno de retos, cambio de paradigmas…


En el siguiente capítulo, ¿qué pasó con los planes?


Gracias por leer y por haber dejado sus reviews.

Noemi Cullen: faltan alguna que otra sorpresa. Gracias por escribir.

carmen: muy hipócritas. Toda la razón.

ALEXIA: ¿te gustó la propuesta de Patty?

Usagi13chiba: tan shutes (entrometidos) los padres, ¿verdad?

Oligranchester: uno siempre encuentra alero para hacer lo que uno quiere.

Terry´s Girl: gracias por haber agregado la historia a tus alertas.

Espero que les parezca este capítulo. Espero sus reviews y comentarios.

Hasta la próxima,

TC GAN