¡Hola!
Espero que todavía sigan mi historia a pesar de no poder dejarles
un capítulo por semana como me hubiera gustado.
Les dejo este nuevo.
Un abrazote,
TC GAN
En el capítulo anterior, Terry y Candy disfrutaron de su luna de miel.
¡Qué vergüenza!
Capítulo 31
El almuerzo del primer día de matrimonio de Terry y Candy lo hicieron privadamente. Por otro lado, las otras dos parejas pasaron su noche muy contentos. En la noche, se juntaron para ir a otro show. Al otro día, les tocaba regresar a Chicago; a la realidad de todos. Candy a enfrentar a sus padres, Patty a cómo decirle a Annie que no vivirían juntas. Archie y Stear entraban a trabajar al hospital. Terry, apoyar a su esposa y, después, viajar a Venecia.
El show fue espectacular. Lo disfrutaron muchísimo. Iban todos metidos en una limosina lujosa de vuelta al hotel. Uno de esos caballeros miraba por la ventana con cierta tristeza. Por alguna razón, se le metió en la cabeza la idea del cambio tan radical que vendría en pocos días. Por un lado, estaba feliz por la felicidad de sus amigos y la de él mismo. Pero nada sería igual. Por primera vez desde el comienzo de sus estudios en medicina, los tres hermanos, como ellos se llamaban, se separarán. Él y su hermano se quedan en Chicago con sus parejas, pero ya no será lo mismo. Un foco se encendió cual candil de bombilla led dentro de su mente. De improvisto, se volteó a ver a Annie.
Annie, cásate conmigo ahora.
… - Los demás siguen hablando sin ponerle atención en medio de carcajadas.
Annie… - Le toma la mano y, por ende, la atención. - … cásate conmigo ahora.
¡Archie! ¿Qué dices?
Casémonos. ¿Para qué esperar?
Archie, estás loco.
No lo estoy.
¡Claro que sí! - Le gritó y llamó la atención de todos. - Quiero estudiar, quiero poder vivir mi experiencia universitaria.
Y lo podrás hacer. Estudiarás en la universidad y podrás hacerlo todo. Excepto que vas a vivir conmigo.
Eso es lo que pasa. No será lo mismo. Es un cambio muy radical tan rápido.
¿A caso no quieres casarte conmigo?
No seas injusto. Eso si quiero, pero…
Pero…
Me tomas por sorpresa. ¿Cómo pretendes que tome una decisión así como así? Yo no soy muy buena para tomar decisiones sin pensarlas bien antes.
Seguían en esta conversación. Stear vio a Patty. Patty dijo que sí con la mirada. El hombre se acercó al chofer. Le indicó llevarlos a la misma capilla en donde se casaron Terry y Candy. La limosina se detuvo a las pocas cuadras. Las parejas se bajaron. Entraron a la capilla. Les tocó esperar quince minutos mientras salía la pareja anterior. Durante ese tiempo, Archie se sentía rechazado y su hermano nervioso. En cambio, las damas buscando algo nuevo, algo usado, algo prestado y algo azul como dice la tradición. Lo nuevo era la ropa interior que tenía puesta. Lo usado eran sus zapatos. Lo prestado, Candy le dio un pañuelo y lo azul fueron las sombras de ojos que usaron para maquillarla. Pasado el tiempo, Stear la esperaba cerca de Elvis. La señorita caminó hacia su novio llevando con ella una bellísima sonrisa. La ceremonia comenzó. Al momento en que Elvis preguntaba si había alguien en contra una mujer habló.
¡Un momento! – Dijo Annie con mucha seguridad y con un volumen bastante alto sorprendiendo a todos.
¡Annie! – Patty comenzó a llorar.
Archie… - Obviando las lagrimas de su amiga..
¡Annie! – Intervino Archie. - ¿Por qué…
Si de verdad te quieres casar ahora, acepto. Nos casamos ahora.
¿Estás segura?
Apúrate, hermano, antes de que se arrepienta. – Dijo Stear.
Sí, Annie, si lo vas a hacer, hazlo ahora. – Expresó Patty sonriendo y, ahora, llorando de la alegría o los nervios…
Así lo hicieron. Las dos parejas salieron de la capilla enlazados hasta que la vida les permita estar juntos. Fue una noche inolvidable; un fin de semana inolvidable.
Llegaron a Chicago en el vuelo de la madrugada del lunes. Los hermanos llevaron a sus esposas a sus casas. Venían las partes difíciles: comunicarles a sus padres la decisión ya tomada; ya llevada a cabo. ¿Qué dirían sus padres? ¿Cómo reaccionarían? ¿La universidad todavía estará en sus planes? ¿La tendrán que pagar ellas? ¿Qué dirán sus padres? Esa pregunta se la hacían una y otra vez desde bajar del avión hasta llegar al apartamento que iban a compartir.
La rubia tomó un taxi con Terry. Él se bajó a pocas cuadras. No les convenía que los vieran juntos; todavía no. Ella se bajó con su maletín. Entró a su casa. La primera persona que vio fue su mamá. Se saludaron con calma. La madre le preguntó sobre su fin de semana en el spa y le contó lo maravillada que estaba ante la amabilidad y galantería de Albert al invitarlas. Comentarios iban y venían. Candy tenía muchas dificultades al tratar de disimular sus risas ante la ingenuidad de su madre. Llegó a su habitación. Desde ahí, llamó a Terry. Sería su última cena con sus padres. Ella haría cualquier cosa para que no se dieran cuenta de sus planes de fuga.
Mientras, Terry fue con el abogado quien tenía todo preparado. Ya estaba todo listo para que recibiera su dinero e hiciera las transferencias bancarias necesarias para evitar cualquier problema. Únicamente, faltaba la firma de la rubia. A primera hora de la mañana, lo harían. La cita era temprano. ¿Cuál iba a ser la excusa de Candy para salir así de temprano? Comenzó en la cena.
Papá…
Sí, hija…
Papá, quiero… quiero… - Se puso algo nerviosa.
Hija… - Dijo el papá como si sospechara algo siniestro.
Quiero... quiero… meterme a un gimnasio. –Trató de decir con toda la seguridad que pudo.
¿Un gimnasio? - Preguntó la mamá. – Aquí tienes uno completamente equipado. Tu padre te lo prestará si eso quieres.
No…
¡Cómo que no!
Es que… nos queremos meter las tres. Annie, Patty y yo queremos hacerlo juntas.
¿Para qué? Pueden venir aquí…
No es lo mismo, mamá. – Complementó su explicación con algo que Terry le había dicho. – Este fin de semana nos dimos cuenta que la pasamos muy bien las tres.
Ustedes siempre la pasan muy bien.
Cierto. Pero esa no es la única razón.
Mira, Candy, si es para ver a ese…
¡No! ¡No! ¿Cómo crees? Han sido muy claros. Tengo semanas de haberlo dejado de ver. No es eso.
¿Entonces?
Papá, lo que pasa es que ya no viviré aquí, ¿recuerdas? Viviré muy lejos para venirme todos los días a hacer ejercicio. Aunque me encantaría porque así los vería todos los días. Pero no tendré tiempo. Lo sabes.
¡Ah! Comprendo. Tienes razón. No puedes estar cursando la ciudad todos los días.
Queremos empezar mañana.
¡Mañana! ¿Por qué la urgencia?
Por que empezamos este fin de semana en el spa.
Subió el tono de la voz y habló más rápido para simular lo emocionada que disque estaba. Sus padres la vieron feliz por primera vez en semanas. Desde la semana en que le habían prohibido ver a Terry estuvo sonámbula. Solo le ilusionaba el apartamento, pero a los padres no les convenía. La rubia con todos sus cómplices lograron ir solucionando los problemas poco a poco; uno a la vez. El objetivo, lograr que Candy se fuera con Terry con todo su dinero.
Se fue a dormir muy contenta porque sus padres le autorizaron ir al gimnasio. Patty pasó por ella muy temprano. A las 5 y media de la mañana ya había salido de su casa. Por la noche, arregló dos maletas con las últimas cosas que quería llevarse con ella. Sabía perfectamente que no podría volver nunca más.
En el próximo capítulo, han vuelto a Chicago. El reto comenzará. ¿Cómo burlar a los padres de Candy? El plan inicial tendrá algunos obstáculos.
Gracias a mis lectors y seguidores.
Andreiita GraNChezter: Gracias por agregar mi historia a tus favoritas.
Annie de Madero: cierto, fue cortito, pero muy emocionante.
carmen: me siento honrada porque lees mi historia. Muchas gracias.
Oligranchester: jajajaja... velo por aquí... velo por allá... jajajajaja...
Nuevamente, muchísimas gracias.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
TC GAN
