Les dejo un complemento para el capítulo anterior.

Esta semana tuve un poco más de tiempo para poder escribir un poco más. Aquí se los dejo.

Sé que no puedo escribir como me gustaría o les gustaría. Les pido un poco de comprensión y paciencia conmigo.

Tengo mucho trabajo. Pero no quiero dejar de compartir este espacio con tods ustedes.

Gracias a tods los seguidors de esta humilde historia.

Les mando un gran abrazo.

TC GAN


En el capítulo anterior, Candy pudo escaparse sin problemas de su casa. El trabajo realizado durante las semanas previas y la ayuda de Albert colaboraron a que todo saliera bien.


¡Qué vergüenza!

Capítulo 32


Por un lado, estaba muy triste. Por otro, emocionada. Estaría con el hombre de su vida. ¿Qué le depara el futuro? No lo sabía. Solo sabía lo inmensamente enamorada que estaba.

La pareja desayunó temprano para poder estar lista. A eso de las ocho y cuarto, entraron al despacho del abogado. También estaba presente el gerente del banco. Firmaron todo lo necesario. Todo se arregló. Entregaron el dinero a Candy quien hizo el traslado a otras cuentas bancarias.

Al medio día, se juntaron con las otras dos parejas. Cada una contó cómo le había ido al contarle a sus padres. Habían muchos aspectos a reorganizar. Después de la impresión llegó el enojo y, por último, resignación. Seguirían estudiando. Otros aspectos se hablaron largamente. Los médicos llegaron corriendo a la hora de su almuerzo. Era el momento de despedirse.

¡Despedirnos! - Exclamó la rubia.

Mi amor, todo está listo. Nos tenemos que ir.

¿Por qué?

En el momento en que tus padres se enteren que te casaste conmigo…

Pues, ni modo… Si no les gusta… su problema…

No solo eso. Cuando se den cuenta que ya no tienen control de tu dinero… - Dijo Annie. – Ellos no te dejarán en paz si te quedas aquí. – Llegaron las lágrimas.

Candy, ahora tu familia es Terry. Él te ayudará y te protegerá. Pero no lo puede hacer aquí. – Archie intervino.

Yo sé que tienen razón. Ellos se enojarán. Solo que… solo que no quiero dejarlos.

No te preocupes. Te iremos a visitar cuando podamos. Te lo juro. – Patty abrazó a la rubia.

Se dirigieron al aeropuerto a media tarde. Todo iba bien aunque nerviosos. Esperaban en la sala de espera. Faltaban unos minutos para subir al avión cuando un imprevisto sucedió. Candy cayó al suelo mientras hacía la cola. Terry comenzó a atenderla. En un dos por tres, había organizado todo. La llevarían al hospital donde trabajan Archie y Stear.

En medio del caos, los hermanos llegaron a la emergencia. Sacaron a Terry de ahí. Al ser su esposo no puede estar presente. Su objetividad saldría por la ventana. La revisaron. Le hicieron varios exámenes. El castaño daba vueltas y vueltas por todos lados. Las chicas llegaron lo antes posible. El hombre hablaba y hablaba. Teorías sobre los diversos problemas neurológicos entraban a su mente y salían por la boca. La mayoría de las veces, las chicas no entendían una palabra. Trataban de tranquilizarlo dando otras sugerencias, pero neurólogo es neurólogo.

La espera se sintió muy larga. Los amigos llegaron a donde estaban sus esposas acompañando a Terry. Estaba desesperado. No recibió respuesta de ninguno de los dos excepto que Candy ya estaba conciente. Esperó unos minutos antes de entrar a la habitación donde ubicaron a la rubia. El doctor estaba ahí.

Doctor Grandchester, un gusto verlo de nuevo.

¡Doctor, Roberts! Opino lo mismo. – Se estrecharon la mano. – Gracias por atenderla.

¿Es tu esposa, verdad?

Te felicito.

Gracias, pero me gustaría que habláramos de la situación de Candy. ¿Qué tiene?

Claro, perdón. Candy está bien.

¡Se desmayó!

Sí. También no comió bien y, por lo que entiendo, ha tenido muchas emociones en poco tiempo. Es comprensible su reacción.

Bueno…

Terry, amigo, no te preocupes. Hemos hecho todos los análisis y todo está normal.

Todo…

Todo…

¿Nos podemos ir?

Sí. Solo cuídala bien.

Al salir, encontraron a las dos amigas. Les explicaron lo sucedido. Los planes comenzaron a cambiar. El próximo día lo pasaron juntos. Nuevamente, en el aeropuerto, esperaban subir al avión. Los boletos en primera clase subían primero. Platicaban de una y otra cosa.

Para su sorpresa, justo antes de subir al avión, escucharon las voces de dos personas llamándola. Voltearon a ver. Reconoció la voz de sus padres. Gritaban su nombre hasta llamar la atención de las personas alrededor. Ella o podía mover un solo pie. Quedó estática. Esto le permitía a los padres llegar hasta ellos. Ya se acercaban cuando Terry la jaló hacia adentro del corredor. Una vez dentro, solamente si ellos tenían pasajes en el mismo avión entrarían.

Desde atrás de la estación, pudo ver cómo paraban a sus padres impidiéndoles pasar. Efectivamente, ellos no tenían boletos en ese avión. La madre se desesperó y comenzó a gritarle muchas cosas. Malagradecida, ingrata, irrespetuosa… fueron las palabras más decentes. Juraron vengarse. La rubia lloraba. Terry la tomó por la cintura y la dirigió hacia el interior del avión.

Antes de partir, les sirvieron una copa de champán. Se la tomó poco a poco. No se sintió tranquila hasta que no estuvieron en el aire. De repente, al castaño se le antojó algo muy particular… hasta común según había escuchado. Cuando todos se habían dormido, se levantó. Tomó la mano de Candy y la jaló hacia un lugar más privado. Llegó el momento cliché.

¡Vaya forma de hacerme olvidar lo sucedido con mis padres! – Dijo con una sorna muy pícara.

¿Yo? No sé de qué hablas. – Le decía mientras le acariciaba la espalda atrayéndola hacia él. - De verdad… ¡No me veas así!

No te veo de ninguna forma.

Acabó la conversación verbal. Inició una lucha de poder. El poder más importante para ellos en ese momento. El poder de seducir uno a la otra o la otra al uno. Besos por todos lados; caricias por los mismo lugares… Trataron de hacerlo lo más calladito posible. Al rato, con cuidado, salieron. Había terminado el cliché.

El vuelo seguía. Faltaban unas horas para llegar. Habían dormido un poco. No vieron el final de la película. Ella despertó un poco mareada. Se levantó para ir al lavabo. Devolvió lo comido antes de dormir. Al salir, le pidió un poco de agua a la asistente de cabina.


En el próximo capítulo, noticias emocionantes llegan a los oídos del castaño y la rubia. Se de por sí las cosas habían cambiado en 110 grados en la última semana, esto llegaría a los 180.


Gracias por leer. Son ustedes la razón por la cual esta historia ha llegado hasta donde ha llegado.

Seguiré escribiendo tan seguido como me sea posible.

La verdad... me encantaría tener unas vacaciones pronto. Me urgen...

Así me puedo dedicar a hacer las cosas que me gustan... como escribir.

Nos vemos la próxima vez.

TC GAN

PS. Espero que este capítulo se suba al mismo tiempo que el otro.

La vez pasada hice lo mismo y salió después.

Nos vemos luego.