Se nota que mi parte del trabajo está en espera después de haber terminado lo que me tocaba.

Por eso, tuve un poco de tiempo y les dejo este otro capítulo.

Eso sí, no se extrañen porque de mañana en adelante, me vuelve a tocar.

No me desaparezco del todo, solo por un ratito.

Mientras más rápido termine mi trabajo, más rápido puedo volver a la escritura.

TC GAN


En el capítulo anterior, los padres de Candy llegaron a despedirla con una amenaza. Así como estaba de triste, Terry hizo todo lo posible por alegrarle el viaje haciendo lo que, según dicen los trabajadores de los aviones, es muy común hacer (hagan carita traviesa). El viaje por los aires del Atlántico sigue.


¡Qué vergüenza!

Capítulo 33


El agua le ayudó a bajar esa náusea un poco. Se decía que era por la preocupación. Nunca había visto a sus padres reaccionar de esa manera. Eso la tenía un poco aturdida. No estaba segura cómo reaccionar ante la amenaza. ¿Podría ser cierta? ¿Harían algo en su contra? En el despacho del abogado le aseguraron que no podían hacer nada en su contra desde el punto de vista legal, pero a nivel personal ¿qué podrían hacer? Terry le aseguró que se casarían otra vez al llegar a Italia. Si había un problemas tendrían dos certificados: el americano cuya copia tenía el abogado de Terry y uno italiano con certificación en la embajada americana. En cuanto al dinero, ella ya había sacado todo de las cuentas en donde estaban. Estaba resguardado y protegido por las leyes internacionales de banca. Los bancos suizos y los de las Islas Caimán eran de lo mejor.

Se sentía bastante tranquila con los pasos realizados. A pesar de ello, le preocupaba. La presión en la que estuvo durante las últimas semanas estaba haciendo mella en ella. Afortunadamente, pensaba ella, no había intervenido en su relación con su esposo. Llegó a sentarse a su asiento. Veía al castaño dormir tranquilo. Sus ojos se llenaron de ternura al verlo tan pacífico. Su pecho subía con cada inhalación y bajaba con cada exhalación. Sus facciones de hombre guapo, maduro, experimentado… Le vio esas manos varoniles con las que la había tocado desde una inocente caricia hasta la más candente de todas. Todavía se sorprendía de la suavidad de ellas. ¡Claro! Es médico. Tiene que tener sus manos bien cuidadas. Esos brazos no le habían permitido caer cuando se desmayó. Sobre ese pecho encontró consuelo una y mil veces. ¿Quién iba a decir que aquella conversación con Patty y Annie en el taxi barco iba a llevarla a vivir una aventura tan maravillosa? Recordó la escena.

FLASHBACK

¡Chicas!

¿Qué tienes, Patty? - Preguntó Annie.

¡Wow! ¡Qué tipazo!

¿Qué tipazo? ¿De qué hablas?

¡Pero mira que guapura! – Las tres se sentaron enderezadas viendo al frente. Siguieron hablando al respecto.

¡Increíble! ¡Qué ojos más azules!

¡Ya quisiera yo tener un cabello como ese!

¡Ha de medir como un metro noventa!

¿Tú crees?

Ya lo creo.

FIN DEL FLASHBACK

Se reía internamente por las ocurrencias de ella y sus amigas. Desde que lo vieron se dieron a la tarea de imaginar cómo era desde su físico hasta su intelecto. Su físico era obvio y sobre eso no había discusión. Sobre su intelecto era otra cosa.

FLASHBACK

¿Le viste el tamaño a esas manos?

Creo que Candy tiene razón, Patty. Se ve que es muy alto. ¿Te imaginas esas manos tocándote?

Sería interesante… Se ve que es uno como para la vitrina.

¿Vitrina?

Sí, de esos para que se le pueda ver.

Jajajajaja… - Las tres se rieron.

Tiene que tener un defecto…

Probablemente, no tiene mucha materia gris detrás de esos ojazos…

FIN DE FLASHBACK

La rubia pensaba en lo feliz que era porque ese hombre tenía materia gris sobre sus hombros. ¡Vaya que la tenía!

FLASHBACK

"Dr. Terrence Grandchester"

Médico neurólogo

FIN DEL FLASHBACK

Eso decía la tarjeta de presentación. Definitivamente, inteligente y uno de los cirujanos más prometedores. No cualquiera se había fijado en ella. Fue Terrence Grandchester; el doctor, neurólogo, Terrence Grandchester.

FLASHBACK

¿Le viste el tamaño a esas manos?

Creo que Candy tiene razón, Patty. Se ve que es muy alto. ¿Te imaginas esas manos tocándote?

Sería interesante… Se ve que es uno como para la vitrina.

¿Vitrina?

Sí, de esos para que se le pueda ver.

Jajajajaja… - Las tres se rieron.

Me puedo imaginar estar con él… dándole besos… - Cerraba los ojos al decirlo.

Jajajaja… Nada te costaría darle besos, hacerle caricias…

Poner mis manos en ese pecho… ancho… musculoso… ¡Uyuyuy!

Caminar al lado de ese galante caballero por la playa al atardecer. Una sesión de arrumacos sobre la arena.

No… no… no, no, no… En una cabañita en aquella montaña de Colorado… Afuera nevando y adentro… Mmmmm… Los dos recostados sobre una alfombra suavecita frente al calor del fuego de la chimenea…

A mí no me importa dónde, lo que me importa es que estemos pasándola rico.

FIN DEL FLASHBACK

Se podían imaginar pasar momentos íntimos con él y sus amigos. Había uno para cada una. Cada una con su gusto. Eso les pareció una maravilla. Una sierra nevada, una playa calurosa, cualquier lugar era perfecto para entregarse a ese increíble hombre. Eso lo estaba comprobando en carne propia un día a la vez. La llenaba de satisfacción saber que la oportunidad de encontrar nuevos lugares la llevaría por una búsqueda de por vida.

Candy recordaba cada uno de esos momentos. Volvía a sonrojarse de vergüenza cada vez que le venía a la memoria ese recuerdo a visitar su mentecita. Para cerrar con broche de oro, la leyenda detrás de la tarjeta: "Gracias por pensar que soy guapo. Tú también me pareces hermosa. ¿Quieres cenar conmigo esta noche?"

¡Wow! Ese hombre que había visto se había convertido en su ángel de la guarda. La protegía de los ingratos de su padres. Especialmente, la defendía de ella misma y su inexperiencia. Sus consejos fueron muy útiles para que todo saliera bien. Su paciencia de santo para dejarla explorar a su antojo y a su ritmo cualquiera de todas las actividades que llevaban a cabo. Por otro lado, era el mismo demonio. La hacía caer en la tentación de sus besos… de sus caricias… de la forma en la que ella se sentía.

Por alguna razón extraña para ella y de forma inesperada, sentía ganas de despertar a su demoniángel para pedirle o, más bien, provocarle ganas de hacer el amor otra vez. No cuando bajara del avión. Ahora, en este preciso instante. No quería esperar, a pesar de afirmar que podía esperar. No es lo mismo una cosa que la otra. Si dicen que querer es poder, ahoritita mismo quiere… por eso, puede…


Gracias por seguir esta pequeña historia que escribo para entretenernos un ratito de los días tan agobiantes que podemos llegar a tener.

Les mando un saludo muy grande y un abrazo todavía más grande.

ginaa: siento mucho que no te haya gustado el capítulo y hayas quedado inconforme. Te prometo que haré todo lo posible por hacerlo mejor. Te ofrezco una disculpa si no me quedan muy bien todos.

Talia: creo que tomaré tu comentario como una sugerencia y preguntar a los lectors qué piensan. ¡Excelente!

carmen: me alegra que te haya gustado. Estos padres para qué se hicieron padres, ¿verdad?

ginaa: le seguiré dando seguimiento especialmente por personas como tú, quienes siguen la historia. Reitero mi promesa de hacer lo mejor posible.

Tomando en cuenta el comentario de Talia, mis querids lectors, les pregunto:

¿Les gustaría que Candy ya esté de encargo o no?

¿Será que los padres podrán encontrar alguna manera de lastimar a Candy?

Pueden dejar sus respuestas y sus comentarios en reviews si lo desean.

Los estaré esperando.

Feliz fin de semana.

TC GAN