Mis querids amigs:

¿Han oído ese refrán de: el hombre propone, Dios dispone y viene el diablo y lo descompone? Pues es como mejor puedo describir estas semanas. Han sido llenas de aventuras buenas y malas, eventos alegres y tristes y decisiones fáciles y difíciles y, definitivamente, un cambio de vida para mí. Las sorpresas fueron a todo nivel: personal y profesional. Todo esto retó mi capacidad de análisis, de adaptación y mi sistema nervioso. Todavía me falta algo más que viene en camino, pero espero poder manejarlo también.

Entre nos, me alegra que por lo menos hubo un constante: este sitio; en el, ustedes. A pesar de no poder subir mi historia, pude leer algunas.

Espero que sigan leyendo la historia.

Muchas gracias,

TC GAN


En el capítulo anterior, Candy recordaba cómo conoció a Terry.


¡Qué vergüenza!

Capítulo 34


Por alguna razón extraña para ella y de forma inesperada, sentía ganas de despertar a su demoniángel para pedirle o, más bien, provocarle ganas de hacer el amor otra vez. No cuando bajara del avión. Ahora, en este preciso instante. No quería esperar, a pesar de afirmar que podía esperar. No es lo mismo una cosa que la otra. Si dicen que querer es poder, ahoritita mismo quiere… por eso, puede…

Su mente comenzó a maquinar el plan para provocarlo. Ir al baño ya no era una opción desde hacía unos momentos en que avisaron abrocharse los cinturones por que se acercaban a una posible situación climática peligrosa. Tendría que hacer algo diferente. Otra cosa… una alternativa… pero qué… qué podría ser…

Finalmente, se sentó cuando una azafata le pidió sentarse. Su marido tenía una cobija sobre él. Siempre que viajaba pedía una cobija y una almohadita para poder dormir más cómodo. Ella tenía otra. Al verlo cubierto, pensó que se acurrucaría a su lado como muchas otras veces porque no se le ocurrió cómo provocarlo. Ni modo. Se sentó a la par de Terry, subió el brazo del asiento para poder acercarse más y bajó la cobija sobre una parte de ella. La asistente de cabina le colocó la otra cobija para cubrirla completa.

Su cabeza buscó el pecho masculino. Cerró los ojos tratando de calmar sus ansias. No sabía la razón por la cual se sentía así. Buscaba y buscaba una razón. Pensó que podía ser que estaba a punto de recibir su visita. En otras ocasiones, se había sentido tan emocionada que todo le gustaba y le parecía perfecto. En otras, se echaba a llorar hasta viendo un anuncio un anuncio de alguna compañía de teléfono en el cual una madre y una hija se comunicaban. También, podía enojarse muchísimo por una tontería o se relajaba totalmente ante una situación preocupante. Los ánimos arriba, abajo, por los lados… Si ha sentido otras cosas, ¿por qué no sentirse ansiosa?

A los pocos minutos, la mano de ella fue buscando un lugar calientito y particular. Con todo cuidado bajó la cremallera del pantalón. Fue haciendo a un lado la tela del calzoncillo hasta lograr lo que quería. Hasta para ese momento, Terry se movió al sentir algo, pero no despertó. Ella comenzó a acariciar en dos direcciones su juguete recién desenvuelto. Apoyaba su rostro sobre el pecho de él esbozando una linda sonrisa picaresca, muy traviesa, muy socarrona… La sorna se tornó seria cuando sintió una mano deteniéndola.

Subió la mirada. Terry no se había despertado; solo había detenido el movimiento. Parecía increíble que no se despertara. Solo podía percibir el ritmo calmado de su respiración. Ella comenzó a respirar igual. Poco a poco, se fue calmando. También, se durmió sin soltar su premio.

Terry pudo pensar más claramente después percibir el sueño de su esposa. Tuvo que hacer acopio de toda su voluntad para no responder de otra forma ante el estímulo provocado. De no haberlo hecho, en este momento, los estarían arrestando por actos impropios en público para ponerlo de alguna manera. Él, como médico, conocía algunos aspectos sobre embarazos y lo que conlleva. Pero ser el recipiente de esas atenciones lo mantenía en un estado de estupefacción constante. ¡Momento! ¿Había pensado en embarazo? ¡Imposible! Era una locura. Le habían realizado exámenes y no salió algo fuera de lo normal. Además, tampoco era posible porque no habían estado juntos mucho tiempo. ¿Mucho tiempo? Sí habían pasado suficiente tiempo juntos y, además y sobre todo, habían hecho todo lo necesario no solo una vez, sino varias. Ante esta idea, no volvió a pegar ojo.

A medio vuelo, trajeron los alimentos de turno. Con todo cariño, despertó a su esposa. En todo este tiempo, no lo había soltado. Fue la sorpresa con la que se encontró al despertar. Es posible que la mano de él la mantuvo en su posición. La sacó de por debajo de las sábanas cuando le entregaban una toalla caliente. Se sentaron bien para comer. Comenzó la conversación con el primer bocado.

Mi amor, discúlpame…

¿Por qué?

Por haberte tomado…

¡Ah! ¿Eso? Ni lo sentí…

Mentiroso…

Lo sentí hasta hace un momento. ¿Desde hace cuanto…

Mentiroso… Lo sentiste desde el principio.

Sí, lo sentí desde el principio.

Me pusiste la mano.

Sí…

No me dejaste soltarte.

No…

Eres muy pícaro, Terry.

¿Yo? ¿Solo yo? Ni fui yo quien te tocó en tus partes nobles.

Con toda la vergüenza del caso, la rubia bajo el rostro para ocultar la sonrisa picaresca que atravesaba su rostro. Al dejar de comer, Terry tomó el mentón de ella para voltearla a verlo. Efectivamente, una sonrisa y ni una sola sombra de pena. Le sonrió también.

Sigue comiendo, mi linda pícara.

Ella engulló el contenido de los platos frente a ella. ¿En qué momento se comenzó a comer el plato de él? No lo supo. Solamente, vio cómo absorbía esa comida también. Embarazo. Atravesó su mente otra vez. Así… le hizo el comentario.

Cuando lleguemos a Venecia, sería bueno que te hagan una revisión en el hospital.

¿Para qué? Me acaban de decir que todo estaba bien. O… - Su rostro cambió de una sonrisa despreocupada a otro gesto completamente. - ¿A caso tengo algo que no me han dicho? ¿Te dijeron algo? Por favor, Terry, dime si algo me pasa. – La velocidad de sus palabras iba en aceleración como su corazón. - ¡No es posible! Me hicieron un montón de análisis. Me sacaron tanta sangre que parecía que le prepararían un tentempié a Drácula…

No seas exagerada…

¡Exagerada! Me acaban de pinchar muchas veces y quieres que me lo vuelvan a hacer… No me lo puedo creer.

Candy, tranquilízate.

¿Tranquilizarme? Estoy lejos de tranquilizarme. ¿Para qué quieres que me pinchen? Eres un malvado. – Comenzó a pegarle en el pecho con puño cerrado.

Los otros pasajeros estaban a la expectativa de la situación. Ella estaba histérica. Su voz se elevaba y nadie podía clamarla.

Candy, por favor, cálmate. Debes tranquilizarte o nos sancionarán.

Nada funcionaba. Sin embargo, Terry, a estas alturas, estaba casi cien por ciento seguro del embarazo. Le tomó algunos minutos lograr bajarle las revoluciones. Le pidió un té a la asistente de cabina quien se lo trajo rápidamente. Ella fue al baño, ahora sí, llena de vergüenza. Uno de los pasajeros le sugirió un posible embarazo. Todos rieron y le desearon mucha suerte. Ella regresó más calmada y ofreció una disculpa a todos con los ojos llenos de lágrimas. Después de tantas emociones, volvió a dormir para la alegría de los demás pasajeros.


En el próximo capítulo, nos bajaremos del avión con nuestros personajes favoritos.


ACLARACIÓN: el largo de los capítulos son por una meta personal. Trato de escribir la misma cantidad de palabras en cada capítulo para mantener una estabilidad además del tiempo disponible.

Gracias a tods por seguir leyendo.

lucero: ya viene tu vaticinio...

amiga: gracias por tu comentario. ¿Complicada? No lo había visto así. Definitivamente, me has hecho releerla y verla desde otro punto de vista. Creo que tienes razón. jajajajaja...

ginaa: gracias por tu promesa. Espero que sigas leyendo. Me encantaría poder explicar qué me pasó, pero ni yo misma lo entiendo. Te lo aseguro. Todavía no me lo puedo creer ni yo misma. Pero gracias por estar al pie del cañón con esta historia.

Talia: la historia sigue, amiga. Gracias por leerla y por tu apoyo.

lucy: hay más capítulos para leer.

Oligranchester: todos podemos porque queremos... aunque según lo último pasado en mi vida... no es muy cierto. jajajajaja...

Les dejo un gran saludo y abrazo a tods.

TC GAN