Mi odiado vecino
Epílogo
Aquello era el paraíso. Había salido al bonito y amplio balcón, adornado con dos tumbonas, una mesa de madera color caoba y dos sillas a juego, con sus respectivos cojines. También había unos cuantos tiestos con plantas. ¡Lo que le había costado negociar el número de macetas que era permisible tener sin sobrecargar el balcón! Bueno, Antonio había logrado, de cualquier manera, su pequeña tomatera, que cuidaba con esmero. No entendía por qué lo hacía cuando no podía comerlos.
Con unas gafas de sol, Francis yacía en una de las tumbonas y disfrutaba de la calidez de la temprana primavera en su piel. Después del frío del invierno que habían padecido en Madrid, poder salir con una prenda de media manga parecía una bendición. La ventana corredera, que daba al interior del piso, estaba entreabierta. Tenía responsabilidades, estaba atento a cualquier ruido raro.
Echó un vistazo a la calle y se encontró con una malla verde que recubría la baranda. Era una de las cosas más antiestéticas que la humanidad había creado, pero su esposo había insistido en que era algo necesario y casi todo lo que decía su esposo iba a misa. Además, tenía razón. Escuchó unos pasos corriendo, cada vez más cerca. Cerró los ojos. Era tan inquieto... Los pasos se acercaban, se acercaban, cada vez más cerca...
Pegó un grito ahogado al sentir un peso de repente caer sobre su estómago. Bufó y llevó las manos a la tripa pero el peso que le había caído seguía allí apoyado. Pasó una mano por la cintura, para asegurarlo, abrió los ojos y con la otra mano se levantó las gafas. El niño, de cuatro años, ojos marrones, cabello castaño claro y con un montón de pecas en el rostro, le miraba con una sonrisa inocente que a Francis siempre le recordaba a la que ponía Antonio.
- Mama, tengo hambre. -dijo el niño- Además, me aburro, juega conmigo.
- No me llames mama, te recuerdo que soy tu padre también. -dijo Francis arqueando ceja.
- Tengo hambre.
El galo suspiró resignadamente. Agarró en volandas al pequeño y se incorporó. A la mierda el descanso... Ahora toda la casa se regía por las normas del niño. Ya hacía casi dos años que lo habían adoptado. Les costó casi cuatro que se lo diesen. Eso lo decidieron después de tres años casados. Ya hacía nueve. Cómo pasaba el tiempo... A veces le daba la sensación de que había ocurrido la semana pasada a lo sumo. Habían cambiado de piso cuando decidieron adoptar. Después de todo, les restaría puntos el tener una sola habitación. Habían alquilado el piso a un buen precio dada su ubicación y la calidad del inmueble y con eso pagaban la hipoteca del nuevo.
- Nicolás, cielo, no me tires del pelo, ¿vale? El pelo de papá es sagrado. ¡Nicolás! ¿Qué te acabo de decir del pelo? -escuchó que el niño refunfuñaba pero por fin dejaba sus cabellos en paz.
Lo dejó sobre una silla y él se dedicó a prepararle un desayuno sano. Daba gracias por tener conocimientos de nutrición. Al rato, cuando Nicolás ya empezaba a pegar con los cubiertos sobre la mesa (a lo que Francis le invitó a parar sin resultado alguno), dejó el desayuno sobre la madera y se sentó enfrente a observar cómo comía. Previendo el inminente desastre, le puso una servilleta al cuello. Aún se mancharía la ropa. Y bien cara que era... Bien podían gastarse casi 100 euros en ropas para Nicolás. Eso sí, se compraba una chupa de piel que había visto y la cual se le había antojado y Antonio ponía el grito en el cielo. También era cierto que si no fuese por su obsesiva persecución de cualquier tipo de gasto extraordinario, algún mes no hubiesen podido pagar el resto de las facturas.
Aunque no lo admitía, de vez en cuando también le permitía darse algún capricho. Si no lo hacía con más frecuencia era porque Antonio no se los daba y prefería gastar el dinero de una prenda de ropa o un reloj caro en contratar una niñera y sacar al hispano a cenar por ahí.
Añoraba la vida de recién casados, esa temporada en la que cualquier lugar era bueno y cualquier hora la apropiada. No necesitaban cuidarse demasiado en el momento de amarse. Llegó Nicolás y todo cambió, por supuesto. A pesar de tener ya cuatro años, venía y pedía dormir con ellos. En ocasiones, ni el mismo Francis podía resistirse (y menos con esa carita de corderillo degollado que el crío ponía). Pero en otras ocasiones ya le desesperaba. Lo hacía porque Antonio siempre cedía y acababa el niño entre ellos. Y ya no había sexo que valiese. El celibato era duro... Y por eso a veces lo arrastraba al baño, mientras el pequeño dormía, y entre susurros besaba a su esposo y lo amaba con la necesidad y en ocasiones el desenfreno de una semana a dos velas. ¿Había dicho ya que tampoco podían ser ruidosos? Una soberana mierda.
Aunque tampoco había que malentender todo esto. Francis adoraba a Nicolás. Se había quedado prendado de él en cuanto lo vio, igual que Antonio. Era su pequeño tesoro. Lo querían como a su propia vida y a veces lo mimaban en exceso.
- ¿Quieres que vayamos a ver a papá al trabajo? Hace mucho que no vamos, ¿verdad? -vio que el niño afirmaba con insistencia.
- Papá es genial en el trabajo. Quiero ser como él. -sentenció Nicolás.
- Seguro que estará bien contento de oír eso. Yo también creo que es genial en el trabajo. Entonces termina el desayuno e iremos a verle.
- ¡Bieeen!
Cogió la servilleta y le limpió la boca con insistencia. Le resultó graciosa la mueca que ponía cada vez que lo hacía y lo repitió de nuevo. Luego, con una sonrisa, le pasó la servilleta por la cara, rió por contagio cuando escuchó la carcajada del niño y vio que sus pequeñas manos corrían a apartarla de su cara. Lo cargó como saco de patatas hasta su habitación. Vestirle era toda una odisea que tenían que sufrir a diario. Antonio solía tener verdaderas dificultades para lograr que se estuviese quieto. Muchas veces venía a él, lloriqueando con un pantalón de Nicolás. No hacía falta que dijese nada más, le quitaba la prenda de la mano, besaba su cabello y murmuraba un breve: Ya voy yo.
El truco era bien simple, pero el español no podía llevarlo a cabo. Al niño le gustaba mucho una canción antigua francesa que se sabía de pe a pa. Mientras le vestía se la cantaba y Nicolás se quedaba mirándole hechizado. Era un poco difícil que lo aprendiese a estas alturas pero Francis no había renunciado a que aprendiese francés. Repitió de nuevo la treta y volvió a entonar los viejos versos que su madre había cantado cuando él era niño y de nuevo el pequeñajo se quedó quieto. Lo vistió con unos pantalones tejanos y un polo de color azul. Se lo llevó al lavabo y lo dejó sentado frente al espejo. Le pasó un peine y él cogió otro. Empezó a cepillarse el cabello y Nicolás le imitó torpemente. Era tan adorable... Le puso colonia y le dio un beso en la mejilla.
- Qué guapo está mi Nicolás~ De mayor va a ser igual de guapo que papá. -dijo con tono dulce besando repetidamente a su hijo.
- ¡Paraa...! -exclamó el niño riendo e intentando huir de los besos de Francis- Picas. Picas mucho~
Ay, que se lo comía. Era una ricura. Lo dejó en el suelo y le dio una palmadita suave en la espalda.
- Ve a buscar la chaqueta a tu cuarto. Vamos.
- Sí~
Observó como correteaba por el pasillo y sonrió cariñosamente. Si es que era un pequeño trasto... Miró el reloj de pulsera por tercera vez. Estaba tardando un montón. Por fin le vio aparecer. Arqueó una ceja al comprobar dos cosas: una, estaba arrastrando la chaqueta; dos, llevaba un coche de juguete enorme que le habían comprado para su cumpleaños.
- ¿Adónde vas con eso, jovencito? -preguntó cuando lo tuvo enfrente.
- A ver a papá. -respondió con una sonrisa deslumbrante.
- Me parece genial ese concepto pero ese coche no te hace falta para ir a ver a papá.
- Perooo... -protestó.
- No hay excusas que valgan.
- ¿Me llevarás luego al Mc Donalds?
- No te voy a llevar a ese horrible sitio en el que hacen que los niños crezcan obesos, Nicolás. -reprendió el francés.
- Papá me llevaa.
- Sabía que lo hacía. Lo sabía. Él dice que no pero yo sé cuando miente... -dijo Francis entrecerrando los ojos.
- Quiero comida con juguete. Quiero. Quieroo...
- Está bien... Puedes llevar el coche. -dijo Francis rindiéndose.
Cualquier cosa antes que llevarle al restaurante de comida rápida. Nicolás cantó victoria, aferró con fuerza el coche y correteó hacia la calle. Tiró al suelo la chaqueta sin darse cuenta. Francis suspiró pesadamente, la recogió y lo persiguió advirtiéndole de que, como siguiera corriendo, el coche no se lo llevaba.
Puso la silla en el asiento de atrás y subió al niño. Se habían comprado un coche al poco de casarse. Nada de grandes lujos, un coche de cinco plazas y cinco puertas. Un maletero amplio, un diseño bonito y un color rojo metalizado. Parte del gasto lo avalaron con el dinero que habían recaudado de la boda, así pues, realmente, su cuenta corriente no lo notó tanto.
Mientras conducía hacia el hospital, le puso una cinta de canciones infantiles de esa serie tan estúpida que su hijo adoraba profundamente. Lo peor es que por lo bajito él también canturreaba las canciones. ¡No era su culpa! ¡Las escuchaba día sí, día también! Era imposible no sabérselas. Además, misteriosamente, eran muy pegadizas. Aparcó cerca de la puerta, lo cargó en brazos y caminó hacia la zona de Urgencias, donde sabía que hoy estaba trabajando Antonio. Dejó a Nicolás sobre un asiento y él se dejó caer al lado, en el contiguo. De fondo podían ver a Antonio ir y venir.
- Papá. Es papá. Mama, ahí está papá. -dijo con ilusión. Francis frunció el ceño, lo cogió en brazos y lo sentó en su regazo. Le miró severamente pero el pequeño no se inmutaba.
- Vamos a ver. ¿Por qué me llamas mamá? Yo no oigo que a él le hayas llamado mamá y a mí me llamas así. Yo también soy papá. ¿Por qué?
- En el colegio dicen que llorar es de chicas y lloras mucho, mama.
- Pero Antonio también llora.
- Yo no le he visto llorar tanto. -dijo observando el rostro del galo con curiosidad- Además papá dice que trabajas con ropa de chica.
- Eso no hace que deje de ser un hombre. -se quejó Francis. Estúpido Antonio... ¿Qué le iba contando al niño? Después decía estas cosas, ¡normal!- No le hagas caso. Yo también soy tu padre.
- ¿Papa-mama? -preguntó sonriente.
- Ya acabaremos de debatir eso luego. -le dio la vuelta para que pudiese ver a Antonio trabajar- ¿Has visto lo guapo que está papá?
- Es un médico... Papá es un héroe... -dijo Nicolás, su mirada destilaba admiración.
- A la de tres vamos a decirle: Doctor Fernández, es usted nuestro héroe~ Qué guapo es~ ¿Vale? -el niño afirmó con entusiasmo- Una, dos, tres.
- Doctor Fernández, es usted nuestro héroe~ Qué guapo es~ -gritaron un poco descordinados Nicolás y Francis.
Media sala se giró para mirarles y eso incluyó a Antonio, el cual estaba sorprendido ante aquello. Pero las miradas se clavaron ahora en él. Sonrió resignado y se acercó hasta ellos.
- No se puede gritar en las salas de los hospitales, ¿es que no os lo he dicho suficientes veces? -dijo poniendo los brazos en jarra una vez estuvo delante de ellos.
- ¡Papa! -exclamó el niño, lanzándose a los brazos de Antonio.
- Hola, mi niño~ -dijo el hispano riendo y levantándole para luego estrecharle en sus brazos y darle un beso en la mejilla que se apresuró a devolverle.
- Quería venir a verte a toda costa así que tuve que traerle... -dijo Francis sonriendo.
- Que mentiroso. Como si no supiera que tú también tenías ganas de venir. -dijo sentándose a su lado, con Nicolás en brazos.
- ¿No vas a darme un beso nunca?
- Mira que eres envidioso... -rió y se acercó para darle un beso.
- Yo también. Yo también.
Francis y Antonio besaron cada uno una mejilla de su niño al mismo tiempo. Una vez satisfecho, éste siguió jugando con el coche.
- Así que me toca ser la madre porque trabajo con ropa de chica, ¿no?
- Sabía que te lo contaría... -dijo riendo resignado.
- Eres tan cruel conmigo~ -dramatizó Francis mientras le pasaba el brazo por encima del hombro y lo atraía hacia él. La gente les miraba de reojo y Antonio se entretenía peinando a Nicolás.
- No te lo tomes a mal. Yo le dije la verdad. Que él interprete que eres la madre no es mi culpa~
Francis se acercó y besó su cabello y luego su oreja.
- Mamá quiere amar a Papá esta noche... -dijo bajando la mano a su trasero.
- Shh. Que se va a enterar el niño.
- Me gustaría encontrarme con mi querido vecino esta noche, en el baño si no puede ser en la cama...
- De acuerdo.-dijo sonriendo resignado. A continuación entornó el rostro, le besó fugazmente y guiñó un ojo- Lo acostaré en su cuarto. Luego vendré a visitar a mi odiado vecino.
Fin.
Et c'est fini! Buah, no puedo creerlo xD, ya he terminado de publicarlo... En fin. No sé qué contaros de este fic... Lo empecé el año pasado sobre el verano. Entonces estaba publicando Vivir en cadenas y este me servía para irme entreteniendo. Fui a Francia, me hice daño y este fic se convirtió en mi entretenimiento a altas horas de la noche o durante el día cuando nadie podía hablar conmigo. Es el AU que me quedó más largo así que le tengo cierto cariño especial. Además fue el fic donde intenté meter más cosas fuera de lo habitual en los fanfics.
Espero que lo hayáis disfrutado como yo lo disfruté escribiendo y como lo he ido disfrutando de nuevo a medida que lo ibais comentando. Sólo debo mencionar que Nicolás es un guiño al ahora ex-presidente de Francia, Sarkozy xDDD
Paso a comentar los review ouo
Tanis Barca, awnnn... Me impresiona que algo que yo escriba pueda llegar de este modo así que no puedo más que agradecer que sea así y que os guste. Bueno, quise ponerlo y salió solo Alfred xDDD. No, la boda no está narrada. Me conozco y sabía que se podría convertir en algo eterno. Creía conveniente terminarlo y creía que de este modo sería mejor. Acertaste ouo Ganas un abrazo virtual *abraza * xDDD
Candy Darla, lo del vestido de novia es para imaginarlo durante un buen rato y perder la noción del tiempo xDDD. Bueno, quería poner a Francis algo asustado por la boda pero luego está bien decidido a casarse con él, eso claro. Se complementan, es lo que hay ouo.
Nightview, Antonio amenazando a Francis es el mejor del mundo mundial ouo. Sabe acojonar xD. Quizás el liguero en la intimidad de la noche de bodas... -cejitas- XDDDD Sí, viene otra, ahora a continuación explico.
Ariadonechan, jopé xDDD Sí tengo alma xDDD... Pero ya demostré que Francis estaba convencido, después de eso ya no se echó atrás. Y, como he dicho en otro comentario, sabía que eso podía ser muy peligroso y que podría alargarme muchas páginas. El fic es MUY largo xDU así que preferí hacerlo de este modo y dejarlo a vuestra imaginación ouo. Antonio amenazando es acojonante XD. No te preocupes, actualizaré con otro fic los viernes :)
Ann Aseera, Bueno, sé que la boda no la cuento pero la dejo a vuestra imaginación xDDD. Son monosos y son perfectos juntos, comparto ese pensamiento xDDD. Lo bonito, creo yo, es que ambos tienen defectos muy gordos pero como se han conocido desde hacía mucho tiempo, saben aceptarlos y eso les hace estar más unidos. El epílogo el lunes, como prometí xD. La parte del McDonalds creo que fue de lo más random que he escrito XD
Tomato-no-musume, xDDDD omg no te atragantes, no mueras xDD. La imagen mental es genial 8D es lo que hay xDDD. Exactamente, ha llovido mucho desde el inicio del fic, es lo curioso. Me gusta sacar detalles que destaquen poco pero que llamen la atención, no sé XD. Awn, intentaré que el próximo os guste lo mismo ;w; Es diferente pero bueno. Sí, el lunes, tal y como dije, el epílogo.
Artemisav, xDD madre mía, no dejes de dormir por leer mi fic ;A; No se merece tanto... *siempre así * Imaginemos que a Jean le jodió la boda XDDEn este fic sale poquito, sí. Pero no puedo evitar que aparezca fugazmente, es superior a mis fuerzas. No te preocupes, que hayas comentado me gusta, gracias ;u; 3 Awn, me alegra que te guste cómo hago a Gilbert ouo Se pueden proponer matrimonio mutuamente, of course ouo. Iba a hacer que fuera Francis pero, por cosas del guión, decidí que fuera Antonio owo.
Elizaveta Christine, ouo si por serie te refieres a Hetalia, seeh. Y si por serie te refieres a mi fic me dejas anonadada y emocionada hasta límites insospechados ;u; Y si no lo es, no te preocupes, que igualmente feliz porque te encantara el fic ouo
Yuyies, es un chantaje emocional de doble filo, sí. Pero tienen un pacto de no amenazarse con Antonio enfadado porque entonces ambos vivirían en constante miedo xD No pueden tener una guerra fría, mejor tregua xD. Uy, no quiero ni imaginarlo. Capaz de patearle hasta la tienda XD. Alfred es simplón y quizás por eso cae bien xD. Antonio quiere a Francis muy mucho. Aunque también es para que se le bajen los humos y deje de hacer el lerdo con los vestidos de novia xD que capaz de llegar el día y ver uno blanco. Le conoce XD.
Hikaru in Azkaban, bueno este es el epílogo. Ahora ya está concluido todo lo que yo quería contar. No podrá huir porque Antonio daría con él 8D muahahaha XD Se le pusieron de sombrero, en vez de "de corbata" xDDDD Sí, a Francis le ponen todas esas cosas XD
Kirsu, no podía huir, no le quedaba más remedio que comer lo del McDonalds xDDDD Si hubiese sido un vestido en serio ahora mismo Antonio estaría en la cárcel por asesinar a su prometido *XDDDD* No te preocupes ouo No está tan desordenado. Está bien. Gracias por el review ouo.
Swk111, jooo xD pues no era mi intención obligarte :'D. En fin, lo de la tarjetita está muy lol XDDD Gilberto era su mejor aliado en ese momento XDDD. La parte del vestido de novia es simplemente hot 8D o esa era la intención que tuve. Awnn, me alegra que te guste el fic.
Misao Kurosaki, el don que tiene Antonio para amenazar es de película xD Pues sí, este ya es el último. Después de lo que vienen a ser 21 semanas, ni más ni menos. Eso es bastante, la verdad. No te dejaré sin nada, lo prometo XDDD. Pues no era la boda, era el futuro (Neutrex(¿))
Y esto es todo. Os aviso de que contestaré a los reviews firmados (con usuario) ya que los otros no me da la opción de contestarlos, lamentablemente. Os lo agradezco profundamente. A todas y todos (¿) los que leéis mi fic, habéis dejado algún comentario o lo habéis puesto en favoritos o alerta. Es increíble ver respuestas así a lo que uno escribe y os lo agradezco de todo corazón. Siempre lo digo y no es por decirlo pero los comentarios me animan a seguir escribiendo aún más. Gracias, gracias y mil gracias.
Comentar que seguramente este viernes empiece a publicar otro fic. No sé cuál será puesto que tengo una lista un poco larga de cosas hechas y tendré que decidirme. Avisaros de que si véis que publico uno en la categoría España/Romano no os asustéis y leáis. Es una sorpresita 8DDD... *Miru siendo troll*
¡Gracias por leer!
Nos vemos en la próxima historia.
Miruru.
