Capitulo 4
No Puede Ocultarse, Tiene Que Decirse
Al fin me dieron de alta en el hospital, tal solo me quedaban unos pequeños hematomas pero nada serio. Al aceptar la propuesta de Kurt de volver al colegio no tuve otro remedio que volver a casa con mis padres para estar más cerca de la escuela.
Kurt pasaba por mí todas las mañanas, caminábamos juntos hasta el colegio hablando de muchas tonterías y compartíamos la actividad del coro. Todos los chicos de New Directions eran fantásticos, me sentía en familia cada vez que estaba con ellos. Empecé a cantar, cosa que jamás habría creído que podría hacer y por lo que decía el Profesor Schuester era bueno en eso. Salía todas las tardes con Kurt y tomábamos un café en Lima Bean, luego tal vez íbamos a su casa y pasábamos un rato más juntos y luego volvía a mi casa.
Adoraba cada momento que pasaba con el castaño, cada día sentía que conocía un poco más de él, una nueva mueca, un nuevo estado de ánimo, un nuevo tic.
Seguía sin contarle de mi enfermedad y a medida que pasaba el tiempo se me hacia mas difícil pensar que si seguía con esto lo lastimaría demasiado cuando me fuera.
Una noche, me había quedado en casa del castaño mirando unas películas, ambos estábamos sentados cómodamente sobre su cama mirando con terror la película que habíamos comprado. De repente Kurt soltó un grito de espanto tomo el control y apago el televisor.
-se acabo, voy a morir de un ataque cardiaco si continuo mirando esta horrenda película- dijo con las manos temblorosas. Yo me reí aunque estaba igual de asustado que él.
El castaño me dedico una sonrisita y apoyo su cabeza sobre mi hombro.
-¿sabes Blaine? Me siento muy bien siempre que estoy contigo- empecé a preocuparme por lo que podría decir el castaño, pero más me asustaba saber que no podría contenerme si el castaño avanzaba de cualquier forma-siempre quiero tenerte cerca, siento que necesito que estés conmigo.
No pude siquiera intentar detenerme, era como si mi cuerpo se manejara por sí solo. Tome el rostro de Kurt entre mis manos y lo bese, necesitaba saber a que sabían sus labios, como se sentía su reparación cálida cerca mío. El castaño respondió a mi beso con pasión, enredando sus dedos en mis risos. "-diablos Blaine debes parar-" me decía a mí mismo, pero de nada servía, el dulce sabor de los labios del castaño no me dejaba separarme de él "-ya basta Anderson-oí la vos de mi padre en mi cabeza-en serio quieres arruinarles la vida a otras personas-" era lo que me había dicho el día que me habían aconsejado no involucrarme con personas porque mi partida las heriría.
Solté a Kurt y lo aleje de mí bruscamente, respirando con dificultad.
-lo siento –dijo en castaño, aunque al mirar su rostro me di cuenta que ni el sabia porque era que se disculpaba.
-no puedo hacerte esto-me abrace las rodillas, no me atrevía a mirar al castaño a la cara, entonces enterré mi rostro en mis piernas-no debo.
-¿de qué hablas?-dijo el castaño con vos pacifica.
-no quiero que termines herido por mi culpa-tome coraje, con suerte luego de que le dijera la verdad, Kurt me echaría de su casa aludiendo a que estaba enojado porque no le había dicho y no volvería a hablarme. Entonces yo volvería a estar solo y el no sufriría por mí. Pensar eso hizo que unas lagrimas salieran de mis ojos, aplastadas rápidamente por el roce de mis jeans-Kurt, la verdad es que estoy enfermo-sentí como el castaño respiraba profundamente- tengo cáncer.
Lo había hecho, se lo había dicho y aun así el no estaba gritándome, ni echándome de su casa por el contrario sentí unos brazos protectores que me rodeaban y oprimían.
-no te preocupes-me susurro al oído-yo voy a cuidar de ti.
En ese instante solté mis rodillas y abrace al castaño mientras las lágrimas recorrían mi rostro. Sentía un alivio y una tranquilidad que no había sentido en mi vida, me había aceptado, incluso había dicho que cuidaría de mí y a pesar de que yo no quería ser una carga para él, tampoco quería separarme de él.
-todo va a estar bien-me susurro mientras me acariciaba la espalda. Me sentía tan protegido, tan tranquilo, suspire y cerré los ojos para poder sentir el dulce aroma de Kurt.
-gracias.
Me lo había dicho, al fin luego de más de un mes y medio de espera, Blaine se había sentido seguro de poder contármelo. Me sentía tan feliz, sentía que confiaba en mí y eso realmente era algo muy importante. Quería decirle cuan feliz me sentía por su confesión, pero no podía, Blaine no sabía que yo estaba enterado de su situación, entonces solo opte por abrazarlo. No quería que se sintiera mal por habérmelo dicho, sabía que era difícil para el hablar sobre su enfermedad y más conmigo, por alguna extraña razón él había querido ocultármelo. Pero ahora era distinto, éramos amigos o tal vez más que eso. Lo único que me preocupaba en ese momento era el tiempo, siempre tan necesario y tan maldito, tenía miedo de que el tiempo no fuera suficiente, quería hacer muchas cosas con Blaine, quería que disfrutara su vida al máximo o por lo menos lo que le quedaba de ella.
-Entrare contigo- le dije tomando de la mano al moreno. Estábamos en el hospital donde Blaine solía atenderse, habíamos ido para unos exámenes mensuales que debía hacerse.
La Dra. Watson nos hizo pasar a su consultorio, le entregamos los resultados de los exámenes para que pudiera dar su veredicto.
Apreté la mano de Blaine cuando la Dra. Suspiro.
-está empeorando-dijo la mujer. Sentí como todos los músculos de mi cuerpo se tensionaban.
-¿cuánto tiempo?-indago Blaine con vos firme.
-dos meses, tal vez tres.
