Capitulo 5

¿Salida rápida o decisión correcta?

A pesar de los intentos de Kurt por persuadirme de volver a dejar el colegio, no quise hacerlo. Era algo irónico pensar que al principio el me había pedido que continuara estudiando y ahora era todo lo contrario, pero en el momento en que la Dra. Había dicho cuanto tiempo me quedaba, mis prioridades se acomodaron, quería ir a la escuela, quería aprender más, quería pasar más tiempo con los chicos de New Directions y más que nada quería pasar más tiempo con Kurt. Pero también había una realidad que rondaba por mi cabeza y no me dejaba en paz, no quería que Kurt siguiera conmigo pues si lo hacía sufriría demasiado, tal vez si me alejaba en ese instante el podría olvidarse de mí y continuar su vida feliz, pero no podría, no quería dejarlo. Pero tal vez debía dejar de ser tan egoísta y dejar de pensar solo en mí, debía pensar en lo que sería mejor para Kurt y en ese momento creía que lo mejor era que estuviera lejos de mí.

Luego de dejar a Blaine en su casa me dirigí directo a la de Mercedes, necesitaba que alguien me escuchara y me consolara. No podía llorar frente a Blaine, no quería causarle más pena de la que seguramente ya sentía. No sabía porque pero había tenido tanta fe en que ocurriría un milagro, creía que nuestro amor podría superar a la enfermedad y Blaine se curaría por la magia del amor, pero eso no sucedió "-debes dejar de ver tantas películas-" me dije a mí mismo.

Llegue a lo de Mercedes, la muchacha me abrazo a penas me vio en la puerta y yo me largue a llorar desconsoladamente. La morena acariciaba mi espalda y me susurraba al oído.

-tranquilo, todo va a estar bien, cálmate.

Subimos las escaleras hasta su cuarto y nos sentamos sobre su cama.

-¿qué sucedió Kurt?-indago mi amiga tomándome las manos.

-es Blaine- dije sollozando.

-¿le sucedió algo malo?- la morocha, tenía tal tranquilidad en la vos que logro que pudiera calmarme un poco.

-fuimos al Doctor y nos dijeron que le quedaban entre dos y tres meses de vida.

Mercedes se llevo instintivamente la mano a la boca de manera sorprendida, sus ojos también se llenaron de lagrimas, ahora ella también conocía a Blaine, habían compartido canciones en el coro y habíamos salido juntos los tres varias veces.

-dios Kurt- dijo mi amiga abrazándome-lo siento tanto.

Ambos nos largamos a llorar en los brazos del otro.

Mercedes me acompaño hasta la casa de Blaine, quería hablar con él y con su familia de todo lo que había sucedido. Al llegar nos atendió su madre, una mujer bajita con ojos grandes de color ámbar, su cabello cobrizo caía en grandes ondas hasta sus hombros.

-hola, señora Anderson- saludamos amablemente.

-hola Kurt y…..-la mujer sonrió.

-Mercedes-dijo mi amiga devolviéndole la sonrisa-soy amiga de Blaine.

-pasen, son bienvenidos aquí- dijo la mujer.

Entramos y nos acomodamos en los sillones de la sala de estar. La señora Anderson nos trajo té para beber.

-señora Anderson- dije suspirando- necesitamos hablar, con Blaine y su esposo también.

Las manos de la mujer temblaron.

-lamento decirte que eso no será posible Kurt- la mire confundido- veras, Blaine volvió del doctor muy alterado, dijo que quería irse, que habíamos tenido razón todo el tiempo y que no quería pasar un segundo más aquí.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, Mercedes a mi lado estaba atónita por las palabras de la mujer.

-¿razón de que?-pregunto la morocha.

La mujer suspiro, lagrimas diminutas recorrían su tez pálida.

-siempre le dijimos a Blaine que no sería bueno que se involucrara demasiado con personas fuera de la familia, ya que su partida los haría sufrir-la mujer respiraba con dificultad- pero ¿sabes, Kurt? Cuando volvió a casa y dijo que tenía un nuevo amigo pude notar un brillo en sus ojos que no había visto antes, era una vitalidad infinita, era una gran felicidad y por un momento creí que no sería malo que estuviera contigo, creí que tu lo curarías, creí que tu serias el milagro para Blaine.

La mujer se largo a llorar tapándose la cara con sus manos.

-¿A dónde fue?-indague sollozando, yo también había creído lo mismo que había dicho la señora Anderson, pero desgraciadamente nos habíamos equivocado.

-me pido que no te lo dijera-la mujer levanto la mirada hasta cruzar sus ojos con los míos- pero no puedo hacerle eso, se que si está haciendo esto es por mi culpa y por la de su padre también. Debes saber que sufrirás al final Kurt, ya no hay remedio, pero por lo que más quieras te imploro que vallas tras Blaine, se que solo tú podrías lograr que pase sus mejores días.

Estire mis manos y tome las de ella con cariño. Mis ojos aun irritados por tantas lágrimas la miraban fijamente a los de ella.

-señora lo que más quiero es su hijo, daría la vida por él, ¿en serio cree que lo dejaría ir sin más?-la mujer sonrió levemente.

-eres un milagro-me dijo sonriéndome- fue a la casa de su abuela, está en un campo por la ruta 308, en la entrada hay un gran árbol de duraznos, seguramente podrás encontrarla fácilmente.

Bese la mano de la mujer.

-muchas gracias-me levante rápidamente y me dirigí a la puerta con Mercedes pisándome los talones.

-espera Kurt- voltee para ver a la madre de Blaine- Blaine me dijo que te diera esto.

Estiro un pequeño collar hacia mí, era un dije ovalado azul brillante. Lo tome y lo observe unos segundos.

-ya vete, vamos-dijo empujándome por la espalda- busca a Blaine, encuéntralo y hazlo feliz.

Volví a sonreírle a la mujer de ojos ámbar. Mercedes tomo mi brazo y emprendimos el camino hacia mi casa.

Sabía que había tomado la decisión más estúpida de mi vida, porque amaba a Kurt con toda mi alma y me sería muy difícil pasar mi último tiempo sin él, pero por otro lado podía sentirme seguro de que él estaría mejor sin mí.

Mi padre conducía en silencio, yo observaba el paisaje.

-lo amas ¿verdad?-dijo repentinamente, voltee para mirarlo, el tenia la vista clavada al frente y estaba totalmente serio.

-con todo mi ser.

-es lo mejor para él-aseguro mi padre intentando darme ánimos.

-lo sé.