AMAME SIN CONDICIONES

CAPITULO 6

SHAORAN

La reunión había transcurrido sin problema alguno, esa noche decidí pasarla en un hotel, a la mañana siguiente volvería a tomoeda; cuando llegue a mi habitación, me quite el abrigo, y me dispuse a quitarme la corbata, esta me tenia cansado, mire la computadora y me dirigí a ella, pero cuando la encendí, mire a mi alrededor y me vi solo, no sé porque empecé a sentir que me faltaba algo, me sentía incomodo, aburrido, así que fui a mi maleta y saque mi Ipod, lo encendí y puse un poco de música clásica. Después de haber trabajado un rato en algunas acciones caí en cuenta de algo extraño, yo desde cuando escuchaba música clásica y mas mientras trabajaba, siempre me había gustado trabajar en silencio, pero ahora no lo soportaba, entonces levante la vista de la pantalla del computador y me fije en un punto, cuando de pronto lo vi. Vi a la mesera bailando, nunca me había fijado pero se veía tan bien, tenia buen cuerpo, se veía hermosa cuando practicaba, y más aun cuando me miraban para hacerme muecas, ella era tan expresiva, y sus ojos, como me gustaban sus ojos; seguía en medio de mi ensoñación cuando sentí que algo me pegaba muy fuerte en la cabeza, desperté de inmediato a mirar que había sido, y mire a Eriol enfrente mío.

-Oye, que te pasa- le dije furia

-Llevo horas hablándote en que piensas- me dijo

-En nada, solo unas cuantas negociaciones que tengo pendientes - le dije, sin muchos ánimos de contarle que estaba pensando en la mesera

-Oye ya arregle todo para nuestro viaje a la toscana, tomy me llamo y me dijo que Sakura también vendría con nosotros- me dijo, pero yo seguía pensando en que rayos era lo que me había pasado hace un momento

-Si el avión también está listo, apenas se acaben las clases no iremos a Italia- le dije sin mucha emoción, la verdad era que tenía que vengarme de inmediato de la mesera, así dejaría esta obsesión por ella, y cosas como fijarme en su físico o sus bobadas no volvería a pasar.

SAKURA

Había tenido que ceder a las suplicas de Tomoyo, y ahora tendría que dividirme en dos, ser Sakura Kinomoto, la hija del magnate Fujuitaka Kinomoto y ser Sakura Clow, la hija de comerciantes, una persona de clase media; Tomoyo me la estaba poniendo difícil.

La semana continúo sin problemas, Madame Anne-Claire había ido esa semana como siempre, para dejarme nuevos pasos de ensayo,

-Bueno Señorita Kinomoto, estoy impresionada de su disciplina, su trabajo es magnífico, solo hay que practicar mas, para lograr la perfección- me dijo, aun que lo decía muy seria, no parecía que se alegrase de verdad

-Gracias Madame- le dije con una pequeña sonrisa

-Hablando de mejoramientos, quiero que practique los pasos de esta hoja, porque he pensado en que audicione, para la real academia de danza de Londres, y participes en nuestra siguiente obra El lago de los cisnes- me dijo, mientras me pasaba una hoja blanca, con unas rutinas de trabajo

-De verdad puedo audicionar- le dije llena de entusiasmó, le di las gracias y me despedí de ella pues las clases ya habían terminado. Salí corriendo a mi casa, tenía que darle la buena noticia a Tomoyo

SHAORAN

Ya era viernes, las clases acabarían y mañana viajaríamos a la toscana, mi relación con la mesera iba mejorando, con pequeños defectos, ya que después de lo acontecido en el hotel en Tokio después de la junta, ahora me fija mas en ella; ya era la hora del almuerzo me dirigí como la hacía desde varios días atrás al teatro, cuando entre estaba solo, así que me senté a trabajar en mi computadora, para mi desgracia la maldita ying fa, me había quitado, la compra de unas acciones de una empresa de vinos, estaba concentrado maldiciendo, cuando la puerta del teatro se abrió.

-Oye, que genio, que te sucede- me pregunto la mesera con curiosidad

-Una maldita loca me acaba de quitar un buen negocio de las manos-le dije con furia, y es que estaba furioso, que diablos le había hecho yo a la hija loca de los Kinomoto, que ahora se empeñaba en quitarme cada negocio al que queria entrar.

-Oye, pero así de grave es-

-Sí, no sé porque la loca esta, me quita mis negocios, es como si quisiera vengarse de mi- le dije sin pensar que le estaba contando mis problemas, a la mesera insignificante

-De pronto fue que la trataste mal, intentaste pasar por encima de ella, y ahora te quiere dar una lección-

-Pero si ni siquiera la conozco, solo se lo que mi padre me conto de su patética familia- le dije con desdén

-De pronto si la conoces y con esa actitud tuya de humillar a la gente, pudiste lastimarla-

-¿Qué?, ni siquiera conoces a esa familia, como los puedes defender-

-Bien entonces según tu porque son patéticos, y porque piensas que ella está loca, dame un razón para estar de tu lado, cuéntame sobre esa familia que no conozco- me dijo mientras se sentaba a mi lado

-Son una familia importante, los Kinomoto manejan un gran imperio de construcción, siempre lo han hecho, el señor Fujuitaka es un gran visionario, pero con problemas según supe se caso con una modelo, de ese matrimonio nacieron dos hijos, un varón y la loca, a los nueve años de casado se empezó el rumor, de que el tenia aventuras con otras mujeres, su esposa se enloqueció de los celos y se suicido-

-espera, espera como así que se suicido- pregunto, mientras me interrumpía, pero su cara mostraba una reacción desconocida, como si supiera algo, pero no lo sabia completo

-Sí, una noche discutió muy fuerte con el señor Kinomoto y ella salió en su automóvil, y el detrás de ella en el auto de él, en el camino ella aceleró y se lanzo a un barranco- le dije pero su cara mostraba dolor, sus ojos se llenaron de lagrimas, pero no lloro.

-Qué triste, pero continua con la historia- me dijo, pero su voz y había tomado un tono más de dolor, no sé porque sentí la necesidad de abrazarla, pero no lo hice y proseguí

-después de eso el señor Kinomoto escondió a sus hijos del ojo público, hasta hace unos años apareció su hijo touya Kinomoto, como sucesor de su padre, de ellos no tengo problemas, touya saco el don de su padre, sus negocios cada vez enriquecen mas, su nombre está en la cima, pero también se ha escuchado el rumor de que el tal touya es como su padre, de su hija no se sabe nada solo que se encuentra en un internado en parís, donde se paga mucho dinero para que no den información a nadie de ella, por eso no entiendo que le hice-le dije, pero ya no estaba furioso, la verdad me había desahogado, contándole esto a la mesera y más cuando vi su reacción, es como si la señora Kinomoto fuera su madre, y ella no supiera cómo había muerto en verdad, pero eso no podía ser, la mesera no tenia clase, no tenía dinero.

Sin más la mesera se levanto y me dedico una pequeña sonrisa, y se dirigió a bailar, yo no pude proseguir con mi trabajo, solo me dedicaba a observarla, y pensé que hubiera sido preferible no contarle nada porque ahora tenía una expresión triste, y eso no me gustaba, así que me levante y fui la abrace y la tome por la cintura

-Quieres bailar conmigo- le pregunte en forma de broma, y ella me miro con cara de no entender nada

-¿Qué? –

-Ven vamos a bailar- le dije y empecé a girar con ella en mis brazos, entonces tropecé varias veces con mis pies, lo que hizo que ella empezara a reír y sentí un gran alivio, así la quería ver siempre feliz

-Oye que buen bailarín eres, si sigues así no podre utilizar nunca mis pies- me dijo en tono de burla

Continuamos así un rato mas, muertos de la risa, hasta que sonó el timbre de inicio de clase, nos dirigimos a este, las clases transcurrieron normales, al final nos despedimos y quedamos en vernos al otro día en el aeropuerto para nuestro viaje.

SAKURA

No lo podía creer aquello que me había contado Li de mi propia familia, siempre supe que mamá había muerto, pero no como había pasado, después de eso nunca se quiso hablar del tema, sentí un poco de dolor y de tristeza de enterarme así, de cómo fue.

Llego el sábado, no había empezado a salir el sol cuando ya tenía a Tomoyo en mi habitación, ella me alisto la maleta alegando que yo, echaría cualquier cosa fea con tal de verme mal para molestar al detestable de Li, luego se subió a mi cama y empezó a sacudirme, yo ya la había escuchado, pero la cama estaba tan calientita, que no quería pararme; cuando sentí frio me di cuenta que Tomoyo me había quitado las cobijas, y con sus manos, que no sé porque las tenía tan frías, me tomo de los pies y empezó a jalarme para sacarme de la cama, yo como pude, me agarre fuerte, pero no tenía mucha fuerza así que Tomoyo me gano y termine en el piso, sin ánimos de seguir forcejeando con ella me levante de mala gana y fui echando maldiciones hasta el baño para asearme.