Aquí les traigo el siguiente capítulo, tardé bastante en publicarlo a pesar de haberlo empezado hace tiempo, así que antes de que empiecen a leer, me gustaría disculparme, sobre todo pido disculpas a la gente que leyó el fic desde el minuto cero.

Lo lamento

Bueno, ahora relájense y disfruten del cap ¡nos vemos al final!


Super Smash Brother's stories

desastres

Todo había sucedido muy deprisa, apenas habíamos vuelto de entrenar cuando sucedió. Era un desastre, una catástrofe… no podía imaginar lo mal que lo pasaría si le encontrara… tal vez él tendría menos suerte que yo ahí abajo… no quería ni pensar en lo que podría ocurrirle, además, si por alguna casualidad encontraran al mr. Saturn que tenemos como mascota, estaríamos en problemas… en graves problemas me atrevería a decir.

Pero ese no era momento de pensar en lo que podría ocurrir, debía volver y salvar a Lucas, sin importar lo que pudiera pasar… si hubiera sido la situación inversa, es decir, si yo me hubiera quedado en la habitación, por alguna razón, creo que él habría ido a buscarme… no podía dejarlo tirado.

Me levanté decidido y caminé hacia la salida, sentía cómo las miradas extrañadas de mis compañeros se clavaban en mí. Nadie, excepto Link conocía la situación… así que supongo que era una reacción normal.

- Chicos tengo… - tragué saliva – Tengo que volver – finalicé mirándoles de reojo

Al momento de decir eso, casi todos los veteranos y algunos más se sobresaltaron. Estaban confusos y preocupados por mí a la vez. Trataron de convencerme para que me quedara a salvo, pero no les hice caso… no les dije nada, solamente miré al exterior y continué caminando.

- ¡Espera! ¡Yo iré contigo! – gritó alguien desde el fondo. El resto de voces se apagaron y yo me giré para ver quién había dicho eso.

El hyliano se encontraba de pie frente a mí, rodeado del resto de veteranos que contemplaban la escena sin poder entender nada… incluso yo estaba sorprendido.

- ¿Estás seguro? Quiero decir… sabes lo que pasará si nos encuentra ¿verdad?

- Bah, eso no me asusta – respondió convencido de sí mismo y tratando de restarle importancia al asunto – Además, no puedo dejar que un enano cabezón como tú campee a sus anchas sin que nadie le cubra la espalda – terminó en un tono burlesco.

Todos rieron su broma calladamente, esas risas, de algún modo hicieron que me tranquilizara… supongo que desde un principio él pretendía eso.

Se acercó hacia mí con esa sonrisa suya que le hacía verse tan confiable, me dio una palmadita en la espalda nos giramos hacia el exterior.

Sin nada más que añadir, el del gorro verde y yo, nos marchamos

Tras trepar un poco por el precipicio, finalmente nos encontramos en los jardines de la mansión. Nunca antes me había fijado en lo enormes y majestuosos que eran…

Caminamos bajo los frondosos árboles frutales, ocultándonos entre sus troncos con ayuda de las sombras que proyectaban sus copas, anduvimos de cuclillas un tramo en el que nuestra única protección era un seto y finalmente llegamos a la gran fuente. Aquella gran fuente que se encontraba frente a la mansión.

- A partir de aquí debemos ser especialmente cuidadosos – advertí

- Bien, no te preocupes por eso, soy un experto en pasar desapercibido… ¿No te conté la historia de cómo me infiltré en la fortaleza de las bandidas del desierto y…?

- Sí, sí ya… esa historia ya me la contaste unas siete veces – interrumpí. Link puso una mueca de fastidio, pero se serenó rápidamente.

Tras estar seguros de que no venía Master Hand, entramos sigilosamente a la enorme y en ese momento silenciosa mansión. Una vez dentro, nos dirigimos a la habitación 12, donde estaba Lucas.

Los pasillos ahora estaban solitarios, silenciosos y por alguna razón, fríos. Además, parecían extenderse hasta desaparecer en la oscuridad… parecían no tener fin.

Las luces estaban apagadas, las pocas ventanas que daban al exterior, estaban tapadas con enormes maderos clavados a la pared, a cada paso que dábamos, un eco casi inaudible recorría todos los recovecos del lugar… daba la sensación de que estuviéramos dentro de una película de terror.

Avanzamos sin problemas hasta la puerta de la habitación número 12 y sin pensarlo dos veces, atravesamos la entrada.

Encontramos a Lucas tumbado en su cama leyendo un libro junto al mr. Saturn, que por alguna razón, parecía estar entretenido con el mero hecho de mirar al techo.

El héroe de las orejas picudas y yo, fuimos corriendo hacia donde él estaba, pero antes de poder dar dos míseros pasos, oí un gran ruido detrás mío y luego sentí un golpe que me empujó junto con Link hasta el fondo del dormitorio.

Me levanté lo más rápido que pude y temiendo lo peor, agarré al mr. Saturn y lo escondí en un cajón de la mesilla de noche.

- ¡Ajá! ¡Os encontré ratitas escurridizas! – gritó alguien

Alcé la vista un instante y pude ver qué tal y como sospechaba, Master Hand nos había encontrado.

- En serio, llevo horas buscándoos… ¿Dónde os habíais metido? Es más ¿dónde demonios está todo el mundo?

Poco a poco, ella iba avanzando, acorralándonos contra la pared… si esto seguía así no tardaría mucho en agarrarnos y llevarnos por la fuerza a la feria… tenía que pensar en algo y tenía que ser rápido.

- Después de todo el jaleo que montasteis anoche con esa estúpida pelea de comida, estaba claro que no os libraríais de un castigo especial… - se acercó un poco

Miré en todas las direcciones, pero parecía que no había salida y eso me frustraba…

- Aunque lo cierto es que deberíais estar agradecidos de que no haya sido especialmente severo... porque ustedes saben lo crueles que pueden llegar a ser mis castigos… - un poco más cerca…

Finalmente nuestras espaldas chocaron contra la pared. Miré preocupado a Link y él me devolvió la mirada, haciéndome saber que tampoco sabía cómo escapar. Lucas parecía no entender demasiado bien la situación. La sombra de Master Hand se cernía sobre nosotros, fueron unos momentos de verdadera angustia, realmente, no teníamos escapatoria…

Tras resistirnos inútilmente, acabamos atados de pies y manos sobre lo que parecía una plataforma flotadora que nos transportaba hacia el pueblo Smash… me gustaría saber de dónde demonios salió dicha plataforma, y más importante aún, ¿por qué nunca nos dejaron usarla para ir y venir del pueblo? Es decir, si nos hubieran permitido utilizarla, no habría tenido tantos problemas con Reggie…

- Se te ve preocupado Ness – comentó Link – No te preocupes, a juzgar por la posición del sol, no estaremos mucho rato allí abajo – sin comprender muy bien a lo que se refería, me giré y comprobé que ya casi estaba anocheciendo…

- Espero que estés en lo cierto – respondí.

Hubo un pequeño silencio

- ¿Por qué…? ¿Por qué decidiste acompañarme Link?

- ¿Uh? Ya te lo dije, no podía dejar marchar a alguien tan escandaloso cómo tú – me entraron ganas de contestar – Además, quedarme allí con Zelda habría sido un suicidio…

- Ya estamos con esas…

- Créeme, no sabes lo insoportable que puede llegar a ser… y más aún cuando comienza con "ese" tema… - contestó

Hubo un breve silencio… a pesar de que el hyliano suele ser muy exagerado, esta vez tenía toda la razón, y es que muchas de las veces que Link no puede quedar con nosotros, es por culpa de Zelda, que siempre está acosándolo y presionándole con "ese" tema

- Uh… perdón por preguntar pero… Cuál es "ese" tema – indagó Lucas.

- Eh… bueno… es una larga historia… pero básicamente… - comenzó Link

- Ella se le declaró el año pasado – interrumpí tajante

- Agh… no me lo recuerdes… nunca antes había pasado tanta vergüenza

- ¡Eso es porque en realidad te gusta! – bromeé

- ¿¡Gustarme! No hagas chistes tan crueles… yo solo la veo como una amiga

- Pero… al final no quisiste salir con ella ¿cierto? – preguntó Lucas

- Si… pero desde entonces todo el mundo está convencido de que hacemos buena pareja... ¿Acaso no se dan cuenta de que yo no la quiero?

- Entonces… ¿Por qué se empeña en salir contigo? Quiero decir… ya ha sido rechazada una vez ¿no? – continuó Lucas

- Ya, pero ya sabes: las tías están locas – sentenció Link

- No le hagas caso Lucas, lo que le ocurre es que no puede entender cómo se siente una persona enamorada

- ¿Uh? ¿Y he de suponer que tú si lo entiendes? - replicó

- Bueno… tengo una ligera idea

- Ya, ya, seguro… es esa chica rubia ¿verdad? – eso fue un golpe bajo

- ¿Qué? No seas infantil, ella solo es mi amiga – me defendí

- Sí, sí, claro… ¿Cómo se llamaba…? Creo que Paula… - sonrió malévolamente - Ness y Paula… ¡Qué buena pareja hacéis! – continuó el hyliano con la clara intención de fastidiarme

- No digas estu…

- Callaos ya casi hemos llegado, no quiero que os estéis peleando cuando puedan vernos – interrumpió Master Hand con un tono más serio de lo habitual. Nosotros guardamos silencio, pero Link siguió mirándome como si me hubiera pillado

Finalmente aterrizamos en el pueblo Smash, cerca de la entrada a la feria. Master Hand nos desató y nos obligó a entrar… era un momento de verdadera tensión…

Miré a Link, que caminaba por delante de Lucas y de mí. Se podía notar que su respiración estaba bastante más acelerada de lo normal, no estaba muy seguro de hacia dónde mirar, no quería alzar la vista y ver a la temida feria, pero tampoco quería parecer asustado… se giró levemente, devolviéndome la mirada por el rabillo del ojo. Cuando me miró pude ver lo preocupado que estaba, a pesar de que trataba de disimularlo.

- Llegó la hora – tragó algo de saliva – Ha sido un placer conocerte

- Exageras, apenas terminemos esto nos marcharemos – repliqué para darle ánimos

- Hey chicos… ¿por qué decís que este lugar es tan horrible? – preguntó el psíquico rubio

- Creo que… lo comprobarás esta tarde – respondimos los dos veteranos a la vez.

Atravesamos las amplias calles de la feria bajo la atenta mirada de todas las personas que estaban a nuestro alrededor. Escudriñaban nuestros rostros con la mirada, nos miraban de arriba abajo, atentos a cada uno de nuestros movimientos, sin parpadear… bajo un silencio sepulcral… resultaba muy incómodo.

Tras caminar durante un rato bajo la sombra de la mano gigantesca, llegamos hasta la entrada de una enorme carpa repleta de los símbolos del torneo Smash así como de los de sus integrantes. Entramos dentro.

Aquí el ambiente era diferente al de afuera… se sentía menos incómodo, todo resultaba más… familiar.

Master Hand nos ordenó que nos subiéramos a la enorme plataforma central y que dijésemos algo para llamar la atención y así, conseguir la atención de la gente para luego hacer un pequeño espectáculo. Cuando nos hallamos en el escenario nos miramos entre nosotros sin saber que decir… a ninguno se nos ocurría nada, hasta que una idea se cruzó por mi mente.

- Link, ya sé lo que podemos hacer – Lucas y el hyliano me miraron curiosos – antes de nada, saca tu ocarina. – Link buscó en su bolsillo y agarró su preciado instrumento, yo por mi parte, saqué mi púa de guitarra eléctrica – Lucas, necesito que me traigas una de esas guitarras que están apoyadas en la pared de la carpa – el muchacho rubio me trajo una bastante chula y luego la enchufó al altavoz.

- Entiendo – dijo el elfo con una mirada de confianza – Yo haré los acordes, tú encárgate de la melodía principal

- Hey, esperadme, yo también quiero participar – dijo Lucas mientras enchufaba a los altavoces su teclado electrónico. – Muy bien, estoy listo. – el héroe del tiempo y yo miramos incrédulos al ya no tan tímido Lucas – no os preocupéis por mí, aunque no lo parezca tengo un buen sentido musical.

Nos miramos los unos a los otros,. Estábamos inseguros, pero si funcionaba, sería un gran espectáculo.

Tomé aire. Desde el principio ya sabía cuál sería el tema que interpretaríamos: era un tema sencillo, muy intuitivo y fácil de acompañar. Acerqué la púa a las cuerdas de la guitarra y comencé con una melodía sencilla…

Comencé yo solo, tocando las armoniosas notas, mis compañeros escucharon en silencio. En un principio mis notas sonaban débiles y acalladas, pero poco a poco fueron tomando más y más fuerza. Lucas fue el primero en comenzar con los acordes, tocando delicadamente unos preciosos acompañamientos que encajaban perfectamente con la melodía que yo tocaba.

Al cabo de unos segundos llegó el momento de interpretar la melodía principal, la ocarina de Link sustituyó la música que yo antes tocaba mientras que yo hice sonar una linda melodía, una melodía que me traía muchos recuerdos, una melodía que una vez estuvo dividida en ocho partes. Mi púa rozaba con fuerza las cuerdas de la guitarra, cargando las notas con entusiasmo a la par que mis dos compañeros marcaban el camino con unos lindos y cálidos acordes.

La gente se acercaba al escenario, rodeándolo. Al poco tiempo, la carpa estuvo llena de gente, que se sintió atraída por nuestra música.

Estuvimos tocando durante unos cinco minutos. Cuando acabamos, alzamos la vista y pudimos ver a todas esas personas, que nos miraban con brillo en sus ojos… hubo unos instantes de silencio y luego… la gente estalló… estalló en aplausos, unos aplausos que resultaban ensordecedores. Nos vitorearon, chillaron de pura emoción, gritaron nuestros nombres una y otra vez e incluso tiraron confeti.

Nos miramos entre nosotros y luego nos unimos a todos esos gritos. Resultaba increíble que consiguiéramos interpretar a la perfección un tema sin haberlo practicado antes, pero por algún motivo fuimos capaces de conseguirlo sin problemas.

Miré a Master Hand, quien estaba en el fondo de la carpa con su dedo gordo levantado en señal de aprobación.

Estuvimos en la carpa charlando con los aficionados y regalando algunos recuerdos del torneo Smash hasta que anocheció.

- Al final no fue tan duro – comenté

- Sí, después de esto, no puedo comprender por qué no os gusta este sitio, ¡lo de hoy fue algo fantástico! – añadió Lucas

- Bueno, supongo que si nos fue tan bien es porque Master Hand vigilaba que ningún loco saltara a por nosotros – replicó Link

- Tú y tu optimismo Link – puntualicé sarcásticamente. Lucas rió

- Lo hicisteis muy bien. Hoy vino mucha más gente de lo habitual y sin duda, fue gracias a vosotros… Creo que aparte de que supondrá una buena publicidad para el torneo, ha sido una muy buena manera de daros a conocer y de ganaros la simpatía de la gente. – dijo Master Hand mientras nos acompañaba hasta el exterior. Nosotros asentimos

Una vez fuera, el sexto sentido de Link le alertó de que estaba cerca del peligro. Miró atento hacia los lados, hasta que, efectivamente, el peligro saltó hacia él

- ¡HYAAAAAAA! – Gritó una chica azul al abalanzarse hacia el de las orejas picudas… creo que era una mujer-pez o algo así - ¡Link estuviste genial allí arriba!

Link esquivó hábilmente a la chica echando a correr, pero su perseguidora no desistió y salió tras él… finalmente se alejaron tanto que les perdimos de vista.

- Parece que no volverá en un rato – comenté.

Hubo un silencio un tanto incómodo, hasta que Master Hand lo rompió

- Oye Ness… ¿no sabrás por casualidad el motivo por el que Reggie está tan enfadado últimamente? – preguntó la mano flotadora. Lo cierto es que me resultaba una pregunta difícil de responder…

- No – mentí - ¿Por qué, qué está haciendo?

- Umm… ha insistido bastante en hablar con… ya sabes… el mandamás.

- ¿¡En serio! Uh… y… ¿Lo ha conseguido?

- No, pero a pesar de no conseguir nada, él sigue insistiendo… ya sabes cómo es… me gustaría saber en lo que está pensando

- …

Esas eran unas noticias desesperanzadoras, Lucas y yo nos confiamos demasiado al ver que participaríamos en la primera jornada, creímos que Reggie nos habría perdonado… nunca imaginé que estuviera tan empeñado en echarnos… incluso hasta el punto de querer hablar con el mandamás…

Miré a Lucas, el cual, miraba al vacío con una expresión seria. Supuse que él también había comprendido: si las cosas seguían así, no duraríamos mucho tiempo más en el torneo…

Me dolía bastante el no poder hacer nada, me sentía como un inútil… pero abandonar habría sido el camino fácil…

"hiciste una promesa ¿recuerdas?" pensé "haré todo lo que esté en mi mano… lo juro por mi honor"

Este recuerdo me reconfortó. Apreté mi puño con fuerza, no podía echarme atrás: este año, pasara lo que pasase, permaneceríamos dentro del torneo hasta el final.

Continuamos caminando hacia la plataforma con la que nos trajeron aquí. El sol ya se había ocultado por completo, lo único que brillaba en el cielo eran las estrellas y una enorme luna llena. A medio camino, escuché a alguien llamándome, parecía ser una chica. Me giré sin estar seguro de dónde estaba ella, pero detrás de mi no había nadie.

- ¡Ness! – gritó a la vez que saltaba sobre mi espalda. Me abrazó con fuerza.

Miré al frente y me encontré con una cara conocida.

- ¡Paula! ¡Me alegro de verte!

- ¡Estuviste genial allí arriba! – exclamó alegre

- Jeje me alegro de que te gustara

Nos quedamos mirando en silencio durante unos segundos

- Ejem – interrumpió Master Hand – Como parece que ustedes dos tienen muchas cosas que contarse, creo que será mejor que Lucas y yo nos vayamos yendo

- No espera, no hace falta que… - comencé a decir, pero pensándolo bien, sería divertido hablar un rato con ella – Está bien, iré a la mansión más tarde

- Ju… no importa si no vienes esta noche, pero no hagas nada de lo que puedas arrepentirte

- Espera ¿Qué? – no podía creerlo… ¿había dicho lo que creía que había dicho?

- Que lo paséis bien – dicho esto, se marcharon

Después de que se marcharan, dimos un paseo mientras charlábamos…

- Master Hand… ¿Se puede saber en qué estaba pensando?

- No le des importancia – rió – Seguro que ha sido una broma, nada más

- Ya… pero a veces se pasan un poco… - me quejé

Tras andar por un rato, mis tripas me traicionaron con un escandaloso gruñido, me puse colorado de la vergüenza

- Vaya… - se rió un poco - ¿Has cenado? – preguntó. Negué con la cabeza, ella se limitó a seguir riendo dulcemente – Entonces, cenemos algo juntos, ¿Qué te parece ir allí? – propuso.

Entramos en un establecimiento de comida rápida, no era precisamente el lugar que habría elegido para ir a cenar con ella, pero tampoco tenía suficiente dinero en la cartera como para pagar un lugar medianamente decente.

Yo me compré una hamburguesa y ella solo pidió un refresco.

Nos sentamos al lado de una ventana. Éramos las dos únicas personas cenando allí. Al cabo de unos minutos terminamos nuestra comida, pero nos quedamos sentados allí charlando durante un rato más.

- Ha sido una sorpresa encontrarte en el pueblo – comenté – Creía que vendrías dentro de unos días

- Sí, pero Poo se empeñó en venir, dijo que quería verte antes de que empezaran los combates

- Ya veo… conociéndole supongo que te arrastró a venir con él

- No, bueno… la verdad es que yo también quería venir a verte antes de que empezaran los combates – respondió tímidamente. Me sonrojé un poco.

Se hizo el silencio durante unos segundos. En un intento de disimular el rubor, miré por la ventana, la calle estaba en calma, parecía que estaba siendo protegida por la oscuridad de la noche. Volví mí mirada a Paula, la cual, me miraba a los ojos fijamente. Al chocar su mirada con la mía, sus mejillas se sonrojaron a lo que ella respondió agachando ligeramente la cabeza, tratando de evitar que yo la viera sonrojada… era muy linda

- Cambiando de tema ¿quién era el chico rubio que estaba en el escenario contigo antes en la feria?

- ¿Uh? ¿Te refieres al del gorro verde o al del remolino en el pelo?

- Al segundo

- Oh… es Lucas, mi compañero de habitación

- Lucas… nunca lo había visto

- Bueno, eso es porque es un novato

- Ya veo… ¿Y dices que compartes dormitorio con él?

- Sí. – respondí.

De nuevo, se hizo el silencio.

- Emm… ¿Te apetece dar un paseo?

- Sí, será divertido.

Dicho esto, Paula y yo nos marchamos de aquel lugar y anduvimos por las oscuras calles del pueblo. Continuamos conversando mientras caminábamos. Finalmente llegamos al enorme lago.

Cansados de andar, nos tumbamos en la hierba, en un lugar cercano al agua y alejados de cualquier persona que pudiera pasar por allí. Estábamos tumbados el uno al lado del otro, sin tocarnos, pero cerca al fin y al cabo. No hablábamos, solo observábamos el cielo.

En un suspiro, extendió su mano, colocándola encima de la mía y luego apoyó su cabeza sobre mi hombro.

Ninguno de los dos hizo ningún otro movimiento, no queríamos perturbar este ambiente tan dulce. Simplemente, cerramos los ojos, disfrutando al máximo de esta sensación.

- Me gustaría… que este momento durase para siempre – confesó tras suspirar.

La verdad es que yo también deseé lo mismo: estar tumbado junto a ella, a las orillas de un lago, los dos, tomados de la mano, bajo un precioso cielo estrellado… parecía un sueño, un sueño del que no quería despertar… era todo tan… bonito…

Sentía cómo mis sentimientos trataban de aflorar, trataban de darse a conocer, pero no quería, solo de pensar en ello me sonrojaba, por eso trataba de reprimirlos dentro de mí… además… ¿qué ocurriría si mis sentimientos no eran correspondidos? ¿Cómo debía actuar en una situación así? Estaba asustado, pero no podría guardarlos en mi interior para siempre… probablemente, este era el mejor momento de mostrarlos… este era el mejor momento de decirle que…

- Paula… - comencé

- ¿Sí?

- Yo… - por fin iba a confesárselo - Quería decirte que… - iba a decírselo, no podía echarme atrás en un momento como ese - Umm… - por unos instantes, dudé. Ella me miraba con curiosidad – Esto… - no me lo podía creer, no me salían las palabras

- Dime, no tengas miedo, no me enfadaré – dijo con una dulce sonrisa para ayudarme

- Yo… - iba… ¿iba a conseguirlo? - no, olvídalo, no era importante - ¿Qué? ¿Qué fue eso? No podía creerlo, ¿Dónde había ido todo ese coraje? ¿Por qué no pude decírselo?

- Mmm… está bien, de todas formas, ya es un poco tarde… debería irme a la posada… ¿Me acompañas?

- Sí, no hay problema.

Dicho esto nos levantamos para irnos, ya había desperdiciado una oportunidad única, aunque, si lo hacía bien, todavía podía decírselo… pero por un capricho del destino, Link, que seguía huyendo de aquella chica me agarró de la camiseta y tiró de mí mientras gritaba como un loco.

- ¡Huyamos de aquí Ness! – berreó el orejas-picudas mientras corría con todas sus fuerzas

- ¿Qué? ¡Paula espérame, en seguida voy! – le dije a la rubia, la cual, cada vez se alejaba más y más

- Déjalo Ness, nos vemos mañana – me gritó desde lo lejos

- ¡No espera! – insistí, pero ella no pudo oírme… se estaba marchando

- Maldita sea Link, ¿Por qué demonios tuviste que estropearlo todo? Todo estaba saliendo tan bien…

- Lo siento Ness, pero no podía dejarte allí solo con ella, habría sido horrible… fue por tu bien. – contestó el elfo

- Habría sido horrible para ti, a mí no me habría pasado nada y además… - dudé durante unos segundos si debía contárselo – Ahora mismo estaría con ella… - terminé

- Uh… - comprendió al instante lo que sucedía – No lo sabía… - miró al suelo arrepentido – Yo… - levantó la mirada, tratando de excusarse, pero no pudo – Maldición… lo lamento – se disculpó con sinceridad – Comprendo que estés enfadado… ¿Aún hay tiempo para que vuelvas con ella? – preguntó tratando de encontrar una opción para enmendar su error.

- No, la vi marcharse… - respondí – No te preocupes Link, ya habrá otra ocasión

Link cedió algo desanimado y nos marchamos hacia la catapulta.

Al entrar en la mansión, nos encontramos con una escena bastante… ¿extraña? No sabría como describirla:

Básicamente, en el suelo del pasillo había bastantes montones de ropa de varias personas, también había algunas prendas colgadas de las lámparas que alumbraban el pasillo. La gente buscaba histérica y enojada sus prendas entre los diferentes montones mientras preguntaban qué había pasado y por qué ocurrió esto.

Link pudo distinguir una de sus prendas de ropa en el suelo y corrió a recogerlo, se trataban de (oh dios, ¿lo diré?) una prenda de ropa interior de triangulitos amarillos.

- ¿¡Quién pudo cometer semejante delito! – gritó indignado el de las ropas verdes mientras sujetaba su preciada posesión.

Por alguna razón, creía saber quién era el responsable de este desorden…

Fui corriendo hacia el dormitorio número 12 y busqué en el cajón donde había escondido al mr. Saturn, pero estaba completamente vacío, así que salí de la habitación, me dirigí al montón más apartado de todos y tiré de una trenza con un lazo rosa sacando a mi "mascota" de su escondite.

Le llevé escondida en mi mochila y le solté sobre la cama, estaba furioso.

- ¿Pero qué es lo que has hecho? – pregunté enojado

- Boing, Mr. Saturn siente, pero él no pudo evitar – respondió

- ¿Te das cuenta en el lío en el que podrías habernos metido si te llegan a encontrar?

- Zoom… yo sentir… pero nadie venir a por mí, así que yo aburrido y me fui a jugar fuera – replicó

- Uff… mira, yo no estoy para pelearme contigo, ya se encargará Lucas de reñirte – el extraño ser suspiró aliviado – en cuanto a esa manía tuya de saquear los armarios y desordenarlo todo, ya veremos qué se me ocurre para que no quieras ni intentarlo de nuevo – finalicé amenazándole.

Después de esto, Lucas entró en la habitación, le expliqué todo lo que estaba sucediendo y comenzó a regañar a nuestra problemática mascota mientras que yo trataba de recuperar nuestras prendas de ropa perdidas.

Antes de poder darnos cuenta, el reloj ya marcaba la una de la madrugada. Entre todos, habíamos conseguido ordenar aquel desastre y sinceramente, estábamos agotados. Cada uno de nosotros se marchó a su cuarto.

Lucas estaba sentado en su cama mirando por la ventana, parecía muy cansado, aunque se mantenía despierto. Mientras, yo preparaba el lugar donde dormiría nuestra mascota, pretendíamos esconderlo dentro del armario, pero si hubiéramos llegado a cometer ese error, a la mañana siguiente nos habríamos encontrado toda nuestra ropa por el suelo, por lo que decidimos que lo mejor sería que durmiese dentro del cuarto de baño; no nos hacía mucha gracia tener a alguien tan chalado como el Mr. Saturn dentro del baño durante toda la noche, pero era la única solución.

- Ness… aún no le hemos puesto ningún nombre – comentó el soñoliento Lucas

- Cierto… - afirmé – Supongo que Saturn sería algo muy obvio así que…

- ¿Qué te parece Lucky?

- Lucky… sí, es un buen nombre

- Bien, pues a partir de ahora te llamaremos Lucky – enunció Lucas al recién nombrado.

- Déjale Lucas, ya casi está dormido y será mejor para nosotros que no se despierte

- Jejeje – rió – Supongo que tienes razón

- De hecho, nosotros también tendríamos que irnos a dormir – dije tras bostezar

- Sí, ha sido un día muy duro… pero también fue muy divertido – añadió. Yo solamente sonreí, dándole la razón – de todas formas, espero poder entrenar más mañana

- Desde luego, porque de otra forma lo vas a tener crudo en tus combates – añadí, él sonrió tímidamente.

Dicho esto, no pude evitar bostezar de nuevo, él comprendió, apagó la luz y cada uno se acostó en su cama…

Traté de dormir durante un rato, pero no conseguí nada. Di vueltas sobre mi cama tratando de conciliar el sueño, pero fue en vano. Miré el reloj, eran ya las 2 de la madrugada.

Desesperado, me levanté y fui al cuarto de baño para beber algo de agua y despejarme un poco. Avancé con cuidado para no pisar al pequeño Mr. Saturn, de hecho, no encendí la luz: así no le despertaría.

Llené el vaso con agua del grifo mientras me frotaba un ojo. Cuando el agua rebosó, eché un gran trago y luego devolví el vaso a su lugar. Abandoné el dormitorio provisional de nuestra pequeña mascota y volví a meterme en mi cama...

Había sido un día muy intenso: el desastre producido por Lucky, ese buen rato con Paula, la tarde en la feria, la incursión en la mansión tras haber huido de Master Hand, el entrenamiento con Lucas, el susto que nos dio ese Mr. Saturn tan problemático… dicho así no parecía haber sido demasiado, sin embargo, todo resultó demasiado agotador… pero aun así, no conseguía conciliar el sueño… ¿por qué?

- Tal vez… - susurré casi en silencio – Sea por… aquella pesadilla

Recordé al instante cómo fue, con todo lujo de detalles… era algo inquietante…

A medida que continuaba pensando, mis parpados iban descendiendo poco a poco, como si me pesaran, hasta que finalmente, me dormí.

Regresé al rincón de mi mente en el que los sueños tienen lugar, estaba en un lugar oscuro, parecía estar flotando sobre el vacío más absoluto, hasta que comencé a sentir una perturbación… debajo de mi, comenzó a brillar una intensa luz roja, que lejos de ser un espectáculo de color que trasmitía bienestar, era una fuerte y dolorosa luz roja, que me recordaba a la sangre. Sentí miedo, pero tras juntar un poco de valor, miré hacia abajo y pude ver como una figura gigantesca se alzaba entre las tinieblas para situarse frente a mí: se trataba de Pockey

Un Pockey enorme con una sonrisa atípica en él: una sonrisa insana y llena de locura. Mientras sonreía, escuché su voz hablando directamente dentro de mi cabeza:

- ¡He vuelto! – gritó desquiciado

Me desperté de un salto.

Miré a mí alrededor, ya era de día, parecía que la noche apenas hubiera durado cinco minutos, Lucas no estaba en su cama.

- Oh, ¿te desperté? – preguntó mi compañero de habitación

- No, para nada – respondí – Hey… ¿Ya te has preparado para irte?

El rubio ya se había vestido como solía hacer y parecía listo para marcharse a desayunar

- Bueno, es que no quise despertarte y… aproveché para vestirme – respondió

- Uh… ya veo… enseguida me preparo yo también, tu vete yendo hacia el comedor – le indiqué. Lucas asintió y se marchó, dejándome solo con Lucky en el dormitorio.

En menos de diez minutos ya estaba listo para marchar tras el psíquico rubio, pero en lugar de hacer eso, me quedé mirando por la ventana pensativo…

¿Por qué tuve pesadillas sobre él de nuevo? ¿Qué querían decir? Estaba asustado y a la vez extrañado… ¿qué significaba todo esto?

Sacudí mi cabeza, tratando de olvidar todo lo que había soñado… este no era un buen momento para ponerse a pensar en algo como esto… con todos los problemas que teníamos Lucas y yo, perder el tiempo con eso era una estupidez.

No importa qué, debía dar la cara y continuar hacia delante, me daba la sensación de que iba a ocurrir algo… no podría echarme atrás pasara lo que pasara…


Hasta aquí el capítulo, mi impresión ha sido bastante buena (excepto el final, que me parece un poco flojo) a pesar de haber tardado tanto, espero coincidir con vuestras opiniones, pero de todas formas, creo que los siguientes caps serán mejores, no es por dejaros con las ganas, pero la historia está avanzando de una manera que me está gustando (aunque muy lento XD) y en mi opinión, lo que está por veniros gustará. Bueno, basta de especulaciones: no dudéis en decirme vuestra opinión y en dejar criticas (constructivas si puede ser) para mejorar.

¡Hasta pronto!