Gracias a infi,Nymide,Zahiel Mc Ylonen y xxlalaher por sus comentarios. Espero este capitulo sea de su agrado.


Tocar el fondo de la miseria es como sentir un hueco que llena el lugar donde debería estar el corazón. Sin embargo, la ventaja de haber llegado al punto más bajo, es que el único camino que queda después es el de salir adelante. Cuando la herida sufre el daño más profundo posible, entonces inicia su natural proceso de cicatrización.

No era un proceso sencillo, pero estaba totalmente asegurado.

Para todos, menos para él…

El se había quedado anclado en el fondo del abismo. Por más que gritara, por más que su arrepentimiento lo consumiera, no podía alzar sus brazos para llegar a luz. Sentía la piel desollada por las cadenas que lo ataban a esa oscuridad tan densa, tan eterna… Ni sus lágrimas que quemaban como el veneno ni las suplicas desgarradoras podían cambiar el eterno exilio en esa tierra tan desolada y oscura que era la miseria. Su miseria.

Y a lo lejos, aquellos bañados y bendecidos con la luz, solo le miraban. Sonrientes y divertidos, como si su dolor fuese un espectáculo….

"! Te lo mereces!" gritan con euforia, soltando carcajadas que se distorsionan en ecos parecidos a risas de bestias "!Que broma tan asquerosa del destino es tu existencia. No mereces ni que te veamos!"

"! Tu primera traición fue nacer!" rugen sin piedad, y las voces se vuelven una sola y forman otra despectiva carcajada.

Todos ríen al unisonó. El les pide ayuda, pero sus suplicas solo aumentan la alegría de los otros.

"Si, anda. ¡Ruega como un perro, aunque valgas menos que uno!"

"! No puedes aspirar a ser algo mejor!"

"! A fin de cuentas, solo eres un monstruo!"

Todos aclaman esa afirmación.

Ellos ríen.

El llora.

No tiene ni la opción de hacer caso omiso a sus burlas. No puede ordenarle a sus oídos que se vuelvan sordos, por mucho que lo desee. Tiene que soportar el coro burlón y cruel de los otros.

De aquellos que no son como él, porque él no es como ellos.

Ese es su único pecado.

"! Monstruo, monstruo, monstruo, monstruo….!"

El tiene la esperanza, la hueca y estúpida esperanza, de que los otros lleguen a hartarse y se detengan.

Pero el ha aprendido, a través de un vida llena de visibles injusticias, que la crueldad e intolerancia de los otros son, al igual que su destino, frías y eternas…


La noticia del ataque de Loki hacia los Tres Guerreros y Sif ya se había esparcido por todo el palacio, como una chispa en un camino de pólvora. Por las cocinas, los cuchicheos no cesaban ni un instante; e incluso en la sala de los guardias las pláticas giraban en torno a ese tema. A pesar de la intensidad del asunto, todos en el palacio tuvieron la suficiente discreción (e inteligencia) para mantener sus voces bajas en presencia del Rey Odin.

El supremo soberano de Asgard, sin embargo, estaba totalmente enterado de aquello que cuchicheaban los demás a sus espaldas. Lo único que le hacía mantener su carácter al margen era su agotamiento tanto mental como emocional. Pasaba la mayor parte del tiempo en la Sala del Trono, con su mente repasando los hechos recientes una y otra vez. Odin sabía que aquello no le daría consuelo alguno, ni cambiaria lo que había pasado, pero le era imposible controlar esos pensamientos.

Era como intentar detener la lluvia con las manos.

Sus recuerdos siempre iniciaban con la imagen de sus hijos abatidos. El dolor que le causaba la visión de Thor aferrado fuertemente a Loki era suficiente para que las lágrimas se anegaran en sus ojos.

Y si Odin no las derramaba, era solamente por orgullo. Sentía que ya había llorado las lágrimas suficientes para una vida inmortal.

De sus hijos, los recuerdos lo conducían directamente a la Sala de Curación. Y de esa memoria, lo más fuerte y visible eran los Tres Guerreros. Podía recordar a la perfección la voz sutil y amarga del sanador, cuando este le dio la noticia sobre el estado de los valientes y poderosos guerreros.

Fandral, que había sufrido una fractura de cráneo a causa de un hechizo ofensivo que estuvo a punto de destruir su cerebro, y permanecería en estado inconsciente por una larga temporada. Fuera de ese detalle, su vida no corría riesgo alguno y su diagnostico de recuperación, sin ser favorable, era al menos esperanzador.

Lo triste era, pensó Odin sombríamente, que Fandral era el que menos daño había sufrido del ataque de Loki.

Hogun, herido en la espalda con la hoja de una espada invocada por la magia negra, necesitaría de tratamientos y rehabilitación permanentes, pues esa clase de heridas causadas con armas malditas nunca sanan en su totalidad. El dolor permanecería allí, a veces como una molestia sorda, y otras como una agonía solo tolerable con infusiones de hierbas adictivas y medicinas especiales.

Volstagg ya no tendría su resistencia de antaño, pues la lanza de hielo había llegado a perforar su pulmón derecho. Cuando mucho, explico el sanador a Odin, Volstagg de ahora en adelante solo podría recorrer un cuarto de la distancia que antes podía sin agotarse. Su fuerza física también habría de disminuir considerablemente, y puede que pasara un buen tiempo antes de que fuera capaz de empuñar un hacha o cualquier otra arma correctamente.

A pesar de estar dañados por el resto de sus días, los Tres guerreros eventualmente podrían regresar a combatir y pelear en las batallas que Asgard librara en un futuro. Tenían la oportunidad de volver a realizar aquello que tanto amaban y que daba significado a su valor y vida como osados guerreros.

No sería el caso de Sif.

Odin sintió una ola de tristeza al enterarse de que la fuerte y valiente guerrera había visto el final de sus días. Al menos, como combatiente en las tropas de Asgard. Su columna, pulverizada a la mitad, le había privado de la movilidad de sus piernas.

En un pobre intento de ofrecer consuelo, el médico informo a Odin que Sif tenía suerte de haber permanecido con vida.

-Y ahora…- había replicado Odin, en un arranque de frustración y amargura –Vivirá una vida sin propósitos. Tal vez la muerte hubiese sido mejor-

Siempre que llegaba a ese recuerdo, Odin se preguntaba a si mismo que lo había llevado a pronunciar tan frías e insensibles palabras. Tal vez era la desolación de ver a sus mejores guerreros en tan terrible estado, o tal vez, solo lo había hecho por que esa era la mejor oportunidad que se la había presentado de desahogar sus rotas emociones en otro.

Frigga, su amada esposa, estaba igual de destrozada por todo lo que había ocurrido, y Odin no quería aumentar más su desolación con sus arrepentimientos y recuerdos dolorosos.

Mientras Odin ya hacia la mayor parte del tiempo en la Sala del Trono, Frigga no se separaba del lado de sus hijos. Thor y Loki no habían recobrado la conciencia, al igual que ninguno de los Tres Guerreros y Sif.

Ya habían pasado cinco días, y ninguno de ellos (especialmente Fandral ) daba señales de despertar en ningún tiempo próximo.

Aun faltaba afrontar las reacciones de los guerreros cuando se les informara de sus rotos cuerpos. Aun faltaba superar la agonía de Loki cuando se le juzgara por sus actos…

Odin soltó un hondo suspiro y posó su rostro sobre su mano. Todavía quedaba tanto por resolver, y saber que no podía hacer nada al respecto era lo más terrible de todo.

Le dolía.

Pudiera ser que el dolor de Frigga, al ser madre de sus dos hijos, fuese mucho mayor.

Pero de todas maneras, el dolor de un padre es también inmenso, se dijo Odin, de nuevo llegando al mismo fin en el que siempre terminaban sus pensamientos.

Porque él era un padre. El Padre de Todos, pero especialmente, de sus queridos Thor y Loki.


¿Dónde estoy?...

Todo era tan frio, y oscuro. No sabía cuánto tiempo más podría soportarlo sin hundirse en la locura. En ese momento, Loki solo deseaba sentir los brazos de su madre alrededor suyo. Tal vez así el frio que le corroía el cuerpo se detuviese.

Al otro momento, Loki se detestaba a sí mismo por ser tan débil y patético. Frigga no era no su madre, así como Odin no era su padre, y Thor no era su…

Hermano, ¿donde estas?...

Loki sabía que estaba solo. Había aceptado esa realidad hacia tiempo. Siempre le fue visible, incluso desde su niñez; siempre supo lo extraño y ajeno que era al resto. Pero nunca se atrevió a ver esta verdad a los ojos, hasta que esta lo abofeteó fuertemente en el salón de las reliquias, justo después de que Thor fuese exiliado.

Por mi culpa…

Recordaba la sensación de nada que lo había acompañado en su batalla en Midgard. No recordaba con claridad los sucesos, ni si quiera sus acciones. Era como difusas imágenes en las que solo se distinguen colores, pero no formas ni significado. No recordaba enojo, ni siquiera felicidad o cualquier otra emoción. Sin embargo, lo que su mente aun se negaba a olvidar eran los hilos…

Los hilos con los cuales Thanos lo había controlado, como si fuera un títere dispuesto a cumplir su voluntad.

Y justo así había sido.

Porque fui débil y se lo permití…

Loki había sucumbido a él, no por venganza ni por un capricho, sino por simple debilidad. Loki había descubierto que la aceptación no lo hacía fuerte, si no débil, y todo porque Loki era incapaz de afrontar y vivir con las consecuencias de sus decisiones.

Aquello era terriblemente obvio, ya Loki no podía seguir engañándose a sí mismo al respecto, si es que alguna vez lo había hecho.

Un mentiroso puede engañar a todos, menos a si mismo…

Cuando Loki había arruinado la coronación de Thor, sabía que era por el bien de todo de Asgard. Y si para ello era necesario sacrificar dos vidas, Loki estaba dispuesto a aceptarlo. Pero Loki sea había arrepentido en cuanto la situación llego a límites más extremos.

¿Por qué lo hice?...

Cuando fue coronado rey de Asgard, Loki había aceptado con pesar el trono. Sabía que si Thor regresaba, su oportunidad de probar que era algo más que la sombra de su hermano mayor se desmoronaría para siempre, por lo que Loki mandó al Destructor para que asesinara a Thor. Era una dura decisión, pero Loki la aceptó sin reparos. Pero Loki, de nuevo, se había arrepentido al ver lo estúpido y ciego que había sido, y de cómo ese error casi había culminado en la real muerte de su hermano.

¡¿Por qué lo hice? !...

Cuando Loki se dejo caer al hoyo negro, aceptando su destino, con su mirada fija en los rostros llenos de tristeza de Thor y Odin, Loki no tardó ni un segundo en arrepentirse de todo lo que había ocasionado. Y no porque sus acciones estuviesen guiadas por la tristeza , significaba que están justificadas. Loki lo sabía, y lo aceptaba….

Pero siempre, siempre se arrepentía.

. ¡¿POR QUE LO HICE? !...

Se dejó manipular por Thanos. Asesinó inocentes. Apuñaló a Thor sin ningún remordimiento. Comprobó todo lo que siempre había temido; todo lo que esas voces tan horribles y crueles no dejaban de cantar en su terrible coro de exilio.

¡MONSTRUO, MONSTRUO, MONSTRUO!

Loki… acepta que eres un monstruo. No te gustara, no te va a hacer feliz. ¿Pero qué opción tienes?¿Crees que los demás te perdonaran después de todo lo que has hecho? No, eso es imposible. Nadie es tan misericordioso. Has elegido vivir, pero no tienes la fuerza para respaldar esa decisión. Te vas a arrepentir, como siempre lo has hecho, por que eras tan débil que tú mismo te repugnas. Y causaras más destrucción, más muerte. Loki….acepta lo que eres, y muere. Vivir ha probado ser muy difícil para ti. No tienes lo necesario. Te dejas cegar por tu envidia. Ya has pasado ese rencor y enojo a los demás en tu vida, y solo los has dañado. Loki…solo muere.

Loki le ordenó a esa voz que se callara. Se horrorizó al pensar que Thanos aun lo tenía bajo su poder.

Pero se horrorizó aun más al descubrir que esa voz no era la de Thanos.

Sino la suya.

¡MONSTRUO, MOSNTRUO, MONSTRUO!

¡Soy un monstruo!

Loki gritó tan fuerte como nunca antes lo había hecho. En su oscuridad, nadie lo escuchó, pero los otros en la luz se silenciaron al escuchar se declaración. Loki se sentía aun más vacio.

Ya había aceptado lo que era, pero estaba lejos de sentirse aliviado. Fue todo lo contrario, pues el dolor en su interior solo se agudizó. Fue como echar sal en la carne viva. Los otros lo miraban, atentos y serios, sin rastro de las muecas burlonas que había antes en sus rostros.

¡Es lo que soy, y lo sé! ¡Soy un tramposo, un envidioso, un mentiroso! ¡Un Monstruo!

Entonces Loki alzó la mirada, y descubrió por que las voces de los otros se habían apagado : era porque esos otros no eran otros, sino proyecciones de el mismo.

Son Loki, reflejados como sombras en la luz. Son crueles y hieren con sus palabras por que así es como Loki actúa en el exterior, aunque por dentro, en la oscuridad, se está desmoronando en su dolor.

Ahora, Loki se sintió más solo que nunca.

Estaba solo por completo. No tenía amigos, familia, ni siquiera enemigos. Su muerte no le importaría a nadie, y su vida no valía para nada. Por eso Loki prefería las mentiras, pues significaban una vía de escape de toda su cruda realidad.

Por eso envidiaba a Thor: él tenia todo aquello de lo que Loki carecía, incluso más. Pero ahora, ni siquiera el dios del trueno estaba con él, y esa realidad golpeó a Loki bruscamente.

¡Me prometiste que nunca me dejarías, Thor! Pero no era cierto…. No era cierto…

El dios de las mentiras agachó su cabeza, muy agotado por la gran cantidad de verdades que había aceptado tan repentinamente.

Ya no se sentía como antes.

Ahora se sentía mucho peor.

-Loki-

Loki escuchó un susurro. Lo ignoró, muy cansado de las burlas y crueles verdades.

-Loki-

Loki rugió a la voz, diciéndole que se largara y lo dejara solo. Si es que era posible dejarlo más solo de lo que ya estaba.

-No hermano, te prometí que no te dejaría jamás, y no voy a romper mi promesa-

Con el corazón saltándose una de sus lentas palpitaciones, Loki miró hacia a la luz, al reconocer la voz Thor. Reconoció la silueta de su hermano en la luz, pero también descubrió que Thor no estaba solo, pues otras cuatro siluetas acompañaban a la suya y veían a Loki desde la luz

-Loki- dijeron los Guerreros Tres y Sif al unisonó.

Loki se quedó pasmado antes su presencia. Sintió algo que pudo clasificar como vergüenza mientras esta cubría cada partícula de su cuerpo.

-Hermano- prosiguió Thor con suavidad. –Ya has sufrido lo suficiente. Deja de culparte por crímenes que no son tuyos. Nadie te culpa ni te reprocha nada-

No es cierto, Thor. Puedo sentirlo, y de alguna forma lo sé. El daño que he causado a tus amigos… y de cómo lo único que les espera al despertar son cuerpo rotos y dañados, y todo es mi culpa. ¿Como pueden perdonarme si yo no soy capaz de perdonarme a mí mismo?

-Hay tienes tu respuesta, hermano – dijo Thor, con voz firme pero comprensiva –Eres tan rudo contigo mismo que no puedes ver la comprensión y aceptación en los demás, e incluso llegas a aceptar falsas verdades que solo existen en dolor. Eres tu propio y unico enemigo-

Las demás siluetas, aquellas de los Tres guerreros y Sif, permanecieron apacibles, sin interrumpir a Thor.

-Loki…Me dijiste que elegías vivir. Y ahora yo te pregunto, hermano, ¿lo harás?. Estoy completamente seguro de que puedes, pues eres más fuerte de lo que jamás has creído, pero debo saber tu respuesta. ¿Lo harás?-

Loki se quedó sin palabras ante la pregunta que le hacia Thor. Su hermano no dudaba de su capacidad, por lo que respuesta de "no puedo" quedó totalmente descartada. Loki tragó saliva, sintiendo el doloroso nudo de lágrimas en su garganta. Su lengua traicionera, astuta en toda ocasión, esta vez se negó a pronunciar palabra. Loki se limitó a desviar la mirada hacia abajo, sintiéndose no digno de ver directamente a su hermano y los guerreros.

En ese momento, la luz empezó a desvanecerse. La oscuridad donde residía Loki se hizo incluso más oscura, más infinita. Loki miro hacia arriba, con la angustia pintada en todos los rasgos de su rostro. Thor y los guerreros eran cada vez más difíciles de distinguir, y no tardarían en perderse por completo.

Esta vez, sabía Loki, seria para nunca más regresar.

Loki tartamudeó. Su orgullo, justo como pasaba con Odin, le impedía derramar las lágrimas que obstruían la voz en su garganta.

-¿Lo harás, Loki?- preguntó Thor una última vez, antes de que luz se apagara.

Reuniendo todo su valor, aquel del cual creía carecer, Loki superó su orgullo y gritó con toda la fuerza de voz.

¡SI si, lo haré!. Hermano, lo haré. ¡Hermano, por favor!

Pero ya era muy tarde. La luz se había desvanecido antes de que Thor o cualquiera de los otros pudiese escuchar su respuesta. Lo habían abandonado.

Justo en ese momento, Loki sintió como las cadenas que lo mantenían anclado a su oscuridad empezaban a aflojarse, hasta que se rompieron con un chasquido. Sin su soporte, Loki empezó a caer y caer, hasta el abismo aun más profundo de él mismo.

Sentía su corazón. Sentía su cuerpo. Pero su alma estaba a punto de escaparse de su mente.

Loki cerró los ojos, y se preparó para su eterna caída en los abismos de la oscuridad. Se pregunto si Thanos podía verlo en ese momento.

Un perfecto final para un monstruo.

Pero algo detuvo la caída de Loki .Una mano, cálida y reconfortante, se asió fuertemente a la suya.

Loki abrió los ojos, y casi se cegó con la luz que le llenó su vista por completo. Era una luz blanca y pura, y Loki sintió como la mano que lo había tomado poco a poco lo acercaba hacia ella.

-Venga Loki, que Odin se enojara si lo hacemos esperar más. No te preocupes, te tenemos.– dijo de forma amable y amigable una voz.

Fandral…

-No podemos irnos sin ti. Un guerrero nunca deja atrás a un camarada – agregó otra voz, tomando a Loki y acercándolo más a la luz.

Hogun…

-No serás muy fuerte de musculo, pero admiro la fortaleza de tu alma.- dijo la tercera voz.

Volstagg…

-¿Creías que íbamos a dejarte aquí cuando aun tienes una vida por delante? Vamos Loki, vivir es de valientes y morir de cobardes. Y tú no eres ningún cobarde-

Sif…

Lo alzaban con sumo cuidado hacia la luz. Cuando faltaba un pequeño paso para por fin adentrarse por completo en ella, Loki distinguió a su hermano.

-Hermano mío, no estás solo. Nos tienes a nosotros, tu familia. Y también están nuestros padres- afirmó Thor –Ven Loki, vamos con ellos. Te extrañan, así como yo extraño a mi único hermano menor. Vamos a vivir, Loki, y seremos lo suficientemente fuertes para lograrlo. Lo sé, y tú también lo sabes -

Thor…

La luz hizo visible para Loki a aquellos que lo había rescatado su propia oscuridad. Le sonreían, no con burla, como Loki se había acostumbrado.

Si no con aceptación. Loki temió que se arrepintieran y volvieran a arrojarlo al abismo, pero en vez de eso, con cada segundo que pasaba el agarre que tenían hacia Loki solo se hacía más fuerte.

Hermano… Todos…

-Está bien, Loki. Tranquilo, no tienes que explicarnos nada…- cortó Thor suavemente.

-Y no te perdonamos – añadió Sif – Pues nunca te culpamos –

-Ni ningún rencor te guardamos – dijeron al unisonó Volstagg, Fandral y Hogun.

Pero yo soy un…un mons….

-No, Loki. No lo eres – afirmo Thor, abrazando a Loki de la misma forma que cuando lucharon juntos contra Thanos –Tus actos, tu origen, todo eso son tu pasado. Pero hermano, tu pasado no define quien eres ni quien podrías ser. Son tus decisiones, hermano mío, y esas solo podrás realizarlas si estas con vida. Tú decides quien quieres ser, Loki.-

Las palabras de Thor parecían un alivio tan palpable que Loki estuvo a punto de dejarse llevar por la esperanza. Aun era muy pronto como para poder llamarla felicidad, pero quizá ese era el primer paso en su proceso de vivir. No devolvió el abrazo a su hermano, pero no hizo falta. Ese abrazo imperfecto no era el mejor, pero era el que los mantenía unidos por el momento , y eso bastaba.

Los Tres guerreros y Sif observaron a los hermanos. Fue Volstagg quien decreto que ya era tiempo de irse. Ninguno de ellos mencionó nada, pero los cuatro sentían un inmenso temor por regresar a sus cuerpos. A pesar de que todavía no despertaban, el estado de sus cuerpos ya no era ningún secreto para ellos.

Fandral era el más asustado, pué sentía su cuerpo aun más lejano que cualquiera de sus compañeros. ¿Podría regresar con el resto? Tal vez no podría, pero de todas formas, lo haría. Porque eso era lo que había decidido.

Una lección que los hermanos Odinson le habían enseñado.

-Fuerza, amigos. – Ordenó Sif con voz solemne – A veces, es lo único que hace falta-

Así, ella y Los Tres Guerreros desaparecieron. Fandral tardo un poco más, pero eventualmente, también se desvaneció.

Mientras tanto, Thor y Loki se prepararon.

-Estoy listo para irme, hermano – dijo Loki, soltándose completamente de la oscuridad sin siquiera notarlo.

-No, hermano. No nos vamos – replicó Thor –Solo regresamos-

Después, Thor sujetó fuertemente a Loki, y ambos desaparecieron.


Odin ignoró todo lo que ocurría a su alrededor. No tomó importancia a las miradas curiosas de los siervos del castillo, y empujó fuera de su camino a cualquier preocupado guardia que tratara de preguntarle que ocurría.

No se detuvo ni disminuyó la velocidad de sus pasos por un solo instante, no hasta que llego a la Sala de Curación. El sanador notó su presencia, pero la sorpresa de lo recien ocurrido anuló cualquier reacción que pudiera haber tenido hacia Odin.

-Han despertado…Los Tres Guerreros y Sif …despertaron…- fue todo lo que musitó el sanador con tono anonado.

Odin apenas lo escuchó, y prosiguió su camino hacia donde estaba su amada Frigga. Cuando estuvo de pie a su lado, Frigga lo miró con ojos lubricados en lagrimas por unos momentos antes de abrazarlo.

Pro encima del hombro de su esposa, Odin vio como sus dos hijos, postrados en sus camas, habían abierto sus ojos por primera vez en cinco largos días ,que Odin le habían parecido una eternidad.

-Thor, Loki. Mis hijos….- susurró Odin, sin poder moverse.

La promesa de no llorar nunca más en su inmortal vida le pareció ahora un juramente imposible de cumplir.

Por que era un Soberano, era un Rey y un dios.

Pero encima de todas las cosas, era un padre.

-Padre, madre….-

Tanto Odin como Frigga rápidamente se alertaron antes las suaves palabras de Thor. Thor les sonrio, y con la poca fuerza que tenia, agregó.

-Estamos de vuelta. Yo y Loki... mi hermano.-


!Gracias por leer. Esta historia tendrá un epilogo, el cual subiré pronto!