Los personajes no me pertenecen, son de las CLAMP. La historia es toda idea mía.
Aconsejo leer el final de este capítulo con la canción de "Going Down", de "The Pretty Reckless".
"La conciencia/pensamiento/Pepito Grillo de Shaoran" (Ojo al dato, solo es pensamiento de Shaoran si va entre comillas)
Sin más que decir... ¡Disfrutad con la lectura!
Capítulo 6: Sé que estáis ahí.
No podía ser. Eso no le podía estar pasando, no a ella. Era un mal sueño, una pesadilla. Pesadilla… nightmare…
Inevitablemente Matt Shadows comenzó a cantar para su cabeza esa canción que había escuchado en quién sabe dónde:
You should have know, (Deberías haber conocido)
The price of evil, (El precio del mal)
And it hurts to know that you belong here, yeah (Y duele saber que perteneces a aqui, sí)
Oh it's your fuckin' nightmare. (Oh es tu maldita pesadilla.)
-Monstruo, ya está ¿no crees? – le gritaron.
Estaba haciendo un dúo con Matt y no solo en su interior, el peine cerca de la boca y su expresión de diva la delataban.
-Sí, lo siento. – Susurró con un ademán, restándole importancia y no molestándose en hacerse oír.
¡Ni siquiera le gustaba Avenged Sevenfold! Tiró el cepillo al suelo sin intención de recogerlo.
Pero es que llevaba horas intentando estar segura de que aquello era mentira, un mal sueño, pero su cerebro reaccionaba y le conducía a la terrible verdad.
-Eriol vendrá a buscarme en nada… - Eriol ya debería de haberla venido a buscar.
No sabía cómo pero ya estaba vestida, con su ropa más Clownática en el bolso por si acaso y retocándose los últimos detalles frente al espejo.
Si es que al final lo había aceptado con semejante naturalidad que parecía que nunca se hubiera opuesto a que fuera verdad.
Pensándolo en voz alta, era ridículo que estuviera enojada por esa tontería, lo que realmente le fastidiaba era haber perdido una apuesta, sí, porque por el dinero de la entrada no era… y había sacado la mayor nota en el trabajo. Entonces ¿de qué se quejaba? Es cierto que siempre es molesto perder un juego pero eso no justificaba su cabreo.
Suspirando, se dejó caer boca abajo en la cama para no destrozar su magnífico peinado; a saber en qué momento se le daría a Eriol por aparecer por la puerta.
Pero toda ella era un manojo de nervios y para relajarse quiso llamar a Tomoyo.
Con un saltito se levantó y escabulló de su habitación hasta el piso inferior. Ya casi tenía el teléfono en la mano cuando olfateó el ambiente. Eso estaba rico, fuera lo que fuese. Muy rico. Y acababa de caer en la cuenta de que su hermano estaba en casa, por lo que probablemente estaría riquísimo.
Así que cambió su rumbo hacia el origen del manjar, oliendo el aire con la mayor cara de satisfacción.
Pero al llegar allí se le desencajó el rostro, obligándose inmediatamente a fingir una gran sonrisa y sobre todo, ignorancia. ¿Por qué nadie la avisaba cuando Yukito venía a casa? Así era normal que, pese a pasados acontecimientos que se negaba a recordar, su corazón bombeara cálidamente por el simple hecho de verle. ¡Aún menos mal que iba guapa para ver a Clow!, que si no… sacudió con fuerza la cabeza, soltando algunos mechones a su paso, lo que la hizo disgustarse.
Tôya fue el primero en percatarse de su presencia.
-Monstruo, ¿no era que te ibas? Déjanos solos, vete al karaoke o algo.- Chasqueó la lengua con fastidio.
¡Cuanto deseaba un hermano como el hombre sentado al lado del que realmente lo era! Aunque en ese caso cometería incesto y…
-Tôya, ¿cómo dices esas barbaridades? Anda Sakura, no le hagas ni caso y acompáñanos. – La aludida se sonrojó al ser Yukito quien la pillara pensando esas tonterías sobre él.
Desde que tenía memoria, a Yukito Tsukishiro siempre le había gustado comer. Pero eso que él hacía no podía ser denominado "comer" a secas. Eso era tragar sin saborear, comer por el simple hecho de saber que te gusta la comida, que te gusta como huele, que sabes de otras mil personas que eso está rico y aunque no lo esté lo comes de todas formas. Yukito tragaba. Esa era una buena definición. Tragaba pero no comía, quizá tuviera un estómago elástico como los de la tele y esa podría ser la posible causa de su excesiva delgadez a pesar de su glotonería.
-No, gracias Yukito, pero ya he cenado. – Respondió ella sin mirarle a los ojos, todavía avergonzada consigo misma.
Y a pesar de eso cogió un bollito de encima de la mesa y le sacó la lengua a su hermano.
El moreno iba a replicarle pero, al ver a Sakura salir corriendo por la puerta, le hizo caso omiso y se centró en su mejor amigo, quien tendría que marcharse pronto si quería llegar a tiempo a sabe Dios dónde.
-Sakura estaba muy guapa…- Comentó este entre pasteles.
-Humm… si tú lo dices… – Refunfuñó mientras estrujaba a un pobre dulce inocente. – De todas formas, mataré al que le ponga un solo dedo encima, Sakura aún es una adolescente y le afectan las cosas de ese modo exagerado en que les aflige a los de su edad.
Yukito paró de comer súbitamente- gesto que impresionó notablemente a su mejor amigo - para mirarle sorprendido.
-Tôya, ¿es que no lo ves? Ya no es una niña, estoy seguro de que ante una situación como esa sabrá defenderse.- Murmuró colocándose las gafas mientras se recostaba en el sillón, empachado.- ¡Guau, que bueno estaba eso, esta vez te superaste! – y comenzó a palpar su barriga con gusto.
El hijo mayor de los Kinomoto observó el plato con una mezcla que oscilaba entre el cabreo y la resignación, mientras interiormente pensaba en una forma de decirle aquello al joven Tsukishiro antes de que se marchara con tanta prisa a nosédonde y fuera demasiado tarde para que supiera la verdad.
Tragó el último bocado del dulce que le pertenecía legítimamente.
No le sería fácil.
Por su parte, Sakura ya daba la undécima vuelta a su habitación.
-…no, Tomoyo, ¡te lo juro por lo que más quieras! ¿Cómo puedes siquiera pensarlo? ¡Puaj!
-Pues yo creo que a él en el fondo sí le gustas…
-Yo también creo en la posibilidad de que mi hermano madure un poco ¡y míralo! tan inútil como siempre… - bufó la castaña al mismo tiempo en que pateaba al aire.
-Sabes que Tôya solo lo hace para provocarte, ¡y no te desvíes! Ya estabas a puntito de confes…
Un oportuno timbrazo en la puerta fue la salvación a la tortura a la que estaba sometida Sakura, quien suspiró aliviada.
-Tom, llegó Eriol, ¡nos vemos ahora! – Y con una sonrisa triunfal colgó el auricular.
Tomoyo se quedó observando la pantalla del teléfono, pensativa.
-Eriol… - susurró como tantas otras noches antes de dejarse caer en la cama.
Corrió escaleras abajo, y tras despedirse de los chicos y coger el bolso previamente preparado abrió la puerta, encontrándose con la hechizante sonrisa soñadora de Eriol.
-Hola, Sakura. Estás muy guapa.
El golpe de la puerta al cerrarse le hizo pegar un respingo, meneando así otro mechón de su pelo que una brisa inesperada se encargara de soltarle. Con todo, el soplo pasajero hizo ondear levente el vestido de flores, por lo que recogió el mechón detrás de la oreja izquierda y se sujetó la tela hacia abajo, aunque no era posible que se le viera algo las medias grises.
Apoyado en el coche, Shaoran no pudo más que reír de puro gozo; había sido la mejor entrada que había visto jamás.
-Siempre tienes que destacar ¿eh, Kinomoto? – soltó otra risilla y se incorporó para dejarla pasar. Cuando caminó por su lado pudo notar un leve rubor en sus mejillas y se mofó por lo indefensa que se veía. – Que conste que esta noche no te puedes escaquear para ligar, tenemos un pacto.
Y le abrió la puerta del copiloto. Al principio Sakura pensó que se trataba de una trampa, pero al ver que no vacilaba dio un paso hacia adelante, momento que aprovechó el castaño para colarse.
-Li, compórtate. Soy una señorita y por tanto ese sitio me corresponde. – Protestó con los brazos en jarras.
-¿Señorita? Yo no veo ninguna por aquí…
-Mira, justo ahí hay un espejo, puedes utilizarlo para encontrar… - se detuvo al darse cuenta de que con ese comentario le otorgaría el codiciado asiento al orgulloso de Li.
-¿No estaréis planeando sentaros delante, verdad? – Comentó Eriol nada más entrar en el puesto de conductor. Se frotó enérgicamente las manos y encendió el coche. – Venga, para atrás. Ahí se sienta Tomoyo.
Con ese comentario en mente, no pudieron hacer más que apretar los dientes y sentarse en la parte trasera sin rechistar, lo más lejos posible el uno del otro.
Tras una serie de silenciosos giros por Tomoeda, el joven Hirawizaga aparcó frente a una gran mansión blanca. Shaoran, sin ningún tipo de recato, abrió desmesuradamente la boca. Era casi tan grande como su casa en Hong Kong.
Tomoyo les esperaba fuera, muerta de frío. Entró a toda prisa por la primera puerta que vio, buscando calor.
Estaba preciosa. Llevaba un vestido malva ajustado desde el cuello hasta la cintura, que luego se abría en una falda tableada que descansaba suavemente sobre sus piernas, y el gorro… ¡Tomoyo desafiaba la leyes de la moda y no dejaba de ganarles una y otra vez!
-Sakurita, ¡estás preciosa! Me encanta ese estampado, ¿dónde lo compraste?
-¿Pero qué dices? Tú estás trece veces más encantadora que yo, ¡que envidia me das, Tom! – Casi gritó Sakura desde su posición tras Eriol. Aunque se inclinara tanto para hablar con su prima que casi llegaba al capó.
Eriol giró lentamente la cabeza hacia ella y besó su mano con delicadeza.
-Tommy, eres la cosa más bonita que he visto jamás. Si ahora bajara la mismísima Venus y se plantara a tu lado, Paris no debería ser sometido a ningún tipo de soborno, pues no dudaría en que la más bella sin duda eres tú.
Tomoyo respiraba a duras penas. Condenado embaucador inglés.
Mientras, Sakura y Shaoran no sabían si reír o llorar. El muchacho le codeó las costillas y murmuró unas cuantas palabras. Acto seguido, ambos estaban agarrados de las manos sobreactuando como dos enamorados.
-¡Sakura, amada mía! Estás tan linda esta noche que las libélulas se arrodillan a tus pies, ¡al igual que mi corazón, que es todo tuyo!
Vale, era un hecho: Li no sabía nada de poesía. Pero mientras todavía tuvieran la atención de sus amigos había que seguir con la escena. Sakura se acercó más a él.
-Oh, Shaoran, ahora que sé a ciencia cierta que tu corazón me pertenece, prometo guardarlo en el contenedor… - El muchacho apretó sus manos. Lo estaba haciendo mal, ¡pero es que era tan divertido meterse con él! - …¡en el mismo cofre en el que Calipso guardaba el corazón de Davy Jones! La llave, en… ¡bajo un poderoso hechizo de protección! – apenas eran capaces de contener la risa mientras los de adelante los fulminaban con dos miradas letales. – ¡Y tu encanto natural en esta noche helada hace que me derrita, pues mi amor por ti es tan fuerte que no puedo aguantar un segundo más para arrancarte la ropa!
Dicho eso, el muchacho la inclinó hacia atrás en el asiento y simularon que se besaban como si no hubiera mañana, con la mano de Sakura de por medio, obviamente.
Shaoran todavía no había sentido algo tan fuerte por alguien como para "besarse como si no hubiera mañana", la sola idea en sí era ridícula.
Aunque Kinomoto era mona, y quizás…
"¡Por Clow! Besar a Sakura,¿¡pero en qué diablos estás pensando?!Cuando exista alguien del tamaño de un diente lo harás, osea, ¡nunca! Tsk, pero que cosas estúpidas se te ocurren a veces…"
Tenía que dejar de pensar burradas, y teniendo la oportunidad decidió molestarla. Para ello lamió la mano que se presionaba contra su boca. Ella, con la mueca de asco más grande que se haya visto jamás, quitó su extremidad rápidamente y empezó a sacudirla. Cuando finalmente se dio cuenta de que eso no era efectivo le devolvió las babas a su dueño, restregándose contra su pantalón.
-Aj, Li, ¿a qué demonios ha venido eso? ¡Asqueroso!
-¿Quieres parar? ¡Y que no me llames asqueroso, minimoi! - Agarró su muñeca y la movió lejos de él.
Mas Eriol se vio decidido a interrumpir lo que seguro acabaría en reto.
-¡Parad! – cuando los dos le prestaron completa atención y comenzaron a recordar, tuvieron que morderse los labios para no reír. Él se subió las gafas para disimular su sonrojo. -Ja, ja, ja. Muy simpático, chicos. – Masculló retomando su marcha por las poco transitadas carreteras.
A esas alturas, Sakura y Shaoran no podían parar de desternillarse, sujetándose la barriga por miedo a que se les cayera de tanto vaivén.
Chocaron su mano izquierda en un pacto nunca dicho y se miraron a los ojos.
Entonces y solo entonces fue cuando la chica cayó en la cuenta de que era la primera vez que se tuteaban. Tener "Shaoran" en sus labios le había producido un cosquilleo difícil de ignorar. Y ni hablar de lo genial que sonaba su nombre en boca de él, ¡que manía la de ese chico con los pecados!
-Lladró, Lladró, déjate de juegos. – Canturreó una voz femenina muy por encima de ellos, rozando casi a la mismísima luna.
Además… también era la primera vez que estaban del mismo bando.
-¿Has visto? Eriol está rojo. –Bufó ella casi sin aire.
-¿Y Daidôji? Ella tampoco… va muy desencaminada. –
"Respira. Haz una pausa. Inspira. Así, ¿lo ves? No es tan difícil."
-Mirad, ahí esta Kero… - murmuró Tomoyo mirando por el cristal de la ventana cuando se detuvieron, todavía roja como un enanito de jardín.
Y cortaron su "CDPYP" o "choque de miradas profundo y penetrante" – invención reciente de Sakura- para echar un vistazo a su nuevo acompañante.
La castaña se desabrochó el cinturón, dispuesta a cederle el sitio a su mejor amigo. Kero, tras unas señas de Tomoyo, rodeó el coche para ocupar el ex sillón de Sakura y besar la mejilla de esta, incitando a Shaoran a fruncir el ceño y poniéndose alerta al instante. La verdad es que el sujeto en cuestión no era feo, pero tampoco una divinidad como lo era él.
"¡Eh! Frena, frena, Brat Pitt."
-Te ignoro. – Susurró a su cabeza de forma inaudible.
Se sumergió lentamente en un estado de burla con la sola idea de que ese… individuo pudiera ser el novio de Sakura. Ella no le había dicho nada. Tampoco tenía por qué hacerlo. Tampoco se lo había preguntado. Así qué, después de todo, sí había alguien con esa clase de gustos rarísimos, ¿eh?
"Venga, ¡no me jodas! Hace tan solo un rato que pensabas en besarla."
Eso provocó que el magnífico heredero de la familia Li se sonrojara y tuviera que apartar la mirada a la ventanilla para disimularlo.
El trayecto hacia el recinto donde se suponía estaba el dios de Sakura y Shaoran fue de lo más aburrido para el segundo, con solo su conciencia para darle la lata sobre la adolescencia, las hormonas y Sakura. ¿Por qué su mente la llamaba por su nombre propio?
Por su parte, ella se pasó todo el camino hablando con ese amiguito suyo, pasando olímpicamente de él y Tomoyo y Eriol no parecían con ganas de empezar una conversación, si no todo lo contrario. Estaban muy centrados en algo que solo ellos sabían –lo más probable es que se mandaran trasmisiones mentales- y no parecían escuchar a Shaoran, o si lo hacían eran muy buenos actores.
La cosa era que el "viaje" se estaba volviendo el más largo de su vida, y no quedaba ni a veinte minutos, pero cuando finalmente se acabó…
" ¡Gracias a todos los de allá arriba por su benevolente piedad!"
Así que con ese pensamiento en mente, salió escopetado del coche, llevando el cinturón consigo.
-¡Li! No tengas tanta prisa, nos sobra tiempo. – Rio Daidôji delante de él al ver sus ansias.
"Claro, tú te has estado mandando mensajes telepáticos con el pervertido y no has estado aburrida, pero si descubrieses lo vacío que está este aquí arriba…"
-Yo creo que no. – Y finalmente, tras desenchufar esa extraña prisión, siempre teniendo en cuenta lo pésimo que era él para desabrochar cosas, salió al exterior, y jamás le había sentado tan bien ese frío invernal que caracterizaba Tomoeda.
-Li. - Cantó Sakura a sus espaldas. Tenía que ser ella, porque los demás ya iban muy adelantados, ni siquiera se molestaron en esperar a que recogiera su abrigo; Eriol se había limitado a darle las llaves del automóvil.
-¿Ya te cansaste de tu amiguito, Kinomoto? – ella frunció el ceñó al tiempo en Shaoran que volteaba a verla.
Siempre le pasaría lo mismo. Una y otra vez. Infinitamente. Por el resto de sus días. Se quedó sin respiración. Ese vestido era un delito, un atentado para su poca salud mental. Si Shaoran hubiera conocido a Lladró le echaría en cara el pecado que suponía Kinomoto con ese vestido, pero como no sabía de su existencia se lo reprochó al inglés, pasar con él tanto tiempo le estaba afectando seriamente a sus hormonas.
-Sa… ¿Saliste tarde, eh? - ¿Había estado a punto de tutearla? Maldita fuera su conciencia y malditas las medias y volantes. Ella lo miró raro, frunciendo el ceño y casi riendo. – En fin. ¿Qué?
Sakura ensanchó su sonrisa y sus hermosos ojos coloreados de verde destilaron maldad.
-Te propongo algo.
¡Bien! Necesitaba distraerse, su aburrimiento le provocaba pensamientos impuros.
-¿Aún quieres más? ¿Es que no ves a dónde te ha llevado la última apuesta? Además, se lo prometiste a Tomoyo.
A la castaña pareció encendérsele una bombilla, seguro que ya ni recordaba aquello.
-Te reto a ver quién aguanta más sin decírselo, el premio es una reprimenda de Tomoyo delante del que pierda y sin pantalones. –Frunció el ceño y ella se frotó la sien. -Quiero decir que el que gane podrá ver como Tom riñe al que pierde, y el que pierde no llevaría pantalones, ¿lo entiendes?
"Eso, ¿lo entiendes?"
Shaoran sonrió de medio lado asintiendo, en eso salía él ganando, no iba a perder.
La muchacha se impresionó profundamente por las muecas, cada vez más parecidas a una sonrisa, que esbozaba el castaño últimamente.
-Hecho. - Y se estrecharon la mano izquierda.
Sakura no sabía ni por qué le proponía lo que tenía pensado. Quizá era venganza, sana e inofensiva.
-Te apuesto a que soy capaz de estar más tiempo sin mi chaqueta que tú sin una.
-¿Sólo eso? Prepárate para la noche más helada de tu vida, pequeñaja. – Dijo al tiempo en que volvían a juntar sus manos. De repente recordó algo. – Me gustó la idea de tenerte haciendo lo que me dé la gana durante tiempo indefinido, pero como esa vez apostábamos por Clow, lo reduzco a una semana, lo mismo para los dos, ¿qué me dices?
-Trato, troll. – Sonrió apretando más su mano.
-¿Troll? – Casi, casi, rio él.
-Troll. – Asintió ella.
Tras eso, Shaoran dejó su abrigo en el coche puesto que ya no lo iba a necesitar. Pero Sakura se llevó el suyo consigo, lo que le hizo al chico sospechar.
"¡Que frío pasarás está noche, Li!", pensó Sakura triunfante.
Y echaron a correr -compitiendo de nuevo, seguramente- hacia sus amigos, quienes los esperaban en la puerta junto a Yue.
Un momento.
¿¡Yue!?
-Pero qué… Yue, ¿qué se supone que haces aquí? – Cuestionó Shaoran señalándole con un dedo acusador. Aunque ya debería de estar acostumbrado a las misteriosas desapariciones del hombre, todavía no se adaptaba a las apariciones en el sitio más inesperado.
-Son cosas secretas de mayores. – El nombrado se molestó por el brusco saludo de su joven amo. Chasqueó la lengua, que fatal sonaba ese nombre, pero desde que Wei no paraba de llamarlo así, ahora todos debían hacerlo, ¡simplemente perfecto!, se mofó de si mismo.
-¿Cómo que…?
-¡Yue! – apenas fue consciente la cascada de cabello castaño que se abrazó a él, pillándolo completamente por sorpresa. – ¡Estás entero! Me alegro muchísimo. – La chica se separó tenuemente para mirarlo a los ojos. – Tôya y yo… bromeábamos sobre cuanto durarías en este trabajo… y el otro día… con Yukito… - no pudo continuar, las lágrimas se le acumulaban en los ojos, claro que nunca supo si por la felicidad de volver a verle o por la tristeza que le producía el desastre de cita que acababa de recordar.
Y pasó algo sorprendente que nadie, incluida la mismísima Sakura, esperaba. El hombre en cuestión le rodeó la espalda y la abrazó con mucha fuerza, protegiéndola del mal que le esperaba a la pobre ingenua, pues esta parte de él sí había visto a esos dos espíritus cabezotas pulular por sus vidas a su antojo. Solo esperaba que no intervinieran, o él también tendría que tomar cartas en el asunto. Cartas, que ironía.
-Vamos Sakura, relájate y disfruta de mi gran regalo.
-Te pasaste siglos fuera, esto no compensa…
-¿Cómo que no? – el hombre de largos cabellos plateados sonrió de medio lado. – Anda ya, sabes que te encanta.
Yue se separó definitivamente de ella para frotarle la cabeza disimuladamente.
Tomoyo observaba completamente sorprendida la escena; no lo conocía personalmente, pero sabía por sus fuentes que era un hombre frío, indiferente. Quizás fuese cosa de Sakura y la atracción natural que irradiaba por todos sus poros lo que volvía al chico aparentemente vulnerable.
Eriol no pudo más que sonreír cuando el de ojos grises, casi transparentes, tan diferente a su "hermano", se acercó a él para estrecharle la mano con seguridad e intercambiar algunas palabras de educación.
-Yue, seriamente, córtate el pelo. Tan largo ya no se lleva, no estás en la onda. – El joven acompañó la frase con una ondulación de su brazo, que pretendía imitar las olas del mar.
-Sí, sí, prometo hacerlo algún día, pero ahora tenéis que entrar antes de que empiece. – Al no ver reacción alguna por parte de los adolescentes decidió apremiarlos. - ¡Venga, rápido!
Y empujó a Shaoran -quien fruncía el ceño intensa y completamente confundido- hacia el interior del recinto que se asemejaba a un circo, ya que este se había quedado completamente petrificado desde su saludo con la castaña.
Volvió a la realidad cuando los aplausos de la multitud comenzaron a ensordecerlo, anunciando la entrada del gran mago. Carai, el techo estaba abierto, se veían las estrellas y hacía frío. Mucho frío. Tanto que, una vez más, no pudo contener la piel de gallina.
El sitio era un gran salón con miles de cómodos asientos, todos ellos ocupados por un energúmeno cada cual más rarito que el anterior; por ejemplo, había una mujer a su izquierda que… ¡ah, no! era solamente Kinomoto, quien de la nada se había puesto una chaqueta violeta y unas lentes como las del famoso mago, sumándole a todo esto un enorme gorro amarillo que crecía hacia el cielo de una forma muy inestable. En cualquier momento se le derrumbaría destrozando lo poco que le quedaba de su hermoso peinado, ese que la hacía parecer una criaturita necesitada protección.
"Espera un segundo…"
¿¡Por qué ella llevaba chaqueta y él se estaba muriendo de frío!? ¡Tenían una apuesta por el medio!... lo que le nombraba el ganador absoluto de aquel juego. Se sonrió socarrón.
Iba a replicarle a la chica, quien parecía muy ilusionada inclinada hacia delante, con esa gran sonrisa de completa alegría y puro nerviosismo mirando al frente sin pestañear…, cuando reparó en la presencia de Tomoyo justo dos asientos más allá. Si hubiese dicho algo, se enteraría de todas y cada una de sus palabras, así que decidió esperar al…
"¡Espera otro segundo!"
¡¿Daidôji llevaba puesta la chaqueta de Kinomoto?! ¿Pero a qué diablos jugaba esa protestona?
Le restó importancia con un pestañeo, girándose para observar frente a frente a uno de sus ídolos, que debería de haber empezado hace un buen rato ya, porque su número de introducción estaba a punto de concluir, por lo que deducía.
Pero algo no cuadraba. Eso no era magia, puesto que él veía todos y cada uno de los trucos de Clow y sus colaboradores. ¡Si sus ayudantes lo hacían todo descaradamente, como si nadie los viese!
En un par de segundos acabó el primer espectáculo, en el que todos, absolutamente todos en esa sala aplaudieron como si mataran bichitos mortales. Bueno, si se paraba a mirar detenidamente a sus cuatro acompañantes, solo Tomoyo hacía eso.
Eriol aplaudía, pero más levemente. El muchacho de los cabellos y dorados… ¿cómo era su nombre? Ceru o algo así. El que parecía un conejo. O un peluche.
"¿Un peluche? ¿Un conejo? ¿En serio, Shaoran?"
Bueno, pues ese aplaudía con desgana y visiblemente incómodo. Y Kinomoto por su parte… mostraba una gran y profunda decepción. La de cabellos castaños le había parecido una persona muy expresiva desde el primer momento, lo que le ayudaba a la hora de distinguir sus verdaderos sentimientos al gastarle una broma. Pues bien, era completamente palpable que la joven se había llevado un enorme chasco. Ya no sonreía ni tenía aquella expresión de júbilo en el rostro, pero seguía sin pestañear, dato que empezaba a preocupar seriamente a Shaoran. Además de todo esto, se había recostado en el asiento, dejando muerto todo su peso y resbalándose ligeramente sillón abajo. Su rostro reflejaba sorpresa, turbación, fiasco, engaño, timo… y tristeza. Había descubierto el truco del genial mago Clow, que no era nada más que eso, un truco, lo que le quitaba el rango de "mago" al conocido Clow.
Debía intervenir antes de que comenzara a tartamudear o balbucear, o algo muchísimo peor: llorar.
-Kinom… Sakura… - en aquel momento de debilidad por parte de la chica, hizo algo tan humillante que se arrepentiría por siempre; rodeó sus hombros con uno de sus fuertes brazos y la atrajo hacia sí, intentando calmarla. Odiaba y siempre odiaría ver llorar a una chica. Le hacía sentir un ser insensible y sin escrúpulos. – Tranquila, no es nada. Si a todo el mundo le gusta es por algo, ¿no crees? – ella seguía sin reaccionar. Aunque al menos ya pestañeaba.– Si tú y yo somos tan súper fans es porque es genial, y esos dos compinches suyos no son más que otro truco, seguro que en cualquier momento se ríe y los absorbe, o invoca de la nada a un pez globo que saldrá volando con un ventilador.
No pareció tragarse ni una sola palabra, pero de todos modos asintió y mordió sus uñas a la espera de algo impresionante.
Que no llegó. Decidió darse tiempo, un juego de magia más, el siguiente sería el verdadero y definitivo, vería a Clow como lo veía en casa, en la televisión, en el ordenador. En cualquier momento haría un truco que los dejaría a todos tan pasmados como ella cada vez que lo admiraba en algún aparato electrónico. Sin embargo, todos los espectadores, incluso el cámara de atrás del todo, parecían sinceramente maravillados con el espectáculo.
¿Quizá era que solo ella veía a esas dos formas etéreas? No, imposible. Shaoran también las había visto, sino ¿a qué venían sus incesantes palabras de consuelo, esas que no paraba de susurrar contra su oído? ¿Y desde cuándo le llamaba Shaoran?
Seguía esperando por algo, pero toda la magia la movían esas dos malditas figuras que dejaban destellitos de burbujas y parecían burlarse descaradamente de ella. Se deshizo de su ropa clownática.
Esperó a ver algo sorprendente. De ver dad que esperó. Pero cuando se quiso dar cuenta ya estaba saliendo del recinto con Tomoyo frotándole los brazos cariñosamente.
-¡Ha sido genial! Solo que tú ya sabías sus trucos de tanto que lo miras, y así no tiene gracia.
-No Tom, nunca jamás descubrí uno de sus trucos, y aquí no había nada que descubrir, la chica y el chico de arriba movieron toda la magia. No, no es magia, es solo que eses dos lo hacían todo y de una forma tan llamativa que…
-¿Pero qué dices? ¿De quienes hablas, Sakurita? Yo no he visto a nadie más que a Clow sobre el escenario.
-Es cierto Sakura, yo tampoco he visto nada.
-¿No me digas que te drogas? ¡Ven aquí que te mato! – Kero corrió hacia ella con intención de cometer un asesinato, pero esta se escondió tras la morena. Intentó rodearla, pero Sakura giraba a su mejor amiga hacia el lado en el que Cerberos la perseguía, empezando a recuperar el color y riendo. Eso le arrancó una sonrisa y se abalanzó sobre ella.
Corrió hacia Li con el diablo pisándole los talones. Este tenía un ceño terriblemente fruncido y la miraba con cara de poseído por el odio. ¿Había insinuado que Kero era el demonio? Mentira, Shaoran lo era. ¿Por qué se enfadara esta vez? Pero se respondió al acercarse más y verle la piel de gallina.
Se agarró a su brazo para esconderse tras él, pero al hacerlo notó lo frío que estaba y empezó a pensar que se había pasado con esa apuesta traviesa. No pudo seguir dándole vueltas porque su amigo llegó y empezó a hacerle cosquillas, por mucho que intentaba soltarse era completamente inútil.
-Ke...ro, pa...pa...para... -rió.
Con tanta carcajada se había agachado por el dolor de barriga, doblándose sobre sí. Kero estaba tras ella tocando sus costillas, y en la posición en la que se encontraban hasta el de mente más sana y pura habría enrojecido por los malos pensamientos. Eso hacía Tomoyo, no sabiendo si rescatarla sería la mejor opción. Eriol reía disimuladamente hacia un lado y Shaoran...decir que le salía fuego por todos sus poros era una forma leve de describirlo. Habría que inventar una palabra nueva, porque odio se le quedaba pequeña.
¿Hace un rato tenía frío? Pues en ese momento el odio era tan grande que le quemaba por completo. Empujó al chaval con todas sus fuerzas y con la otra mano agarró las mejillas de la chica, haciendo que una cómica cara de pecezito acompañara su ceño fruncido.
-¿Cuál es tu problema? -dijo ella como pudo. Empezaban a dolerle los mofletes y la boca.
Como contestación se acercó a ella y susurró contra sus labios.
-Mi problema siempre has sido y serás tú, niñata.
Sakura frunció más el ceño, si aquello era posible. ¿La había llamado niñata? Apretó los dientes, cosa que él notó por la situación de sus manos. Retiró su mano al ser repentinamente consciente de todo lo que le había dicho y su fuego se apagó como si le hubieran tirado un enorme y pesado cubo de agua.
"No es agua, es el arrepentimiento..."
-Humm... ¿por qué llevas chaqueta? -murmuró sin mover los labios, sonido que la confundió.
-¿Qué dices? Habla claro, estupidísimo señor de los susurros. -Se frotó los mofletes.
-Que por qué llevas la chaqueta.
-Es una americana, y porque tengo frío.
-Tenemos... -miró hacia Daidôji y bajó el tono- hicimos una apuesta.
-Sí, y todavía la estoy cumpliendo. - Siseó entrecerrando los ojos.
-¿Ah, sí? Yo también sé jugar a eso. -Dirigió sus ojos chocolate hacia Eriol y dio las gracias por verle con una sudadera y una gabardina por encima, ¿qué clase de estilo era ese? - Eriol, ¿me dejas esa chaqueta?
Sin esperar ningún tipo de respuesta se acercó a él robándole su prenda en menos de tres segundos. Cuando terminó volvió junto a Sakura mientras se la vestía. Ella sonreía pagada de si misma y él se sorprendió por el cambio de aptitud.
-Y esa es una gabardina.
-No necesito tus clases de moda.
-Creo que sí las necesitas, a judgar por como vistes. Pero Tomoyo es mejor en eso que yo.
-Sin duda. - Y las miró a ambas de arriba a abajo. ¿La chica frente a él o la alejada? La segunda se había puesto a hablar alegremente con Eriol sobre el espectáculo, pero les estaban esperando por lo que decidió darse prisa. - ¿Has visto? Ahora yo también estoy protegido del frío.
-Perdiste. -Sonrió. Después de su numerito de minutos atrás ya no sentía la más mínima pena por él.
-Tú también. -Frunció el ceño empezando a molestarse.
-Creo que no me escuchaste bien cuando te desafié. Dije, y cito: "Te apuesto a que soy capaz de estar más tiempo sin mi chaqueta que tú sin una". -Relató con un dedo en alto, poniendo énfasis.
-Sí, ¿y? -empezó a sentir sudores.
-¿Es que aún no lo entiendes? Yo no podía utilizar mi chaqueta. Bien, la tiene Tomoyo y yo la de ella, por lo que no llevo la mía. Tú en cambio no podías ponerte una, cualquiera que fuese, no exclusivamente la tuya. Llevas una gabardina puesta, que está en la sección de chaquetas. Conclusión: Pierdes. -Una sonrisa ladina asomó su rostro – Estás a mis órdenes, Li. A partir de ahora te dirigirás a mi como "Kinomoto-sama" o "Ama" o "Ilustrísima Señorita" o si quieres "My..."
-¡Detente! - estiró los brazos frente a ella. - ¡No me lo explicaste!, ¡Hiciste trampas! ¡Jugaste sucio, Kinomoto!
-Kinomoto-sama. No intentes librarte, perdiste con todas las de la ley, no es culpa mía si tu capacidad de comprensión no va muy allá. Me desentiendo, cumple con tu castigo, esclavo. -Cerró los ojos estirando los párpados, volteó la cara y le enseñó su mano abierta.
Él suspiró, buscando una forma de escabullirse.
"Muy bien, genio, si hubieras esperado a llegar al coche en vez de tener que montar el espectáculo habrías ganado."
-¡Que te calles! -Sakura sonrió.
-Está bien, a partir de ahora no le darás ningún tipo de orden a tu ama y dueña, y si se te ocurre alzar la voz conmigo más de lo debido... No, confío en que no lo harás. Yo he cumplido con mi castigo de traerte a ver a Clow y tú tendrás que obedecerme.
Intentó frenarla, ¡ya lo tenía todo planeado! Esa tramposa sabía que ganaría... Y él no tendría más remedio que hacerle caso durante una semana entera. Se estremeció, todavía podía decírselo a Daidôji y ella se encargaría de que no cumpliera con semejante tarea. Siempre era mejor bajarse los pantalones que estar bajo el mandato de esa mocosa.
-Ni lo pienses, Li. Tú no has visto a Tomoyo enfadada. -Murmuró contra su oído al verle observarla.
-Siempre será mejor que esto. -Masculló al tiempo que corría hacia la pareja. Kero había desaparecido misteriosamente.
-Shaoran, ¿ya habéis terminado?
-Eh... sí, algo así. -Se dirigió hacia la chica. -Daidôji.
-¿Li? ¿Pasó algo? - Al instante miró tras él, suspirando relajada el ver a Sakura caminando tranquilamente hacia ellos. -¿Ya... lo ha olvidado?
-Sí, bueno, momentáneamente.
-Genial. Pídeme lo que quieras, te debo una. - Apoyó la mano en su hombro y le guiñó uno de esos preciosos ojos amatistas.
Le debía una, pero no creía que fuese a ser tan buena como para no reprocharle. Decidió guardarla.
-Sobre eso... verás... - miró en todas direcciones, buscando ayuda. Al toparse con su rival esta levantó las manos. -Sakura y yo hemos... - "pantalones, semana, pantalones, semana, pantalones, semana..."-Antes, al salir del coche nosotros... - "Aquí hay mucha gente saliendo, imbécil, tendrías que habérselo dicho en otro sitio más tranquilo." Miró tras él buscando ayuda, la chica lo entendió y se adelantó para intervenir.
Tomoyo los miraba con el ceño fruncido y algo confundida.
-¿Estáis saliendo? - A ambos castaños se les calló el alma y palidecieron, abriendo la boca y los ojos de forma exageradísima.
-¡NO! -gritaron al unísono. Se miraron a la vez y giraron la cara al mismo tiempo, un poco sonrojados. Eriol y Tom rieron.
-¡Que hemos prometido intentar hacernos amigos! Pero no es como si fuese una apuesta... Aún así setíamos remordimientos y tenemos que decírtelo, ¡perdónanos! -Se inclinó a modo de reverencia y le agarró la cabeza a Shaoran para que él también lo hiciera.
Tomoyo y Eriol se miraron endulzando la mirada, comunicándose telepáticamente que no se creían absolutamente nada pero que esa oportunidad era única y habría que aprovecharla.
-Oh, ¿entonces qué os parece si lo convertimos en reto? Me ofrezco voluntaria para ser jueza y Eriol conmigo. - Agarró al susodicho por el brazo esbozando una sonrisa tan deslumbrante que metía miedo. -¿Qué pasa si alguno perdéis?
-Em... no, Tom, es que...
-No lo habíais pensado. Entonces si no os importa me encargo yo. Puede que este sea el más maduro de todos vuestros juegos, así que el que pierda tiene que hacer algo importante. -Meditó el chico dando toquecitos en sus gafas.
-¡Ya lo tengo! Quien pierda tiene que decirle a la persona que le gusta lo que siente. - La chica se estaba emocionando. A él se le escurrió una gota de sudor por la frente.
Sakura se ruborizó hasta la médula y Shaoran giró la cara, chasqueando la lengua.
-Tommy, eres una romántica. -rió Eriol -pero eso no vale para mi chico, prácticamente llegó ayer, ¿crees en serio que ya le gusta alguien? Si cuando pierda, en el caso hipotético de que pierdan, le gusta alguien tú y yo lo sabremos. -Guiñó un ojo a la chica a su lado para que dejara de apretar los labios. - Y si todavía sigue siendo un insensible... entonces tendrá que besar, no, pedirle a la chica que nosotros queramos. ¿Conformes?
-¡N-no! -tartamudeó el tomate que era Sakura.
-No pienso ir por ahí saliendo con cualquiera. -Chasqueó nuevamente la lengua.
-Hemos dicho si sigues siendo un insensible. -Le sonrió Daidôji.
¿En qué momento se habían compinchado esos dos? Lo mejor sería que no lo volvieran a hacer, por el bien de sus pellejos. Habría que mantenerlos alejados. ¡Seguro que aquello era una venganza por lo del coche!
-¡Chicos! Pero si ya lo teníais pensado antes, solo han mejorado vuestras condiciones, ¿o es que no era eso lo que queríais decirle a Tom? -Habló Kero por primera vez, sorprendiéndolos a todos por su repentina aparición.
-Eso, Li, ¿era lo que queríamos decirle a Tomoyo? -Cuestionó Sakura enfrentándole con los brazos en jarras.
De un momento a otro Shaoran se dio cuenta que esta nueva apuesta no era del agrado de la joven; le estaba diciendo indirectamente que le confesara la verdad y acabara con todo esto. Pero él no pensaba hacerlo, sus pantalones se quedarían quietecitos y se la devolvería a la chica, ¿qué sería lo peor que podría pasarle siendo su amigo? Esta vez no iba a perder -ya había perdido demasiadas veces- por muchas trampas que ella hiciese, que no las haría, porque si él perdía ella también.
-Pues claro que era eso. -Sonrió de lado y le tendió la mano izquierda.- Conforme.
Ella abrió mucho los ojos, pero al ver centellear la venganza en su mirada ámbar supo que estaba perdida. No tuvo más remedio que sujetar su mano con fuerza y ganar este reto hasta el final. Porque no iba a dejarse perder por una tontería de Li.
-Completamente de acuerdo. -Sonrió con mirada desafiante. Y sin más, cerraron el trato con un apretón extremadamente fuerte. Se acercó a su oído para que solo él la pudiera oír. -Empezamos el lunes, y quiero que me esperes en la entrada de clases sea la hora que sea. ¿Entendido, esclavo?
Hizo rechinar los dientes. No le contestaría, eso solo la habría echo ganar puntos. La odiaba, la quería muerta y ocho metros bajo tierra.
Sakura ya iba ganando, lo sabía. Lo de las chaquetas la había puesto por encima. ¡Por el mismísimo Clow! Como despreciaba a ese chico, ¡nunca había sentido tanto odio por nadie! Le hubiera gustado encerrarse con él en una habitación sin salida, con un cuchillo en su mano; le haría trocitos hasta que quedara irreconocible.
-¿Pero por qué quieren matarse entre sí? ¿No se dan cuenta que nacieron para estar juntos? Si son lo más importante que tuvieron alguna vez... -La figura masculina no comprendía los sentimientos humanos. Nunca lo haría, a su opuesta se le daban mejor esos temas sentimentales.
-¡Genial! Ahora volvamos al coche, me estoy helando. -Murmuró Tomoyo dejando que por esa vez y exclusivamente esa vez, Eriol la abrazara para darle calor. No dejaría que se repitiese jamás semejante compañerismo como el de aquella noche.
Un incesante taladreo le martilleaba hasta dejarla cabreada. Se sentó y frotó sus ojos. ¿Qué hora era...? Paró el despertador y miró las agujas. Genial, tenía diez minutos más de lo habitual.
Se lo tomó con calma, y cuando salió por la puerta descubrió que si no se daba prisa volvería a llegar al límite.
Odiaba los lunes, estaba más cansada debido al fin de semana. Aunque en ese se podría decir que no había salido de casa, exceptuando a Clow, claro...
Corrió con ganas, esquivando volardos, coches, piedras y sin caerse ni una sola vez. Sonrió, comenzaba a conseguir equilibrio. Pero justo cuando estaba llegando a la puerta tropezó y se derrumbó, negando su anterior teoría.
-Eres torpe aún por la mañana... -le criticaron. Ella sonrió, le había echo caso.
-Te traigo algo, quiero que te pongas... -rebuscó algo entre su mochila. -...esto. Durante toda la mañana, y si te portas bien te dejo libre por la tarde.
Shaoran gruñó al ver lo que le mostraba, pero no iba a amedrentarse, cumpliría ese castigo hasta el final.
-De acuerdo... -la miró y ella alzó una ceja. -Su ilustrísima señorita.
N de la A: ¡Bueno, bueno, bueno! Este capítulo está empachado de cosas, recapitulemos:
¿A dónde se fue Yukito despues de estar en casa de su mejor amigo? Parecía importante (ES importante, os lo digo yo que ya sé de que va todo eso jijijijiji :'D) y podríamos decir que se fue poco despues de que Sakura saliera por la puerta como una superestrella.
¿Qué es eso que le quería confesar Tôya? ¿Será su amor? (OJALÁ! :3) ¿Será que se muere? (Buuuuuh, fueeeraa) ¿Será...? ¿¡Qué será!?
¿Qué pinta Yue en este capítulo? Eso creo poder respondéroslo, no lo he dejado muy claro juasjuasjuas Yue le compró las entradas a Sakura para ver a Clow como regalo de... de... de que ha vuelto. ¿No tenéis amigos que os regalan cosas cuando vienen a visitaros? Pues igual! XD
Qué más... ¡AH! Lo más importante, jolines u.u' ¿QUIENES SON ESES DOS PERSONAJES ETÉREOS QUE SOLO VEÍAN ELLOS DOS? ¿Y LOS QUE HABLAN DE VEZ EN CUANDO? (Dos veces, la primera era una chica y la segunda un chico. Bueno, o eso se deduce.) ¿Son los mismos? ¿Son clones? ¿Son primos segundos? ¿¡QUÉ HACEN EN ESTE FANFIC!? Igual se escaparon de un manicomio y se colaron aquí, quién sabe...
¡Eriol y Tomoyo! Ains, esta pareja arrasa n.n ¿Por qué Tomoyo no quiere acercarse a él? Ya hemos visto anteriormente que intenta evitarlo (si queda en intenta, porque no lo da conseguido xD) Pero yo creo que entre estos hay algo turbio que...
Y mis amados protas que no me dejan de dar problemas! ¿Cómo los veis? Podrá surgir el amor detrás de tanto odio? (lo veo difícil... eso sí que es un reto xD) Porque ya hemos visto que casi al final se querían asesinar entre ellos, aunque no van a poder porque tienen que hacerse amiguitos! O al menos fingir que lo son, como mínimo. Aunque con Shaoran (*-*) "sirviendo" a Sakura veo difícil que no se enfaden *truenos y risa diabólica*
(ANTES DE QUE SE ME OLVIDE! La canción que canta Sakura al principio se llama 'Nightmare' y es de 'Avenged Sevenfold'. Quiero dejar bien claro que no me gusta ese grupo, solo conozco esa canción y me pareció que podía colarla. -Buuuuuh, di la verdad, no eres capaz de sacar esa canción de tu mente- ¡Silencio, conciencia! Ya nos llega con la de Shaoran como para que tú andes molestando e.e)
Despues de eso... Sakura y Shaoran -momento babas- me gustaría leer vuestras teorías, así que porfavorcísimo, dejadme un comentario! Aunque sea por Lladró, me vale igual xD
Y muchísimas gracias por los reviews que vais dejándome, me hacen muy feliz.
Perdón por no actualizar en julio, pasé el mes prácticamente fuera de casa con campamentos y líos amorosos... Buff, mucho jaleo! Espero que podáis perdonarme D:
Hay dos capítulos 6 porque la autora es una despistada que anda a mirar para las nubes y ni se enteró de que faltaba el capítulo 4 e.e De nuevo, lo siento T.T
¡Se os quiere infinity! (he visto que está de moda esa palabra... xD) Besitos por aquí, besitos por allá.
LadyPsichomix
PD: El otro día me vino la vena de inspiración y creé una cosa extraña que creo que podíamos llamar fanfiction de Inuyasha, ¿queréis que la suba? Es que no sé yo... ¡espero vuestras respuestas!
PD2: No creo poder contestar a vuestros reviews, ¡lo siento millones! Es que en verano no tengo wifi y estoy subiendo desde casa de una amiga...
