¿Pero ahora que puedes hacer?
El pasado no se puede cambiar, por más que anheles e intentes corregir aquello que se transformó de forma permanente. Lo que se perdió no se puede recuperar.
Entonces ¿ahora qué puedes hacer?
¿Olvidar y dejar ir?
¿Recordar y guardar rencor?
Tal vez…
…Tal vez sería mejor haber muerto.
Esa idea era ahora un huésped permanente en la mente de Loki. Era como una profunda cicatriz, dejada por la garra maldita de Thanos. Y al igual que la herida de Hogun, esta no sanaba por completo, y Loki dudaba que algún día lo hiciese. No había ni un solo día en que esa idea no resurgiera para acecharlo, como un lobo que persigue a su presa pero que nunca se atreve a atacarla.
Solo está allí, vigilándolo con esos ojos de luna oscura, privándolo de lo más preciado y hermoso que puede tener cualquier ser con vida: paz.
Loki se pregunta si algún día sería capaz de volver a sentir algo similar a la paz, aunque fuese por solo un instante. Con tan solo rozar esa suave superficie de tranquilidad, sería más que suficiente para Loki. Pero desde que había despertado, desde que su hermano y los guerreros lo salvaron de la oscuridad de sí mismo , Loki nunca antes se había sentido tan ajeno a la tranquilidad.
Odin no le reprochaba nada, e incluso le había perdonado la vida, aun cuando la Leyes imponían para Loki la peor de las condenas.
Frigga aun lo quería, incluso cuando cualquier otra madre hubiese abandonado a un hijo como Loki en el olvido y la negación.
Los Tres Guerreros y Sif no le guardaban rencor. Sus cuerpos rotos eran un recordatorio para ellos del monstruo que era en verdad Loki, pero si este pensamiento alguna vez llego a cruzar realmente sus mentes, ó si tan solo era una culpable imaginación de Loki, nunca se supo, pues los Tres Guerreros y la valerosa Sif mantuvieron su siempre imparcial posición al respecto. Pero su indiferencia hacia Loki no tardó en regresar.
Esto hizo que Loki se preguntara en más de una ocasión si los Tres Guerreros y Sif lo habían salvado por real preocupación hacia él… o por simple y forzado apoyo hacia Thor.
Esa sería otra duda de la que Loki nunca encontraría la respuesta.
Y Thor…
Su hermano mayor, su único protector, aun estaba a su lado. Incluso aunque Loki no lo merecía o siquiera lo apreciara, Thor mantenía su promesa de no abandonarlo. Incluso cuando el aura fría de Loki infestaba el cuarto de un frio glacial, Thor se mantenía siempre a su lado.
Desde que Loki había abandonado y sellado su magia permanentemente bajo su propia voluntad, no había sido capaz de controlar ni su propia naturaleza de Jotun. Loki ya no recordaba cuando había sido la última vez que su piel había sido de un color carne en vez del tono azul natural del Gigante de Hielo que era en realidad.
Tal vez hubiera sido mejor haber muerto.
Loki, incluso después de tanto tiempo, no sabía si estaba agradecido de que su hermano le hubiese salvado la vida. Apreciaba la acción, pero no la agradecía.
Le había dado una segunda oportunidad, un regalo poco común en cualquier existencia; pero también lo había regresado a una realidad en donde su destino estaba tallado en piedra.
¿De qué sirve esforzarse si el resultado siempre es el mismo? Esa pregunta resonaba con un eco parecido a la voz Thanos, y Loki sentía un terrible escalofrió cada vez que la escuchaba.
En ciertos días como ese, cuando el ocaso llegaba y pintaba el cielo de un naranja opaco, Loki lograba llegar a un punto intermedio entre la aceptación y el rencor.
Thor había llamado esa sensación como redención.
-Y en la redención encontraras la paz que tanto anhelas, hermano mío-
-¿Pero de qué sirve esforzarse si el resultado siempre es el mismo?-
Loki se sorprendió de que la voz que salió de su garganta no fuese la de Thanos, sino la de él mismo.
Y en esos momentos de duda, el lobo que lo acechaba gruñía victoriosamente. Loki podía ver sus colmillos, agudos y blancos, listo para hundirse en su mente otra vez…
Como una garra…
Pero lo único que detenía a la bestia de desgarrar la mente de Loki otra vez, era la presencia y protección de Thor.
Su hermano mayor.
Si bien Thor no podía ahuyentar a la bestia por completo, podía ofrecerle a Loki un cobijo de seguridad que ni siquiera el más poderoso de los dioses sería capaz de proporcionar.
Loki se atrevía a pensar, que Thor representaba para él algo cercano a la paz.
-Porque incluso si el destino se niega a cambiar, si te esfuerzas podrás enfrentarlo sabiendo que llegaste a él, no por azar ni por obligación, sino por tu propia decisión, Loki. Por que tus decisiones…-
-….son lo que definen lo que soy.-
-Y tus decisiones…-
-….las defino yo.-
Thor sonrió pacíficamente y rodeó con sus brazos a su hermano. El contacto de Loki era frio, pero a Thor le pareció más cálido que los rayos del sol. El ocaso estaba a punto de morir para dar paso al anochecer, pero antes de que así fuese, Loki ya había tomado una decisión.
No era perfecta, ni tampoco la mejor…Igual que la hermandad que los unia a él y a Thor.
Pero era suya a fin de cuentas.
Y Loki estaba dispuesto a no dar marcha atrás esta vez. Cerró los ojos, mientras su hermano seguia abrazandolo, y cuando los volvió a abrir, el lobo había desaparecido.
…todo lo que puedes hacer ahora es vivir.
Gracias a todos por leer y a Zahiel MC Ylonen por comentar en el capitulo anterior. Y con esto, acaba esta historia. Espero haya sido de su agrado
