-Death Note no me pertenece, ni su historia ni sus personajes.

En éste capítulo básicamente voy a mostrar los efectos de la Life Note de Cala. Espero que les guste.

Quiero agradecer vuestros reviews, me animan mucho :))

LIFE NOTE

Cala habia conseguido, con la ayuda de Elius, subir al tejado del edificio. Tenía miedo y frio, también hambre, y podia sentir como las piernas le flojeaban, pero aquel no era el momento.

Estaba a varios pisos de altura respecto al suelo, y Elius le recordaba que fuera cauta y que, si se caía, él podía cogerla aunque fuera a una vertiginosa velocidad.

-No lo tengo muy claro.- Se agarró más fuerte a un saliente del tejado en cuanto sopló el viento.- No puedo hacer esto, Elius. Podrías bajarme tú mismo, ¿no?

El ángel negó rotundamente.

-Si lo hiciera, y el portador de la Death Note viera que flotas en el aire, ¿qual crees que será la conclusión?

-Pero eso no va a pasar...- Cala estaba muerta de frio, y observaba su terraza a apenas tres metros de sus pies. De mis pies...

Estando de pie, y agarrandose a la chimenea, aquella distancia le parecía demasiada. No sería capaz de saltarla y salir inpune de esa.

-Vas a estar bien. Sólo sueltate.

-Me niego.- Observó su terraza. Aunque dijera que no, debía de hacerlo. Y todo por haberse dejado las llaves aquella mañana...

Una nueva ráfaga de viento la desequilibró, provocando que se soltara y perdiera el equilibrio, cayendo en los brazos de Elius, quien rápidamente la depositó en el suelo de su balcón. Tan rápido que Cala sintió que estaba en otro mundo.

-¿Qué ha pasado?- La voz conocida de la nueva vecina alarmó a Cala, quien intentó entrar velozmente a su salón por el balcón, pero obviamente, en su casa no lo dejaban abierto en invierno. Otro problema más que añadir a la lista.- ¿Cala?

Ésta giró su cabeza algo lentamente, temerosa de lo que pudiera encontrar.

Cómo ambas terrazas apenas estaban separadas por un metro de distancia, Alice reconoció a Cala al instante.

-¿Qué haces aquí fuera?- Miró instintivamente el suelo del balcón, en el cual había un par de trozos de pizarra que se habían desplazado del techo al perder el equilibrio ella.- No me lo digas...- Se llevó las manos a la cabeza.

-Emmm...- Cala miraba hacia ambos lados, hacia arriba y hacia abajo, pero evitaba mirar a la mujer que la habia sorprendido saltando del tejado.

-Y tras hacer todo éste numero, no puedes entrar a tu casa porque no dejáis el balcón abierto.- Vergonzosamente para Cala, Alice comenzó a reírse de aquello.- ¿Acaso pensaste antes de hacer ésto?

Cala se apoyó en la barandilla, observando sonrojada a aquella mujer. Si ella supiera todo lo que le habia sucedido aquel día, tal vez se estaría lamentando tanto como ella. Pero al no ser así, tenía que aguantar la risa de Alice que, por otro lado, era refrescante.

La mujer saltó ágilmente hacia la terraza de Cala y forzó la puerta del balcón, ante el asombro de la chica.

-Una también pasa por éste tipo de cosas, y debe aprender.- Se excusó, manteniendo la risa.

Una vez se hubo despedido de la mujer y no escuchó más su risa, entró hacia su casa. De una vez por todas, podia tumbarse en el sofá, acurrucandose bajo una manta con la televisión encendida. Aquello le gustaba, y más si se habia pasado toda la tarde y parte de la noche fuera. Eran las once de la noche.

Tras notar que habia entrado en calor, decidió ir a cambiarse la ropa por una camisa de punto de un color claro que fue de su padre, pero que se ponía ella en invierno para estar por casa, y unas mayas negras, las más gruesas que encontró. Se acurrucó entre su deshecha cama durante algunos minutos, y luego se fue a preparar de nuevo aquella pasta oriental que venía en sobres casi preparada ya.

Tras eso, se sentó con la manta por encima en el sofá y observó la pantalla, sin ver nada en especial.

-Te olvidaste de mi, Cala.

La voz de Elius sobresaltó a la chica más de lo necesario, y tras volver a la normalidad, se disculpó con él. Recordó la libreta.

-Espera un momento.- Salió al rellano por un segundo y sacó de debajo la alfombrilla el cuaderno blanco.

De nuevo entre las mantas del sofá y comiendo la pasta, Elius le explicó el funcionamiento del cuaderno.

-Entonces sólo tengo que escribir el nombre de una víctima del cuaderno llamado "Death Note" para que esta reviva.- Elius asintió.- Pero tengo una duda.

-Di.

-¿Para qué es necesaria ésta libreta exactamente?- Cala dejó el plato en la mesa de cristal para colocarse bien la manta.- Es decir, ¿ésta es la primera?- Cogió de nuevo el plato para seguir comiendo.

Elius asintió.

-En los últimos años, el equilibrio entre la vida y la muerte ha estado pendiente de un hilo. No era lo mismo que antaño, cuando apenas morían humanos debido a la Death Note.

Se hizo una pequeña pausa que Cala aprovechó para beber de un vaso de agua.

-Se podría decir que soy un ángel, aunque en realidad ese no es el término adequado para definirme. A nosotros mismos nos llamamos "vivins", aunque el nombre no es tan bello como vuestro término "ángel".

-Pero lo que quiero saber es si hay algun motivo en especial para la existencia de la Life Note.

-Solamente resucitar personas muertas por la Death Note, o por Kira.

Cala dejó el plato vacío de pasta a un lado de la mesita, y bebió lo que quedaba de agua en el vaso, antes de cerrar la televisión e ir camino a su habitación.

-Entonces sólo tengo que provarlo y ver qué passa.

Cogió un bolígrafo y escribió el nombre de "Jorge Barruela", el primer diputado matado por Kira, y se dejó caer en la cama.

-Buenas noche, Elius. Puedes dormir en la cama de mis padres.

-No necesito dormir. Simplemente regreso a mi mundo.

Cala asintió.

-Volveré cuando me necesites, Cala.- Le dió un beso en la frente, haciendo que ella frunciera el ceño.- Seré como tu padre de substitución.

-Nunca podrás ser cómo mi padre, Elius.- Abrió un ojo para observar la bella y esbelta figura de aquel ángel.- Definitivamente.

...

Alice estaba mirando la televisión tranquilamente, mientras Near jugueteaba con un muñeco de plastico.

-¿Asi que dices que saltó des de el tejado?- Near puso un muñeco encima de otro con mucho cuidado mientras su compañera le relatava lo sucedido.- Esto la hace la principal sospechosa.- La pequeña torre de muñecos se derrumbó, y éste volvió a alzarla.

-Apenas conocemos a alguien más.

-¿Lo niegas?- Near miró de reojo a Alice, pero ésta negó con su cabeza.

-Es posible. ¿Qué te hace pensar eso?

Near dejó los muñecos a un lado de la sala y se sentó de piernas cruzadas en el amplio sofá, al lado de su compañera, y empezó a juguetear con su cabello.

-Si hubiera saltado desde arriba de su balcón, no hubiera salido inpune. Se habría roto un hueso, seguro.- Observó el balcón.- Por el ruido de las tejas al caer, he notado que no habia saltado desde ahí, sinó des del espacio entre su terraza y la nuestra.

-¿Y eso qué tiene de sospechoso?

-Primero: ¿Cómo llegó al tejado sin ayuda? Y segundo: Al saltar, debería de haber caído entre terraza y terraza, pero no fue asi. Cayó justo en medio de su balcón. Los trozos de pizarra muy provablemente se desprendieron del espacio entre las terrazas.- Observó el blacón.- La prueba está ahi.- Señaló el suelo.- hay trozitos de pizarra que cayeron en nuestro balcón.

Alice se dirigió al lugar nombrado por Near y cogió un par de trozitos que, tal i como habia dicho el muchacho, habia caído por error.

Sorprendida, se giró hacia el salón de nuevo.

-¿Y a qué conclusión has llegado?

Se sentó de nuevo en el sofá, observando a Near, esperando una respuesta.

-Que la ha ayudado un shinigami.- Se hizo un espeso silencio de algunos segundos, antes de que Near continuara.- Seguramente no la puso en el balcón por... por si alguien la veía. La hubiera ayudado al caerse, cómo hizo, aunque no entiendo por qué motivo podría ser tan peligroso que la vieran...

Near se quedó pensando de nuevo en algun motivo.

-Tal vez hay algun enemigo de ese shinigami, pero no se me ocurre nada.

...

Laia, Uriel y Carlos, compañeros de Cala del instituto, estuvieron hablando de Kira aquella mañana de martes.

-Sabeis lo que sucedió con Jorge Barruela.- Carlos se aposentó con una silla junto a Laia, Cala y Uriel.- Dicen que se levantó mientras le estaban a punto de incinerar.

-Joder qué fuerte...- Laia cogió un lápiz y dibujó una carita feliz en la mesa.- Pero de algún modo eso significa que se puede contrarestar a Kira ésta vez, ¿no?

-¿Y cómo se puede hacer eso?

Uriel hizo lo mismo que la rubia y dibujó una carita sonriente en la mesa, mientras escuchaba lo que decían sus compañeros con algo de desinterés. Estaba observando a Cala.

Albert habia hablado con él la tarde anterior, cuando se fueron todo el equipo a celebrar su victoria, y le contó que ella le habia dicho que tal vez debía lanzarse con Laia.

Uriel pensó en aquel momento que era una broma, o que Cala entraría en una depressión, pero la veía bastante bien para lo que sucedió.

-Oye Uriel, a éste ritmo no va a quedar espacio en la mesa para mis caritas.- Protestó Laia. Inconscientemente, él habia ido dibujando caritas felices en la mesa, haciendole la competencia a Laia, que se tomó eso como un juego. Dejó de dibujar y prestó atención a la conversación que mantenían Cala y Carlos sobre la resucitación del diputado.

Pronto se terminó, pues el professor había entrado y clamaba atención para todos.

-Examen sorpresa.- Dijo.

Al parecer, la mala suerte de Cala seguía aquel martes...

He aquí los efectos de la Life Note, espero que les haya gustado. :)