-Death Note no me pertenece, ni sus personajes ni su historia.

Aqui tenemos el décimo capitulo de Life Note ya... me alegra que os esté gustando y deseo que siga así.

:))

LIFE NOTE

La noche de Cala habia sido algo inquietante.

Sus padres habían llegado algo más temprano de lo habitual y le habían estado hablando un poco sobre distintas cosas. Y, entre aquellas cosas, se sumó una a lista de "cosas malas para penar" que Cala llevaba acumulando desde el rechazo de Albert.

-He vendido el supermercado.- Anunció su padre, aunque lo hacía con una sonrisa.

La joven miró a su madre, una de las principales afectadas por la decisión, pero sólo sonrió.

-Se lo ha vendido a un trabajador de la administración de una cadena, y es muy competente.

-Pero, ¿y tu, papá? ¿Qué harás?

Ambos se miraron y sonrieron ampliamente, aunque Cala notó un poco de contrariedad en la sonrisa de su madre.

-En nuestro viaje, nos ofrecieron un gran contrato en un centro comercial. Por eso papá ha vendido el supermercado de aquí, porque vamos a trabajar en la administración de un gran lugar.

La chica se quedó helada. Sabía lo que significaba aquello, estaba más que claro. Más que claro que deberían mudarse a la ciudad para llevar a cabo ese plan, y era lo que Cala menos deseaba. Irse de su propia vida...

Sus padres parecieron captar la mirada hostil de su hija, por lo que dejaron de fantasear con sus oficinas.

Iban a decir algo para calmarla cuando sonó el timbre de la puerta. La madre de Cala fue a abrir.

-¡Hola!- Saludó una Alice sonriente.- ¿Es la madre de Cala?

Ésta asintió y la dejó pasar, aunque miró interrogativamente a su hija, que no le hizo caso.

-Hola, hola.- Saludó al padre y a la hija con otra sonrisa.- Soy Alice.- Tendió la mano al matrimonio, que la miraban confundidos.- Me mudé hace apenas unos días aqui al lado. Conocí a Cala pero tenía ganas de conocerles a ustedes.

-Es un placer, Alice.- Dijo él.

-No,no, es mío, el placer.- La recién llegada les tendió una bolsa.- Éste es un pequeño detalle que quería entregarles en persona a mis vecinos, de la ciudad de donde vengo.- En la bolsa había unas galletas que nunca habían visto antes.- Són muy buenas.- Aseguró.

-Estoy convencida de ello, Alice.- Cala cogió una del paquete y le dió un mordisco. Lo eran.

-Bueno, me voy yendo. Siento si he interrumpido algo, no lo habia pensado antes.

-Oh, para nada.- Era Cala la que hablaba.- Siempre es un placer estar contigo.

La aludida sonrió y se fue, tan rápido como habia venido.

-¿Quién es y por qué no nos hablaste de ella?- El tono hostil de su madre no solo alarmó a Cala, sinó que la puso de muy mal humor.

-Lo habría hecho si me hubierais dejado, mamá.

-¿Quién es?- Su padre se sumó a la confusión de la mujer.

-Es la vecina, se mudó aquí el día en que os marchasteis y me ayudó a recoger mi mochila cuando se me cayó al suelo.- Mintió en eso. No era necesario contarle a sus padres qué habia pasado en realidad.

-Bueno, la verdad es que eso ahora da igual. ¿Qué me dices, hija?- Su padre puso ambas manos en los hombros de Cala.- ¿Vendrás a Madrid para llevar el centro comercial?

-¿Por cuanto tiempo seria eso?- Para siempre, idiota.

-Para siempre...

Ella dió un suspiro. No, claro que no queria irse. Estaban Laia, Uriel, Carlos... Lucas. Y habría añadido a Albert si no fuera porque ahora le despreciaba. Habia intentado usarla... volvió a la realidad.

-¿Quieres? ¿Te hace ilusión?

Para qué mentir...

-No. ¿A vosotros si? Puedo quedarme aqui, en casa. Dentro de dos años terminaré el bachillerato y me reuniré con vosotros cuano vaya a la universidad.

Aquella reacción sorprendió a los padres de Cala.

-"No podemos hacer eso".- Dijo ella, intentando sonar como sus padres.- Lo sé.

-¿No quieres ir al a gran ciudad?

Ella negó con la cabeza, firme en su decisión.

-No al menos hasta que acabe el bachillerato.

Sus padres bufaron. Parecían entender un poco su situación, pero no su cambio de caracter.

-Ha pasado algo mientras nosotros estabamos fuera, ¿verdad?

Demasiadas cosas.

-No, nada.

...

La mañana siguiente, Cala decidió no ir a classe. No tenía animos de nada tras la notícia de su mudanza, tras descubrir que Xac era Kira, tras verse obligada a trepar al tejado para luego saltar arriesgando sus piernas a la terraza, tras ser rechazada por Albert y luego, para su colmo, descubrir que intentaba usarla.

-Hija, sé que te ha afectado.- Su padre entró con aire triste.- Pero tengo que anunciarte que es muy provable que nos marchemos el fin de semana que viene.

-Vete. No quiero oir eso ahora, porfabor.- Dijo de mal humor. La verdad era aquella.

Una vez sus padres hubieron abandonado la casa, se quedó tumbada un buen rato más.

-Cala, te ves lamentable.- Dijo Elius, apareciendo de su mundo.- Alegra esa cara.

-No sé si sabes lo que significa la palabra "mudarse"...

El angel observó a la chica mientras abrazaba su cojín, de espaldas a él.

-Ultimamente has cambiado un poco a antipática, ¿no crees?

-Es solo que ha habido demasiadas cosas que me han molestado.

-Te refieres a Xac...

Ella negó con la cabeza.

-No sólo eso.- Se sentó apoyada a la pared con las rodillas en su pecho.- Albert me rechazó e intentó usarme. Luego está el hecho de que tuve que subir al tejado por haberme dejado las llaves, y sin contar que a Xac le queda la mitad de su esperanza de vida por culpa de su vívora novia.

Elius se sentó a su lado, provocando que su largo y rubio cabello hiciera cosquillas en la mejilla izquierda de Cala. Sonrió cuando el ángel la abrazó, y se animó un poco.

-La realidad sigue siendo la misma.-Dijo con voz suave.- Recuerda que tienes que hacer algo antes de irte la semana que viene.

Ella asintió.

Sacó el cuaderno de debajo del colchón y lo abrió por la primera página. Apenas habia tres nombres...

-Me sigo preguntando por qué motivo Xac y Meritxell han dejado de actuar.

-Creo que tiene mucho que ver con el hecho de que seria inutil sabiendo la existenia de éste cuaderno.

Cala se encogió de hombros. Justo entonces llamaron al timbre.

-Oh, Lucas.- Dijo ella sorprendida una vez abrió la puerta.

-¿No vienes?

-Esto... no, no vengo... hoy.

Él entró, como de costumbre, sin avisar. Cala se estremeció al recordar que habia dejado el cuaderno encima de su cama, pero Elius le dijo que lo habia escondido. Qué suerte de que Near no pudiera ver al angel, pensó ella.

-¿Por qué no vendrás?- Preguntó él con voz monótona.

Cala intentó parecer calmada.

-Han sucedido muchas cosas y no estaria atenta aunque lo intentara.

-¿Qué tipo de cosas?

Ella procedió a contarle...

): ¿Cala se va a ir? ¿Se va a quedar? Muahahaha! Sólo yo tengo la respuesta ahora, aunque supongo que el giro que voy a dar en los acontecimientos os va a gustar, si os parece bonita la pareja que hacen Cala y Near.

Muchos saludos, Cana Alberona ^^