Capítulo 01 Reasignado a la vida

El tiempo era relativo, pero también lo eran las situaciones.

Las personas creen en la particularidad en sus vidas. Todos somos únicos, nos dicen, y lo repetimos hasta creérnoslo. Lo cierto es que son nuestras decisiones lo que nos hacen únicos. En su caso, sus acciones lo retrataron como un villano de su tiempo. Sin embargo, era su situación lo que lo catapulto y sus acciones fueron solo una consecuencia que puedo evitarse.

POV

Despertar en los brazos de personas desconocidas, fue desconcertante para él.

Los balbuceos que apenas lograba transmitir le daban una idea de la situación no tan ordinaria en la que se encontraba, quedo claro cuando su rostro se contrajo. Las sensaciones debieron ser alucinantes.

En consecuencia, inevitablemente trato de observar su entorno, sin embargo, no logro abrir sus ojos. Era ya una cuestión de precariedad ¿Qué tan mal estaba su situación? Debió preguntarse.

Unas manos sostenían el cuerpo pequeño que ahora poseía. El olor femenino que era distinguible para sus jóvenes sentidos, aun embotados, perturbaban aún más sus pensamientos.

La explicación del porque estaba envuelto en mantas y siendo alimentado como si fuese un recién nacido fue difícil de aceptar al principio, al mismo tiempo un aire frio recorría su cuerpo. Un pensamiento inquieto recorrió su mente cuando la situación apenas reconocible empezó a tener sentido.

Las semanas pasaron y poco a poco los sentidos cobraron fuerza. Sus ojos se contrajeron y un día los parpados pudieron abrirse por primera en mucho tiempo. Aun con los contornos borrosos que vislumbraba, estaba claro, su situación no estaba tan mal como él creía.

Estaba en una cuna de madera oscura con acabados toscos y estilo espartano. El ambiente también desprendía una sensación austera, que encogía la hombría y te daba sensaciones de marcialidad.

Las paredes en piedra de la habitación también contenían escasas decoraciones, algunos estandartes y algunas pinturas. En los suelos pieles de animales enormes abrigaban el ambiente y en los laterales yacían algunos enormes cofres. En el centro una cama enorme se alzaba, sin embargo, para su consternación una imagen extrañamente familiar se dibujaba en la cabecera de la cama.

¿Es eso un hombre desollado?

Era una imagen que jamás olvidaría. Fue sombrío pensar que aun en esta nueva realidad hubiera algo para recordar sus errores. El día que se deshizo de su humanidad fue el día del que más se arrepiente. Los efectos en su cuerpo, no se compararon con lo que siguió. No solo perdió el norte, sino que también fue consumido por su ambición.

Pero de eso ya hace mucho tiempo. Ahora, ahora está bien.

En esta nueva realidad, tan diferente como extraña, los días interminables pasan con sosiego. La nueva familia que ahora me acoge ciertamente no es perfecta, sin embargo, comparado con mi antigua familia podría jurar que es el paraíso.

Las primeras señales de anormalidad se dan con la ausencia paterna. Algo normal tomando en cuenta las comodidades cortesanas que ahora me rodean. Son lujos que en cualquier parte mundo requiere cierta influencia o poder, entonces he de suponer que la posición de esta familia dista mucho de la antigua.

Es fácil acostumbrarse a esta vida, en todo momento hay sirvientes que atienden todas las necesidades de este cuerpo. Cada uno con sus tareas definidas y con reverencia hacia mi persona o hacia su supuesta madre. Una mujer de apariencia digna y callada.

Por supuesto, también hay inconvenientes.

- Jedkks do tkaleiger

El idioma un inconveniente que se resolverá con el tiempo. Hubo un pasado en el cual no perdería el tiempo y aprendería con toda voluntad, pero eso solo me trajo problemas, uno nunca dejara de ser ignorante y obsesionarse de cualquier cosa no lleva a nada bueno.

Extrañaba la movilidad que confería un cuerpo adulto. La piel sentía el escozor de lo días más sucios. La gente de mi entorno definitivamente necesitaba bañarse, no todos los días, el frio que sentía afuera era intimidante.

Por otro lado, la anciana que estaba a mi cuidado siempre notaba mis quejas, de algún modo. Ya sea cuando estoy en movimiento para indicar mi apetito o cuando sin querer me volteo en mi cuna, es como ser una tortuga. Ciertamente no creo morir por ese inconveniente, pero agradezco tener una mano que ayuda en cada momento, salvo el tiempo de evacuar los desechos. Es incómodo evacuar los intestinos cuando unos ojos ancianos te miran con animación.

Los meses pasaron y poco a poco pude comer comida más sólida. Digan lo que digan los alimentos líquidos dan nauseas.

En algún momento la ausencia de tecnología en mi entorno comenzó a interesarme. Estaba en otra realidad, lo sabía. Por otro lado, en el pasado conocía de la realidad primitiva de muchos mundos. La preocupación de esto me llego a perturbar creyendo que algún día alguna raza superior nos esclavizaría. Estuve divagando por mucho tiempo en las posibilidades, hasta que un día esa supuesta realidad se fue por la borda.

Fue un día tranquilo como todos. La anciana que me cuidaba recientemente había empezado a contar algunas historias, muchas de carácter fantasioso y muchos otros no tanto. No eran las únicas historias que había escuchado, mi señora madre también solía hacerlo.

El día se oscurecía y con él las últimas horas en el segundo día de mi nombre, si ya habían pasado dos años. Hubo algunas celebraciones y varios regalos. Fue en esta celebración cuando un hombre anciano de paso lento y cadenas en el cuello se acercó, camino hacia mi persona y presento un manuscrito como regalo.

Era el maestre Uthor, un erudito de este tiempo que servía en fuerte terror, el nombre del fuerte donde vivimos. El contenido del manuscrito era dudoso para un niño. Era pues, una serie de recopilaciones de los acontecimientos en la llamada guerra de "La danza de dragones".

- Maestre Uthor, no cree que un tratado sobre guerra es impropio para un niño.

Mi madre que sostuvo el presente obviamente estuvo dudosa. Pero era un regalo después de todo y como tal rechazarlo era lo menos adecuado. Con la insalvable curiosidad trabajando solo atino por preguntar su origen.

- Mi señora, es uno hecho por mi persona, no es tan valioso como los recopilados en la Ciudadela, no obstante, he llegado a resumir su contenido. Espero que el joven maestro también lo disfrute, antes de que se haga mayor y empiece a dedicar su tiempo a las espadas.

El anciano tenía razón, en una sociedad donde las armas de fuego aun no existían, las espadas eran indispensables. Los caballeros aun existían, los maestres lo tenían difícil.

Los días siguientes indique a la anciana cuidadora que ahora había una nueva lectura, fueron más señales hacía el nuevo manuscrito que otra cosa. Por otro lado, llegue a comprender lo inverosímil de la supuesta guerra de este mundo. Una guerra medieval de literalmente dragones voladores escupe fuego.

En mi vida pasada también había cosas como dragones, pero detrás de toda esa fantasía existía una respuesta científica que encerraba la razón, ante todo. Un experimento fallido o un conocimiento tan amplio que se confundía con magia. Pero aquí no había nada de eso, literalmente era otra realidad.