Death Note no me pertenece, ni su historia ni sus personajes.
Como pude leer en vuestros comentarios, el capitulo anterior os gustó (qué menos con el beso ^^'). Bueno, el problema es que dentro de lo que cabe, Near sigue siendo Near, Kira sigue siendo Kira y yo sigo siendo yo. Preparaos para lo más inesperado, queridas lectoras.
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LIFE NOTE
Tras el beso, Near se dirigió con indiferencia hacia la puerta de su casa y se despidió de ella con la mirada. No podia negar que lo sucedido en el ascensor hacia apenas unos momentos no habia sido lo que llevaba tiempo deseando. Y ahora que él la habia besado, lo tenia más que claro. La persona a la que amaba era él. Lucas.
Se dejó caer en su cama, no sin antes anunciar a sus padres que habia llegado. Su madre, sentada en el sofá, parecia estar un poco mejor dentro de lo que cabe. Su padre estaba con ella, y Cala lo agradecía mentalmente.
-Elius.- Le llamó. Esperó unos segundos pero éste no contestó. Volvió a llamarle pero tampoco se presentó. Algo preocupada, sacó su Life Note de debajo del colchón y comprobó todos los nombres una vez más, mientras esperaba a que el ángel regresara de su mundo para hablar con ella, pero eso no sucedió.
Suspiró con pesadez y cerró el cuaderno, guardándolo nuevamente en su escondite.
...
La mañana siguiente fue abrumadora. Hacía mucho viento, provocando un ruido inusual en el tejado. Estaba lloviendo con muchissima fuerza y, pese a ser sabado, Cala se veía obligada a levantarse temprano.
Estaba sola en casa. Sus padres habían ido al psicólogo y a dar un paseo, a tomar el aire o ir a un café. Había hablado con su padre la noche anterior y quedaron en que lo mejor sería hacer que Marga saliera más a menudo, pasear o ir de compras.
Tras haberse preparado un apetitoso desayuno, se sentó de piernas cruzadas encima del sofá, cubriéndose con una manta mientras buscaba algo interesante que ver en la tele. Encontró una pelicula que le gustaba y la dejó puesta un rato, hasta que pensó en volver a llamar al ángel.
-¿Elius?
Éste apareció enseguida, saludando a la castaña.
-Buenos días, Cala.
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro.- El ángel se acomodó encima del respaldo del sillón y escuchó atentamente lo que la chica queria preguntarle. No se sorprendió de que quisiera saber qué hizo el día anterior, pero aquel era un serio asunto con el rey de su mundo y no tenía intención de revelarle nada... todavía.
-Ya veo.- Dijo ella cuando él le dijo que no le podía contestar aquella pregunta. Tampoco se lo tomó muy a pecho, pues era consciente de que normalmente Elius no se ausentaría por algo que no fuera importante. Y ambos lo sabían.
El día pasó sin contratiempos aparentes, aunque Cala sentía un deseo irremediable de ver a Near. De besarlo. O de que la besara.
Se sonrojó notoriamente al recordar lo sucedido en el ascensor y se hundió con una sonrisa entre la manta y sus brazos.
-Me alegro por ti, Cala.- Dijo Elius sobresaltando a la chica.- Ahora tengo que hacer un par de arreglos en mi mundo, de modo que me despido.
-Está bien. No te metas en algo peligroso.
-Poseer la Life Note ya es algo peligroso.- Aclaró el angel con una sonrisa mientras se desvanecía en el aire.
...
Aquella misma tarde. Nada que hacer.
Cala estaba haciendo la compra en el super más cercano, pero era consciente de que una vez regresara a casa no tendría absolutamente nada que hacer. La programación en la tele era malíssima y no sentía ánimos de llamar a Laia. De hecho, sólo pensaba en Near.
Pagó a la dependienta y se dirigió de vuelta a su casa con una bolsa en cada mano. Pensando. En alguien, como llevaba haciendo todo el día.
Entre todas aquellas cavilaciones, una mano lo quitó una de sus bolsas. Se giró sobresaltada pero enrojeció al instante al toparse con Near. Y con sus labios, de nuevo. Sus dulces y apeteciblemente deseables labios.
-B-buenos días.- Saludó ella mientras él hacia una de esas sonrisas que tanto le gustaban a Cala por su escasez. Él devolvió el saludo y caminó junto a ella.
En un momento dado, ella notó como el albino sujetaba su mano libre y de nuevo se tornó roja como un tomate. Su corazón palpitaba con fuerza y sus nervios solo eran conscientes del tacto del chico.
-Por eso, Cala, búscate a alguien que de verdad te ame y al que de verdad ames.
-¿Alguien... a quien ame de verdad?
Su madre asintió.
-¿Has amado de verdad antes?
Cala negó con la cabeza algo nerviosa.
-Pero no debes tomartelo con prisas.- Dijo Marga. Habian llegado a su destinación, por lo que cojieron sus maletas y se bajaron.- Sólo asegúrate de que sea la persona indicada.
La conversación que mantuvo con su madre vino a su cabeza. Amar de verdad a alguien. Asegurarse de que era la persona indicada. Ahora lo entendía.
Subieron al ascensor en absoluto silencio, aunque ella podía jurar que su acompañante escuchaba a la perfección los agitados latidos de su corazón. Estaba tan cerca... que no pudo reprimirse.
Dejó la bolsa en el suelo y abrazó con intensidad a Near, que no tuvo muy claro como reaccionar. Tenia el cuello de Cala a la altura de sus labios, de modo que le dió un beso. Incluso notó una vacilación en los brazos de la chica cuando sus labios rozaron su piel, lo que le provocó una sonrisa. Y pensar que en sus 17 años no habia estado enamorado...
Se separaron cuando la puerta se abrió. Ambos muy rojos, cogieron las bolsas que habia en el suelo y se dirigieron a la puerta del piso de Cala. Ésta abrió y dejó las llaves en el mueble del recibidor, mientras se dirigía a la cocina y dejaba las bolsas en la encimera y ofrecía un vaso de agua al albino, el cual aceptó con gusto mientras se sentaban en el sofá y encendían la tele.
Aquello se había vuelto casi una rutina; sentarse en el sofá para ver la tele, aunque recientemente aquello no era exactamente lo que hacían.
Near tapó con la manta a Cala cuando notó que ésta tenía frío.
-Gra...- No terminó la frase porque él aprovechó para taparse él mismo con la misma manta y darle un fugaz beso en los labios, mientras enrojecía de nuevo.
Ella sonrió. No tenía claro porque aprovechaba cada momento para besarla, pero todo el cariño que le transimitía la llenaba por completo. No era correcto decirlo de aquel modo, pero era como si todo el afecto que recibía por parte de Near llenara el vacío que dejó la muerte de Xac.
De nuevo esbozó una sonrisa y rodeó con sus brazos al chico, mientras le daba un beso en la mejilla y dejaba que él también la rodeara con su brazo, dándole un refugio en su pecho. Un cálido refugio con un dulce olor a suavizante. Con un dulce olor a Near.
Awww... amé escribir éste capítulo y la escena de la bolsa de la compra. Espero vuestras opiniones en los reviews, y recordad que no cuesta nada dejar uno. Se agradecen muchissimo.
Muchas gracias por leer ésta historia!
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