Segunda Noche:
Sangre Inocente
El sonido de las pisadas irregulares era lo único que retumbaba por los pasadizos oscuros que los llevaba a su destino final el castillo de los poderosos Vulturis.
Llevaban andando un buen rato por un sin fin de túneles en silencio y Ness ya había perdido el sentido de la orientación. Jacob delante de ella notaba su respiración acompasada, los latidos de su corazón, su incertidumbre, su miedo, y hasta cierto punto, su frustración. Sabía que lo que había pasado hasta el momento, fue un duro golpe para ella perder a su familia en un instante, tan breve, que él ni siquiera disfruto la batalla, en fin no eran sentimientos aceptables. Lo que más le molestaba era que la pequeña niña lo seguía como un cachorro a su madre; lo que no le irritaba era la emoción que ese pequeño ser despertaba en él, al principio tenia que aceptarlo, tenia que protegerla, era el mandato de su señor pero por fortuna pronto se acabaría y el destino que le deparaba a esa pobre criatura no le incumbía.
Un poco más y la estancia se mostro ante ellos, un tanto moderna en comparación a la estructura del castillo pero aun así se sentía lo imponente del lugar, era su hogar, una sonrisa se dibujo en el rostro del caballero jamás tendría un hogar, que absurda idea había cruzada su mente; pues él había destruido cientos de hogares de gente inocente solo por complacer y beneficiar a su señor; venia de destruir uno, pero aun así al fin estaba en la entrada de su dulce hogar aunque para su preciado cargamento no lo seria.
La voz autoritaria de Jane rompió el inquietante silencio.
-Déjennos la audiencia con los maestros empezara ahora – era la orden implícita que la misión había terminado.
Cada uno se dirigiría ahora a sus habitaciones a descansar, probablemente se alimentarían como era debido y lo que harían después carecía de relevancia, ya que sus días eran muy sistemáticos y repetitivos, la única alteración era cuando se presentaba alguna misión para controlar a los grupos de vampiros que rompían las reglas establecidas; pero la misión de exterminio del clan Cullen era solamente por poder y para hacerse de la hibrido para el beneficio de Aro.
Algo que se suponía una perdida ya que el exterminio lo privaba de sus más grandes trofeos: los padres de la hibrido y a la vidente; un precio justo ya que había rumores de que la niña poseía poderes fascinantes por eso aun seguí respirando.
La ambición era el motivo de Aro, por que sin duda seria una exquisita adquisición en su colección, lo más novedoso después de su caballero, la amoldaría y formaría a su conveniencia, quebraría su espíritu. Llevaría tiempo pues no cabía duda que los odiaba, pero no hay victoria más dulce que lo que se gana poco a poco desquebrajando el corazón de su oponente.
Ahí estaban dos pequeñas figuras, una portaba una capa gris que cubría su cuerpo, la otra de jeans, jersey negro y converses, reflejaban lo opuestas que eran esos dos seres, jamás tendrían algo en común.
Las pesadas puertas se abrieron para dejar ver una habitación en la que ingresaron, su decorado era muy acorde a la realeza, pues en el centro como dando razón a esto se encontraban tres tronos, ahí se ubicaban tres figuras que podrían pasar por estatuas antiguas pero que desprendían un poder abrumador, dos reacciones muy diferentes recorrieron los cuerpo de cada una de las recién llegadas.
En jane una sonrisa enmarco su bello rostro, maldad pura en una cara de ángel, que ofreció una reverencia ante sus maestros; se acerco como una pequeña niña a los brazos de su padre, pero no fue para recibir un abrazo. En un acto ya mecanizado extendió su mano hacia su señor para que por medio de sus recuerdos reviviera el momento de la caída de sus rivales.
-¡Una lastima! la muerte de Carlisle, jamás desee esto, pero me sorprende la facilidad con que Jake termino a Edward y a su joven pareja – dijo Aro en su tono de voz fría, que dejaba un toque acido en la pequeña niña que permanecía a espalda de jane.
-No fue gran problema maestro – contesto Jane con monotonía
-Solo me sorprende querida mía, que no tuviéramos perdidas. Tal vez, sobrevalore demasiado a los Cullen.
La voz de Aro produjo un escalofrió en el cuerpo de Nessie, que estaba enfrente del asesino de sus padres, abuelos, tíos, de todos los seres que amaba.
-Acércate pequeña, no es de mi interés hacerte daño – la voz de Aro traspaso poco a poco el cuerpo de Nessie que parecía estar clavado en su lugar, al ver que la pequeña no mostraba reacción alguna se acerco a ella y tomo su mano.
Los minutos que transcurrieron, parecieron hacerse eternos Aro con su poder observo toda la vida de la pequeña con ojos envidiosos pues esta forma de vida era totalmente desconocida para él y de pronto el contacto se rompió.
-¡No puede ser posible! debe a ver algún error en todo esto – el tono calmado de Aro perdió por un momento su toque frio viéndose inundada de horror por completo.
-¿Que pasa hermano? – demando Marcus pausadamente para entender la reacción de su hermano.
-No tiene ningún poder, ninguno, su única cualidad es haber sido concebida por una humana nada más.
Su cólera era evidente había sacrificado a seres de invaluable valor y poder por esta pequeña insignificante.
– Jane, mátala no me sirve de nada – dio la orden a su mas fiel sirviente.
– Maestro – con una reverencia asintió su orden y se dirigió a ella, un espasmo recorrió su cuerpo la aceleración de sus latidos era evidente moriría, era su fin.
Cerro sus ojos, delante de ella desfilaron las imágenes de sus seres queridos se reuniría con ellos, sus labios susurraron – los amo – y espero su fin que no llegaba.
-Maestro puedo sugerir un castigo lento para ella – la voz angelical de Jane hizo que regresara a su realidad.
-Dime querida lo contemplare si me parece adecuado – menciono Aro expectante, el mejor que nadie conocía la maldad de su pequeño ángel.
-Es bella debo reconocerlo, además joven, por lo que sé una parte de ella es mortal como nuestro amado caballero, seria un magnifico presente para él, ya que dentro de dos días será su aniversario. Además por su olor sé que es virgen, imagínese el placer que le proporcionaría, a no ser que prefiera ser usted el que profane su cuerpo, maestro – aconsejo Jane.
-Brillante idea querida. Además no es de mi agrado, es muy joven no quiero a ninguna niña frágil e inexperta en mi lecho, llévate y dale mis felicitaciones a Jacob… puedes irte.
-Maestros con su permiso, sígueme – fueron claras las palabras que sellaron su destino
El castillo era muy grande, corredores y más corredores que parecían no tener fin, un interminable laberinto.
-El ala sur del castillo será tu hogar niña – indico Jane – es mejor así, son sus habitaciones, te darás cuenta que tiene todo lo necesario para tu estancia, aunque no creo que sea grata – su risa rompió el silencio del corredor – es piadoso a veces, tal vez sobrevivas.
Sentía pánico, jamás espero algo así, seria regalada a ese hombre.
Imprevistamente, Jane antes de continuar su marcha, se posiciono en una puerta de madera negra que toco levemente.
La puerta se abrió y apareció él, con solo una toalla en sus caderas, aun le resbalaban pequeñas gotas de agua en su torso desnudo, Nessie jamás había visto a un hombre así y la imagen la dejo sin aliento.
-¿Que desea, mi señora? – fueron las palabras pronunciados con toda la acidez posible, se percibía la molestia que irradiaba; no le agrava que lo interrumpieran y por supuesto si esa interrupción venia precisamente de ella.
-Parece ser un día de suerte para ti chucho – rió la pequeña – Lord Aro tiene un obsequio para ti caballero.
El caballero le mira sin tener idea qué 'obsequio' podría venir de Aro sin percatarse de su acompañante. – ¿Qué tipo de obsequio, Señora? – preguntó el caballero, un rasgo de preocupación surco su rostro.
-¡Oh! es uno muy delicioso – aseguro Jane haciéndolo a un lado para entrar en la sala, de pronto capto la atención del caballero, la mujer de cabello cobrizo que entro seguido de Jane.
-Que tengas una buena noche caballero – dijo Jane con severo sarcasmo mientras le dirigía una mirada a Nessie, se giro y salió de la habitación.
El silencio reino por un rato – sígueme – fueron las únicas palabras pronunciadas por el imponente hombre. Nessie entro en pánico, no estaba preparada para algo así, no pudo controlar el ritmo de su respiración, mientras que sus extremidades comenzaron a perder las fuerzas y el piso bajo suyo se percibió tan blando y sin estructura y de pronto todo se puso negro, no resistió más y por fin cayó inconsciente.
Al presenciar tal reacción Jacob suspiro, cargo el inconsciente cuerpo de la mujer para entrar a su habitación, colocando el cuerpo de Nessie en su cama. La miró unos minutos antes de estirarse para retirar un mechón de cabello de su rostro. Movió su cabeza – Es realmente malo que seas virgen, niña – dijo Jacob casi arrepentido – Eres lo más cercano que he visto de alguien de mi especie – Luego se levantó mientras caminaba hacia su cama dejando a la inconsciente joven a los pies de su lecho para que pudiera dormir los últimos minutos de paz que tendría.
hola nenas perdon por la tardenza pero ultimamente ando en la luna espero les agrade
pues en esta historia cuento con la colaboracion de mi beta Josenso Di Farias que lo ha leido y le ha encantado y le a hecho grandes correciones a la historia
te quiero nena mil gracias
espero pronto traerles el sig cap que ya me faltan solo algunos detalles
