Capítulo 2
31 de Octubre. Domingo.
-Sherlock, ¿ya has acabado de vestirte?- le pregunto John acabando de abrocharse la pequeña capa de su disfraz – la fiesta no tardara en empezar.
-Créeme John, no tengo ningún interés en ir, y menos en ir pronto –contexto Sherlock desde el baño de la habitación – hay tiempo de sobra.
John suspiro y se dirigió al baño para poder ver cómo le había quedado el disfraz. Cuando llego a la puerta y pudo ver a Sherlock completamente caracterizado de su disfraz John no pudo más que sonreír abiertamente e intentar no reírse.
-¿Te has pintado la raya del ojo? –pregunto John divertido.
-Pues claro John, muchos piratas se la pintan, como el capitán Jack Sparrow –comento sin dejar de mirarse en el espejo – tengo que ser un pirata creíble – exclamo mientras se acariciaba barba postiza que se había puesto.
John tuvo que admitir que el disfraz estaba muy logrado y que Sherlock se veía terriblemente sexy. El disfraz, de hecho, era igual al Jack Sparrow en los Piratas del Caribe, las ropas eran raídas y con aspecto sucio, y se adaptaban al cuerpo de Sherlock dejando a John sin aliento. Unas raídas botas acompañaban al disfraz sin llegar a penas a sus rodillas, su pelo estaba oculto tras un pañuelo rojo y encima de este un sobrero de pirata idéntico al que también usaba Jack Sparrow, sus ojos estaban pintados de negro cambiando con la barba falsa del mismo color. Definitivamente John iba a disfrutar de esa noche.
-¿Sabes quién es Jack Sparrow y no sabías que era Halloween? –pregunto John cruzándose de brazos debajo de su capa verde.
-¿Quién no sabe quién es Jack Sparrow?-pregunto Sherlock abriendo los ojos sorprendido.
John rio por la bajo y entro en el baño para verse a sí mismo.
-¿Qué tal estoy?-le pregunto John colocándose bien la peluca castaña que se había puesto.
-Estabas más sexy de abeja –se lamento Sherlock – o por lo menos podías haberte disfrazado del otro hobbit, ese era más parecido a ti.
-Ya te dije que no era buena idea hacerlo con el disfraz puesto –le recordó John – y te recuerdo que fuiste tú el que lo manchaste con tu semen –Sherlock fue a contestarle pero John le cayó con una mano – se que yo también lo manche, pero fue culpa tuya por no dejármelo quitar.
Sherlock resoplo vencido y volvió a inspeccionarse en el espejo, John sonrió felizmente recordando la vergüenza que había tenido al verse llevando ese disfraz a la fiesta, que Sherlock se corriera en el fue más que un milagro para el pobre John, ambos intentaron limpiarlo, pero el traje seguía pegajoso y con una doble mancha. Lamentándose, Sherlock lo llevo a la tintorería lo más rápidamente que pudo, pero no se libro de salir a comprar otro disfraz para John.
Y esa vez John había mandado a la hora de elegir su disfraz, no le apetecía uno ridículo ni de miedo, nada de mascaras con sangre o maquillaje por la cara. Y en cuanto lo vio supo que era el indicado, no por nada era un gran fan del Señor de los anillos, porque además, como había dicho Sherlock después de que le explicara que eran los hobbit, tenía hasta la altura indicada para ponérselo. El disfraz era de Frodo Bolson, e incluía el anillo que ahora iba colgado en su cuello como un preciado tesoro.
-¿Vendrá Greg a la fiesta?-pregunto John acariciando el anillo mientras esperaba a que Sherlock se decidiera a salir del baño.
-Esa es su intención –comento Sherlock retocándose la barba – pero dudo que consigue llegar pronto.
John asintió recordando como la noche anterior solo había aparecido Mycroft alegando que Greg aun tenía trabajo que hacer y que vendría cuando pudiera. John se había sentido algo nervioso ante estar en el punto de mira de la señora Holmes, Helen, si Greg hubiera cenado con ellos John se hubiera sentido con mayor seguridad. Aunque horas después volvió a considerar que había vuelto a ser un estúpido, Helen era maravillosa y parecía que le adoraba.
-Bueno ya estoy –comento Sherlock sonriendo.
-Deberías considerar dejarte barba y pintarte más los ojos –comento John comiéndoselo con los ojos.
Sherlock le guiño un ojo y salió de la habitación, John le siguió con un suspiro retenido aguantándose las ganas de empotrarlo contra la pared del pasillo. Pero John se detuvo oyendo como la fiesta que Helen había organizado ya estaba en marcha.
Cuando llegaron abajo ya había un gran número de personas, todas ellas disfrazadas con diversos disfraces de todo tipo de temas. John intento no perder a Sherlock, quien caminaba decidido hasta un punto de la pista.
La música sonaba, las luces eran rojas y azules y bailaban libremente por la oscura y gran habitación. Según le había comentado Helen en la cena, esa habitación era la sala para reuniones, donde celebraba cenas de navidad, carnaval y en este caso, de Halloween, Helen era una mujer muy dada a dar fiestas como aquellas por lo que la gente del pueblo la tenían en gran estima. Pues a la fiesta podía acudir todo aquel que fuera disfrazado, con una mínima seguridad por supuesto.
Sherlock no paró hasta llegar a una parte apartada, John no se lo esperaba por lo que se choco contra él. Sherlock se giro entonces, y le sonrió robándole un pequeño beso.
Justo cuando John le iba a decir lo guapo que estaba, cosa que Sherlock ya sabría, una voz resonó cerca de ellos por encima de la música, Sherlock se volvió al instante buscando a la persona que había exclamado su nombre.
-Annae –exclamo Sherlock separándose de él y acercando a joven mujer disfrazada de vampiresa.
John le cogió de la mano para que Sherlock tirara de él y no perderse entre tanta gente. Sherlock le agarro con fuerza y lo dirigió hasta donde la mujer les esperaba.
-Sherlock Holmes –exclamo la mujer - ¡Cinco años sin verte, loco desgraciado!
-Annae William – contesto Sherlock con una sonrisa – Vieja bruja.
John abrió los ojos sorprendido cuando la mujer se adelanto con una sonrisa para acabar en los brazos de Sherlock, quien la agarro con fuerza e incluso la levanto del suelo sin dejar de sonreír.
John empezaba a cuestionarse el porqué Sherlock se consideraba tan falto de amigos, Richard el chofer, e incluso la mujer de este parecían tenerle en una gran estima, casi como se la tenía la señora Hudson, y parecía que el sentimiento era más que mutuo. Y ahora esta mujer disfrazada de vampiresa se lanzaba a sus brazos feliz de verle después de tantos años.
John carraspeo la garganta algo incomodo, Sherlock le oyó aunque apenas se podía oír nada, esto llego a John a volver a tener su misma confianza al deducir que Sherlock no había dejado de estar pendiente de él.
Sherlock se separo de la mujer, quien a su lado parecía aun más pequeña, y le agarro de la capa para que se acercara más, la mujer llamada Annae le miro con curiosidad y con una pizca de diversión que John no supo interpretar.
-Annae, quiero presentarte a John Watson, capitán y medico del ejercito –grito Sherlock aplacando a la música – John, esta es mi prima Annae, bióloga marina y manipuladora experta.
Annae parecía tener unos años menos que Sherlock, por lo que era obvio para John, después de ver como ella lo miraba, que tenía una fuerte admiración por su primo mayor. Eso no evito que ella le pegara un pequeño puñetazo en el hombro a Sherlock y haciéndole reír, John sonrió también sabiendo que se perdía algo y que seguramente sería una pequeña broma entre ellos.
-Encantada Capitán Watson – le saludo Annae con una sonrisa - ¿o Doctor Watson?
-En realidad ya estoy retirado del ejército por lo que lo conveniente sería Doctor Watson, pero llámame John por favor.
-John entonces, supongo que este genio loco no te habrá hablado de mi –dijo lanzándole una mirada a Sherlock, quien resoplo y se cruzo de brazos – siempre ha sido un desagradecido.
-No era información relevante –contraataco Sherlock.
-¿Cómo no lo es que tienes novio? –pregunto ella alzando una ceja con diversión.
John, que una vez más sentía que estorbaba, miro a Sherlock también para ver como debajo de esa barba falsa aparecía cierto color en sus mejillas.
-Ya nos has visto besarnos, y seguramente madre ya se lo ha contado a todos, así que era bastante obvio como para resaltarlo –comento Sherlock recuperando la compostura – tú en cambio no tienes novia desde hace un año.
-La deje yo.
-Lo sé.
Ambos se miraban con desafío, pero con un cariño que ahora John sabía que era tan solo familiar. Finalmente Annae sonrió y retiro la mirada para volver a John.
-Debes de ser un hueso duro de roer como para poder aguantarlo –comento – te felicito por haber podido atraparlo, no era cosa fácil.
-En realidad el me atapo a mi – le contestó John con una pequeña sonrisa.
Ella le sonrió antes de volverse de nuevo a Sherlock, pero para sorpresa de los dos este había desaparecido. John puso los ojos en blanco acostumbrado a sus típicas desapariciones, se despidió de la prima de Sherlock con otra sonrisa y fue a buscar a su pareja, pensado que no estaría muy lejos.
John esquivo a múltiples personajes que bailaban en el centro de la pista, pero ninguno de ellos era Sherlock, John suspiro resignado sabiendo que si Sherlock quería volver a encontrarlo le encontraría.
Cuando John se dio finalmente por vencido alguien toco su hombro llamándole la atención, se giro para encontrarse a una vieja mujer vestida tan solo con lo que parecía un camisón, su piel era realmente pálida haciendo un espeluznante contraste con su pelo blanco.
John le sonrió a la mujer y esta se inclino a su oído para hablarle.
-¿Eres John Watson, verdad? –Pregunto la mujer contra su oído, la música se oía más fuerte en aquel lugar por lo que John se limito a asentir – Soy la tía de Sherlock, Aurora.
-Es un placer conocerla –dijo John con sinceridad -¿Es la hermana de Helen?
-Oh no querido, soy su prima en realidad, pero nos criamos juntas por lo que somos muy cercanas –le dijo la mujer al oído – Sherlock es mi sobrino preferido, por muy maleducado que sea –contesto con voz orgullosa.
-Maleducado es poco para lo que él es –bromeo John.
La tía Aurora se separo de su oreja para mirar a John de arriba abajo, John se sintió nuevamente expuesto.
-Eres bastante guapo, si, si –le dijo la anciana cogiéndole también de la mejilla con una de sus frías manos – y una persona envidiable, valiente, amable y fiel todo lo que siempre he querido para mi solitario sobrino.
John se sonrojo tras las amables palabras de la mujer, y entre balbuceos le quito importancia a su persona a lo que la anciana puso mala cara y le hizo callar con un pequeño golpe en el brazo.
-Quiero que me hagas un favor Doctor Watson – le pido la mujer volviéndose seria.
-Lo que sea.
-Cuida de Sherlock, como siempre haces, no dejes de hacerlo por nada del mundo y síguelo amando como lo haces – los labios de la anciana mujer se sentían a unos centímetros de su oído, las palabras fueron dichas con suavidad pero John no pudo evitar estremecerse, todo aquello era muy inverosímil – Tu le haces mejor persona, y por ellos también te doy las gracias.
-Nunca voy a dejarle de querer y menos abandonarle –le aseguro John – y gracias a usted por quererle así.
John se inclino y deposito un suave beso en la mejilla de la tía Aurora, ella sonrió encantada y le devolvió el beso multiplicado por tres.
Besuqueado y despidiéndose de la anciana John se dio la vuelta para ir a la mesa donde estaba el ponche y los dulces. No dio ni dos pasos cuando se encontró con Sherlock de frente.
-John, ¿Dónde estabas?-le pregunto Sherlock agarrándole del brazo para volver a tirar de él.
-Estaba hablando con tu tía.
-¿Mi tía? –pregunto Sherlock extrañado.
-Si tu tía Aur…
-¡John, querido!
Sherlock y John se volvieron en busca de la voz, y allí en frente de la mesa de comida estaba la señora Holmes disfrazada con un antiguo traje de novia blanco, maquillada de tal manera que hacía que sus rasgos fueran más demacrados haciéndola parecer muerta de verdad.
Cuando se acercaron John vio con asombro lo realista que era el disfraz, daba un ligero miedo si te la llegabas a encontrar en una habitación vacía o en el mismo pasillo, y encima había tenido el detalle de ponerse unas lentillas de color rojo sangre. Su pelo estaba recogido en un moño alto adornado con una diadema de la que caía el raido velo.
-Esta espeluznante Helen – elogio John agradeciendo que en ese lugar no tuviera que gritar tanto para hablar.
-Tú también estas muy creíble John –contesto la voz de Mycroft.
Sherlock gruño y John tuvo que disimular su sorpresa al reconocer a Mycroft debajo de una capa roja.
-¿De qué se supone que vas?-pregunto Sherlock con molestia.
-De caperucita Roja, por supuesto –contesto Mycroft levantando el cesto de mimbre que sujetaba con una de sus manos.
John aguanto el inminente ataque de risa, tuvo que mirar a Mycroft una vez más a ver si se había puesto una falda o peluca, pero no, el político iba vestido con un traje de campesino, con su pantalón marrón y su blanca camisa, y con la simple y larga caperuza roja.
Sherlock no comento nada más, casi como si quisiera evitar que Mycroft se volviera a reír de su falta de conocimiento de la cultura social.
-Toma hijo, bebe algo de ponche –le ofreció Helen con una copa en las manos.
Sherlock la cogió sin rechistar, la levanto con su mano para dejarla a la altura de sus ojos y la inspecciono.
-Esta logrado, si –comento Sherlock sin apartar la vista de la copa, acerco su nariz al borde y olio el contenido en una rápida respiración – pero no huele igual, la sangre tiene un olor más fuerte.
John se inclino para ver el contenido de la copa, sorprendiéndose de encontrar un líquido un poco más espeso y con el color de la sangre.
-Si oliera igual nadie la bebería –comento Helen tomando su propia copa y dándole un sorbo – ya les cuesta beberla por el aspecto.
Sherlock le dio un pequeño sorbo y con una mueca se la pasó a John rápidamente, la cogió como pudo y miro el contenido del vaso.
-Me alegra ver que te has puesto el disfraz que te mande –comento Mycroft con suficiencia – pero esperaba que John hubiera hecho lo mismo –se lamento negando con la cabeza - ¿no fue de vuestro agrado?
-Preferimos usarlo para otras actividades –dijo Sherlock.
-Fue encantador de tu parte Mycroft –ironizo John dándole un trago a la bebida, la que curiosamente sabia a cerezas.
-¿Querido, has mandado a Richard a recoger a Gregory? –Le pregunto Helen a Mycroft intentando disipar cualquier discusión.
-Sí, no tardara en llegar –comento Mycroft dándole vueltas a su cesta de mimbre.
Sherlock resoplo.
-Me aburro John –se quejo cogiéndole de la mano que tenia libre – vámonos.
-Siempre tan amable hijo –le dijo Helen atrapando la copa de John – divertíos.
Sherlock asintió impaciente y tiro de John de vuelta a la pista donde la gente estaba bailando, John se despidió de su suegra y su cuñado con una inclinación de cabeza y se dejo llevar.
Sherlock lo llevo hasta puerta de entrada, pero no paró hasta estar fuera de la verja de la finca, John volvió a chocar contra él pero esta vez Sherlock le atrapo con sus dos manos.
-Esta fiesta es aburrida –se quejo Sherlock sacando un cigarro de uno de sus bolsillos.
-Oh no, no vas a fumar –dijo John arrancándole el cigarro de las manos – ibas muy bien Sherlock, haz el favor de no decaer.
Sherlock resoplo pero no intento coger de nuevo el cigarrillo.
-Vamos a hacer el tuco o tingo ese.
-Truco o trato –corrigió John.
-Lo que sea –le quito importancia Sherlock - ¿Cómo se hace?
John sonrió.
Gracias a Breyito por la idea del disfraz de Mycroft *le guiña un ojo* en el próximo aparece Greg jaja
¡Espero que os haya gustado!
